1ª Pedro 2:5. 9: ¿Significan Estos Versículos que las Iglesias Deben Tener Sacerdotes?

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Por, Luke Wayne
8 de enero de 2020

No, ni 1ª Pedro 2:5 y 9 se están refiriendo a un oficio de «sacerdote» dentro de la iglesia del Nuevo Pacto. Más bien, estos versículos se refieren a todos los cristianos de forma colectiva como un «sacerdocio» precisamente de la misma forma que el Israel del Viejo Pacto era llamado colectivamente un «reino de sacerdotes». No tiene nada que ver con oficios dentro de la iglesia, no es el enfoque sobre líderes. Este pasaje es sobre la iglesia como un todo.

El Argumento

Los versículos en cuestión registran:

  • «También vosotros, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo» (1ª Pedro 2:5).
  • «Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable» (1ª Pedro 2:9).

Los católicos romanos y otros que argumentan que las iglesias del Nuevo Pacto deben ser dirigidas por «sacerdotes» con frecuencia señalan este pasaje como apoyo. Afirman que estos versículos no solo mencionan explícitamente un «sacerdocio santo», sino que también se refieren a funciones sacerdotales como la ofrenda de «sacrificios espirituales». Sostienen que esto indica que la iglesia debería tener un oficio de sacerdote que dirija la adoración. Sin embargo, en el contexto, las palabras de Pedro no se refieren a una clase sacerdotal líder dentro de la iglesia, sino a toda la iglesia como un todo.

¿Quién es el Sacerdocio Real?

Es fundamental preguntar precisamente aquí, a quién está llamando Pedro un sacerdocio. Es probable que de forma astuta el católico romano se enfoque en el versículo 5, que dice: «también vosotros, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo …» Claramente, Pedro les dice a todos sus lectores que son piedras vivas «edificados como casa espiritual». Ya no se adora a Dios en un templo de piedra, sino más bien en un templo conformado por Su propio pueblo. Sin embargo, si solo leemos este versículo, la metáfora un tanto mezclada de Pedro se puede aprovechar para implicar que la iglesia es «un» templo y que hay un sacerdocio dentro del templo que ofrece «sacrificios espirituales». Esto podría parecer indicar una clase de líderes sacerdotales dentro de la iglesia.

Sin embargo, Pedro no se detuvo allí. Después de discutir más a fondo sobre Cristo como la piedra angular sobre la cual se construye el templo en los versículos 6 al 8, Pedro pasa a aclarar lo que quiso decir con el «sacerdocio»:

  • «Pues esto se encuentra en la Escritura: HE AQUÍ, PONGO EN SIÓN UNA PIEDRA ESCOGIDA, UNA PRECIOSA piedra ANGULAR, Y EL QUE CREA EN ÉL NO SERÁ AVERGONZADO. 7 Este precioso valor es, pues, para vosotros los que creéis; pero para los que no creen, LA PIEDRA QUE DESECHARON LOS CONSTRUCTORES, ESA, EN PIEDRA ANGULAR SE HA CONVERTIDO, 8 y, PIEDRA DE TROPIEZO Y ROCA DE ESCANDALO; pues ellos tropiezan porque son desobedientes a la palabra, y para ello estaban también destinados».

En contraste con los que menciona en el versículo 8 que tropiezan con Cristo porque son «desobedientes a la palabra», Pedro dice a todos los que creen:

«Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable» (1ª Pedro 2:9).

De hecho, que esto es toda la iglesia se aclara aún más si continuamos leyendo en el siguiente versículo:

  • «pues vosotros en otro tiempo no erais pueblo, pero ahora sois el pueblo de Dios; no habíais recibido misericordia, pero ahora habéis recibido misericordia» (1ª Pedro 2:10).

Aquellos de cada nación, tribu y lengua que alguna vez no formaban parte de este solo pueblo, ahora están unidos como el pueblo de Dios. Aquellos que una vez estuvieron perdidos en sus pecados y ahora han recibido misericordia, todos ellos son el «real sacerdocio» y la «nación santa». Pedro no está diciendo que los cristianos tengan sacerdotes o que necesiten un sacerdocio sobre ellos. Está diciendo que los cristianos son un sacerdocio, todos juntos. El lenguaje está tomado directamente de las palabras de Dios al Israel del Viejo Pacto en la Torá:

  • «y vosotros seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa». Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel» (Éxodo 19:6).

Lo anterior no estaba hablando acerca del sacerdocio levítico. Estas palabras no eran para los hijos de Aaron, sino colectivamente para todo el pueblo de Israel. Cuando Pedro llama a los cristianos un «real sacerdocio», está citando directamente de Éxodo 19:6 en la Septuaginta (LXX), la traducción antigua del hebreo al griego del Viejo Pacto. En la LXX se lee «real sacerdocio» en lugar de «reino de sacerdotes». Por lo tanto, Pedro no está diciendo que los líderes cristianos sean sacerdotes, sino que los cristianos, como pueblo unido en Cristo, son todos juntos un «real sacerdocio» de la misma manera que Israel fue un «reino de sacerdotes». No es acerca de la función especial de ningún cristiano en particular; se trata de nuestra identidad colectiva como pueblo.

¿Qué hay Acerca de Sacrificios Espirituales?

¿Pero qué quiere indicar Pedro al escribir que este «sacerdocio» ofrece «sacrificios espirituales»? En realidad, este es un lenguaje del Nuevo Pacto bastante común y, nuevamente, no tiene nada que ver con un oficio sacerdotal especial. Pablo, por ejemplo, escribe a todo el cuerpo de la iglesia en Roma:

  • «Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional» (Romanos 12:1).

Pablo describe la adoración cristiana como cada miembro de la iglesia que ofrece sus cuerpos juntos como un sacrificio vivo. El sacrificio no es un acto esotérico o místico de un «sacerdote» individual. ¡La vida unificada y la adoración de la iglesia juntas es en sí misma un sacrificio espiritual! De manera similar, leemos en Hebreos:

  • «Por tanto, ofrezcamos continuamente mediante Él, sacrificio de alabanza a Dios, es decir, el fruto de labios que confiesan su nombre. 16 Y no os olvidéis de hacer el bien y de la ayuda mutua, porque de tales sacrificios se agrada Dios» (Hebreos 13:15-16).

Cuando alabamos a Dios con nuestros labios y nos ayudamos los unos a los otros con nuestras pertenencias estamos ofreciendo nuestros sacrificios espirituales a Dios. Con relación a nuestro apoyo financiero para las misiones, leemos:

  • «Pero lo he recibido todo y tengo abundancia; estoy bien abastecido, habiendo recibido de Epafrodito lo que habéis enviado: fragante aroma, sacrificio aceptable, agradable a Dios» (Filipenses 4:18).

Incluso Pablo consideró su propia vida dentro del ministerio como solo un componente del «sacrificio» de adoración ofrecido por la iglesia en su conjunto en la forma de nuestra fe y servicio continuos:

  • «sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres» (Filipenses 2:7).

Por lo tanto, los sacrificios espirituales ofrecidos en el templo del pueblo de Dios por el sacerdocio del pueblo de Dios son la alabanza, los dones y el servicio colectivos del pueblo de Dios. Ningún oficio de sacerdote es requerido o implícito. De hecho, tal oficio en la Iglesia es completamente desconocido en el Nuevo Pacto.

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