Lucas 14:15-24: La Gran Cena

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Para esta parábola (Lucas 14:15-24), el trasfondo lo encontramos en Isaías 25:6-9:

  • «Y el Señor de los ejércitos preparará en este monte para todos los pueblos un banquete de manjares suculentos, un banquete de vino añejo, pedazos escogidos con tuétano, y vino añejo refinado. 7 Y destruirá en este monte la cobertura que cubre todos los pueblos, el velo que está extendido sobre todas las naciones. 8 El destruirá la muerte para siempre; el Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y quitará el oprobio de su pueblo de sobre toda la tierra, porque el Señor ha hablado. 9 Y en aquel día se dirá: He aquí, este es nuestro Dios a quien hemos esperado para que nos salvara; este es el Señor a quien hemos esperado; regocijémonos y alegrémonos en su salvación».
  • «Un banquete ritual es uno que marca alguna transición personal o interpersonal o transformación, llevado a cabo para darle honor a quienes experimentaban la importancia del cambio social. Como un ritual con característica de hospitalidad, los banquetes indicaban la transformación de un extraño a un huésped o invitado (Génesis 19:3-14; Lucas 5:29) o de un enemigo a pasar a un pacto de compañerismo o de sociedad (Génesis 26:26-31; 2º Samuel 3:20). Los banquetes marcan puntos importantes de transición en la vida de una persona. Por ejemplo, cuando Isaac fue destetado (Génesis 21:8); cuando Jacobo se unió a Lea (Génesis 29:22); Sansón (Jueces 14:10), el Cordero (Apocalipsis 19:9) y en la parábola de Mateo 22:2-10; el cumpleaños de Faraón (Génesis 40:20); en el de Herodes (Marcos 6:21); o el de la gran cena de Dios en Apocalipsis 19:17. En la última cena, Jesús cambió el banquete ceremonial de la Pascua judía a un banquete ritual, que simboliza eficazmente el significado de Su muerte inminente (Marcos 14:12-25, y pasajes paralelos)».[1]

El escenario es, que, en el Sabbat, Jesús se encontraba en casa de uno de los líderes de los fariseos, y notó como, algunos de los invitados buscaban los primeros asientos, y el por qué no deberían buscarse estos asientos; sugiere más bien, que se debe sentar en el último lugar. Además, enseña que más bien, al banquete se debería llamar «a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos» (Lucas 14:13). Posteriormente sigue lo siguiente:

La Gran Cena (Lucas 14:15-24)
"15 Cuando uno de los que estaban sentados con Él a la mesa oyó esto, le dijo: ¡Bienaventurado todo el que coma pan en el reino de Dios!".La frase "coma pan", es otra forma de decir "participe del banquete", "coma en el banquete", "participe en el banquete", o "comer en el Reino de Dios".

La frase "el reino de Dios" ocurre unas 66 veces y sólo se encuentra en el Nuevo Pacto.

Con frecuencia, el evangelio de Mateo usa el término "reino de los cielos", mientras que Marcos y Lucas usas, "reino de Dios". El "reino de los cielos" es un circunloquio (Nota del Traductor: circunloquio m. Rodeo de palabras para expresar algo que podría haberse dicho de forma más breve: déjate de circunloquios y ve al grano),[2] o sea, una forma de referirse a Dios sin usar Su nombre.[3]

Existen dos aspectos del reino de Dios; uno presente y uno futuro. El aspecto presente trata con la presencia de Cristo, el cual es un rey:

"Pero si yo expulso los demonios por el Espíritu de Dios, entonces el reino de Dios ha llegado a vosotros. 29 ¿O cómo puede alguien entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata? Y entonces saqueará su casa" (Mateo 12:28-29).

La presencia de Cristo como rey significa que el evangelio está siendo predicado como resultado del victorioso sacrificio de Cristo en la cruz.

El futuro aspecto del reino de Dios, trata con el regreso de Cristo y "el siglo por venir", la total redención de los salvos después de la resurrección, la reconstrucción de los cielos y la tierra y todo lo que Dios ha prometido en el futuro.

El que dice, "Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios", es un judío que él mismo disfrutará de las bendiciones del reino por venir. Jesús toma la oportunidad para enseñar de que aquel que entra en el reino de Dios –la salvación– no es por derecho de nacimiento o por obras, sino sólo por gracia.
"16 Pero Él le dijo: Cierto hombre dio una gran cena, e invitó a mucho".La costumbre, en la época de Jesús, que cuando se ofrecía una cena, invitar a un número determinado de personas. Aquellos que aceptaban la invitación, eran entonces contados. La comida se preparaba de acuerdo al número de los que aceptaban la invitación. Entre más personas irían, más comida se prepararía. Por ejemplo, un pollo sería para 2 a 4 invitados, un pato para 5 a 8, un cordero para 10 a 15 personas, una oveja para 15 a 35, y un becerro para 35 a 75 personas. En otras palabras, la cantidad y tipo de comida, dependía del número de personas que aceptaban la invitación. Una vez que los animales eran sacrificados para ser preparados, debían ser comidos pronto o la comida restante se perdería. De ahí, que decidir no ir en el último minuto sería descortés. En últimas, el invitado estaba obligado a asistir al banquete.

También era descortés, asistir a un banquete si la persona no era invitada; después de todo, la comida se había preparado sin tener en cuenta a esa persona.
"17 y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los que habían sido invitados: «Venid, porque ya todo está preparado».El recordarles a los invitados era notificarles que ya todo estaba preparado.

La palabra griega para "venid", es, "entrar, arribar, venir", lo cual era consistente con la costumbre de una doble invitación.
"18 Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero le dijo: «He comprado un terreno y necesito ir a verlo; te ruego que me excuses».La cena estaba lista, la mesa preparada y las personas notificadas doblemente; retractarse ahora era un insulto.

En el medio oriente, nadie compra una tierra si primero no la examina cuidadosamente. Aun antes de entablar una discusión de la compra de una hacienda, y que la misma se definiera, se definían los manantiales, los pozos, los muros de piedra, los árboles, los senderos y aun, las lluvias anticipadas. La excusa es, obviamente, una mentira y el invitado está declarando en términos inciertos que la hacienda es más importante que su relación con el anfitrión. En una comunidad donde las relaciones interpersonales eran muy importantes, esto molestaba, aún más que un delito.
"19 Y otro dijo: «He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos; te ruego que me excuses".En el oriente medio, la yunta de bueyes se adquieren de dos formas: Son llevadas a la plaza de mercado y en un campo cercano los bueyes, aran el campo. Cualquiera que desee comprar, dirige personalmente la yunta y examina cuidadosamente a los animales para ver si funcionan en equipo.

Esto es como decirle a su esposa que no estará en la cena de aniversario porque tiene qué examinar personalmente lo que podría aplazar.

La otra forma de compra era averiguar qué día la yunta estaría laborando en el campo. Los compradores potenciales podían ir entonces al campo, observar los animales, examinarlos y probarlos por sí mismos. Sólo después que se ha examinado ampliamente la yunta, se entra entonces a discutir el precio.

Sin importar el tipo de adquisición, la excusa, es también considerada como un insulto.
"20 También otro dijo: «Me he casado, y por eso no puedo ir».En las comunidades tan cerradas del medio oriente, una boda demanda una celebración, la cual incluye abundante comida. La comunidad tendría conocimiento de la boda, y muchas personas habrían sido invitadas. Las comidas tendrían que haber sido preparadas de antemano, por lo tanto, el banquete no habría coincidido el mismo día de la boda.

Y en primer lugar, si el hombre recién casado, simplemente quería estar con su esposa, ¿por qué entonces aceptó la invitación?

Este último ni pidió excusas.
"21 Cuando el siervo regresó, informó de todo esto a su señor. Entonces, enojado el dueño de la casa, dijo a su siervo: «Sal enseguida por las calles y callejones de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los ciegos y los cojos».Se esperaría que el padre de familia estuviera enojado. Había sido insultado tres veces consecutivamente.

Los invitados habían declinado a responder a las buenas noticias de que el banquete estaba listo. ¿Qué debía hacer entonces el anfitrión? No podía tener un banquete si no asistían los invitados. Entonces, fue cuando decidió traer a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos. Trajo a los indeseables, aquellos a quienes no se invitaba a este tipo de banquetes; a los cojos que no podían probar yuntas; y a los cojos y ciegos que normalmente no se casaban.

No tenían forma de agradecer al anfitrión, y él lo sabía. Por lo tanto, está siendo amable, aun con los insultos que había recibido por parte de sus invitados iniciales.

"Y viendo las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban angustiadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor. 37 Entonces dijo a sus discípulos: La mies es mucha, pero los obreros pocos. 38 Por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies" (Mateo 9:36-38).
"22 Y el siervo dijo: «Señor, se ha hecho lo que ordenaste, y todavía hay lugar».Algunos ya son salvos; pero todavía hay espacio para más.
"23 Entonces el señor dijo al siervo: «Sal a los caminos y por los cercados, y oblígalos a entrar para que se llene mi casa".Note además, que la orden no se lleva a cabo en esta parábola. Es dada, pero no hay registro de su cumplimiento. Esto se debe a que aquellos que son obligados a entrar no han sido todos invitados: la redención está todavía en curso.
"24 Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron invitados probará mi cena».

¿Con Quiénes se ha Identificado la Audiencia Original en Esta Parábola?

  • La gran cena mesiánica que marca el comienzo del siglo por venir.
    • La blasfemia contra el Espíritu Santo no será perdonada, «ni en este siglo ni en el venidero».
      • «Y a cualquiera que diga una palabra contra el Hijo del Hombre, se le perdonará; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este siglo ni en el venidero» (Mateo 12:32).
    • Recibimos mucho en esta era y en la era venidera recibiremos la vida eterna:
      • «Que no reciba cien veces más ahora en este tiempo: casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y tierras junto con persecuciones; y en el siglo venidero, la vida eterna» (Marcos 10:30).
      • «Que no reciba muchas veces más en este tiempo, y en el siglo venidero, la vida eterna» (Lucas 18:30).
      • «Muy por encima de todo principado, autoridad, poder, dominio y de todo nombre que se nombra, no solo en este siglo sino también en el venidero» (Efesios 1:21).
    • En este tiempo, recibiremos 100 veces más (Marcos 10:30; Lucas 18:30). Los hijos de este siglo se casan y se dan en matrimonio (Lucas 20:34). La sabiduría de este mundo es necedad (1ª Corintios 1:20). Los gobernantes de este siglo van desapareciendo (1ª Corintios 2:6). Satanás es el dios de este mundo (2ª Corintios 4:4). Jesús nos rescató del presente siglo malo (Gálatas 1:4). En el siglo venidero recibiremos la vida eterna (Marcos 10:30; Lucas 18:30; 1ª Timoteo 6:19). En el otro siglo, ni nos casamos ni nos damos en matrimonio (Lucas 20:35).
  • Los invitados originales: los líderes de Israel que son, justamente, los primeros invitados.
    • «Vosotros sois los hijos de los profetas y del pacto que Dios hizo con vuestros padres, al decir a Abraham: Y en tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra. 26 Para vosotros en primer lugar, Dios, habiendo resucitado a su Siervo, le ha enviado para que os bendiga, a fin de apartar a cada uno de vosotros de vuestras iniquidades» (Hechos 3:25-26).
  • Los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos de la ciudad: Los marginados sociales dentro del pueblo de Israel.
    • «A estos doce envió Jesús después de instruirlos, diciendo: No vayáis por el camino de los gentiles, y no entréis en ninguna ciudad de los samaritanos. 6 Sino id más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 7 Y cuando vayáis, predicad diciendo: «El reino de los cielos se ha acercado». 8 Sanad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, expulsad demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia» (Mateo 10:5-8).
  • Los de los caminos y los de los vallados: Los gentiles.
    • «Entonces Pablo y Bernabé hablaron con valor y dijeron: Era necesario que la palabra de Dios os fuera predicada primeramente a vosotros; mas ya que la rechazáis y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles» (Hechos 13:46).

Esta parábola enseña que ninguna persona puede entrar en el reino de Dios sin que sea invitada por Dios, la cual es, una invitación por gracia. Es, además, una advertencia para hacerle caso a la invitación cuando esta sea escuchada; la invitación no será repetida eternamente.

Entre las parábolas de la gran cena y la del hijo pródigo, las cuales declaran pura gracia, se establece una colección de máximas que hablan del alto costo del discipulado en términos claros y exigentes (Lucas 14:25-35).

La cena es libre, la invitación es por gracia, pero el aceptarla implica responsabilidad. Y el discipulado es nuestra responsabilidad.

  • «Grandes multitudes le acompañaban; y Él, volviéndose, les dijo: 26 Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo. 27 El que no carga su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. 28 Porque, ¿quién de vosotros, deseando edificar una torre, no se sienta primero y calcula el costo, para ver si tiene lo suficiente para terminarla? 29 No sea que cuando haya echado los cimientos y no pueda terminar, todos los que lo vean comiencen a burlarse de él, 30 diciendo: «Este hombre comenzó a edificar y no pudo terminar». 31 ¿O qué rey, cuando sale al encuentro de otro rey para la batalla, no se sienta primero y delibera si con diez mil hombres es bastante fuerte como para enfrentarse al que viene contra él con veinte mil? 32 Y si no, cuando el otro todavía está lejos, le envía una delegación y pide condiciones de paz. 33 Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a todas sus posesiones, no puede ser mi discípulo. 34 Por tanto, buena es la sal, pero si también la sal ha perdido su sabor, ¿con qué será sazonada? 35 No es útil ni para la tierra ni para el muladar; la arrojan fuera. El que tenga oídos para oír, que oiga» (Lucas 14:25-35).
Notas a pie de página:

[1] Achtemeier, Paul J., Harper’s Bible Dictionary, (San Francisco: Harper and Row, Publishers, Inc.), 1985.
[2] http://www.wordreference.com/definicion/circunloquio
[3] Ibíd.

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