Hebreos 5:7: ¿Niega Este Versículo la Crucifixión de Jesús?

0
86

Visite también nuestra Sección, Versículos Examinados del Nuevo Pacto
Visite también nuestra Sección, Apologética

  • «Cuando Cristo estuvo aquí en el mundo, oró mucho a Dios, y con lágrimas le rogó que lo librara de la muerte, pues Dios tenía poder para hacerlo. Y como Cristo siempre fue obediente, Dios contestó su oración» (Hebreos 5:7 – Traducción en lenguaje actual [TLA]).

Argumento Musulmán

Existe un gran número de musulmanes que afirman, que Hebreos 5:7 enseña que Jesús no fue crucificado.[1] Ellos creen que la declaración, «Dios contestó su oración», indica que Dios respondió a Jesús, librándolo de la muerte.

Respuesta

El Sumo Sacerdote y el Salmo 22

Primero: El contexto de Hebreos es acerca de Jesús como nuestro Sumo Sacerdote y Mediador. Con frecuencia, los sumos sacerdotes ofrecían oraciones y peticiones a favor del pueblo de Israel. Por lo tanto, Jesús, como Sumo Sacerdote hizo lo mismo.

Lo que Hebreos 5:7 dice, (cf. Hebreos 7:23-24: «Los sacerdotes anteriores eran más numerosos porque la muerte les impedía continuar, 24 pero Él conserva su sacerdocio inmutable puesto que permanece para siempre») es que Dios escuchó la petición de Jesús como escuchaba la petición de los sumos sacerdotes; pero este versículo no dice que Dios evitó que Jesús fuera crucificado (cf. Hebreos 6:4-6: «Porque en el caso de los que fueron una vez iluminados, que probaron del don celestial y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, 5 que gustaron la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero»). De hecho, el autor de Hebreos parecería estar mencionando el Salmo 22:24:

  • «Dios recibe a los pobres con los brazos abiertos. Dios no les vuelve la espalda, sino que atiende sus ruegos» (Traducción en lenguaje actual – TLA).[2]

El Salmo 22 es un salmo mesiánico donde el salmista profetiza la muerte futura de Jesús el Mesías por medio de la crucifixión (Salmo 22:1-21; cf. 22:16), pero termina en alabanza, explicando las glorias de la victoria del Mesías (Salmo 22:22-31). De forma interesante, Hebreos 2:12 considera este salmo como refiriéndose a Jesús como el Mesías al citar el Salmo 22:22:

  • «Hablaré de tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré».
    • «Debido a que el salmo es mesiánico, para el autor de Hebreos (He 2:12), es probable que, en realidad, tenga los sufrimientos de la cruz en mente, como lo hace el salmo. Esto sería adecuado debido a que los lamentos del Salvador podrían estar entonces conectados directamente con Su obra sacrificial».[3]

Los Hebreos y la Crucifixión

Segundo: El contexto de la epístola a los Hebreos, enseña claramente que Jesús fue crucificado como obra sacrificial:

  • Hebreos 2:9-10, 14
  • Hebreos 6:6
  • Hebreos 7:27
  • Hebreos 9:11-28
  • Hebreos 10:1-39
  • Hebreos 10:10
  • Hebreos 11:17-19
  • Hebreos 12:2
  • Hebreos 12:24
  • Hebreos 13:12
  • Hebreos 13:20-21

De hecho, gran parte de los dos capítulos de Hebreos (9 y 10), están dedicados a explicar el significado de la muerte de Jesús por nuestra salvación como nuestro único y completo sacrificio.[4] Esta epístola, es verdaderamente una mina de oro para entender el significado de la crucifixión de Jesús.

El Triunfo Sobre la Muerte

Tercero: En su más amplio sentido, Jesús fue librado de la muerte, debido a que Él triunfó sobre esta al ser resucitado de entre los muertos con poder. Lo fascinante de Jesús, es que los otros sumos sacerdotes tendían que hacer sacrificios en el templo, una vez al año por los pecados del pueblo, pero Jesús lo hizo una sola vez al ofrecerse a Sí mismo por todos nuestros pecados, pasados, presentes y futuros:

  • «Que no necesita, como aquellos sumos sacerdotes, ofrecer sacrificios diariamente, primero por sus propios pecados y después por los pecados del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, cuando se ofreció a sí mismo» (Hebreos 7:27).

De la forma como Hebreos 7:23-24 señala, Jesús no fue detenido por la muerte y continúa hoy día con Sus funciones sacerdotales. Fundamentalmente, Él triunfó sobre la muerte al morir y resucitar de entre los muertos para que viva como nuestro Sumo sacerdote eterno delante de Dios (cf. Hebreos 7:21: en cambio, en el caso de Cristo, Dios sí hizo un juramento, pues en la Biblia dice: «Dios juró: «Tú eres sacerdote para siempre». Y Dios no cambia de idea.») Él hizo una vez para siempre todo el sacrificio por nuestros pecados al ofrecerse a Sí mismo (Hebreos 7:27). No sólo esto, sino que Jesús, al ser resucitado de entre los muertos, fue librado de la muerte en respuesta a la oración de Jesús, en Hebreos 5:7. En esencia, Jesús completó el sistema sacrificial al satisfacer o cumplir el requisito sacrificial y triunfar sobre las consecuencias del pecado, las cuales era, la muerte. En otras palabras, el sumo sacerdote del Viejo Pacto era un tipo de Cristo. Finalmente, Jesús cumplió el papel de Sumo Sacerdote de una forma más grande y poderosa.

Resucitado de Entre los Muertos

En conclusión, las bendiciones de la epístola a los Hebreos, resume muy bien, los puntos de vista acerca de Jesús y Su muerte:

  • «Y el Dios de paz, que resucitó de entre los muertos a Jesús nuestro Señor, el gran Pastor de las ovejas mediante la sangre del pacto eterno, 21 os haga aptos en toda obra buena para hacer su voluntad, obrando Él en nosotros lo que es agradable delante de Él mediante Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén» (Hebreos 13:20-21).

Por lo tanto, Hebreos, es consistente con el resto del Nuevo Pacto el cual, afirma enfáticamente la muerte de Jesús por medio de la crucifixión y Su posterior resurrección de entre los muertos.

Notas a pie de página:

[1] Para sólo dos ejemplos acerca de esto, siga por favor, este enlace: http://www.missionislam.com/comprel/crucified.htm and http://www.answering-christianity.com/hebrews5_7.htm
[2] John F. Walvoord, Roy B. Zuck, & Seminario Teológico de Dallas, «El comentario del conocimiento de la Biblia: una exposición de las Escrituras» («The Bible Knowledge Commentary: An Exposition of the Scriptures»), Hebreos 5:7, Wheaton, IL: Victor Books, 1983.
[3] Ibíd.
[4] Leer, Hebreos 9:11-28; 10:1-39.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí