Justificación y Santificación: ¿Cuál es la Diferencia?

0
114

Entender la diferencia entre justificación y santificación puede ser tan importante como entender la diferencia entre salvación y condenación. Dividir correctamente ambas es decisivo y de gran importancia. Cuando usted entiende lo que ambas significan puede dibujar una línea en la arena y decir: “Esto es lo que salva. Esto no es lo que salva”.
La justificación es la obra de Dios donde la justicia de Jesús es contada al pecador, para que así, el pecador sea declarado justo por Dios bajo la ley (Romanos 4:3; 5:1, 9; Gálatas 2:16; 3:11). Esta justicia no se gana ni se obtiene por los esfuerzos de aquel a quien se salva. La justificación es un acontecimiento inmediato que da como resultado la vida eterna. Está basado sólo y totalmente en el sacrificio de Jesús en la cruz (1ª Pedro 2:24), y esta justicia es recibida por fe (Efesios 2:8-9). Para ser justificados, las obras no son necesarias debido a que es, una dádiva o regalo de Dios (Romanos 6:23); siendo entonces justificados por fe (Romanos 5:1).

La santificación consiste en haber sido colocado aparte para la obra de Dios y ser conformado a la imagen de Cristo. Este ser conformado a Cristo, involucra el trabajo de la persona, pero es Dios quien continúa trabajando en el creyente que ha sido justificado (Filipenses 2:13) produciendo vida y un carácter más piadoso. Como un proceso, la santificación involucra el trabajo del creyente. La persona justificada está, involucrada activamente sometiendo su voluntad cada día, a la voluntad de Dios, huyendo del pecado, buscando santidad y trabajando en una vida más piadosa, dando fruto producido por el Espíritu Santo en nuestra vida (Gálatas 5:22-23). De manera significativa, la santificación no tiene relación con la justificación. Esto, aunque no vivamos vidas perfectas, aun somos justificados.

Mientras que la justificación es una declaración legal que es instantánea; la santificación es un proceso. De acuerdo con la Biblia, mientras que la justificación viene del exterior, de Dios, la santificación viene de Dios desde dentro de nosotros por la obra del Espíritu Santo. En otras palabras, contribuimos a la santificación a través de nuestros esfuerzos. En contraste, no contribuimos a nuestra justificación por nuestros esfuerzos.

Hay un punto adicional que debe ser clarificado. Santificar también significa ser apartado para uso santo. Por lo tanto, tenemos versículos que hablan acerca de nosotros siendo santificados ya porque Dios nos ha apartado para uso santo.

  • “¿a quién el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: ‘Blasfemas’, porque dije: ‘Yo soy el Hijo de Dios’”? (Juan 10:36).
  • “para ser ministro de Cristo Jesús a los gentiles, ministrando a manera de sacerdote el evangelio de Dios, a fin de que la ofrenda que hago de los gentiles sea aceptable, santificada por el Espíritu Santo” (Romanos 15:16).
  • “a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos, con todos los que en cualquier parte invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro” (1ª Corintios 1:2).
  • “Y esto erais algunos de vosotros; pero fuisteis lavados, pero fuisteis santificados, pero fuisteis justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios” (1ª Corintios 6:11).
  • “Porque todo lo creado por Dios es bueno y nada se debe rechazar si se recibe con acción de gracias; 5 porque es santificado mediante la palabra de Dios y la oración” (1ª Timoteo 4:4-5).
  • “Porque tanto el que santifica como los que son santificados, son todos de un Padre; por lo cual Él no se avergüenza de llamarlos hermanos” (Hebreos 2:11).

Todo lo que necesitamos nos es dado en Cristo y por Él. Entonces, y en cierto sentido no estamos aún completamente formados a la imagen de Cristo (santificación de ser hechos como Jesús), pero en otro sentido, lo somos porque Dios Padre nos ve “en Cristo” apartándonos para uso santo donde todas nuestras necesidades y propósitos espirituales se cumplen a través de Jesús.

¿Significa esto que aquellos justificados por la gracia pueden pecar tanto como ellos quieran?

  • “¿Qué diremos, entonces? ¿Continuaremos en pecado para que la gracia abunde? 2 ¡De ningún modo! Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?” (Romanos 6:1-2).
  • “Porque Dios no nos ha llamado a impureza, sino a[a] santificación” (1ª Tesalonicenses 4:7).

Las Escrituras nos enseñan que estamos llamados a vivir vidas santas y evitar el pecado (Colosenses 1:5-11). Sólo porque somos salvos y justificados eternamente delante de Dios (Juan 10:28), no existe excusa para continuar practicando el pecado del cual hemos sido salvados. Claro está, que todos pecamos (1ª Juan 1:8); pero la guerra entre la persona salva y su pecado es permanente (Romanos 7:14-20) y no dejará de ser así, hasta el regreso de Jesús, cuando seamos liberados de este cuerpo de muerte (Romanos 7:24). Si continuamente buscamos el pecado y usamos la gracia de Dios como excusa, más tarde, pisoteamos bajo nuestros pies la sangre de Cristo (Hebreos 10:29) y se revelará el verdadero pecado y naturaleza de una persona que no es, realmente salva (1ª Juan 2:4; 2:19). (Leer otros versículos: Hebreos 12:14; 1ª Pedro 1:14-16; 1ª Pedro 2:21-22).

¿Qué hacen los cultos no cristianos con la justificación y santificación?

De forma permanente, los cultos no cristianos, cambian los significados de ambos términos y no aplican correctamente las verdades enseñadas en la Palabra de Dios. El resultado de esto es una teología que pretende ganar la salvación con base en obras pero que lleva, claramente, a la condenación. Esto se debe a que por las obras de la ley ninguna carne será justificada (Gálatas 2:16). El hombre no puede de ninguna manera contribuir a su salvación (Gálatas 5:1-8) ya que es un pecador; y aún sus mejores deseos están manchados y sucios delante de Dios (Isaías 64:6). Por lo tanto, para que una persona sea justa delante de Dios sólo puede serlo por la obra preparada por Dios mismo (Gálatas 2:20).

Como es costumbre, en las teologías de los cultos no cristianos una persona no es justificada (o sea, declarada justa delante de los ojos de Dios) sino solo hasta el día final del juicio cuando sus obras sean pesadas y una recompensa sea dada, o sea encontrada valiosa delante de Dios. Así, una persona con esta errada teología no puede declarar 1ª Juan 5:13 como de ellos ya que dice:

“Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna”.

En el contexto, “estas cosas” se refieren al amor de Dios, el ser obedientes a Él, creer en Cristo como Dios encarnado y en la vida eterna ofrecida por Jesús. Por lo tanto 1ª Juan 5:13 puede ser considerada como una prueba. Si usted ha creído, todavía cree y hace las cosas correctas, entonces sabrá si usted tiene vida eterna. ¿Puede un cultista saber que tiene vida eterna? No, no puede; pero un cristiano sí puede.

Las personas en los cultos no entienden la diferencia entre justificación y santificación; por lo tanto, ellos deben depender de un esfuerzo cooperativo con Dios para que sus pecados sean perdonados, lo cual es, esencialmente una combinación de obras inmundas del hombre (Isaías 64:6) con la obra santa de Dios. Estas, no se pueden mezclar. Por lo tanto, la salvación es por gracia a través de la fe. Creer algo diferente a esto o el querer adicionarle algo es no entender la salvación.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí