Mateo 3:11: «Yo a la verdad os bautizo con agua para arrepentimiento …»

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Bautismo para arrepentimiento
Bautismo para arrepentimiento

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Apologética

NOTA: A menos que se diga lo contrario, las citas son tomadas de La Biblia de las Américas – LBLA.

El simple hecho de bautizarse con agua para arrepentimiento ¿traería liberación a quienes se bautizaban? ¿Podría haber algo más que el bautizo en agua? De acuerdo con el contexto, ¿qué significa la frase «os bautizo con agua para arrepentimiento»?

Para poder comprender esta frase de Juan el Bautista en el v. 11 del capítulo 3, debemos revisar todo el contexto analizando los versículos anteriores y posteriores a este.

Juan el Bautista Inicia Su Ministerio

Juan el Bautista inicia su ministerio de predicación anunciando primeramente «arrepentimiento» por una razón, que, aunque suene simple, era poderosa: «el reino de los cielos se ha acercado». Si queremos notar, veremos que lo primero que les exige a los judíos en su predicación es «arrepentimiento»; no bautizo, simplemente arrepentimiento.

La palabra «arrepentíos» proviene de una palabra griega, «metanoeó»[1] y de acuerdo a la definición en inglés, se traduce como, «Me arrepiento, cambiar de opinión, cambiar el hombre interior (particularmente con referencia a la aceptación de la voluntad de Dios), arrepentirse». Es decir, la expresión de Juan coincide con un «cambiar la manera de pensar y las acciones de la vida»[2] Y tiene que ver con la voluntad del ser humano. El cambiar con referencia a la aceptación de la voluntad de Dios, es colocar su voluntad a un lado, y aceptar la de Él.

Bautismo Para arrepentimiento y el Reino de los Cielos

La expresión «el reino de los cielos», el cual «se ha acercado», indica una realidad. Ya está en la tierra.

  • «Este es el reino prometido en el A. T. con el Mesías como Rey. El cielo es el lugar donde mora Dios. El Hijo de Dios, el Mesías, vendrá del cielo para establecer su reino en la tierra, aquí presentado como el reino de los cielos».[3]

Paso Previo Para Arrepentimiento

Juan predica entonces, el bautismo para arrepentimiento como paso previo y principal para poder recibir, por parte de los judíos, el reino de los cielos, el cual, como veremos más adelante sería anunciado por el mismo Jesús, autenticando Su papel de Mesías. ¿Por qué quién, sino el mismo Mesías anunciaría la venida de Su reino? Y si ese reino se había acercado a los judíos, posteriormente y de forma directa también sería anunciado a los gentiles.

Jesús el Verdadero Mesías en Medio de Israel

  • «se ha acercado». El verbo en gr. También significa «viene muy pronto». Hay dos significados dados a esta frase: «1) que Juan el bautista dice que el reino de los cielos va a comenzar si el pueblo de Israel acepta a Jesús como el Mesías, y 2) que el reino se ha acercado porque Jesús el rey verdadero, está en medio de ellos».

Cualquier significado o inflexión del verbo aquí, señalaba a Jesús, sin importar si el pueblo lo aceptaba o no, como el Mesías. De hecho, un poco más adelante, en el capítulo 4 de Mateo, v. 17 se registra que Jesús predicaba y decía:

  • «… Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado».

¿A Quién Involucraba Este Bautismo Para Arrepentimiento?

Este llamado al arrepentimiento involucraba hasta ese momento, solo al pueblo de Israel.

El v. 3, anuncia la profecía dada por los profetas del Viejo Pacto en Isaías 40:3: «Una voz clama: Preparad en el desierto camino al Señor; allanad en la soledad calzada para nuestro Dios».

El v. 5, describe a Juan el Bautista registrando a quienes acudían a ese llamado: «… Jerusalén, toda Judea y toda la región alrededor del Jordán».

El v. 6 nos ayudará a tener una mejor comprensión del v. 11: «y confesando sus pecados, eran bautizados por él en el río Jordán». Note cuál es el orden correcto: confesar «sus pecados» para posteriormente, ser bautizados. Aquí, Juan demandaba un cambio en «la manera de pensar y las acciones de la vida».

Ejemplo de un Cambio en las Acciones de la Vida

Esto lo podemos leer en el relato de Zaqueo en Lucas 19:8: «Y Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes daré a los pobres, y si en algo he defraudado a alguno, se lo restituiré cuadruplicado». Pero esta confesión de pecados, sin un «sacrificio» de sangre o expiación «era una idea fuera de lo común en el contexto del pueblo de Israel, porque los líderes enseñaban que la gente debía ofrecer sacrificios en el templo por sus pecados, y seguir las tradiciones judías que sus líderes les habían enseñado».[4]

¿Qué Sucedía si el Reino de los Cielos se Había Acercado?

En palabras aún más sencillas, el hecho de que el reino de los cielos se había acercado, rompía aún con las tradiciones de los sacrificios del mismo templo. No en vano, el Señor Jesús declaró:

  • «Pues os digo que algo[a] mayor que el templo está aquí» (Mateo 12:6).
    • Footnotes:
      • [a] Mateo 12:6 O, uno, y así en los vers. 41 y 42

Por lo tanto, Juan el Bautista al tener la autoridad del mismo Dios, proclamaba arrepentimiento, primeramente, para que después fueran limpios (externamente) por medio del bautizo. Posiblemente el mismo rito utilizado por los sacerdotes levitas antes de iniciar el ministerio. Por esto, vemos también otros pasajes en los que se registra la autoridad del Señor al perdonar pecados sin necesidad de pasar previamente por el templo para presentar sacrificios. Sin embargo, y para no quebrantar la ley para «testimonio a ellos» (Mateo 8:4) y aunque el leproso ya había sido sanado sin presentar sacrificios previos, le pidió que llevara a cabo «la ofrenda que ordenó Moisés» posterior a su limpieza.

Lo que Afirman las Escrituras

  • «Entonces Jesús le dijo: Mira, no se lo digas a nadie, sino que ve, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio a ellos» (Mateo 8:4. Cf. Marcos 1:44; Lucas 5:14).

En el v. 7 la amonestación era para «los separados» (fariseos) y saduceos (representantes sacerdotales), los cuales se oponían al mensaje de Juan el Bautista: «¡Camada de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira que vendrá?». Los «frutos dignos de arrepentimiento» del v. 8 se refiere a lo que tratamos anteriormente; es decir, evidencia genuina de ese cambio verdadero en la conducta humana.

Juan el Bautista y Pedro: Un Contexto Netamente Judío

Este pasaje acerca del bautismo para arrepentimiento es, sin duda, paralelo a Hechos 2:38 y 3:19[5] donde se usa la misma construcción gramatical en el griego: «arrepentirse y ser bautizado». Recuerde que tanto Juan el Bautista como Pedro –en ambos pasajes, están hablando en un contexto netamente judío; nunca en el contexto para los gentiles. Entonces, el v. 11 en Mateo 3, no indica que el bautizo con agua es para arrepentimiento y simplemente, recibir la salvación. Para cumplir el acto del bautizo (obra externa de limpieza) había necesidad de un genuino arrepentimiento interno del corazón (v. 2) y poder así, recibir el reino de Dios y bautizarse posteriormente. De hecho, Juan el Bautista sabía, por la oposición de estos grupos, que en ellos no podría haber un genuino arrepentimiento, aun cuando declararan que eran hijos de Abraham.

Conclusión

Finalmente, hoy día, con los cultos no cristianos que exigen el bautismo para arrepentimiento como señal de salvación, no importa cuántas veces puedan bautizarse, si el Espíritu Santo no los ha redargüido de pecado por cuanto no creen en el Hijo (Juan 16:7-11), nunca serán salvos. Y el creer –de acuerdo con la Escritura NO es una obra externa, sino interna, la de un nacer de lo alto (Juan 3:1-9) por medio de la resurrección que obra en nosotros los creyentes con el mismo poder con el que obró en Jesús en Su resurrección por medio del Espíritu Santo.

Notas a pie de página:

[1] Concordancia Strong #3340 – https://bibliaparalela.com/greek/3340.htm
[2] La Biblia de las Américas. Notas a pie de página, del v. 2, «arrepentíos».
[3] Ibíd. v. 2, «el reino de los cielos».
[4] Ibíd. v. 6, «confesando sus pecados».
[5] Lea por favor el siguiente artículo: Hechos 2:38: El Arrepentirse y el ser Bautizado

2 COMENTARIOS

  1. De hecho yo llevo unos meses haciendo un estudio del bautismo tanto en agua como en el Espíritu, y la clave también la encontramos en la palabra bautismo en griego «Baptizo».
    Esta palabra tiene dos significados, dos usos, dos connotaciones.

    1) Sumergir, teñir algo… Lo encontramos en Apo 19 cuando Jesús viene con las ropas teñidas de sangre.

    2) Ejercer poder transformador sobre algo , influenciarlo a fin de hacerlo nuevo.

    Es el segundo significado el que se usa en prácticamente todas y cada una de las veces que la palabra aparece en el N.T

    Es evidente que quien transforma y quien hace que seamos renovados no es el agua del bautismo si no el Espíritu Santo.
    Tanto es así que Pablo a los Romanos les escribe en 8:9
    «vosotros no andad en la carne, andad en el Espíritu, si es que teneis el Espíritu de Dios. Todo aquel que no tiene el Espíritu de Cristo no es de el»

    Lo que diferencia al que esta en Cristo no es el bautizarse en agua, no es el hablar en lenguas, es el haber recibido el Espíritu Santo al creer y este es el que converce de pecado, justicia y juicio tal y como Cristo les dijo a sus discípulos.
    El tema es muy amplio, pero gracias por la publicación sobre Juan.
    Bendiciones

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