Juan 3:5: El Bautismo

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  • «Respondió Jesús y le dijo: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios. 4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo ya viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer? 5 Jesús respondió: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. 6 Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. 7 No te asombres de que te haya dicho: «Os es necesario nacer de nuevo». 8 El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu» (Juan 3:3-8).

Existen cinco interpretaciones básicas para esta sección de la Escritura con referencia al agua:

  1. El agua se refiere al nacimiento natural
  2. El agua se refiere a la Palabra de Dios
  3. El agua se refiere al Espíritu Santo
  4. El agua se refiere al ministerio de Juan el Bautista
  5. El agua se refiere al agua del bautismo como requisito para la salvación

1. El agua se refiere al nacimiento natural

Esta opción trata con el contexto de las palabras de Jesús con el ser nacido «de nuevo» (3:3). Nicodemo le responde mencionando la experiencia de nacer desde el vientre de la madre (v. 4). Jesús entonces le habla del agua y del Espíritu diciéndole: «Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es» (3:6). La conclusión, es que el primer nacimiento es el nacimiento natural y el segundo nacimiento es el espiritual. En otras palabras, el agua se refiere al agua del vientre como en el nacimiento natural del ser humano. Esto parece tener apoyo en el entendimiento de Nicodemo acerca de entrar en el vientre materno y nacer por segunda vez.

2. El agua se refiere a la Palabra de Dios

Esta opción sostiene que el agua se está refiriendo a la Palabra de Dios:

  • «para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra» (Efesios 5:26).

Algunos creen que el lavamiento del agua se lleva a cabo por medio de la Palabra de Dios.

3. El agua se refiere al Espíritu Santo

Este punto de vista dice que el agua se refiere al Espíritu Santo. Tal vez Nicodemo recordó la siguiente porción de la Escritura:

  • «Entonces os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios; de todas vuestras inmundicias y de todos vuestros ídolos os limpiaré. 26 Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. 27 Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos, y que cumpláis cuidadosamente mis ordenanzas» (Ezequiel 36:25-27).

Ciertamente, las propias palabras de Jesús son aplicables aquí cuando Él dice en Juan 7:37-39: «Y en el último día, el gran día de la fiesta, Jesús puesto en pie, exclamó en alta voz, diciendo: Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba. 38 El que cree en mí, como ha dicho la Escritura: «De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva». 39 Pero Él decía esto del Espíritu, que los que habían creído en Él habían de recibir; porque el Espíritu no había sido dado todavía, pues Jesús aún no había sido glorificado».

4. El agua se refiere al ministerio de Juan el Bautista

Este punto de vista sostiene que el agua es con referencia al agua del bautismo de arrepentimiento enseñado por Juan el Bautista. Mateo 3:1-6 describe el ministerio de Juan en el desierto, su enseñanza acerca del arrepentimiento y el bautizo de las personas en ese arrepentimiento. En el contexto, el primer capítulo de Juan menciona a Juan el Bautista en los versículos del 6 al 8 y del 19 al 36. Ciertamente, Juan y su ministerio están presentes aquí. Si este es el caso, entonces Jesús estaría hablando del «bautismo» (la ordenanza inicial) de arrepentimiento, predicado por Juan el Bautista.

5. El agua se refiere al agua del bautismo como requisito para la salvación

Este último punto de vista es el que sostiene la Iglesia Internacional de Cristo y otras iglesias que exigen el bautismo para ser salvos. Estas afirman que el agua se está refiriendo al bautismo el cual, es esencial para la salvación.

¿Pero enseña Juan 3:5 que el bautismo es esencial para la salvación?

Como puede ver, existen diferentes interpretaciones para Juan 3:5. Pero decir simplemente que Juan 3:5 no enseña la necesidad del bautismo no es suficiente. Alguna clase de prueba debe ser ofrecida, y la prueba se encuentra en la Palabra de Dios, la Palabra que no tiene contradicciones. La salvación, entendida claramente, es sólo por fe. Por ejemplo, Romanos 5:1 declara que somos justificados (declarados justos) por la fe. Este no dice que por la fe y el bautismo. Si el bautismo fuera parte de la salvación, entonces la Palabra enseñaría que somos justificados por la fe y el bautismo. Pero esto no es así. Si la justificación es por fe, entonces es solamente por fe. El bautismo no es fe; es una ceremonia, y como tal, es sólo externa. Es algo que hacemos como un ritual. Considere por favor los siguientes versículos los cuales declaran cómo somos salvos:

  • «es decir, la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen; porque no hay distinción» (Romanos 3:22).
  • «para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús» (Romanos 3:26).
  • «Porque concluimos que el hombre es justificado por la fe aparte de las obras de la ley» (Romanos 3:28).
  • «mas al que no trabaja, pero cree en aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia» (Romanos 4:5).
  • «Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo» (Romanos 5:1).
  • «Y la Escritura, previendo que Dios justificaría a los gentiles por la fe, anunció de antemano las buenas nuevas a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones» (Gálatas 3:8).
  • «De manera que la ley ha venido a ser nuestro ayo para conducirnos a Cristo, a fin de que seamos justificados por la fe» (Gálatas 3:24).
  • «Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios» (Efesios 2:8).

Adicionalmente, Pablo nos dice que el evangelio es lo que nos salva y que el evangelio es la muerte, sepultura y resurrección de Jesús:

  • «Ahora os hago saber, hermanos, el evangelio que os prediqué, el cual también recibisteis, en el cual también estáis firmes, 2 por el cual también sois salvos, si retenéis la palabra que os prediqué, a no ser que hayáis creído en vano. 3 Porque yo os entregué en primer lugar lo mismo que recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4 que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras» (1ª Corintios 15:1-4).

El bautismo no está incluido en la descripción del evangelio. Esto explica el por qué él dice que vino a predicar el evangelio y no a bautizar:

  • «Doy gracias a Dios que no bauticé a ninguno de vosotros, excepto a Crispo y a Gayo, 15 para que nadie diga que fuisteis bautizados en mi nombre. 16 También bauticé a los de la casa de Estéfanas; por lo demás, no sé si bauticé a algún otro. 17 Pues Cristo no me envió a bautizar, sino a predicar el evangelio, no con palabras elocuentes, para que no se haga vana la cruz de Cristo» (1ª Corintios 1:14-17).

Si el bautismo fuera un requisito para la salvación, entonces, ¿por qué Pablo lo minimiza y aún lo excluye de la descripción de lo que se requiere para ser salvo? Esto se debe a que el bautismo no es necesario para la salvación. Por lo tanto, Juan 3:5 debe ser interpretado de una forma consistente con el resto de la Escritura.

Otra forma de establecer claridad en este asunto es usando una ilustración. Supongamos que una persona, bajo la convicción del Espíritu Santo: «Y cuando Él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio; 9 de pecado, porque no creen en mí» (Juan 16:8-9), y recibe a Jesús creyendo además en Su nombre «Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre» (Juan 1:12). La pregunta sería: ¿Es esta persona salva? No dudaríamos que sí lo es. Si cree en lo que Dios dice por medio de Su Palabra, la Biblia: «Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios»(Efesios 2:8). Pero vamos un poco más allá. Supongamos que esta persona que confiesa sus pecados llora en arrepentimiento al Señor y lo recibe como Salvador creyendo en Su nombre, el día que se va a bautizar en su iglesia local es atropellado por un automóvil, y muere. Esa persona, ¿va al cielo o al infierno? Si va a los cielos entonces el bautismo no es necesario para la salvación. Si va para el infierno, entonces, el haber creído en solo Jesús por la sola fe no es suficiente para la salvación. ¿No va esto en contra de las Escrituras que dicen que la salvación es un regalo (Romanos 6:23: «Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro»), la cual, se recibe sólo por fe (Efesios 2:8-9)? Sin duda así es porque la Escritura lo dice. Por lo tanto, el bautismo no es necesario para la salvación y Juan 3:5 no puede enseñar que éste si es necesario.

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