¿A dónde fue Jesús después de morir en la cruz?

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La Biblia, no declara específicamente lo que sucedió con Jesús, inmediatamente después de Su muerte en la cruz. Debido a esto, existe un debate alrededor de la respuesta a la pregunta, «¿A dónde fue Jesús y qué hizo?». Por lo tanto, presentaremos diferentes puntos de vista para que pueda conocer el alcance de la respuesta y decida por sí mismo cuál posición es más bíblica.

Tal vez, la Escritura mejor conocida que trata con este tema es la que encontramos en 1ª Pedro 3:18-20:

  • «Porque también Cristo murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, muerto en la carne pero vivificado en el espíritu; 19 en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, 20 quienes en otro tiempo fueron desobedientes cuando la paciencia de Dios esperaba en los días de Noé, durante la construcción del arca, en la cual unos pocos, es decir, ocho personas, fueron salvadas por medio del agua».

Cuando la Palabra de Dios afirma que Jesús fue «vivificado en el espíritu», no está afirmando que Su espíritu murió y resucitó posteriormente a la vida. Ser «vivificado en el espíritu», está en contraste con, «muerto en la carne».

Primeramente, Jesús vivió como los hombres mortales, pero…

  • «… Él empezó a vivir una vida de ‘resurrección’ espiritual, por lo cual tiene el poder para traernos a Dios».[1]
  • Algunas Biblias traducen este versículo como, «… pero vivificado en el espíritu…» refiriéndose a la obra del Espíritu Santo en Cristo:
    • «en el espíritu’ traduce una palabra, ‘pneúma’, la cual podría referirse a la tercera persona de la Trinidad como el agente de la resurrección de Cristo».[2]

Las siguientes versiones, traducen el v. 18, mencionando a la tercera Persona de la Trinidad, como el agente de la resurrección de Cristo:

  • «… habiendo sido a la verdad muerto según la carne, pero vivificado por el Espíritu de Dios» (Biblia de Oro [Torres Amat]).
  • «… Lo mataron, pero volvió a la vida por medio del Espíritu» (Palabra de Dios para Todos).
  • «… Murió por ser carne, y luego resucitó por el Espíritu» (La Biblia Latinoamericana).

Un punto de vista acerca de dónde estuvo Jesús y lo que hizo antes de resucitar, es que Él fue al Hades (el lugar de los muertos) y proclamó a aquellos que estaban en prisión espiritual. La palabra «predicar» en el griego es, «kerússo», la cual significa, «proclamar», y es diferente a la frase «kerússo jo euanguélion», la cual significa, «predicar el evangelio». Por lo tanto, es muy probable que Jesús no estuviera «predicando el evangelio» a todos los que estaban en el Hades para que estos fueran salvos; más bien les estaba proclamando (kerússo) a ellos, la verdad acerca de Él. Después de todo, la Biblia enseña acerca de una sola muerte, y de un solo juicio:

  • «Y así como está decretado que los hombres mueran una sola vez, y después de esto, el juicio» (Hebreos 9:27).

Pero, ¿quiénes eran los que estaban en prisión espiritual? Algunos creen que son todas las personas que murieron antes de la cruz. Otros, que son las personas que estaban vivas en la época del diluvio de Noé y quienes murieron por este diluvio. Para la posición anterior, parece que hay apoyo en el siguiente pasaje:

  • «Porque si Dios no perdonó a los ángeles cuando pecaron, sino que los arrojó al infierno y los entregó a fosos de tinieblas, reservados para juicio; 5 si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, un predicador de justicia, con otros siete, cuando trajo el diluvio sobre el mundo de los impíos» (2ª Pedro 2:4-5).

Con relación al anterior pasaje, no hace falta decir que el mismo deja muchas preguntas sin contestar y se pueden presentar muchos debates en cuanto a su significado preciso.

Sin embargo, en cuanto a la otra opción, de que Jesús simplemente proclamó los hechos concernientes a Su obra en la cruz a aquellos en el Hades, podemos leer Efesios 4:8-10 para un posible apoyo::

  • «Por tanto, dice: Cuando ascendió a lo alto, llevó cautiva una hueste de cautivos, y dio dones a los hombres. 9 (Esta expresión: Ascendió, ¿qué significa, sino que Él también había descendido a las profundidades de la tierra? 10 El que descendió es también el mismo que ascendió mucho más arriba de todos los cielos, para poder llenarlo todo.)»

Algunos teólogos creen que durante los tres días literales, entre la muerte y resurrección de Jesús, Él descendió al seno de Abraham (Lucas 16:19-31),[3] proclamándoles, a quienes estaban ahí, el misterio del evangelio, para posteriormente, guiarlos al cielo, a la presencia de Dios. La creencia es que a ellos no se les estaba permitido estar en la presencia de Dios hasta después de la expiación. Una vez sucedida, Jesús, quien había muerto, descendió al seno de Abraham, proclamó el evangelio, tomando «cautiva una hueste de cautivos».

Por lo tanto, y aunque no podemos determinar exactamente a dónde fue Jesús y lo que hizo en esos tres días, parece evidente que Él proclamó el mensaje del evangelio a los espíritus en prisión (no para que fueran salvos), incluyendo los que se encontraban en el Hades y en el seno de Abraham.

Finalmente, recordemos que el seno de Abraham (y de acuerdo al pasaje de Lucas 16:19-31), y el Hades son dos lugares diferentes:

  • «En el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio a Abraham a lo lejos, y a Lázaro en su seno. 24 Y gritando, dijo: «Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, pues estoy en agonía en esta llama» (Lucas 16:23-24).

Pero entre ellos existía «una gran sima» (sima: jásma: intervalo impasable. El idioma español traduce sima como cavidad grande y muy profunda en la tierra.)

  • «Y además de todo esto, hay un gran abismo puesto entre nosotros y vosotros, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros no puedan, y tampoco nadie pueda cruzar de allá a nosotros» (Lucas 16:26).
Notas a pie de página:

[1] Jamieson, Robert, A. R. Fausset, y David Brown, «Commentary Critical and Explanatory on the Whole Bible», Oak Harbor, WA: Logos Research Systems, Inc., 1998.
[2] Walvoord, John F., y Roy B. Zuck, «The Bible Knowledge Commentary», Wheaton, Illinois: Scripture Press Publications, Inc., 1983, 1985.
[3] El seno de Abraham parece haber sido el lugar donde, antes de la crucifixión, se mantenían los espíritus de aquellos que habían muerto creyendo en la esperanzadora venida del Mesías.

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