El Communicatio Idiomatum, la comunicación de las propiedades

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El Communicatio Idiomatum encuentra su fuente en la encarnación donde la Palabra Divina se hace carne en la persona de Cristo:

  • “1 En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. 14 Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:1, 14)

Esto significa que en la sola persona de Jesús hay dos naturalezas diferentes pero definidas: La divina y la humana. A esto, lo llamamos la Unión Hipostática. Sin embargo, podemos ver en la Biblia que los atributos de ambas naturalezas son atribuidos a la sola persona de Cristo. Por lo tanto, el Communicatio Idiomatum significa, “que las propiedades tanto de las naturalezas, divina y humana, son ahora las propiedades de la persona y son por lo tanto, atribuidas a la persona.”[1] Una vez más, esto significa que la sola persona de Jesús puede mostrar atributos de la divinidad, tales como omnipresencia, presciencia, etc., y al mismo tiempo mostrar los atributos de la humanidad, como el crecer, el comer, el dormir, el cansarse, etc. Sin embargo, el Communicatio Idiomatum no significa que cualquier cosa particular a la naturaleza divina fuera comunicada a la naturaleza humana. De igual forma, éste no significa que cualquier cosa particular a la naturaleza humana fuera comunicada a la naturaleza divina.

Para establecer esto de forma más clara vamos a mirar algunos versículos que ilustran este principio:

  • “Y ahora, glorifícame tú, Padre, junto a ti, con la gloria que tenía contigo antes que el mundo existiera” (Juan 17:5).

Note que en el anterior versículo, Jesús, la persona en términos humanos, está reclamando de la gloria que tuvo con el Padre antes, “… que el mundo existiera”. Ahora bien, ¿cómo puede Jesús, el hombre, reclamar Su gloria ya que Él como hombre no existió como tal hasta que nació, en la tierra? La respuesta es que Jesús, la persona, tiene dos naturalezas: la divina y la humana y los atributos de la naturaleza divina fueron atribuidos a la sola persona de Jesús. Permítame repetirlo: Juan 17:5 demuestra que los atributos de la naturaleza divina en Su existencia antes de que el mundo fuese, fue atribuida a la sola persona de Jesús. Por lo tanto, Jesús podría reclamar de la gloria de la divina naturaleza con la cual Él existía antes de que el mundo fuese ya que los atributos de la divina naturaleza, repito, son atribuidos a la sola persona de Jesús.

Otro versículo que demuestra esta cualidad:

  • “Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, es decir, el Hijo del Hombre que está en el cielo” (Juan 3:13).

Aquí, Jesús, el Hijo del Hombre, afirma haber descendido del cielo. ¿Cómo puede ser esto? A menos, que la persona de Jesús hay sido de alguna forma preexistente. Pero en la Biblia, no existe ninguna enseñanza que afirme que las personas existían antes de ser engendrados como humanos. Nuestra formación y principio es en el vientre de la mujer. Sin embargo, algunos dirán que Jesús en el anterior versículo, está declarando que Él tuvo una existencia previa. Pero aquí, está refiriéndose a Su naturaleza divina, afirmando que sólo Dios, “descendió del cielo.” Repasemos nuevamente lo que dice Juan:

  • “1 En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. 2 Él estaba en el principio con Dios. 14 Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad
  • ” (Juan 1:1-2, 14).

Esto significa que la Palabra, la cual “era Dios” y “estaba en el principio con Dios”, “se hizo carne”. Entonces nosotros, basados en la misma Escritura, decimos que en la encarnación, esto es, al momento en que Dios es hecho carne en la persona de Cristo Jesús, empieza a morar Su naturaleza humana, y obviamente Su naturaleza divina continúa en Él. Por eso afirmamos que Jesús, es tanto Dios como hombre, divino y humano y las cualidades tanto de lo divino y lo humano están descritas/atribuidas a la sola persona de Jesús. Esto es simple, pero a la vez, bastante profundo.

A continuación hay otros versículos que ilustran este punto de vista con sus respectivos comentarios:

  1. “¿Pues qué si vierais al Hijo del Hombre ascender adonde antes estaba?” (Juan 6:62).
    1. Comentario: ¿Dónde se encontraba Dios de “primero”? Lógicamente que en el cielo. Jesús afirmaba y con derecho Su real y divina procedencia. Además, este ascender, “adonde estaba primero” afirmaría, poco después de Su resurrección, la legitimidad de Sus reclamos como Dios. (Ver también, Hechos 1:9-11).
  2. “Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual el Espíritu Santo os ha hecho obispos para pastorear la iglesia de Dios, la cual Él compró con su propia sangre” (Hechos 20:28).
    1. Comentario: Este versículo dice que el Señor compró la iglesia con Su propia sangre. El título “Señor” se refiere en el contexto bíblico a Dios mismo. (Apocalipsis 1:8: “Yo soy el Alfa y la Omega —dice el Señor Dios— el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso”). Aquí entonces vemos los atributos de la humanidad puestos en Dios a través de la obra expiatoria de Cristo. Sabemos que Dios, no tiene sangre. Pero debido a que Jesús es Dios hecho carne, como hombre Él sí tenía sangre y podía, como Señor, ganar Su iglesia por Sí mismo a través de Su sangre. (Nota del Traductor: Existen otras versiones con un mejor texto y más lógica de este versículo 28 en Hechos 20, que aunque antiguos son textos importantes: “Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual el Espíritu Santo os ha hecho obispos para pastorear la iglesia de Dios, la cual El compró con su propia sangre” (La Biblia de las Américas – LBLA).

Como puede ver, el Communicatio Idiomatum se enseña en la Escritura. Pero éste, no es simplemente una curiosidad teológica; éste tiene una parte vital e importante en la naturaleza de la expiación.

La expiación y el Communicatio Idiomatum

Cuando pecamos ofendemos a un Dios infinitamente santo debido a que quebrantamos Su Ley. ¿Cómo podremos nosotros, seres finitos y profanos, ser capaces de apaciguar a un Dios infinitamente santo? No podemos. Por lo tanto, el único que queda para apaciguar a Dios; el único que puede ofrecer un sacrificio suficiente para complacer a un Dios infinitamente santo, es Dios mismo. Por lo tanto, la Palabra, Dios mismo se hizo carne y habitó entre nosotros (Juan 1:1, 14). Por eso afirmamos que en Jesús hay dos naturalezas: la divina y la humana.

Mirando hacia la cruz

En el sacrificio de Jesús tenemos al mismo Señor muriendo. Pero, ¿murió también con Cristo Su naturaleza divina? No. Y es que Dios no puede morir. ¿Por qué como muere un ser que es Espíritu? Pero si el “lado” divino de Jesús no murió, ¿cómo entonces el sacrificio de Cristo es de un valor infinito? La respuesta se encuentra en el Communicatio Idiomatum, ya que en esta enseñanza (y con base en lo que hemos visto en las Escrituras anteriores), la calidad y los atributos de la naturaleza divina fueron atribuidos a la persona de Cristo. Así que aunque el lado divino de Cristo no murió, la persona de Cristo (Su parte humana) sí. Por lo tanto, la muerte de Cristo fue de un invaluable valor, tanto, como para ser capaz de salvarnos de nuestros pecados. Cristo fue capaz entonces de reclamar los atributos divinos para Sí.

Pero en los cultos no cristianos, aquellos que niegan que Jesús sea Dios en carne, ellos no cuentan con un sacrificio en la cruz de valor incalculable. Su fe y confianza está en un supuesto sacrificio de una cosa creada, un “jesús” que en su naturaleza no es divino. El falso cristo de ellos, el cual no es Dios hecho carne, y de acuerdo a Juan 1:1, 14; no puede ofrecer a Dios mismo, un sacrificio de valor incalculable, el cual, y como hemos visto, sí es suficiente en Dios hecho carne, para limpiarnos de todos nuestros pecados. Por lo tanto, todos los seguidores de estos cultos, se encuentran todavía sumergidos en sus pecados. Esta es la razón por la cual Jesús dice:

  • “Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, moriréis en vuestros pecados” (Juan 8:24. Éxodo 3:14: “Y dijo Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y añadió: Así dirás a los hijos de Israel: «YO SOY me ha enviado a vosotros»).
  • “Y vosotros no le habéis conocido, pero yo le conozco; y si digo que no le conozco seré un mentiroso como vosotros; pero sí le conozco y guardo su palabra. 56 Vuestro padre Abraham se regocijó esperando ver mi día; y lo vio y se alegró. 57 Por esto los judíos le dijeron: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? 58 Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: antes que Abraham naciera, yo soy. 59 Entonces tomaron piedras para tirárselas, pero Jesús se ocultó y salió del templo” (Juan 8:55-59).

¿Por qué los judíos querrían matar a Jesús?

  • “Los judíos le contestaron: No te apedreamos por ninguna obra buena, sino por blasfemia; y porque tú, siendo hombre, te haces Dios” (Juan 10:33. Énfasis añadido).

Los cultos no cristianos niegan que Jesús es Dios; de la misma manera como lo hicieron los judíos y de esta forma, las palabras de Jesús se hacen aún más importantes:

  • “Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, moriréis en vuestros pecados” (Juan 8:24).
Notas a pie de página:

[1] Berkhof, L., «Teología Sistemática» («Systematic Theology»), WM. B. Eerdmans Publishing Co.; Grand Rapids, Michigan, 1988, pág. 324.

 

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