¿Deberían ser las Mujeres Pastores y Ancianos?

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Las Mujeres en el Ministerio
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27 de noviembre de 2008

¿Apoya la Biblia la idea de que las mujeres pueden ser pastores y ancianos? No. De acuerdo con las Escrituras, las mujeres no son pastores y ancianos. Echemos un vistazo.

Al principio, Dios creó los cielos y la tierra, plantó un paraíso en Edén, y también, a Adán, en primer lugar y después, a Eva. Puso a Adán en el jardín y le dio autoridad para nombrar a todos los animales. Después, Dios hizo a Eva como ayuda idónea para Adán. El concepto del orden en la creación es importante porque Pablo se refiere a este, en su epístola a Timoteo cuando analiza la relación entre hombres y mujeres en el contexto de la iglesia.

  • «Yo no permito que la mujer enseñe ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que permanezca callada. 13 Porque Adán fue creado primero, después Eva. 14 Y Adán no fue el engañado, sino que la mujer, siendo engañada completamente, cayó en transgresión» (1ª Timoteo 2:12-14).
  • «pero en caso que me tarde[a], te escribo para que sepas cómo debe conducirse uno en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios vivo, columna y sostén de la verdad» (1ª Timoteo 3:15).

Por lo menos, hay una estructura de autoridad establecida por Dios. La mujer no debe ejercer autoridad sobre el hombre (1ª Timoteo 2:12) en el contexto de la iglesia, la cual es, «la iglesia de Dios» (1ª Timoteo 3:15). Este versículo no trata sobre aspectos políticos, sociales o económicos en el campo secular. No se trata de una «sociedad patriarcal» en la época de Pablo. Esta es la instrucción a la familia de Dios y establece su enseñanza sobre la verdad doctrinal de que Adán fue creado primero.

Cuando estudiamos más a fondo las enseñanzas de Pablo, vemos que, «que el que cuida» (episkopos) debe ser «marido de una sola mujer…» (1ª Timoteo 3:2), que cuida bien su propia casa y tiene buen testimonio con los de afuera (1ª Timoteo 3:4-5, 7). Los servidores (diáconos) deben ser «dignos» (1ª Timoteo 3:8). Luego, Pablo habla de las mujeres en el versículo 11 y les da instrucciones. Después, en el versículo 12, Pablo escribe: «Que los diáconos (diakonos) sean maridos de una sola mujer…» Y otra vez, en Tito 1:5-7, Pablo escribe: «Por esta causa te dejé en Creta, para que pusieras en orden lo que queda, y designaras ancianos en cada ciudad como te mandé, 6 esto es, si alguno es irreprensible, marido de una sola mujer, que tenga hijos creyentes, no acusados de disolución ni de rebeldía. 7 Porque el obispo debe ser irreprensible como administrador de Dios, no obstinado, no iracundo, no dado a la bebida, no pendenciero, no amante de ganancias deshonestas». Note que Pablo, intercambia la palabra, «cuida» (episkopos) en 1ª Timoteo 3:2, con la palabra «ancianos» (presbuteros) en Tito 1:5. Y en Tito 1:7, afirma, «Porque el obispo (episkopos)…», es decir, «aquel que cuida» refiriéndose no a dos oficios diferentes sino a uno solo.

La frase en griego, para «marido de una sola mujer» se encuentra en los siguientes versículos:

  • 1ª Timoteo 3:2: «andra mias gynaikos» – andra: hombre/marido; mias: de una; gynaikos: mujer/esposas
  • 1ª Timoteo 3:12: «andres mias gynaikos» – andres: hombres/maridos ; mias: de una; gynaikos: mujer/esposas
  • Tito 1:6: «anēr mias gynaikos» – anēr: hombre/marido; mias: de una; gynaikos: mujer/esposas

En otras palabras, cada uno está diciendo un «marido/hombre de una mujer». Note que la instrucción bíblica es que los ancianos, los obispos, los servidores deben ser hombres. «andra», «andres» y «anēr», están relacionados con la misma palabra en griego que significa hombre/marido. En cada caso, el que es anciano, diácono, obispo o servidor es instruido para que sea hombre.[1] Él es el marido/esposo de una esposa («anēr mias gynaikos», «marido de una sola mujer»), «capaz de exhortar con sana doctrina y de refutar a los que contradicen» (Tito 1:9). No vemos ningún mandamiento para que los servidores sean mujeres. Por el contrario, a las mujeres se les dice que «deben ser dignas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo» (1ª Timoteo 3:11). ¿Por qué es que los hombres son los destacados como los supervisores? Es a causa del orden creado de Dios que Pablo hace referencia (Génesis 1-2; 1ª Timoteo 2:12-14). Esta no es simplemente una costumbre social que se cayó con el antiguo Israel.

Ser pastor o anciano es estar en autoridad

Dios es un Dios de orden y equilibrio. Él ha establecido el orden dentro de la familia (Génesis 3:16; 1ª Corintios 11:3; Efesios 5:22-33; Colosenses 3:18-21) y la iglesia (1ª Timoteo 2:11-14; 1ª Corintios 11:8-9). Incluso dentro de la Trinidad, hay un orden, una jerarquía. El Padre envió al Hijo (Juan 6:38), y tanto el Padre como el Hijo enviaron al Espíritu Santo (Juan 14:26; 15:26). Jesús dijo: «Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió» (Juan 6:38). Está claro que Dios es un Dios de orden y estructura. Esto se aplica también en la iglesia cristiana.

En la creación, Dios hizo a Adán primero y luego a Eva para que fuera su ayuda idónea. Este es el orden de la creación. Este es el orden que Pablo menciona en 1ª Timoteo 2:11-14 cuando habla de autoridad. Ser un pastor o un anciano es estar en lugar de autoridad. Por lo tanto, dentro de la iglesia, para que una mujer sea una pastora o anciana, estaría en autoridad sobre los hombres en la iglesia, lo cual contradice lo que Pablo dice en 1ª Timoteo 2:11-14.

¿Qué hay de Débora?

En el Viejo Pacto, Débora era juez en Israel y tenía autoridad sobre los hombres. Esto es cierto, pero el juez del Viejo Pacto no era un anciano del Nuevo. Los contextos son diferentes. La instrucción de Pablo es para la iglesia del Nuevo Pacto, no para los jueces del Viejo. Además, Débora era juez, no era una pastora o anciana en una iglesia.

¿Qué hay de Gálatas 3:28?

  • «No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús».

Este versículo se usa a menudo para apoyar la idea de que las mujeres pueden ocupar los oficio o cargos de anciano y pastor porque no hay hombre ni mujer en Cristo. El argumento afirma que, si todos somos uno, entonces las mujeres pueden ser pastores.

Desafortunadamente, aquellos que usan este versículo de esta manera han fallado en cuanto a leer el contexto. El versículo 23 habla de estar bajo la ley «antes que viniera la fe» y de cómo nos acercamos a Jesús y nos convertimos en hijos de Dios por fe. Ya no estamos bajo la ley, pero la gracia, y nosotros, somos «descendencia de Abraham, herederos según la promesa» (v. 29).[2] El punto de este pasaje es que todos somos salvos por la gracia de Dios de acuerdo a la promesa de Dios y que no importa quién sea usted: judío, griego, esclavo, libre, varón o hembra. Todos son salvos de la misma manera: Por gracia. En esto, no hay varón ni hembra.

Este verso no está hablando de la estructura de la iglesia o de sus oficios. Está hablando de la salvación «en Cristo» y de ser uno con Él. Por lo tanto, no se puede utilizar para apoyar a las mujeres como pastores porque no se trata de eso. Más bien, para averiguar sobre la estructura y el liderazgo de la iglesia, usted necesita ir a esos pasajes que hablen del tema: 1ª Timoteo 2-3 y Tito 1.

¿Pero esto no enseña a considerar a las mujeres de poca importancia?

El liderazgo masculino no menosprecia a las mujeres. A Jesús le fue dada Su autoridad por Dios el Padre (Mateo 28:18). Él fue enviado por Dios (Juan 6:38). Dijo que el Padre era mayor que Él (Juan 14:28). ¿Por esto, se podía considerar a Jesús de poca importancia o menosprecio? Por supuesto no. Las mujeres son de gran valor en la iglesia y deben usarse cada vez más de acuerdo con los dones otorgados a ellas. Pero debe ser de acuerdo con las Escrituras.

¿La sumisión de la esposa al marido significa que ella es menos que el marido, menos importante o menospreciada? Una vez más, en lo absoluto. No tener un lugar de liderazgo en la iglesia no significa que una mujer sea menos persona, menos importante para Dios o inferior. Todos son iguales ante Dios, ya sean judíos, gentiles, libres, esclavos, varones o hembras. Pero en la iglesia, Dios ha establecido un orden de la misma manera que lo hizo en la familia. No se trata un tema de ser menospreciada. Es una cuestión de ser fieles a la palabra de Dios y aquellos que no lo son, menosprecian la Palabra de Dios.

¿Qué pasa con las mujeres que dicen que Dios las llama a ser pastores?

Hay mujeres pastores en el mundo que aman a sus congregaciones y han dicho que Dios las ha llamado a ser pastores. Por supuesto que no puedo estar de acuerdo con esto, considerando el análisis anterior de la posición bíblica. Dios no actuaría de una manera que contradiga Su Palabra. En cambio, quienes afirman esto, han usurpado la posición de los hombres y han ido en contra de la revelación escritural. Además, quienes declaran que son llamados por Dios debido al gran trabajo que están haciendo y los dones que ellas han recibido, están basando su teología en la experiencia y no en las Escrituras. Esto es, desafortunadamente, un hecho común en la iglesia cristiana de hoy, donde la experiencia, los deseos y las necesidades son a menudo, colocadas por encima de las Escrituras.

¿Qué pasa con una mujer misionera que establece una iglesia?

La Escritura establece la norma. Como cristianos, aplicamos lo que aprendemos de la Palabra a las situaciones que tenemos delante de nosotros. Entonces, ¿qué pasa con la situación en la que una mujer misionera ha trabajo en un grupo de personas convertidas, por ejemplo, en algún lugar de la jungla, y ella ha establecido una iglesia? En esa iglesia, ella está funcionando como un pastor y maestra que tiene autoridad sobre los hombres en la iglesia. ¿No debería ella hacer esto?

Primero que todo, ella no debería estar allí sola. Ella debería estar con su esposo o, al menos, bajo la supervisión del cuerpo de una iglesia en presencia de otras mujeres y hombres. El trabajo misionero no es un esfuerzo solitario para ser manejado por mujeres solteras.

Segundo, si en una serie de circunstancias altamente inusuales hay una mujer en una situación solitaria, es mucho más importante que la palabra de Dios sea predicada y que el evangelio de la salvación vaya a los perdidos, a no hacerlo. Ya sea hombre o mujer, el evangelio debe ser anunciado. Sin embargo, yo diría que tan pronto como hay un hombre u hombres lo suficientemente maduros para manejar el oficio de anciano, entonces ella debe establecer el orden correcto de la iglesia como se revela en las Escrituras y, por lo tanto, mostrar su sumisión a ella.

¿Esto también significa que las mujeres no deben usar joyas?

  • «Asimismo, que las mujeres se vistan con ropa decorosa, con pudor y modestia, no con peinado ostentoso, no con oro, o perlas, o vestidos costosos; 10 sino con buenas obras, como corresponde a las mujeres que profesan la piedad. 11 Que la mujer aprenda calladamente, con toda obediencia. 12 Yo no permito que la mujer enseñe ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que permanezca callada. 13 Porque Adán fue creado primero, después Eva» (1ª Timoteo 2:9-13).

Algunos argumentan que, si debemos prohibir que las mujeres sean ancianos, entonces el contexto de 1ª Timoteo 2:9-13 demanda que exijamos a las mujeres que no usen el cabello trenzado, lleven oro o tengan prendas costosas. Ya que nadie quiere imponer ese tipo de exigencia a una mujer (debido a que es cultural), ¿por qué deberíamos también exigir que no sean ancianos, ya que lógicamente seguiría que también fue una advertencia basada en la cultura?

El problema aquí es que multifacético. Primero, la objeción ignora lo que las Escrituras enseñan claramente acerca de que el anciano es el marido de una mujer. En segundo lugar, no aborda el problema real del liderazgo bíblico que reside en el hombre. En tercer lugar, esta objeción falla, en que no logra hacer correctamente una exégesis de la Escritura en cuestión.

En 1ª Timoteo 2:9-13, Pablo nos dice que las mujeres deben ataviarse con ropa decorosa. Él usa el ejemplo del adorno en su época para traerlo hoy como un ejemplo de lo que no se debe hacer. Esta es, por parte de Pablo, una evaluación basada en la cultura. Note que Pablo enfatiza las buenas obras y la piedad como calificador (como lo hace Pedro en, 1ª Pedro 3:2). Esta no es una declaración doctrinal relacionada con nada más que ser una mujer piadosa tanto en apariencia como actitud.

En el versículo 11, Pablo dice que una mujer debe aprender «calladamente». Note por favor, que, «La palabra, ‘hēsychia’ traducida como ‘calladamente’ en 1ª Timoteo 2:11 y ‘callada’ en el versículo 12, no significa un silencio completo sin hablar. Es claramente usada en otros lugares (Hechos 22:2; 2ª Tesalonicenses 3:12) y significa, ‘establecido, no perturbado, no ingobernable’. Una palabra diferente (sigao) significa ‘guardar silencio, no decir nada’ (cf. Lucas 18:39; 1ª Corintios 14:34).[3] Y no se usa aquí. Por lo tanto, Pablo aboga por el orden en este versículo, no un silencio absoluto.

Después, en los versículos 12 y 13, Pablo escribe: «Yo no permito que la mujer enseñe ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que permanezca callada. 13 Porque Adán fue creado primero, después Eva». Observe que Paul relaciona directamente el tema de la autoridad con el orden creado. Él no hace esto con el código del atavío de la mujer. Por lo tanto, el código del atavío es cultural y el tema de autoridad es doctrinal, ya que este último está ligado al orden de creación y el código del atavío, no.

Conclusión

La Palabra de Dios nos dice claramente que el anciano debe ser marido de una sola mujer. Una mujer no puede calificar para esta posición en virtud de ser mujer. Si a alguien le gusta o no, es irrelevante para el hecho de que esto es lo que enseña la Biblia.

Si está en una iglesia donde hay una mujer pastor, pregunte por la razón bíblica por la que ella se encuentra en esa posición. Por supuesto, hacer esto es ir en contra del status quo y seguramente le harán resistencia. Por lo tanto, considere en abandonar esta iglesia. Después de todo, si no pueden entender bien esta simple verdad, ¿cómo puede confiar en ellos para que otras cosas sean hechas correctamente?

Si usted es el marido de una mujer pastor, entonces regrésela a las normas bíblicas tal y como Pablo ha revelado. No importa si a ella le gusta o no. El tema es la sumisión a la Palabra de Dios.

Si usted está en un equipo de marido y esposa pastores, entonces sométase a la Palabra de Dios y haga las cosas correctamente. Ella debe dejar de ser llamada “pastora”. Ella necesita dejar de tomar el papel del hombre.

Notas a pie de página:

[1] Leer el artículo, «Habían diaconisas, por lo tanto pueden haber ancianos y pastores mujeres».
[2] La promesa es, la promesa de Dios a Abraham para que todas las naciones fueran benditas en Él (Génesis 12:3; Gálatas 3:8.
[3] Walvoord, John F., and Roy B. Zuck, The Bible Knowledge Commentary, (Wheaton, Illinois: Scripture Press Publications, Inc.), 1983, 1985.

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