Apocalipsis 3:14, «… el Principio de la creación de Dios …»

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«Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: «El Amén, el Testigo fiel y verdadero, el Principio de la creación de Dios» (Apocalipsis 3:14).


Los testigos de Jehová se apoyan en este versículo para negar la deidad de Cristo. Ellos afirman que, si Jesús es el «principio» de la creación de Dios, esto tiene que indicar que Jesús es parte de esa creación. Ellos enseñan que este versículo apoya su punto de vista de que el arcángel Miguel, es decir, Jesús es la primera creación de Dios. Una lectura más cuidadosa con la adecuada atención al contexto más amplio realmente mostrará que este versículo presenta lo opuesto a lo que los testigos sostienen. Realmente este señala a la deidad de Jesús y a Su unidad e igualdad eternas con el Padre.

Principio

Aquí, la palabra griega traducida «principio» es, «arché» o «arjé», y ciertamente puede significar «principio» como en «el primero en la serie»,[1] lo cual aquí, es lo que testigos de esta organización entienden. Pero esta palabra también puede significar «principio» en el sentido del «origen» o «fuente» de una cosa.[2] Aun puede significar «gobernante» o «autoridad»[3] de donde se obtienen palabras como «dignatario, arzobispo», «arcángel» o «archienemigo». En la filosofía griega, «arché» era el absoluto eterno del cual todas las cosas creadas derivan o provienen,[4] y de donde provienen palabras como «arquetipo» (Nota del Traductor: Modelo original y primario en un arte u otra cosa). No sería entonces suficiente simplemente notar que Jesús ES el «comienzo de la creación de Dios». Tenemos que preguntarnos, ¿en qué sentido Jesús es el «arché» de la creación? ¿Cómo está Él usando la palabra aquí?

En el contexto inmediato del versículo, Jesús se está dirigiendo a la iglesia en Laodicea. Él, simplemente, no está afirmando hechos al azar acerca de Él mismo, más bien, está reforzando la autoridad de Sus palabras. El término «amén» es una fuerte afirmación de la veracidad de una declaración.[5] Cuando Jesús se llama a Sí mismo «el amén», está diciendo que Su misma identidad es la afirmación final de la verdad. Quién es Él prueba la veracidad de lo que dice. Esto es reforzado por el segundo título que Él mismo se da aquí: «el Testigo fiel y verdadero». El contexto está enfatizando la autoridad e identidad de Jesús como el árbitro de la verdad. Cuando Él se da para Sí el tercer título, de que es el «arché» (principio) de la creación parecería muy poco probable que el sentido que se pretende aquí sea simplemente el de, «Dios me hizo antes de que Él te hiciera. Vengo primero en una línea de tiempo». Si Jesús es la fuente de todo lo que es o el gobernante de todo lo que existe, esto lleva Su punto más allá. Afirmar que Él es una de las cosas que Dios creó y viene primero en orden cronológico, no indica nada para establecer Su autoridad o la veracidad de Su testimonio. La declaración simplemente estaría fuera de lugar. Hace mucho tiempo los traductores notaron esto, como lo ilustra un breve sondeo que presento a continuación.

  • La Biblia de Ginebra de 1599 lo traduce como «principio de las criaturas de Dios». Los traductores agregan una nota explicativa para aclarar el sentido de lo que quiere decir: «De quienes todas las cosas que son hechas tienen su principio».
  • La NASB (New American Standard Version) lo traduce como «el principio de la creación de Dios», y también lo aclara en una nota a pie de página: «Es decir, Origen o Fuente».
  • La HCSB (Holman Christian Standard Bible), NET (New English Translation), y la versión judía mesiánica del «Árbol de la Vida», todos lo traducen: «el creador de la creación de Dios».
  • De igual manera, la NRSV (New Revised Standard Version) lo traduce, como «el Origen/Principio de la creación de Dios».
  • La Nueva Versión Internacional lo traduce como, «el soberano (comienzo u origen) de la creación de Dios».
  • La Traducción Literal Young lo traduce de forma similar, «el Principal de la creación de Dios».
  • La Biblia Viviente ofrece la interpretación, «la fuente primitiva de la creación de Dios».

Desde los primeros traductores del idioma inglés hasta los mejores eruditos de hoy y muchos más entre ellos, el contexto claramente demanda que entendamos que Jesús es el «principio» en el sentido del origen o fuente de la creación; el que tiene autoridad sobre todas las cosas porque Él hizo y sostiene todas las cosas. En este sentido, la afirmación de Jesús de ser el «principio» estableció grandemente la autoridad de Sus palabras y la confiabilidad de Sus promesas y juicios a punto de ser dados.

El Contexto más Amplio

El libro de Apocalipsis usa el título «el principio» en otros lugares, por lo tanto, es importante notar cómo el resto del libro le da cuerpo al significado. Dios mismo es llamado el principio, y ningún testigo de Jehová afirmaría atrevidamente que esto indicaría que YHVH es un ser creado:

  • «Y Aquel que estaba sentado en el trono dijo: «¡Mira!, voy a hacer nuevas todas las cosas». También, dice: «Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas». 6 Y me dijo: «¡Han acontecido! Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. A cualquiera que tenga sed le daré de la fuente del agua de la vida gratis. 7 Cualquiera que venza heredará estas cosas, y yo seré su Dios y él será mi hijo» (Revelación 21:5-7 – Traducción del Nuevo Mundo).

Este es el que está en el trono y será el Dios y Padre de aquellos que heredan la vida eterna. Es totalmente seguro decir que aquí, estamos hablando de Jehová Dios, y que Él se llama a Sí mismo el principio [arché]. Se hace eco de lo que se dijo al principio del libro en Revelación 1:8 en la Traducción del Nuevo Mundo:

  • «Yo soy el Alfa y la Omega —dice Jehová Dios—, Aquel que es y que era y que viene, el Todopoderoso».

Sin embargo, Dios el Padre no es el único que dice esto en el libro de Apocalipsis. Jesús lo declara en el último capítulo:

  • «¡Mira! Vengo pronto, y el galardón que doy está conmigo, para dar a cada uno según sea su obra. 13 Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin. 14 Felices son los que lavan sus ropas largas, para que sea suya la autoridad [de ir] a los árboles de la vida, y para que consigan entrada en la ciudad por sus puertas. 15 Afuera están los perros y los que practican espiritismo y los fornicadores y los asesinos y los idólatras y todo aquel a quien le gusta la mentira y se ocupa en ella.’ 16 ‘Yo, Jesús, envié a mi ángel para darles a ustedes testimonio de estas cosas para las congregaciones. Yo soy la raíz y la prole de David, y la brillante estrella de la mañana’» (Revelación 22:12-16).

Entonces Jesús es el principio en el mismo sentido en que el Padre es el principio. Esto obviamente no implica ser parte de la creación. Y no hay dos principios de creación, ni dos finales. No hay dos alfas, dos omegas, dos primeros y dos últimos. Si Dios y un ser creado pudieran ser llamados por separado por estos mismos títulos exactamente en el mismo contexto en el mismo libro, los títulos carecerían de sentido. Lejos de negar la divinidad de Jesús, ¡el título de «el principio» en Apocalipsis realmente lo afirma!

Evidencia Adicional

También debe observarse brevemente que el Libro de Apocalipsis con frecuencia apunta al entendimiento trinitario de que Jesús y Dios el Padre son personas distintas, pero que son un solo y mismo Dios. Que el autor distingue entre Jesús y el Padre es claro y no está en disputa. Pero observe cómo él también los identifica.

El capítulo 22 de Apocalipsis muestra claramente que único Dios verdadero del Viejo Pacto es el que envió al ángel que reveló estas cosas, y éste es Su ángel:

  • «Y me dijo: «Estas palabras son fieles y verdaderas; sí, Jehová el Dios de las expresiones inspiradas de los profetas envió a su ángel para mostrar a sus esclavos las cosas que tienen que efectuarse dentro de poco» (Revelación 22:6 – Traducción del Nuevo Mundo).

Sin embargo, en el mismo capítulo, Jesús afirma ser quien envió el ángel y aquel cuyo ángel es:

  • «‘Yo, Jesús, envié a mi ángel para darles a ustedes testimonio de estas cosas para las congregaciones. Yo soy la raíz y la prole de David, y la brillante estrella de la mañana’» (Revelación 22:16 – Traducción del Nuevo Mundo).

El mismo capítulo también habla de un solo trono: el de «Dios y del Cordero». Los esclavos y los siervos del que está en este trono le ofrecen a Él, servicio sagrado (adoración) y tienen Su nombre en sus frentes:

  • «Y ya no habrá ninguna maldición. Pero el trono de Dios y del Cordero estará en [la ciudad], y sus esclavos le rendirán servicio sagrado; 4 y verán su rostro, y tendrán su nombre en sus frentes» (Revelación 22:3-4 – Traducción del Nuevo Mundo).

¿Quién es el que está en el trono? Dios. Es el trono de Dios, y a través del libro Él está en éste. Pero de forma interesante, es también el trono del Cordero y es el Cordero el que está sentado en el trono:

  • «Por eso están delante del trono de Dios; y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo; y El que está sentado en el trono extenderá su tienda sobre ellos. 16 Ya no tendrán hambre ni tendrán más sed, ni los batirá el sol ni ningún calor abrasador, 17 porque el Cordero, que está en medio del trono, los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida. Y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos» (Revelación 7:15-17 – Traducción del Nuevo Mundo).
    • Entonces, Dios es el que está en el trono y el Cordero es el que está en el trono; no existe alguna contradicción. Aún más, ¿el nombre de quién es el que está en las frentes de sus esclavos? ¡Tanto el nombre de Dios el Padre como el nombre del Cordero!
  • «Y vi, y, ¡miren!, el Cordero de pie sobre el monte Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre» (Revelación 7:15-17 – Traducción del Nuevo Mundo).
    • Existe sólo un solo Dios eterno y todopoderoso. Él es el principio y el fin. Él se sienta en el trono. Tanto el Padre como el Cordero son el principio y el fin y se sientan en el trono. Tanto el Padre como el Cordero son YHVH, el único Dios verdadero. Esto es perfectamente consistente con la enseñanza bíblica de la Trinidad, pero no puede ser explicada en las falsas doctrinas de la sociedad de los testigos de Jehová. El libro de Apocalipsis es un hermoso testimonio de quién es Jesús. Él es con quien empezó la creación. Él no es una creación; ¡Él es el Creador!
Notas a pie de página:

[1] A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature: Third Edition [BDAG] (University of Chicago Press, 2000) 137.
[2] Ibíd. 138 o puede llevar el sentido de «aquel con quien empieza o inicia un proceso».
[3] Ibíd. 138.
[4] Para un muy breve resumen de las teorías filosóficas griegas como la naturaleza de este «arché» como «entidad primaria», lea, Metafísica de Aristóteles, Libro I, sección 983b.
[5] Ibíd. 53.

2 COMENTARIOS

  1. San «miguel» no es Jesus.Es la virgen de la justicia.Jesus hizo hombre a Mariam ante los ojos de los hombres y solo le corto el pelo.Pero sus *utensilios*y el echo de que tanto san miguel como la virgen pisan algo, si las ponemos ambas imagenes una al lado de la otra se onserva que evidentemente son la misma entidad.A mi es dificil engañarme vengo con el padre creador y llevo su marca.Asin que se verme a traves de los cuentos e historias.Estoy resucitada asin como Jesus.Vuestras oraciones y esfuerzos han dado sus frutos.Asin que ahora ando arreglando y guiando al pueblo.Saludos

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