1ª Corintios 3:15: El Purgatorio

0
313

Visite también nuestra Sección, Versículos Examinados del Nuevo Pacto
Visite también nuestra Sección, Apologética

En la iglesia católica romana, la doctrina del purgatorio está explicada en esta declaración del Concilio Vaticano II, la cual dice en la página 63:

  • «La verdad ha sido divinamente revelada, que los pecados son seguidos por castigos. La santidad y justicia de Dios les son impuestas a estos. Los pecados deben ser expiados. Esto debe ser hecho en esta tierra a través de las penas, las miserias y los juicios de esta vida y encima de todo esto, a través de la muerte. De otra manera, la expiación debe ser hecha en la siguiente vida a través del fuego y tormentos o purificación de los castigos».

La iglesia cristiana ha rebatido la doctrina del purgatorio al declarar que esta enseñanza niega la eficacia suficiente y completa del sacrificio de expiación llevado a cabo por Cristo en la cruz. Decir, que nuestros pecados son expiados a través del sufrimiento, es un insulto a la cruz de Cristo, ya que la doctrina declara que la cruz no fue suficiente para limpiarnos de nuestros pecados. Dice, además, que debemos sufrir, que debemos hacer algo para que nuestros pecados sean completamente limpiados. Más bien, los cristianos sostienen que el sólo sacrificio de Jesús es lo que nos justifica y quita de nosotros toda culpa. Miramos a la cruz y sólo a la cruz para el completo perdón de nuestros pecados y aunque nuestras obras serán juzgadas algún día, ya no hay ninguna condenación para los que estamos en Cristo:

  • «Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu» (Romanos 8:1).

Nuestras obras reflejan la recompensa que obtendremos en los cielos, no que estas nos van a llevar a los cielos. Jesús llevó todos nuestros pecados:


«Y Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por sus heridas fuisteis sanados» (1ª Pedro 2:24).


No existen pecados que deban ser llevados a algún purgatorio para que el verdadero cristiano sea limpio de estos, ya que la eliminación de todos nuestros pecados fue hecha por Jesús en la cruz:

  • «Cuando hubo tomado el vinagre, dijo: ¡Consumado es!» (Juan 19:30).

En griego, el término es «teléo», de G5056; terminar, i.e. completar, ejecutar, concluir, descargar (una deuda):- pagar, satisfacer, terminar, acabar, consumar, cumplimiento, cumplir[1]

  • «Se han recuperado recibos de impuestos elaborados en papiro con la palabra ‘tetelestai’ escrita sobre estos recibos, lo cual significa: ‘pagado en su totalidad'».[2]

Por lo tanto, no hay necesidad del purgatorio.

Sin embargo, debido a que los cristianos recurrimos mucho a la Biblia, los católicos romanos han tratado de encontrar la doctrina del purgatorio en sus páginas. Uno de tales versículos es 1ª Corintios 3:15:

  • «Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque, así como por fuego».

Como cualquier otro versículo en la Biblia, para poder entenderlo correctamente, debemos mirar su contexto bíblico:

  • «Conforme a la gracia de Dios que me fue dada, yo, como sabio arquitecto, puse el fundamento, y otro edifica sobre él. Pero cada uno tenga cuidado cómo edifica encima. 11 Pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristo. 12 Ahora bien, si sobre este fundamento alguno edifica con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, 13 la obra de cada uno se hará evidente; porque el día la dará a conocer, pues con fuego será revelada; el fuego mismo probará la calidad de la obra de cada uno. 14 Si permanece la obra de alguno que ha edificado sobre el fundamento, recibirá recompensa. 15 Si la obra de alguno es consumida por el fuego, sufrirá pérdida; sin embargo, él será salvo, aunque así como por fuego» (1ª Corintios 3:10-15).

El contexto habla de Pablo, el cual, habiendo plantado la iglesia de Corinto, otra persona estaba edificando sobre esa obra. El capítulo 3, versículo 6 dice: «Yo planté, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento». Pablo continúa diciendo que a menos que se edifique sobre el fundamento, el cual es Jesús, su obra será quemada en el día del juicio (v. 13):

  • «Entregad a ese tal a Satanás para la destrucción de su carne, a fin de que su espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús» (1ª Corintios 5:5)
  • «Así como también nos habéis entendido en parte, que nosotros somos el motivo de vuestra gloria, así como también vosotros la nuestra en el día de nuestro Señor Jesús» (2ª Corintios 1:14).
  • «Pues vosotros mismos sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como un ladrón en la noche» (1ª Tesalonicenses 5:2).

Pablo, simplemente está usando los términos que eran familiares a las personas de la época. El fuego era la herramienta usada para purificar los metales y sacar de ellos lo que no se quería; en este caso, las impurezas. De igual forma, el día que nuestras obras sean examinadas en el tribunal de Cristo, el fuego del juicio las purificará y quitará todas aquellas que no fueron llevadas a cabo para glorificar Su Nombre. Esto, no afectará para nada nuestra salvación, ya que seremos salvos, pero sí afectará nuestras recompensas. El tema del fuego, usado como purificación se encuentra en el siguiente pasaje:

  • «Pero el día del Señor vendrá como ladrón, en el cual los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos serán destruidos con fuego intenso, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas. 11 Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¡qué clase de personas no debéis ser vosotros en santa conducta y en piedad, 12 esperando y apresurando la venida del día de Dios, en el cual los cielos serán destruidos por fuego y los elementos se fundirán con intenso calor! 13 Pero, según su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia» (2ª Pedro 3:10-13).

Pero este pasaje no habla acerca de ser salvo o permanecer salvo.

  • 1ª Corintios 3:15, no enseña acerca del purgatorio como un lugar donde iremos para que algunos de los pecados que no fueron limpiados en la expiación de Cristo, sean limpiados. Este versículo enseña que aun cuando la persona es justificada por la fe y no puede enfrentar condenación, sus obras; sin embargo, sí serán juzgadas en «ese día». Aquellas obras que sobrevivan el fuego del juicio, son las que estaban preparadas de antemano para nosotros. Y de la manera como se prueba el oro, la plata y las piedras preciosas con el oro, así serán probadas nuestras obras.
    • «Pero el que practica la verdad viene a la luz, para que sus acciones sean manifestadas que han sido hechas en Dios» (Juan 3:21).
    • «En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores que estas hará, porque yo voy al Padre» (Juan 14:12).
    • «Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas» (Efesios 2:10).

Pero las obras falsas, las que el cristiano hace en su propio esfuerzo y que no estaban preparadas de antemano por Dios, el fuego del juicio las consumirá como éste consume la madera, el heno y la hojarasca. Lo que quede, no tiene nada que ver con nuestra salvación; más bien, tiene que ver con las recompensas que obtendremos en los cielos.

Pablo continúa:

  • «Por tanto, no juzguéis antes de tiempo, sino esperad hasta que el Señor venga, el cual sacará a la luz las cosas ocultas en las tinieblas y también pondrá de manifiesto los designios de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de parte de Dios» (1ª Corintios 4:5).

Así lo afirma Pedro:

  • «En lo cual os regocijáis grandemente, aunque ahora, por un poco de tiempo si es necesario, seáis afligidos con diversas pruebas, 7 para que la prueba de vuestra fe, más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo» (1ª Pedro 1:6-7).
  • «Pero el día del Señor vendrá como ladrón, en el cual los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos serán destruidos con fuego intenso, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas. 11 Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¡qué clase de personas no debéis ser vosotros en santa conducta y en piedad, 12 esperando y apresurando la venida del día de Dios, en el cual los cielos serán destruidos por fuego y los elementos se fundirán con intenso calor! 13 Pero, según su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia» (2ª Pedro 3:10-13).

El purgatorio es una doctrina peligrosa que hace la cruz de Cristo insuficiente al requerir de la persona, cierto tipo de «sufrimiento» para poder así ser digno delante de Dios. Ésta es una falsa doctrina la cual debe ser evitada. Somos justificados por fe (Romanos 5:1), no por fe más obras (Romanos 3:28).

Notas a pie de página:

[1] e-Sword.
[2] Walvoord, John F., and Zuck, Roy B., The Bible Knowledge Commentary, (Wheaton, Illinois: Scripture Press Publications, Inc., 1983, 1985).

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí