El Bautismo y Hechos 2:38

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«Y Pedro les dijo: Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo» (Hechos 2:38).

Hechos 2:38, es uno de los más controversiales versículos en la Biblia con relación al bautismo y si el mismo es o no requisito para la salvación. Algunos usan este versículo para decir que uno tiene que ser bautizado para ser salvo. Pero cuando usted estudia este versículo y otros, verá que no se enseña la regeneración bautismal –de que el bautismo salva– o de que es necesario para la salvación.

Primero que todo, raramente la doctrina es sacada de un solo versículo. Necesitamos estudiar todo lo que la Palabra de Dios tiene que decir acerca de un tema, para entender adecuadamente lo que ésta enseña. Brevemente se abordará este versículo de la siguiente manera:

  • Revisión de la sintaxis, gramática y estructura del versículo.
  • Revisar otros versículos que tratan con el perdón de pecados.
  • Revisar el versículo en su contexto de pacto.

Gramática y estructura de Hechos 2:38

En Hechos 2:38 el verbo principal en el griego es, «μετανοέω», «metanoeó» (cambiar la mente), el imperativo aoristo directo (una orden) de «metanoeó» que significa «arrepentirse, cambiar la mente de uno o propósito», es decir, «reconsiderar». Esto se refiere a ese arrepentimiento inicial del pecador ante la salvación. El verbo traducido «bautícese» está en el pasivo indirecto imperativo (una orden para recibir; de ahí la voz pasiva en griego)[1] de «baptizo», el cual no da la misma orden directa implícita como en, «arrepiéntanse». La preposición «para» delante de «perdón de vuestros pecados», se usa también en el griego, «εἰς», «eis», figurativamente, como propósito (resultado, etc.) Puede entonces significar, «para el propósito o con el propósito de identificarlo a usted con la remisión de pecados». Esta es la misma preposición que encontramos en 1ª Corintios 10:2: “y en [eis] Moisés todos fueron bautizados en la nube y en el mar». Note que ambos contextos están tratando con el bautismo y la identificación. Las personas en 1ª Corintios 10:2 fueron bautizadas o identificadas espiritualmente con los propósitos y la visión de Moisés.

Por lo tanto, aquí el arrepentimiento es presentado como identificando a una persona con la remisión de sus pecados, así como el bautismo, después del arrepentimiento, suministra una identificación externa visible para otros. El arrepentimiento es algo que involucra tanto a una persona como a Dios, mientras que el bautismo involucra a otros. Esta es la razón por la que «baptistheto» (permitir o dejar ser sumergido) está en la voz pasiva indicando que uno no se bautiza a sí mismo sino es bautizado por otro, generalmente en la presencia de otros. Sin embargo, el arrepentimiento es un acto que toma lugar dentro del corazón de una persona en la medida en que el Espíritu Santo se mueve en el pecador.

Graphic of Acts 2:38 in Greek and English

Petros de pros autous Metanoēsate phēsin kai baptisthētō hekastos hymōn epi tō onomati Iēsou Christou eis aphesin tōn hamartiōn hymōn kai lēmpsesthe tēn dōrean tou Hagiou Pneumatos

Pero toda situación acerca del griego puede parecernos confusa. Vamos a desglosarla. A todas las personas se les ordena arrepentirse de sus pecados. Esto es lo que los creyentes ya han hecho al convertirse en cristianos, es decir, un pecador, al haber creído es bautizado en Cristo (como los israelitas «en» Moisés), y el acto del bautismo en agua, es solo la identificación externa de una identificación interna en Cristo. Y esto, es solo para aquellos que, primeramente, ya se han arrepentido. Así como también, «y en Moisés todos fueron bautizados en la nube y en el mar» (1ª Corintios 10:2), así también los cristianos son fueron ya bautizados / inmersos en Jesús. Esto es, este acto es una forma de identificación pública con Cristo. De igual manera, en Romanos 6:1-5, donde el bautismo está relacionado a la muerte, sepultura y resurrección, este es, una vez más, una identificación con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Por esto se dice que los cristianos han muerto al pecado (Romanos 6:2, 11; Gálatas 2:19-20; Colosenses 2:20; 3:3; 1ª Pedro 2:24).

Por lo tanto, este versículo no está queriendo demostrar que el bautismo es esencial para la salvación, sino que el bautismo es lo que recibimos, para identificarnos pública, completa y totalmente con Cristo, como manifestación de la obra interna que Dios ha hecho dentro de nosotros.

Otros versículos que tratan con la justificación

La justificación es la obra de Dios donde Su justicia le es contada al pecador para que este, sea declarado por Dios mismo, como justo bajo la ley. (Romanos 4:3; 5:1,9; Gálatas 2:16; 3:11). La justicia no es obtenida, ganada o sostenida por algún esfuerzo de la persona que ya es salva. La justificación es algo que ocurre instantáneamente con el resultado de tener vida eterna, y se basa completa y absolutamente en el sacrificio de Jesús en la cruz (1ª Pedro 2:24) y es solamente recibida por fe (Romanos 4:5; 5:1; Efesios 2:8-9). Sin embargo, ninguna obra es necesaria para obtener la justificación, ya que, dejaría de ser un regalo (Romanos 6:23): Por lo tanto, somos justificados por la fe (Romanos 5:1).

En ninguna parte la Biblia declara que somos justificados por la gracia y el bautismo o la fe y el bautismo o la fe y algo más. Todo lo contrario; el bautismo está excluido del mensaje del evangelio. Pablo dijo que vino para predicar el evangelio, no para bautizar: «Doy gracias a Dios que no bauticé a ninguno de vosotros, excepto a Crispo y a Gayo, 15 para que nadie diga que fuisteis bautizados en mi nombre. 16 También bauticé a los de la casa de Estéfanas; por lo demás, no sé si bauticé a algún otro. 17 Pues Cristo no me envió a bautizar, sino a predicar el evangelio, no con palabras elocuentes, para que no se haga vana la cruz de Cristo» (1ª Corintios 1:14-17).

De igual manera, Pablo nos dice exactamente cuál es el evangelio que salva. En 1ª Corintios 15:1-4, él dijo: «Ahora os hago saber, hermanos, el evangelio que os prediqué, el cual también recibisteis, en el cual también estáis firmes, 2 por el cual también sois salvos, si retenéis la palabra que os prediqué, a no ser que hayáis creído en vano. 3 Porque yo os entregué en primer lugar lo mismo que recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4 que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras». Note lo que Pablo declara del evangelio y que no incluye el bautismo en esta definición.

Debemos entonces preguntarnos, si el bautismo es necesario para la salvación, ¿por qué Pablo lo minimizó y aún más, lo excluyó de la descripción de lo que se requiere para la salvación? Esto se debe a que el bautismo no es necesario para la salvación.

Prueba adicional de que el bautismo no es un requisito para la salvación puede ser encontrada en Hechos 10:44-46. Pedro estaba predicando el evangelio, las personas fueron salvas y después fueron bautizadas. Hechos 10:44-46, registra:

  • «Mientras Pedro aún hablaba estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que escuchaban el mensaje. 45 Y todos los creyentes que eran de la circuncisión, que habían venido con Pedro, se quedaron asombrados, porque el don del Espíritu Santo había sido derramado también sobre los gentiles, 46 pues les oían hablar en lenguas y exaltar a Dios. Entonces Pedro dijo…»

Estas personas fueron salvas. El don del Espíritu Santo estaba sobre los gentiles y estaban hablando en lenguas. Esto es significativo, ya que las lenguas es un don dado, solamente a los creyentes. (Leer, 1ª Corintios 14:1-5). Además, los impíos no alaban a Dios ya que para alabar al Dios verdadero se trata de una cuestión de profundidad espiritual y que es extraña al no salvo: «Pero el hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son necedad; y no las puede entender, porque se disciernen espiritualmente» (1ª Corintios 2:14). Por lo tanto, aquellos en Hechos 10:44-46 y que estaban hablando en lenguas y alabando a Dios eran, definitivamente, personas salvas, las cuales eran salvas antes de ser bautizados. Esto no es una excepción; es una realidad. Esto prueba que el bautismo no es necesario para la salvación y que Hechos 2:38 no está tampoco, enseñando su necesidad. Pero si no lo está diciendo, entonces, ¿por qué el bautismo es mencionado aquí?

El contexto bíblico del pacto

Generalmente, un pacto es un acuerdo entre dos o más partes. Con frecuencia, los pactos tienen señales visibles que los representan. En la comunión (o cena del Señor), los elementos del pan y del vino son buenos ejemplos de esto. En cuanto a la circuncisión, fue tanto una señal de pacto como el rito de iniciación al pacto de Abraham (Génesis 17:10); pero ninguna de estas señales externas en estos pactos salvó a alguien.

Dios le dijo a Abraham: «Y estableceré mi pacto contigo y con tu descendencia después de ti, por todas sus generaciones, por pacto eterno, de ser Dios tuyo y de toda tu descendencia después de ti» (Génesis 17:7). Posteriormente, Dios instruyó a Abraham para que se circuncidara, no sólo cada adulto mayor, sino también todos los niños como una señal del pacto (Génesis 17:9-13). Si los niños no eran circuncidados, no eran considerados bajo el pacto de la promesa, dado a Abraham. Esta es la razón por la cual, Séfora, circuncidó a su hijo, tirando el prepucio a los pies de Moisés después de que hubiera fallado al circuncidar a su hijo (Éxodo 4:24-25). Ella, conocía la importancia del pacto entre Dios y sus hijos. Debemos entender que la circuncisión no garantizó la salvación de aquellos a los que se la hacían. Este fue un rito con un significado sólo para los judíos y para quienes habían nacido en la familia de Dios. Esta circuncisión era una señal externa de la promesa del pacto. Rechazarlo era rechazar el pacto; pero aun aceptándolo, no garantizaba la salvación.

Aquí existe un riesgo de otro debate teológico

Existe un debate dentro del cristianismo acerca de la naturaleza del bautismo y a quién debe ser administrado. No se está tratando de convencer a alguien de los objetivos propios del bautismo; si es para niños o si es sólo para adultos. La siguiente información solo es presentada como una prueba de que el bautismo es una señal de pacto, y no es esencial para la salvación.

En el Nuevo Pacto, la circuncisión es mencionada muchas veces; pero con respecto al bautismo, éste se menciona específicamente en Colosenses 2:11-12: «en Él también fuisteis circuncidados con una circuncisión no hecha por manos, al quitar el cuerpo de la carne mediante la circuncisión de Cristo; 12 habiendo sido sepultados con Él en el bautismo, en el cual también habéis resucitado con Él por la fe en la acción del poder de Dios, que le resucitó de entre los muertos». En estos versículos, el bautismo y la circuncisión están relacionados. Lo extensa de esa relación está todavía siendo debatida. No obstante, Pablo también dice en Romanos 2:29: «sino que es judío el que lo es interiormente, y la circuncisión es la del corazón, por el Espíritu, no por la letra; la alabanza del cual no procede de los hombres, sino de Dios». Como puede ver, la circuncisión para los cristianos es del corazón y debido a esto, nosotros estamos ahora incluidos en el pacto de Abraham debido a que como gentiles, antes, no estábamos: «recordad que en ese tiempo estabais separados de Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel, extraños a los pactos de la promesa, sin tener esperanza, y sin Dios en el mundo» (Efesios 2:12).

En Gálatas 3:8, Pablo llama a la promesa del pacto de Abraham el evangelio y en particular, la señal de ese pacto era la circuncisión. Él escribe: » Y la Escritura, previendo que Dios justificaría a los gentiles por la fe, anunció de antemano las buenas nuevas a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. 9 Así que, los que son de fe son bendecidos con Abraham, el creyente» (Gálatas 3:8-9).

Esto es lo que hay que entender. Debido a que el pacto de Abraham está todavía vigente y de acuerdo a Gálatas 3:8, nosotros somos justificados por la fe, ¿hay entonces una señal de pacto para nosotros hoy? Creemos que la respuesta es un sí resonante. El bautismo, reemplaza la señal de pacto de la circuncisión del Viejo Pacto por diferentes razones. 1) Hubo un Nuevo Pacto establecido en la cena (Lucas 22:20); y 2) en la circuncisión hubo derramamiento de sangre, pero en el bautismo no hay derramamiento de sangre. Ahora, que la Ley ha sido cumplida en Cristo la señal del pacto ha cambiado.

Si usted entiende que el bautismo es una señal de pacto, puede ver entonces que es una representación de la realidad de Cristo circuncidando nuestros corazones. (Romanos 2:29; Colosenses 2:11-12).

Este es nuestra proclamación externa de la bendición interna de la regeneración, de la «circuncisión del corazón». Este viene después de la fe, la cual es un don de Dios (Romanos 13:3) y la obra de Dios (Jn 6:28). Una vez más, el bautismo es la señal de nuestro pacto con Dios.

Hechos 2:39 y «La Promesa»

Esto explicaría el por qué, Pedro, en Hechos 2:39, escribe: «Porque la promesa es para vosotros y para vuestros hijos y para todos los que están lejos, para tantos como el Señor nuestro Dios llame». ¿De qué promesa está hablando Pedro cuando dice: «la promesa»? Note que él no dice, «esta promesa» sino «la promesa». Si Pedro se estaba refiriendo al bautismo como la promesa, él hubiera dicho «esta promesa». En vez de esto usa una frase: «la promesa». Esto es significativo.

La frase «la promesa» ocurre en 26 versículos de la Biblia en el Nuevo Pacto. Se usa con referencia para diferentes temas.

  1. El Espíritu Santo (Lucas 24:49; Hechos 2:33; Gálatas 3:14).
  2. Dios le promete a Abraham multiplicar sus descendientes en Egipto, tanto física como espiritualmente (Hechos 7:17; Hebreos 6:13, 15, 17).
  3. La promesa del Mesías (Hechos 13:32; 26:6-7; Romanos 4:13, 14, 16; Gálatas 3:17, 19, 22; Efesios 3:6; 2ª Timoteo 1:1).
  4. La promesa de la redención eterna (Hebreos 9:15; 1ª Juan 2:25).
  5. La promesa de que Sara tendría un hijo (Romanos 4:20; Gálatas 4:23).
  6. La promesa de que a través de Isaac, el mundo sería bendecido (Romanos 9:8).
  7. La promesa del regreso de Jesús (2ª Pedro 3:4).
  8. La promesa de matar a Pablo por los adversarios de Pablo (Hechos 22:21).

Pero estamos más interesados en el contexto de Hechos 2 el cual empieza con el derramamiento del Espíritu Santo (Hechos 2:1-13). Pedro predica un sermón y cita muchas Escrituras del Viejo Pacto (Hechos 2:14-35). En 2:22, Pedro dice específicamente: «Varones israelitas, escuchad estas palabras …» Pedro, les habla a los judíos. «La promesa» del derramamiento del Espíritu fue dada a los judíos y Pedro está hablando en un lenguaje de pacto por parte de Dios como es mencionado en el Viejo Pacto. Debido a que Pedro cita a Joel 2:28-32 en Hechos 2:17-18, fácilmente podemos ver de lo que Pedro está hablando acerca de «la promesa» en Hechos 2:39.

  • «Y sucederá en los Últimos días —dice Dios— que derramaré de mi Espíritu sobre toda carne; y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños; 18 y aun sobre mis siervos y sobre mis siervas derramaré de mi Espíritu en esos días, y profetizarán» (Hechos 2:17-18).
  • «Porque derramaré agua sobre la tierra sedienta, y torrentes sobre la tierra seca; derramaré mi Espíritu sobre tu posteridad, y mi bendición sobre tus descendientes» (Isaías 44:3).

Pedro, declara en Hechos 2:38: «Y Pedro les dijo: Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo». Pedro, claramente está hablando de la promesa de Dios de otorgar el Espíritu Santo en una nueva y mejor forma. ¿Pero está diciendo él que las personas serán salvas por el bautismo en agua o que el bautismo es parte de la salvación? Para nada. Pedro está simplemente hablando acerca de la señal de pacto: ¡el bautismo!

Considere esta prueba que viene de Pedro y que las personas son salvas antes del bautismo:

  • «Mientras Pedro aún hablaba estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que escuchaban el mensaje. 45 Y todos los creyentes que eran de la circuncisión, que habían venido con Pedro, se quedaron asombrados, porque el don del Espíritu Santo había sido derramado también sobre los gentiles, 46 pues les oían hablar en lenguas y exaltar a Dios. Entonces Pedro dijo: 47 ¿Puede acaso alguien negar el agua para que sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo lo mismo que nosotros? 48 Y mandó que fueran bautizados en el nombre de Jesucristo. Entonces le pidieron que se quedara con ellos unos días» (Hechos 10:44-48).

Note que Pedro había estado predicando el evangelio y que el Espíritu Santo cayó sobre las personas que estaban escuchando. En el v. 45 vemos que, «… el don del Espíritu Santo había sido derramado también sobre los gentiles …» Estas personas ya eran salvas. El don del Espíritu Santo estaba sobre los gentiles y estaban hablando en lenguas. Esto es significativo ya que las lenguas es un don dado a los que ya son creyentes (Leer, 1ª Corintios 14:1-5). Además, los no creyentes no alaban a Dios y no lo pueden hacer ya que alabar al Dios verdadero es una cuestión espiritual profunda que es extraña a los no salvos (1ª Corintios 2:14). Por lo tanto los que estaban hablando en lenguas y alabando al Señor de acuerdo a Hechos 10:44-48 eran salvos definitivamente y eran salvos antes de ser bautizados. Este ejemplo no es una excepción: es una realidad.

Conclusión

Hechos 2:38 vincula estrechamente el arrepentimiento y el bautismo ya que en el contexto se usa un lenguaje y concepto de pacto. No está declarando que usted debe bautizarse para poder ser salvo. Está diciendo que el bautismo es la identificación de pacto completa y total con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. No es la representación de pacto (el bautismo como tal) de lo que Cristo hizo para salvarnos, sino la realidad de Su sacrificio el cual recibimos por fe (Romanos 5:1; Gálatas 3:8). Por esto es que podemos ver en Hechos 10:44-48 a un grupo de personas que son salvas antes de ser bautizados.

El bautismo no salva y tampoco es parte de la salvación. Es algo que se hace cuando la persona ya ha sido salvada.

Notas a pie de página:

[1] Voz activa: «Golpeo la pelota». Voz Pasiva: «La bola me golpeó». Voz Media: «Fui golpeado por la pelota». En la voz activa el sujeto (Yo) realizó la acción. En la voz pasiva el objeto realizó la acción y el sujeto (Yo) recibió la acción. En la voz media al sujeto (Yo) le hicieron algo.

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