Mateo 26:38-39: ¿Niega Este Pasaje la Crucifixión de Jesús?

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Por, Ryan Turner


«Entonces les dijo: Mi alma está muy afligida, hasta el punto de la muerte; quedaos aquí y velad conmigo. 39 Y adelantándose un poco, cayó sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú quieras» (Mateo 26:38-39).


Argumento musulmán

Existe un número de musulmanes que afirman que Mateo 26:38-39 enseña que Jesús no fue crucificado.[1] Ellos basan su punto de vista al combinar Mateo 26:38-39 y Hebreos 5:7:

  • «Cristo, en los días de su carne, habiendo ofrecido oraciones y súplicas con gran clamor y lágrimas al que podía librarle de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente».

Algunos musulmanes creen que Jesús oró para ser librado de la muerte al usar las palabras, «Padre mío, si es posible, haz que pase de mí esta copa», y que Dios le respondió esa oración al librar a Jesús de morir crucificado en la cruz.

Argumento cristiano

Hebreos 5:7


«Cristo, en los días de su carne, habiendo ofrecido oraciones y súplicas con gran clamor y lágrimas al que podía librarle de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente».


En otro artículo, tratamos con Hebreos 5:7 y señalamos que:

Primero: El texto nunca dice que Dios evitó que Jesús muriera en la cruz. El texto simplemente dice que Jesús oró para que el Padre pasara de Él esa copa (o sea, que evitara el tener que morir en la cruz).

Segundo: El autor de Hebreos 5:7 cita un salmo mesiánico: «Porque Él no ha despreciado ni aborrecido la aflicción del angustiado, ni le ha escondido su rostro; sino que cuando clamó al Señor, lo escuchó»(Salmo 22:24), el cual profetiza la muerte de Jesús por crucifixión: «Porque perros me han rodeado; me ha cercado cuadrilla de malhechores; me horadaron las manos y los pies» (Salmo 22:16), y Su posterior triunfo.

Tercero: En el más amplio sentido, Jesús fue liberado de la muerte al triunfar sobre esta, cuando Dios, con el poder del Espíritu Santo lo resucitó de entre los muertos, lo cual fue la respuesta a Su oración de liberación.

Cuarto: Existen muchos pasajes en la Biblia, particularmente en el libro de Hebreos que enseñan que Jesús murió por la crucifixión:

  • «9 Pero vemos a aquel que fue hecho un poco inferior a los ángeles, es decir, a Jesús, coronado de gloria y honor a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios probara la muerte por todos. 10 Porque convenía que aquel para quien son todas las cosas y por quien son todas las cosas, llevando muchos hijos a la gloria, hiciera perfecto por medio de los padecimientos al autor de la salvación de ellos. 14 Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre, Él igualmente participó también de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo» (Hebreos 2:9-10, 14).
  • «pero después cayeron, es imposible renovarlos otra vez para arrepentimiento, puesto que de nuevo crucifican para sí mismos al Hijo de Dios y le exponen a la ignominia pública» (Hebreos 6:6).
  • «que no necesita, como aquellos sumos sacerdotes, ofrecer sacrificios diariamente, primero por sus propios pecados y después por los pecados del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, cuando se ofreció a sí mismo» (Hebreos 7:27).
  • Hebreos 9:11-28
  • Hebreos 10:1-39
  • «Por esta voluntad hemos sido santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo ofrecida de una vez para siempre» (Hebreos 10:10).
  • «Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía a su único hijo; 18 fue a él a quien se le dijo: En Isaac te será llamada descendencia. 19 Él consideró que Dios era poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde también, en sentido figurado, lo volvió a recibir» (Hebreos 11:17-19).
  • «2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios. 24 y a Jesús, el mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la sangre de Abel» (Hebreos 12:2, 24).
  • «12 Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta. 20 Y el Dios de paz, que resucitó de entre los muertos a Jesús nuestro Señor, el gran Pastor de las ovejas mediante la sangre del pacto eterno, 21 os haga aptos en toda obra buena para hacer su voluntad, obrando Él en nosotros lo que es agradable delante de Él mediante Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén» (Hebreos 13:12, 20-21).

Por lo tanto, Hebreos 5:7 no enseña que Dios evitó que Jesús fuera crucificado. Más bien, Dios sí lo liberó de la muerte al resucitarlo de entre los muertos.

Mateo 26:38-39

El Contexto


«Entonces les dijo: Mi alma está muy afligida, hasta el punto de la muerte; quedaos aquí y velad conmigo. 39 Y adelantándose un poco, cayó sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú quieras».


Para poder entender el contexto de la oración de Jesús en el huerto de Getsemaní (Mateo 26:38-39), es importante entender primeramente el contexto del capítulo de Mateo 26, donde Jesús hace algunas declaraciones interesantes acerca de la proximidad de Su muerte.
Cuando les habla a Sus discípulos, Jesús afirma: «Sabéis que dentro de dos días se celebra la Pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado» (Mateo 26:2).

Cuando la mujer prepara a Jesús para la sepultura al ungirle Sus pies: «Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis. 12 Pues al derramar ella este perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura. 13 En verdad os digo: Dondequiera que este evangelio se predique, en el mundo entero, se hablará también de lo que esta ha hecho, en memoria suya» (Mateo 26:11-13).

Al partir el pan mientras realizaba la primera Cena del Señor: «Mientras comían, Jesús tomó pan, y habiéndolo bendecido, lo partió, y dándoselo a los discípulos, dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. 27 Y tomando una copa, y habiendo dado gracias, se la dio, diciendo: Bebed todos de ella; 28 porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados» (Mateo 26:26-28).

Asimismo, más adelante en el mismo pasaje, Jesús dice: «Entonces Jesús les dijo: Esta noche todos vosotros os apartaréis por causa de mí, pues escrito está: «Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño se dispersarán». 32 Pero después de que yo haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea» (Mateo 26:31-32).

Por lo tanto, del contexto de Mateo 26, Jesús, verdaderamente cree:

  1. Que Él sí va a ser crucificado:
    1. «Sabéis que dentro de dos días se celebra la Pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado» (Mateo 26:2).
  2. Sepultado:
    1. «Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis. 12 Pues al derramar ella este perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura. 13 En verdad os digo: Dondequiera que este evangelio se predique, en el mundo entero, se hablará también de lo que esta ha hecho, en memoria suya» (Mateo 26:11-13).
  3. Que Su sangre sería derramada para perdón de pecados:
    1. «Y tomando una copa, y habiendo dado gracias, se la dio, diciendo: Bebed todos de ella; 28 porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados» (Mateo 26:26-28).
  4. Que sería herido, pero resucitado de entre los muertos:
    1. «Entonces Jesús les dijo: Esta noche todos vosotros os apartaréis por causa de mí, pues escrito está: «Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño se dispersarán». 32 Pero después de que yo haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea» (Mateo 26:31-32).

Todas las anteriores declaraciones, hechas por Jesús, indican que Él sabía que moriría por la crucifixión, pero que también resucitaría.

El Huerto de Getsemaní

En Mateo 26:38-39, Jesús está orando en el huerto, con una inmensa tristeza de muerte en el alma por los sufrimientos que tenía delante de Él. Los evangelios registran que las gotas de sangre sudadas por Jesús, es una condición conocida como hematidrosis (también llamada hemohidrosis o hematohidrosis).[3]

Debido a que Jesús era un hombre, menospreció el tener que soportar la vergüenza de la cruz: «puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios» (Hebreos 12:2). Sin embargo. Él rindió Su voluntad al plan de Dios al decir, «Y adelantándose un poco, cayó sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú quieras» (Mateo 26:39). Jesús nunca dijo en este pasaje que no iba a ser crucificado.

¿Por qué Jesús oró, «si es posible, que pase de mí esta copa»?

Con frecuencia, los musulmanes se preguntan que, si Jesús sabía que iba a ser crucificado, ¿por qué oró al Padre para que pasara de Él esta muerte (esta copa)?[4]

Respuesta

  1. Porque Jesús era Dios:
    1. «En el principio existía[a] el Verbo[b], y el Verbo estaba[c] con Dios, y el Verbo era Dios» (Juan 1:1).
      1. Footnotes:
        1. [a] Juan 1:1 O, era
        2. [b] Juan 1:1 O, la Palabra, y así en el resto del cap.
        3. [c] Juan 1:1 O, existía
    2. «Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy[a], moriréis en vuestros pecados» (Juan 8:24).
      1. Footnotes:
        1. [a] Juan 8:24 La mayoría de los eruditos bíblicos relacionan estas palabras con Ex. 3:14 YO SOY EL QUE SOY
  2. Porque Jesús era hombre:
    1. «Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito[a] del Padre, lleno de gracia y de verdad» (Juan 1:14).
      1. Footnotes:
        1. [a] Juan 1:14 O, único

Como hombre, Él enfrentó las realidades del dolor y del sufrimiento. Como cualquier ser humano normal, Jesús no quería enfrentar los rigores de una crucifixión, pero Él voluntariamente aceptó el plan de Dios, como lo enseña el contexto del evangelio de Mateo, de los otros evangelios y del Nuevo Pacto. De hecho, es cierto que los discípulos no esperaban que Jesús fuera crucificado debido a que ellos querían un reino político mesiánico que triunfara sobre los romanos. Esto congruente con las expectativas judías mesiánicas del 1º siglo. Sin embargo, Jesús, se apartó radicalmente de esta norma y sufrió en Su primera venida (cf. Isaías 52:13-53).

La Crucifixión

El evangelio de Mateo claramente enseña que Jesús fue crucificado (Mateo 27:33-56). No tiene sentido que un musulmán pretenda argumentar que Jesús no fue crucificado, debido al contexto de las declaraciones de Jesús en Mateo 26, el resto del evangelio de Mateo, los otros evangelios (Marcos, Lucas y Juan), el resto del Nuevo Testamento (cf. 1ª Corintios 15:3-8) y varias fuentes seculares.[5]

Como siempre, este es otra falacia argumentativa de los musulmanes que quieren negar la crucifixión de Jesús.

Notas a pie de página:

[1] Para un ejemplo, siga el siguiente enlace: http://www.missionislam.com/comprel/crucified.htm
[2] Esto es solamente simbólico. Jesús realmente no estaba diciendo que Él es el pan y que los discípulos iban a comérselo. Es similar cuando Él afirma que es la puerta (cf. Juan 10:1), y que tenemos que buscar una puerta con bisagras y cerradura. La Biblia no enseña que el cuerpo y el pan son el cuerpo y la sangre actual de Jesús. Más bien, estos representan el cuerpo y la sangre de Jesús antes de Su crucifixión.
[3] http://www.doctortreatments.com/Diseases_Of_The_Skin/Class_VIII_Diseases_Of_The_Appendages_Diseases_Of_The_Sweat-Glands_Hematidrosis.htm
[4] Para un ejemplos ver los argumentos siguiendo este enlace: http://www.missionislam.com/comprel/crucified.htm
[5] Lea acerca de historiadores romanos como Josefo (Antigüedades de los judíos, 18:3) – 90-95 d. C., y Tácito (Anales, 15:44) – 115 d. C.; también revise otras en otras fuentes seculares como las de Luciano (La muerte del peregrino, 11-13) – siglo 2º d. C. Mara Bar Serapion (Carta en el Museo Británico) – Finales del siglo 1º, inicios del siglo 3º d. C., y aún el Talmud judío (Sanedrín 43a) – 70 al 200 d. C.

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