La RCP Cristiana

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«Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad» (1ª Juan 1:9).

Testificar es una batalla espiritual en la que no solo se lucha contra la ignorancia y los prejuicios, sino también contra Satanás, el cual, intentará obstaculizar sus esfuerzos, atacándolo espiritualmente y hacer más cosas para detenerlo. Como resultado, puede sufrir tiempos espiritualmente secos provocados por sus ataques. Entonces, ¿Qué hacer para salvar su vida espiritual? Sencillo …

Casi toda persona ha escuchado de Reanimación Cardiopulmonar, la cual, ha salvado muchas vidas. Me gustaría presentarle la RCP Cristiana, que podría salvarle su vida espiritual. Es simple: Confiese, Ore y Lea. (Nota del Traductor: en el inglés las siglas CPR sí coinciden con Confess [confesar], Pray [ora], y Read [leer]).

Confesar

Esta representa nuestra necesidad humana. Toda persona que testifica debe sostener una vida recta delante de Dios. Significa buscar activamente caminar de acuerdo con la voluntad de Dios, confesar regularmente sus pecados a Dios y abandonarlos. Esto se hace en oración.

El pecado no es algo que deba tomarse a la ligera. Es tan malo, tan malvado, tan perverso, que le costó la vida a Jesús. La grandeza del sacrificio de Cristo solo refleja la grandeza de la profundidad del pecado. Se necesitó algo tan increíble como Dios en la cruz para deshacer el pecado. El pecado puede obstaculizar su eficacia al testificar, por lo que debe asegurarse de confesar cualquier pecado a Dios. Él le perdonará y su comunión con Él será restaurada. En esa relación adecuada, Él lo guiará y capacitará para hablar con valentía acerca de Él.

La Biblia dice, «Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad» (1ª Juan 1: 9). Dicen que la confesión es buena para el alma, y es verdad. Es bueno postrarse ante el Señor con humildad y buscar Su perdón: «Humillaos en la presencia del Señor y Él os exaltará» (Jacobo 4:10). Esté dispuesto a confesar y abandonar sus pecados. Eso es lo que pide Dios.

Orar

Orar es su privilegio especial. A través de la oración usted está en comunión con Creador Santo del universo. Puede hablarle, adorarle, amarle y pasar tiempo con Él. Debido a lo que Jesús ha hecho por usted en la cruz, Dios escucha sus oraciones.

Cuando desea orar, ¿es su carne la que lo busca a Él? No. Debido a que su ser natural no busca a Dios y todavía está en carne de pecado, cuando la inclinación a orar se apodera de usted, es Dios quien lo llama a pasar tiempo con Él. Él quiere tener comunión con usted. 1ª Corintios 1:9 registra: «Fiel es Dios, por medio de quien fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo, Señor nuestro». Él quiere que usted esté en Su presencia y dependa solo de Él. Aquel que está en la presencia del Señor no puede dejar de tener su corazón lleno de Él. No puede dejar de hablar de Él: «… de la abundancia del corazón habla la boca» (Mateo 12:34). Cuando Moisés estaba en la presencia de Dios, su rostro resplandecía (2ª Corintios 3:7). Cuando está en la presencia de Dios, su corazón brillará.

La oración es la práctica de la presencia de Dios. Para ser efectivo, necesita estar en comunión con Dios. Para estar en comunión, necesita orar sin cesar.

Leer

Es decir, leer su pan diario. Es leyendo en la Biblia que Dios le habla a usted. La Biblia es, por supuesto, la Palabra de Dios: «Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra» (2ª Timoteo 3:16-17).

La Palabra de Dios es una de las formas por las que Él se le ha dado a conocer. Es luz para su alma, alimento para sus pensamientos y la guía con la que debes moldear su vida.

Al leer la Biblia y memorizar las Escrituras, se convierte en una amenaza mayor para Satanás. Cuando Jesús fue tentado por Satanás, ¿qué usó para reprenderlo? ¿Un milagro? ¿Un poderoso movimiento de Su mano? No. Citó las Escrituras (Mateo 4).

Siga el ejemplo de Jesús. Aprenda las Escrituras, úselas. Permita que habite en su corazón y mente. Reprenda al enemigo con la Palabra. Aprenda de ella y lo nutrirá.

Orar y Comunión

La comunión con Dios es un privilegio y una gran bendición. No hay nada mejor ni más grande. El propósito de la RCP Cristiana es ayudarlo a recordar los requisitos para la comunión con Dios. La comunión con el Señor debe ser la prioridad número uno en su vida. Si no es así, ¡hágalo!

Cuando Dios le preguntó a Salomón qué quería, él deseó sabiduría (1º Reyes 3:5-9). Cuando le preguntó a David qué quería, respondió: «… que habite yo en la casa del Señor todos los días de mi vida …» (Salmo 27:4). En el Nuevo Pacto, cada vez que se menciona a Salomón, no lo hace de manera favorable. Jesús dijo: «… ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de estos» (Mateo 6:28-29). Sin embargo, David, un asesino y adúltero, fue llamado por Dios un hombre conforme a Su propio corazón (Hechos 13:22). ¿Por qué? Creo que es porque David buscó la comunión con Dios. David solo quería estar en la presencia del Señor. David, el pecador, amaba a Dios.

Jesús estaba en la casa de María y Marta (Lucas 10:38-42). Marta estaba «preocupada con todos los preparativos» y María estaba «sentada a los pies del Señor». Marta mencionó que María la dejó sirviendo sola y le pidió que la ayudara. Pero, «el Señor, le dijo: Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; 42 pero una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada».

Verá, el Señor desea que pase tiempo con Él. Es más importante que todas sus otras responsabilidades, incluso testificar. Si está en comunión con el Señor, entonces su caminar será más fuerte, su amor más valiente y su pecado más débil. Brillarás como una luz para el mundo (Mateo 5:14) y el mundo sabrá que usted es discípulo del Maestro (Mateo 5:16).

Cuando sienta el deseo de orar, respóndale. Es Dios llamándolo a pasar tiempo en Su maravillosa presencia y ser llenado por Él. Y allí, en Su presencia, es donde obtendrá el mayor beneficio y se convertirá en el testigo más poderoso.

Como puede ver, la RCP es una herramienta fácil de recordar que le ayudará a comprender la importancia de la confesión, la oración y la lectura. En el tiempo de oración diario, busque a Dios. En el de lectura diaria, busque a Dios. Sea como David, que quiso morar en la casa del Señor para siempre. Sea como María que quería sentarse a los pies de Jesús y estar con Él. Sea como Jesús, quien también a menudo fue a orar para tener comunión con Dios Su Padre. Obedezca al Padre que le ha mandado a tener comunión con Jesús. En Él están las bendiciones para mantener vivo su corazón, porque «la gracia y la verdad fueron hechas realidad por medio de Jesucristo» (Juan 1:17). Es en verdadera comunión con Jesús que testificar es lo mejor. Testificar no son solo palabras, es una forma de vida.

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