Juan 1:1: La Palabra era «un» dios

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  • «En [el] principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era un dios» (La Traducción del Nuevo Mundo).

Este es uno de los versículos que más motivan la disputa entre los testigos de Jehová y los cristianos. Esta falsa suposición los lleva a negar, que Dios se encarnó en la persona de Jesús, y que fue el arcángel Miguel el que se convirtió en un hombre. Por lo tanto, y debido a que ellos niegan que Jesús es divino, han alterado la Biblia en Juan 1:1 negando así la divinidad de Jesús. Por esta, y otras razones, ellos tienen su propia versión de la Biblia, La Traducción del Nuevo Mundo, en la que han agregado el artículo indefinido «un» al versículo, tergiversándolo de esta manera: «… y la Palabra era un dios» (Énfasis añadido).

Así es como este versículo se ha traducido en diferentes versiones:

  • «En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios» (Reina-Valera 60).
  • «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios» (Reina-Valera 1602).
  • «En el principio existía[a] el Verbo[b], y el Verbo estaba[c] con Dios, y el Verbo era Dios» (La Biblia de las Américas).
    • Footnotes:
      • [a] Juan 1:1 O, era
      • [b] Juan 1:1 O, la Palabra, y así en el resto del cap.
      • [c] Juan 1:1 O, existía

Además, en la Nueva Biblia Estándar Americana (NASB), la Nueva Versión Internacional (NVI), la Versión King James (KJV), la Nueva Versión King James (NKJV), etc.

Por diferentes razones, la Traducción del Nueva Mundo es incorrecta con relación a este versículo. Primero, la Biblia enseña un estricto monoteísmo. Decir que Jesús es «un dios» equivaldría a decir que hay otro dios además de YHVH, lo cual es contrario a la Escritura:

  • «Vosotros sois mis testigos —declara el Señor— y mi siervo a quien he escogido, para que me conozcáis y creáis en mí, y entendáis que yo soy. Antes de mí no fue formado otro dios, ni después de mí lo habrá» (Isaías 43:10).
  • «6 Así dice el Señor, el Rey de Israel, y su Redentor, el Señor de los ejércitos: «Yo soy el primero y yo soy el último, y fuera de mí no hay Dios. 8 No tembléis ni temáis; ¿no os lo he hecho oír y lo he anunciado desde hace tiempo? Vosotros sois mis testigos. ¿Hay otro dios fuera de mí, o hay otra Roca? No conozco ninguna» (Isaías 44:6, 8).

Claro está, que los testigos de Jehová responderán, que Jesús no es el Dios Todopoderoso, sino una clase «menor» de dios; un dios «fuerte»:

  • «Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado, y la soberanía reposará sobre sus hombros; y se llamará su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz» (Isaías 9:6).

Por lo tanto, concluyen ellos, que Jesús es el «dios fuerte» pero no es Poderoso. El problema inmediato con esta explicación es que YHVH es también llamado el Dios Poderoso:

  • «que muestras misericordia a millares, pero que castigas la iniquidad de los padres en sus hijos después de ellos, oh, grande y poderoso Dios, el Señor de los ejércitos es su nombre» (Jeremías 32:18 – Énfasis añadido).
  • «Sucederá en aquel día que el remanente de Israel y los de la casa de Jacob que hayan escapado, no volverán a apoyarse más en el que los hirió, sino que en verdad se apoyarán en el Señor, el Santo de Israel. 21 Un remanente volverá, el remanente de Jacob, al Dios poderoso» (Isaías 10:20-21 – Énfasis añadido).

En los dos versículos anteriores, incluyendo Isaías 9:6, la palabra hebrea para «poderoso / fuerte» es, «gibbor». Podemos ver entonces, que la explicación de los testigos de Jehová no es válida. Tanto el Hijo, como Dios, son llamados Poderoso.

Aún más, ¿cuántos dioses hay realmente en las Escrituras? La respuesta obvia es que hay un solo Dios verdadero en existencia. Aunque existen otros que han sido llamados falsamente dioses (1ª Corintios 8:5-6) o afirmando inclusive que Moisés era «como Dios» (Éxodo 4:16; 7:1), sólo existe un único Dios verdadero: Gálatas 4:5-9; Isaías 44:6, 8. Si en el principio Jesús es «un dios» que estaba «con Dios», ¿es entonces Jesús un dios verdadero o un dios falso?

Con frecuencia los testigos de Jehová afirman que Jesús es un dios en el sentido en que Moisés fue llamado dios. Pero Moisés no fue llamado un dios. Leamos los versículos

  • «Además, él hablará por ti al pueblo; y él te servirá como boca y tú serás para él como Dios» (Éxodo 4:16).
  • «Entonces el Señor dijo a Moisés: Mira, yo te hago como Dios para Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta» (Éxodo 7:1).

¿Por qué Moisés sería «como Dios para Faraón»? Ante todo, debemos entender el contexto de la situación de idolatría que reinaba en Egipto. Para el pueblo egipcio, los faraones, sabios, sacerdotes y hechiceros eran considerados dioses, no sólo por sus posiciones de autoridad, sino debido a que por medio de sus encantamientos y hechicerías hacían prodigios y maravillas como las que vemos en Éxodo, donde llegaron a imitar varias de las plagas que les envió Dios a ellos. Por lo tanto, tenía sentido lógico que Dios constituyera a Moisés como un «dios», el cual, tenía que estar a la estatura de los «dioses» egipcios. Si Dios no hubiera hecho prodigios y maravillas a través de Moisés, el Faraón y sus siervos nunca lo hubieran escuchado.

Esta es por lo tanto la razón por la que a Moisés se le fue dada la autoridad y el poder para mostrar milagros poderosos que diezmarían mucho a Egipto. Pero esto, no significa que Moisés fuera realmente un «dios». Recordemos que Dios puede hacer prodigios y maravillas por medio de Sus siervos. Por lo tanto, ser constituido «dios» con relación a llevar a cabo milagros sobre Egipto, en un reino que constituía aún hasta las ranas como «dios», no es igual a ser llamado «un dios», como es el caso de nuestro Señor, el cual estaba en el principio con Dios. (Juan 1:1).

Si los testigos de Jehová realmente piensan que Juan –un judío estrictamente monoteísta– estaría enseñando que existía otro «dios» además de Jehová, así fuera «menor», estaría en contra vía de lo que le habían enseñado en sus estudios con maestros judíos monoteístas. Juan, nunca hubiera creído y jamás hubiera aceptado el hecho de la existencia de un «dios menor» al único y verdadero Dios en existencia. Aún más, Juan comparó la Palabra con Dios, al decir que la Palabra era Dios y que la Palabra fue hecha carne. (Juan 1:1, 14).

En una traducción literal, Juan 1:1 se leería así:

  • «en [el] principio (origen) era la Palabra (Verbo), y la Palabra (Verbo) estaba con (literalmente, hacia) el Dios y Dios era la Palabra (Verbo)».

Note que dice que «Dios era la Palabra». Esta es la traducción palabra por palabra; no está diciendo que «la palabra era un dios». Esto no tendría sentido. Sin embargo, vamos a dividirla en tres oraciones.

  1. Griego koiné: Ἐν ἀρχῇ ἦν ὁ Λόγος
    1. Transliteración: en arche en ho logos
      1. Una declaración muy simple: «en [el] principio (origen) era la Palabra (Verbo) …»
  2. «… y la Palabra (Verbo) estaba con (literalmente, hacia) el Dios…»
    1. Griego koiné: καὶ ὁ Λόγος ἦν πρὸς τὸν
      1. Transliteración: kai ho logos en pros ton theon
        1. Esta misma Palabra estaba con Dios.
  3. «… y Dios era la Palabra (Verbo)». Traducida en forma adecuada se lee: «y la Palabra era Dios».
    1. Griego koiné: καὶ Θεὸς ἦν ὁ Λόγος
      1. Transliteración: kai theos en ho logos.
        1. Esta misma Palabra, era Dios.

Con relación a la declaración #3, la traducción correcta es «… y la Palabra (el Verbo) era Dios»; no es correcto «… y Dios era la Palabra (el Verbo)».

Lo anterior se debe a que hay un solo artículo definido («ho» se traduce como «el») en una oración o cláusula donde dos sustantivos están en la forma nominativa (o «sujeto»: «theos» y «logos»), por lo tanto, el sustantivo con el artículo definitivo («ho» se traduce como «el»), es el «sujeto».

En este caso, «ho logos» (Ver punto #3), significa que «la palabra» es el sujeto de la oración o cláusula. Por lo tanto, «… la Palabra era Dios», es la traducción correcta, no, «… Dios era la Palabra».[1]

Pero esto no niega la idea de que Juan está hablando de un solo Dios, no de dos, aun cuando los testigos de Jehová afirmen que Jesús es «un dios», o el «dios fuerte» como ya explicamos anteriormente.

¿Será que de la nada, aparece súbitamente un nuevo dios en el texto de Juan 1:1? No. No lo hay. Es el mismo Dios del que se habla en la primera y en la segunda parte. ¿Cómo es posible que los testigos de Jehová afirmen que la «palabra» de alguna manera se convirtió en «un dios» considerando que «un solo Dios» es mencionado en el texto? Recuerden que la herejía que enseñan los testigos de Jehová es que Jesús era el arcángel Miguel. La pregunta siguiente sería: ¿Hay algún lugar en la Biblia en la que un ángel sea llamado «un dios»? No lo hay. Solo Satanás es llamado «el dios» de este mundo en 2ª Corintios 4:3-4, no es llamado un dios.


«Entonces Tomás respondió y le dijo: ‘¡Señor mío, y Dios mío!’» (Juan 20:28).


En el griego de Juan 20:28, Tomás le dijo a Jesús: «ho kurios mou, kai ho theos mou» («El Señor de mi, y el Dios de mi»), Si Jesús no era Dios, sino «un» dios, ¿no hubiera entonces Jesús corregido a Tomás? Jesús debería haberle dicho a Tomás: «Yo no soy ni el Señor tuyo ni el Dios tuyo. Yo soy un dios menor». ¿Pero corrigió Jesús a Tomás? No. No lo hizo. Porque el haberlo hecho hubiera sido ridículo. Además, Tomás estaba en lo correcto. Si Jesús hubiera sido el arcángel, nunca se hubiera tomado la gloria de que lo llamaran Dios. Aun así, los testigos de Jehová dicen que Tomás estaba tan aturdido que lo que él hizo fue lanzar un juramento. Pero esto es tan ridículo como las cosas que inventan los testigos. Esto significaría que Tomás, un hombre devoto a Dios, juró al frente de Jesús y usó el nombre del Señor en vano, violando así Éxodo 20:7. Este no es el caso, ya que en ninguna parte del Nuevo Testamento encontramos a un discípulo de Cristo usando el nombre de Dios en vano.

En conclusión, Juan 1:1 es traducido mejor sin la inclusión del artículo «un» dentro del texto. Y, «la Palabra era Dios», es la mejor traducción. De esta forma, no aceptaremos el peligroso politeísmo al declarar a Jesús «un dios». Tampoco vemos a Tomás el discípulo, jurando y usando el nombre de Dios en vano. Y tampoco tenemos el problema de Jesús siendo un «dios fuerte» y ni aún el mismo Dios; aun cuando Dios mismo es llamado el Dios Fuerte, como leímos en los pasajes de Jeremías 32:18 e Isaías 10:21.

Notas a pie de página:

[1] Chapman, B. (1994). Greek New Testament Insert. 2nd ed., revised. Quakertown, PA: Stylus Publishing. Also, see J. P. Luow, Greek-English Lexicon of the New Testament: Based on Semantic Domains, electronic edition of the 2nd ed., New York: United Bible Societies, p. 592.

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