Déjame que los destruya

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«También me habló el Señor, diciendo: He visto a este pueblo, y en verdad es un pueblo de dura cerviz. 14 Déjame que los destruya y borre su nombre de debajo del cielo; y de ti haré una nación más grande y más poderosa que ellos» (Deuteronomio 9:13-14 – Énfasis añadido).

Este versículo es una declaración resumida, hecha por Moisés delante de Israel. En el contexto, Moisés estaba narrando cómo Dios casi los destruye; pero debido a la intercesión de Moisés, el Señor cedió. Moisés está refiriéndose a los acontecimientos del libro de Éxodo 32:12-14:

  • «¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: Con malas intenciones los ha sacado, para matarlos en los montes y para exterminarlos de la faz de la tierra? Vuélvete del ardor de tu ira, y desiste de hacer daño a tu pueblo. 13 Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel, siervos tuyos, a quienes juraste por ti mismo, y les dijiste: Yo multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de la cual he hablado, daré a vuestros descendientes, y ellos la heredarán para siempre. 14 Y el Señor desistió de hacer el daño que había dicho que haría a su pueblo».

Por conveniencia, reproduzco aquí los comentarios sobre Éxodo 32:12-14.

Diferentes Biblias traducen este versículo de manera diferente. La NASB: «el Señor cambió de opinión». La NVI y la NKJV registran: «El Señor cedió». La KJV, RSV y la ASV de 1901 traducen: «El Señor se arrepintió». La palabra hebrea en cuestión aquí es ceder/arrepentirse נָחַם (nacham). Hay 108 casos en el Viejo Pacto. La KJV lo traduce como «comodidad» 57 veces, «arrepentirse» 41, «consolador» 9 y «facilidad» 1 vez.[1]

Claro está que el tema es si Dios en realidad pasa o no por un proceso de cambiar Su mente debido a que aprende algo, como sostienen los teístas abiertos. Pero en realidad, ¿está Dios actuando debido a nueva información o está trabajando a nuestro nivel, en nuestro marco de referencia o en nuestro beneficio? El contexto es importante. Moisés se encontraba en el Monte Sinaí recibiendo la ley, los estatutos y el decálogo. Las personas se habían impacientado al ver que no bajaba, por lo tanto, hicieron un becerro de oro para adorarlo. Dios entonces le dice a Moisés:

  • «Ahora pues, déjame, para que se encienda mi ira contra ellos y los consuma; mas de ti yo haré una gran nación» (Éxodo 32:10).

Moisés entonces intercede por los israelitas y le pide a Dios que no los destruya.

Primero: aparentemente, Moisés desobedeció la orden de Dios de dejar que Su ira consumiera al pueblo (v. 10: «Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira contra ellos y los consuma; mas de ti yo haré una gran nación»). Más bien, «… Moisés suplicó ante el Señor su Dios para que perdonara a Israel» (v. 11) y «… el Señor desistió de hacer el daño que había dicho que haría a su pueblo» (v. 14). ¿Por qué? ¿Cuál es el significado de que Dios fuera movido por la oración intercesora de Moisés a favor de Israel? ¿Por qué Dios no ignoró la petición de Moisés y no siguió adelante con la idea de destruir a la nación? La respuesta es simple: Debido a Jesús. Jesús afirmó en Juan 5:39: «Examináis las Escrituras porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí». Jesús afirma que las Escrituras, «son las que dan testimonio de mí». Y sin duda, una figura tan importante como Moisés debe, de alguna forma, reflejar a Jesús. Y así como Moisés intercedió por su pueblo, Jesús también intercede por el pueblo de Él. Dios escuchó a Moisés, porque escucharía también a Jesús.

Segundo: debemos preguntarnos si Dios estaba o no consciente de la condición del corazón del pueblo de Israel. El teísmo abierto declara que Dios conoce ampliamente el presente, incluyendo las actitudes y pensamientos de todas las personas. Pero, ¿no conocía Dios los corazones de las personas? ¿No sabía Dios que ellos se inclinarían a la idolatría? ¿Debemos creer que Dios no sabía que un grupo de judíos se levantaría, y que efectivamente, caerían en la idolatría debido al tiempo que Moisés permanecería en el monte? Parece que sí. Sin embargo, Dios permitió que pasara suficiente tiempo para que cayeran en la idolatría. Moisés entonces ordenó a los hijos de Leví que mataran a todos aquellos que se opusieron a Dios: «Y los hijos de Leví hicieron conforme a la palabra de Moisés; y cayeron aquel día unos tres mil hombres del pueblo» (Éxodo 32:28).

Tercero: con frecuencia Dios espera que algo suceda antes de «involucrarse». En el huerto del Edén, Dios esperó entrar en escena hasta después de que Adán y Eva pecaron. Dios le prometió a Abraham que sería el padre de una gran nación, pero esperó hasta que naciera Ismael antes de permitirle a Abraham tener a Isaac. Jesús también esperó hasta que Lázaro hubo muerto antes de ir a resucitarlo. De hecho, la encarnación de Jesús no ocurrió hasta la opresión romana y la apostasía legalista de los fariseos. ¿No podemos también esperar que Dios hubiera detenido a Moisés en el monte hasta que el pueblo de Israel cayera en idolatría para que pudiera desear exterminarlos y así Moisés pudiera interceder, como tipo de Cristo, mostrando Dios Su misericordia?

Note cómo la oración intercesora de Moisés apela a la gracia de Dios como expresión de la ley, la cual, ya había sido dada por Dios. La ley de Dios prohíbe la idolatría (Éxodo 20), sin embargo, los israelitas hicieron, precisamente, lo contrario, y no fue hasta después que la ley se dio a Moisés que el pecado de ellos sería juzgado, y es cuando la intercesión de Moisés ocurrió.

  • «Ciertamente el Señor Dios no hace nada sin revelar su secreto a sus siervos los profetas» (Amós 3:7).

Dios revela Su voluntad y planes en tipos y símbolos en el Viejo Pacto, los cuales señalan hacia Jesús, del cual Moisés fue tipo.

Conclusión

  1. Vemos que la palabra hebrea «nacham» tiene muchos significados, los cuales registran otras traducciones y que podemos deducir que Dios cambia de dirección y propósito hacia un pueblo.
  2. Vemos también que Moisés, como intercesor, fue tipo de Cristo mostrando la obra intercesora de Cristo, la cual Dios escuchará.
  3. Dios tenía que conocer la condición actual de los israelitas y tenía que saber que cometerían idolatría, y aun así, estuvo con Moisés en el monte hasta que el pueblo pecó. Esto fue hecho con un propósito: mostrar la ley de Dios en aquellos que fueron destruidos y la misericordia de Dios sobre los que se arrepintieron.
  4. Si Dios cambió Su mente o Su parecer, en que se ajustó a una nueva información, entonces, Dios no conoce todas las cosas (1ª Juan 3:20), desconocía la condición actual de los israelitas, estuvo demasiado tiempo con Moisés en el monte y fue influido por Moisés el cual desobedeció la orden de Dios de dejarlo destruir el pueblo. Pero tendría más sentido común decir que Dios esperó por una razón; amenazó con destruir a Israel y permitió que Moisés intercediera a favor del pueblo para que se salvara.
Notas a pie de página:

[1] Strong, J., Strong’s Exhaustive Concordance of the Bible, electronic ed., Ontario: Woodside Bible Fellowship, 1996, H5162.

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