Creo en el Aniquilacionismo: ¿Soy o no Cristiano?

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Aniquilacionismo
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11 de octubre de 2018
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Si Creo en el Aniquilacionismo, ¿Soy o no Cristiano?

¿Si alguien cree en el aniquilacionismo significa automáticamente que no es cristiano? Aunque creo que el aniquilacionismo es falso, no creo que esto descalifique a alguien de ser cristiano debido a que esto no viola alguna de las doctrinas fundamentales de la fe cristiana. Sin embargo, si alguien tiene un argumento afirmando que una persona no es cristiana porque sostiene el aniquilacionismo del impío o su inmortalidad condicional, estaría interesado en revisarlo.

He escrito mucho sobre las doctrinas fundamentales de la fe cristiana. Las he dividido en fundamentales principales y secundarias. Las principales son esas doctrinas donde las Escrituras de forma explícita, afirma que deben ser creídas y no pueden ser negadas porque existe una advertencia asociada con estas. Las fundamentales secundarias son esas doctrinas derivadas de las principales pero que no son afirmadas explícitamente con necesarias. Lo explicaré.

Las Doctrinas Fundamentales Principales

En Juan 8:24, Jesús dijo: «… Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, moriréis en vuestros pecados». Por lo tanto, usted debe creer que Jesús Cristo es Dios en carne (Leer, Juan 8:58; Éxodo 3:14) o usted morirá en su pecado. De igual manera, en 1ª Corintios 15:14, Pablo escribe, que, si Cristo no resucitó de entre los muertos, nuestra fe es vana. Esto significaría que la resurrección física de Cristo es una doctrina fundamental principal de la fe cristiana. Negar esto es negar el cristianismo. En estos dos rápidos ejemplos, puede ver que se hace una calificación por las Escrituras sobre la necesidad de creer en una enseñanza particular. A estas, también le siguen otras doctrinas fundamentales principales de la fe cristiana como es, la salvación por gracia (Efesios 2:8-9; Gálatas 5:1-4), el evangelio (1ª Corintios 15:1-4 con Gálatas 1:8-9), y el monoteísmo (Éxodo 20:3; Isaías 43:10; 44:6,8).

Fundamentales Secundarias

Estas doctrinas son fundamentalmente necesarias para la fe cristiana pero no están afirmadas de forma explicita en las Escrituras como fundamentales principales en que no hay una advertencia afirmada en el texto con su negación. Por ejemplo, en Juan 14:6 Jesús dice: “Yo soy el Camino, y la Verdad, y la Vida; nadie viene al Padre sino por Mí”. No existe una explicita advertencia acerca de no creer esto; sin embargo, es un fundamental. El nacimiento virginal de Jesús es también una doctrina necesaria del cristianismo porque sin esta, la justificación de la encarnación, en la que Cristo tiene dos naturales diferentes -la divina y la humana- no sería defendida de forma correcta. Y finalmente, la Trinidad, aunque una descripción adecuada de la revelación de Dios en el Viejo y Nuevo Pactos, nunca fue declarada explícitamente como necesaria para la salvación, aunque en lo particular, dudaría de la salvación de cualquiera que la niegue.

Nada de lo que he encontrado en las Escrituras declara que alguien debe creer en el tormento consciente eterno para poder ser un verdadero cristiano. Tampoco he encontrado una declaración en las Escrituras que diga que si la niega no puede ser cristiano. Aunque creo que el aniquilacionismo es una aberración y no es correcto, no creo que los que lo sostienen, no sean, automáticamente, cristianos.

Conclusión: Creo en el Aniquilacionismo, ¿Soy o no Cristiano?

Entonces, lo que nos hace cristianos es la obra regenerativa de Dios en nosotros, no nuestras afirmaciones doctrinales. Creemos en lo fundamental de la fe cristiana porque el Espíritu Santo vive en nosotros y Él es el espíritu de verdad (Juan 15:26). Aunque nosotros los cristianos no siempre creemos exactamente lo mismo. Afirmamos lo fundamental de la fe, y en esto, tenemos unidad y compañerismo. Por lo tanto, como afirmó Jesús en Juan 13:35, el mundo sabrá que somos Sus discípulos por el amor que nos tenemos los unos con los otros. Entonces, seamos amables con los demás en nuestros desacuerdos.

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