Romanos 4: Justificación por Fe

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11 de julio de 2011

La justificación es la declaración legal de Dios por la que declara justo a un pecador delante de Él. Sólo los creyentes son justificados. Aquellos que son justificados han sido «salvados» de la ira de Dios; por lo tanto, todos aquellos que son justificados son salvos. Esta justificación está basada en la obra de Cristo, la cual es contada al creyente por la fe y no por obras.

La palabra «justificación» viene del griego «dikaiosis» e indica, «el acto de pronunciar justicia, justificación, absolución». Su significado preciso está determinado por el verbo «dikaioo» que significa «justificar».[1]

Comentarios Acerca de la Justificación

A continuación, leerá algunos comentaristas hablando de la justificación:

  • «Para Pablo, justificación significa, el acto de Dios de perdonar los pecados de los hombres culpables, y por su gracia, considerar a los hombres justos, libres, a través de la fe en Cristo, no sobre el terreno de sus propias obras, sino por la representación del Señor Jesucristo al guardar la ley y en el derramamiento redentor de su sangre para beneficio de ellos».[2]
  • «La justicia de Dios significa justificación. Legalmente, la justicia se le abona a los creyentes. El juicio de Dios logra hacer esto por remisión. La justificación no es simplemente «como si», ya que la sentencia de Dios es soberana. Ni tampoco es el logro debido a la rectitud moral. Los justos son «rectos» delante de Dios».[3]
  • «El acto de Dios al declarar a los hombres libres de culpa y aceptables a Él».[4]

Podemos ver que la justificación es un acto legal de Dios. Es «legal» ya que trata con la ley y ésta —la justificación— es la obra de Dios, no la del hombre. Note por favor, que la justificación es comparada con la ira. Es importante entender esto, ya que nos muestra que la justificación realmente significa que una persona es justificada delante de Dios, que tiene paz para con Él y que es precisamente salvo de Su ira. Esta justificación se puede apreciar en los siguientes versículos:

  • «Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo» (Romanos 5:1).
  • «Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de Él» (Romanos 5:9).

Claramente, podemos ver que quien es justificado, está en paz con Dios y no enfrentará juicio. Esto, nos enseña, de forma rotunda que todos aquellos que son justificados son, en consecuencia, salvos y que no existe ninguna diferencia entre la salvación y la justificación como algunos enseñan. En otras palabras, algunos enseñan, que la salvación y la justificación no son lo mismo y que una persona puede ser justificada pero no salvada. Obviamente, esto es ilógico y contrario a lo que las Escrituras enseñan.

La Justificación es por Fe Aparte de las Obras

Una de las preguntas más importantes que se levantan en círculos teológicos es si nuestras obras juegan o no, algún papel en ser justificados delante de Dios. Algunos dicen que la sola fe no nos puede salvar y que debemos mostrar nuestra fe con buenas obras y que, si no las mostramos, no podemos ser salvos. Esta posición es antibíblica. Considere los siguientes versículos:

  •  «Porque concluimos que el hombre es justificado por la fe aparte de las obras de la ley. 29 ¿O es Dios el Dios de los judíos solamente? ¿No es también el Dios de los gentiles? Sí, también de los gentiles, 30 porque en verdad Dios es uno, el cual justificará en virtud de la fe a los circuncisos y por medio de la fe a los incircuncisos» (Romanos 3:28-30).
  • «Mas al que no trabaja, pero cree en aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia» (Romanos 4:5).
  • «Porque Cristo es el fin de la ley para justicia a todo aquel que cree» (Romanos 10:4).
  • «Pero si es por gracia, ya no es a base de obras, de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra» (Romanos 11:6).
  • «Sin embargo, sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino mediante la fe en Cristo Jesús, también nosotros hemos creído en Cristo Jesús, para que seamos justificados por la fe en Cristo, y no por las obras de la ley; puesto que por las obras de la ley nadie será justificado» (Gálatas 2:16).
  • «Y ser hallado en Él, no teniendo mi propia justicia derivada de la ley, sino la que es por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios sobre la base de la fe» (Filipenses 3:9).

Podemos ver que Pablo separa la fe de las obras y declara que por las obras de la Ley nadie es hecho justo delante de Dios. Específicamente nos dice a nosotros, que aquel que no hace obras, sino que cree, es el que es justificado. (Romanos 4:5). Por lo tanto, sólo el creer es lo que nos justifica, aparte de cualquier obra. De esta forma, Pablo, a través de la Escritura inspirada, niega las obras como una opción para nuestra justificación delante de Dios. Esto significa que lo único que queda es la fe, solamente la fe.

El Bautismo y la Justificación

¿Cómo se obtiene la justificación? ¿Es solamente por fe o es por fe y algo más? ¿Es por fe y el bautismo? ¿Es por fe y la manifestación de nuestras buenas obras?

En el contexto de aquellos que creen que el bautismo es necesario para la salvación, una persona no puede ser declarada por Dios salva por la sola fe. Debe ser salva por la fe y el bautismo. Esto significaría que si una persona en su lecho de muerte, y quien es visitado por el capellán del hospital, escucha la predicación del evangelio, cree en Cristo por la fe, recibiéndolo, cree que Él es Dios en carne, quien murió y resucitó físicamente en Su mismo cuerpo, ¿iría al infierno si no es bautizado antes de su muerte? La conclusión lógica de la posición que requiere el bautismo para salvación es que esa persona se condenaría.

¿Puede ser esto verdad o encontramos en la Escritura la enseñanza de que la justificación ocurre por la fe sin algo más que esté involucrado? La respuesta es simple: La justificación es solamente por fe, no por fe y algo más. Lo demostraremos seguidamente.

Romanos 4

Vemos en Romanos 4 una declaración de justificación solo por fe. Vamos a empezar mirando los primeros seis versículos:

  • «¿Qué diremos, entonces, que halló Abraham, nuestro padre según la carne? 2 Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué jactarse, pero no para con Dios. 3 Porque ¿qué dice la Escritura? Y creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. 4 Ahora bien, al que trabaja, el salario no se le cuenta como favor, sino como deuda; 5 mas al que no trabaja, pero cree en aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia. 6 Como también David habla de la bendición que viene sobre el hombre a quien Dios atribuye justicia aparte de las obras».

Note que en el v. 3, Abraham le creyó a Dios (tuvo fe en Dios) y que este creer le fue contado para justicia. La palabra «contada, considerada», viene del griego «logizomai»; y significa «contar, considerar, tener en cuenta, hacer un recuento de, una cosa contada a, etc».[5] Esta significa, “primeramente, considerar, ya sea por cálculo o por imputación».[6] La New American Standard Bible (NASB), la Revised Standard Version (RSV) y la American Standard Version (ASV)  usan «contada». El punto del texto es simple: Abraham fue justificado delante de Dios por fe.

En el v. 5, Pablo dice: «mas al que no trabaja, pero cree en aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia». Debido a que Abraham fue justificado por fe, así también, nosotros ahora que no obramos, sino que creemos, también somos justificados por fe. Aquel que cree es justificado por fe ya que «… su fe se le cuenta por justicia», de la misma forma como le fue contada a Abraham.

Note que el énfasis está en el creer y solamente en el creer ya que Pablo específica y claramente designa a la fe, aparte de cualquier clase de obra.

Algunos pueden objetar diciendo que Abraham era del Viejo Pacto, y que nosotros estamos bajo el Nuevo y debemos ser bautizados para ser salvos. Pero esto no puede ser así, debido a que Pablo nos dice que Abraham fue justificado por fe, relacionando entonces la justificación de Abraham al tiempo presente cuando registra en el v. 5, «mas al que no trabaja, pero cree en aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia». Pablo abarca tanto el Viejo como el Nuevo Pacto y toma el ejemplo de la justificación de Abraham por fe igualándola a la justificación en el tiempo actual.

Una vez más y para revisar este punto crítico, releamos lo que Pablo dice:

  • «… Y CREYÓ ABRAHAM A DIOS, Y LE FUE CONTADO POR JUSTICIA. 4 Ahora bien, al que trabaja, el salario no se le cuenta como favor, sino como deuda; 5 mas al que no trabaja, pero cree en aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia» (Romanos 4:3-5).

Pablo contrasta lo sucedido a Abraham con lo que sucede con nosotros en este tiempo. Él nos coloca a todos en el mismo barco de la justificación por fe. En el v. 3, Pablo habla acerca de Abraham, el cual fue justificado por fe, y en el v. 5, dice que aquel que cree «en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia».

¿La Ley Mosaica?

En el v. 4, no se hace referencia a la ley mosaica. En este versículo Pablo habla de las obras y del salario, pero con referencia a que esas «obras» son las cosas trabajadas con las manos, y que merecen un salario por lo que es llevado a cabo. En el v. 5, Pablo nos dice: «mas al que no trabaja, pero cree en aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia», diferenciando así, cualquier tipo de salario con el favor inmerecido de la fe, y, por ende, de la justificación. La confianza o entrega constante a Dios es el primero y único requisito que se exige del hombre que es declarado justo. Y, aun así, esta confianza o entrega no puede ser considerada como obra: Es sólo, el favor inmerecido de Dios.

Pablo quiere que entendamos este punto claramente. Él continúa, y dice:

  • «Bienaventurado el hombre cuyo pecado el Señor no tomará en cuenta.9 ¿Es, pues, esta bendición solo para los circuncisos, o también para los incircuncisos? Porque decimos: A Abraham, la fe le fue contada por justicia. 10 Entonces, ¿Cómo le fue contada? ¿Siendo circunciso o incircunciso? No siendo circunciso, sino siendo incircunciso; 11 y recibió la señal de la circuncisión como sello de la justicia de la fe que tenía mientras aún era incircunciso, para que fuera padre de todos los que creen sin ser circuncidados, a fin de que la justicia también a ellos les fuera imputada» (Romanos 4:8-11).

Pablo nos dice que la justificación de Abraham fue antes de que fuera circuncidado. Este sello de justicia, en el v. 11, es la circuncisión; no como si esta fuera lo que salvó a Abraham; o lo que lo llevó a ese estado de justicia con Dios, sino repito, «como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso». Abraham no fue justificado por la fe después de haber sido circuncidado; él fue justificado por la fe aparte de la circuncisión. Obviamente, esto sucedió antes de la circuncisión.

  • «Y padre de la circuncisión para aquellos que no solamente son de la circuncisión, sino que también siguen en los pasos de la fe que tenía nuestro padre Abraham cuando era incircunciso. 13 Porque la promesa a Abraham o a su descendencia de que él sería heredero del mundo, no fue hecha por medio de la ley, sino por medio de la justicia de la fe. 14 Porque si los que son de la ley son herederos, vana resulta la fe y anulada la promesa; 15 porque la ley produce ira, pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión. 16 Por eso es por fe, para que esté de acuerdo con la gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda la posteridad, no solo a los que son de la ley, sino también a los que son de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros 17 (como está escrito: Te he hecho padre de muchas naciones) delante de aquel en quien creyó, es decir Dios, que da vida a los muertos y llama a las cosas que no existen, como si existieran. 18 Él creyó en esperanza contra esperanza, a fin de llegar a ser padre de muchas naciones, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia» (Romanos 4:12-18).

En el v. 16, Pablo iguala la fe y la gracia. Esta promesa, es la gracia inmerecida. Esta promesa es para todos los descendientes de Abraham, no solamente los judíos que siguen la Ley, sino también aquellos que son «de la fe de Abraham», a los que participan de esta fe. Abraham, a quien Dios le dijo que, en él, todas las naciones de la tierra serían bendecidas (incluyendo a los gentiles), es el padre de todos aquellos que son justificados por fe: Gálatas 3:29: «Y si sois de Cristo, entonces sois descendencia de Abraham, herederos según la promesa».

Si Abraham fue justificado por la fe antes de que fuera circuncidado y antes de que ofreciera a Isaac –o sea, antes de demostrar su fe por sus obras, entonces nosotros también somos justificados por fe antes de ser circuncidados espiritualmente; o sea, al ser sepultados con Cristo en el bautismo por lo que dice Colosenses 2:11-12: «En Él también fuisteis circuncidados con una circuncisión no hecha por manos, al quitar el cuerpo de la carne mediante la circuncisión de Cristo; 12 habiendo sido sepultados con Él en el bautismo, en el cual también habéis resucitado con Él por la fe en la acción del poder de Dios, que le resucitó de entre los muertos». Así es, somos, ¡espiritualmente circuncidados!

Pablo presenta una enérgica comparación entre la circuncisión y el bautismo. La circuncisión en el Viejo Pacto representaba la futura circuncisión del corazón; esto es, representaba la señal y el sello del evangelio. En Gálatas 3:8 Pablo dice: «Y la Escritura, previendo que Dios justificaría a los gentiles por la fe, anunció de antemano las buenas nuevas a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones». Note que el pacto Abrahámico es llamado el evangelio (la buena nueva). Y esta cita, es de Génesis 12:3: «… y serán benditas en ti todas las familias de la tierra», la cual es anterior a la circuncisión y antes de que Abraham ofreciera a Isaac. En otras palabras: antes de que Abraham hiciera algo por sí mismo.

Pablo nos dice que la circuncisión del corazón se muestra al ser sepultados en el bautismo. Si Pablo hace tan enérgica comparación entre la circuncisión y el bautismo, entonces, necesitamos examinar si el bautismo o no, como la circuncisión, es considerado bíblicamente, una obra.

¿Es el Bautismo una Obra?

Aquellos que sostienen la regeneración por el bautismo, dicen que es necesario ser bautizado en agua para poder ser salvo; pero que el bautismo en sí, dicen ellos, no es una obra ya que es algo que no se hacen ellos mismos; sino que es algo que les hacen a ellos. Pero el mismo argumento puede ser aplicado a la circuncisión. La circuncisión era algo que los judíos no se hacían a sí mismos: era algo que les hacían a ellos. Pero, aun así, Pablo condena a aquellos que tratan de circuncidar como un medio de completar o perfeccionar el proceso de ser justificados solamente por fe.

  • «¡Oh, gálatas insensatos! ¿Quién os ha fascinado a vosotros, ante cuyos ojos Jesucristo fue presentado públicamente como crucificado? 2 Esto es lo único que quiero averiguar de vosotros: ¿recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? 3 ¿Tan insensatos sois? Habiendo comenzado por el Espíritu, ¿vais a terminar ahora por la carne? 4 ¿Habéis padecido tantas cosas en vano? ¡Si es que en realidad fue en vano! 5 Aquel, pues, que os suministra el Espíritu y hace milagros entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley o por el oír con fe? 6 Así Abraham creyó a Dios y le fue contado como justicia» (Gálatas 3:1-6).

Pablo condena, abiertamente, aquellos que tratan de terminar por el esfuerzo de la carne lo que ya fue iniciado por el Espíritu. Inclusive, Pablo menciona nuevamente el mismo versículo acerca de Abraham: «Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado como justicia» (v. 6). Claramente, Pablo nos está diciendo que la justificación es por fe, no por fe y circuncisión, ni fe y algo más, ni tampoco fe y bautismo.

Pablo continúa, y menciona la circuncisión:

  • «Mirad, yo, Pablo, os digo que si os dejáis circuncidar, Cristo de nada os aprovechará. 3 Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a cumplir toda la ley. 4 De Cristo os habéis separado, vosotros que procuráis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído. 5 Pues nosotros, por medio del Espíritu, esperamos por la fe la esperanza de justicia. 6 Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión ni la incircuncisión significan nada, sino la fe que obra por amor» (Gálatas 5:2-6).

Pablo, abierta y directamente, condena a aquellos que buscan completar la obra de Dios en la cruz con un esfuerzo humano como es la circuncisión. Entonces dice, que aquellos que buscan la circuncisión están bajo la obligación de mantener toda la ley. ¿Por qué? Porque estaban creyendo en una obra recibida pasivamente (como la circuncisión) en combinación con la fe, y no estaban creyéndole a Dios solamente por la fe. Así pues, Pablo fundamentalmente, condena a los gálatas porque estaban agregándole un requisito a la fe, al decir que había necesidad de algo más para hacer y así, poder ser salvo.

¿Qué Podemos ver en Romanos 4:1-18?

Podemos llegar a conclusiones desde el texto bajo examen.

v. 2: Abraham no fue justificado por las obras delante de Dios.
v. 3: Abraham le creyó a Dios y su fe le fue contada como justicia.
v. 4: Pablo habla de las obras más allá del alcance de la Ley Mosaica.
v. 5: Aquellos de nosotros que no trabajamos, sino que creemos, somos justificados por fe.
v. 6: Ser declarado justo es aparte de las obras humanas.
v. 9: La fe le fue contada a Abraham como justicia.
v. 10: Abraham fue justificado por fe antes de la circuncisión.
v. 11: La circuncisión es un sello de la justicia que es por fe el cual ya tenía antes de ser circuncidado.

Romanos 5

  • «Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, 2 por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios» (Romanos 5:1-2).

Pablo entonces continúa diciendo: «Justificados, pues, por la fe». Aquí, el único contexto disponible para nosotros se encuentra en el capítulo 4 donde Pablo nos dice que Abraham fue justificado por fe, aparte de cualquier obra, de cualquier sello, de cualquier señal y de cualquier ceremonia ya fuera esta llevada o no a cabo pasiva o activamente. Pablo, del Viejo Pacto nos ha enseñado la doctrina de la justificación por fe y lo ha hecho señalando que Abraham fue justificado por fe, aparte de cualquier cosa que él haya hecho o que le hayan hecho a él.

Por lo tanto, podemos ver que el bautismo no es necesario para la salvación. Somos justificados por fe, no por fe y algo más.

Objeciones Respondidas

  1. El Bautismo no es una obra debido a que este se nos hace a nosotros; no es algo que hagamos.
    1. Esto fue respondido anteriormente en la condenación que Pablo hace de la circuncisión, la cual es también hecha, no algo que alguien se puede hacer a sí mismo. Pablo rechazó esto como una obra.
    2. Si una persona es justificada por la fe, entonces, es solamente justificada por la fe. La fe en Dios es lo que la justifica. Si esa persona es justificada por fe, y después es bautizada, entonces, no es justificada por fe, sino por la fe y el bautismo.
    3. La fe es creer. Si somos justificados por fe, somos justificados al momento de creer. Pero si somos justificados por la fe cuando nos bautizamos, no estamos siendo justificados por la fe al creer; porque como dijimos antes, la fe y el creer ocurren antes del bautismo; no al momento del bautismo. Si el bautismo fuera necesario para salvación, no seríamos justificados por la fe, ya que obtendríamos la fe al momento de ser bautizados y no, antes. Por lo tanto, el bautismo de regeneración niega la justificación por fe. Si la fe es combinada con una acción para poder traer justificación, entonces no es justificación por fe, sino justificación por fe y algo más.
  2. Pero no se dice que somos justificados como lo fue Abraham.
    1. Sí lo dice. Pablo nos dice que Abraham fue justificado por fe y relaciona entonces la justificación de Abraham al tiempo presente cuando dice, «mas al que no trabaja, pero cree en aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia» (Romanos 4:5). Pablo abarca tanto el Antiguo como el Nuevo Pacto y tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, y toma el ejemplo de la justificación de Abraham por fe y la iguala a la justificación para el día presente.
  3. Esto dice que los judíos estaban buscando ser justificados por la ley. Pero nosotros, los que creemos que el bautismo es necesario para la salvación, no estamos de acuerdo con ser justificados por la ley.
    1. Si usted está o no de acuerdo con esto, no cambia el hecho de que Pablo condenó a aquellos que buscaban ser justificados con la circuncisión para completar su fe. Recuerde Colosenses 2:11-12, donde Pablo, claramente, compara el bautismo y la circuncisión. Los gálatas habían escuchado el evangelio de salvación y de la fe en Cristo, pero se les estaba diciendo que una «pequeña obra» era necesaria para que ellos recibieran esa justificación. ¿Por qué entonces, Pablo los condena? Porque una persona es justificada por la fe. Una persona, o es justificada cuando cree o no ha sido todavía justificada.
  4. Podemos ser justificados antes de ser salvos y al final, no ser salvos así hayamos sido justificados.Éste es un argumento ignorante. Ser justificado significa que Dios ha declarado que esa persona es, legalmente, justa en Su presencia. Esto significa que ha sido salva del justo juicio de Dios. Por lo tanto, aquellos que son justificados sí son salvos.
  5. Según Jacobo 2:19, la fe de Abraham no fue como la de los demonios. Esta fe tuvo obras, pero después de la fe. Por lo tanto, primeramente, la fe, combinada posteriormente con sus obras, salvó a Abraham.
    1. Jacobo está hablando acerca de la fe falsa y verdadera. Los demonios tienen fe falsa, la cual no llevó a buenas obras. Pero la fe verdadera es manifestada delante de los demás por las acciones. Esta es la razón por la cual Jacobo en el capítulo 2 empieza su discurso mencionando la fe muerta, e inmediatamente pasa a explicar lo que realmente es la fe verdadera. Para más información acerca de esto, ver ¿Somos Justificados por Fe (Romanos) o por Obras (Santiago)?
  6. Jacobo dice que somos justificados por las obras.
    1. «Jacobo habla tres veces acerca del ser justificados por obras. La referencia es acerca de la justificación presente. Abraham es un hombre justo cuyas obras son reconocidas. Esto no se dice para entrar en polémica contra el pensamiento Paulino, sino para poder enfatizar que la fe verdadera no es inactiva sino activa (Santiago 2:21ss)».[7]
  7. La fe es algo que nosotros hacemos, así que su idea es inválida
    1. Esto muestra que la persona que está objetando no entiende que Pablo contrasta la fe con cualquier obra. Así entonces, desde el momento en que la fe es comparada con las obras, está excluida de la categoría de las obras. Decir que la fe es algo que nosotros hacemos para igualar posteriormente a las obras, es una aseveración absurda, debido especialmente a que es Dios quien nos concede el que nosotros creamos (Filipenses 1:29). Nuestro creer es en la obra de Dios (Juan 6:28-29) y nacemos de nuevo no por nuestra propia voluntad. (Juan 1:13).
  8. Pedirle a Jesús que lo salve, que lo perdone de sus pecados es «hacer algo».
    1. Jesús nos dijo que, al pedir cualquier cosa en su nombre, él la haría (Juan 14:14) y se nos ha dicho que invoquemos el nombre del Señor Jesús (1ª Corintios 1:2). Orarle a Cristo no es una obra, ni una ceremonia, sino un requisito de nuestra fe, lo cual es un resultado de la obra de Dios en nosotros.
    2. Esta objeción falla al no distinguir entre dos categorías: la fe y las obras. La fe es un creer en la obra de Dios. Aun cuando es algo que hacemos, como el creer, no es nuestra obra, sino la obra de Dios (Juan 6:28-29) y no cae dentro de la categoría de las obras contra las cuales Pablo estaba llevando a cabo tan severo contraste.
Notas a pie de página:

[1] Vine, W., & Bruce, F. (1981; Publicado en forma electrónica por Logos Research Systems, 1996). El Diccionario Expositivo de Vine de palabras del Antiguo y Nuevo Testamento: W. E. Vine; Antiguo Testamento, editado por F. F. Bruce. (Edición electrónica). Old Tappan NJ: Revell.
[2] El Nuevo Diccionario de la Biblia, (Wheaton, Illinois: Tyndale House Publishers, Inc.) 1962.
[3] Kittel, Gerhard, y Friedrich, Gerhard, Editores, El Diccionario Teológico del Nuevo Testamento, Abreviado en Un Volumen, (Grand Rapids, Michigan: William B. Eerdmans Publishing Company) 1985.
[4] Strong, J. (1996). La Concordancia Exhaustiva de la Biblia: Muestra cada palabra del texto de la versión común en Inglés de los libros canónicos y caso de cada palabra en orden regular. (Edición electrónica) (G1347). Ontario: Woodside Bible Fellowship.
[5] Ibid.
[6] Ibid.
[7] Kittel, Gerhard y Friedrich.

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