La resurrección de Jesús fue física

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La resurrección de Jesús es una doctrina cristiana fundamental y esencial. La resurrección de Jesús es tan importante que sin ésta, el cristianismo sería una mentira. En 1ª Corintios 15:14 Pablo dice: «y si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación, y vana también vuestra fe». Tres versículos más adelante, en el 17, Pablo dice una vez más: «y si Cristo no ha resucitado, vuestra fe es falsa; todavía estáis en vuestros pecados». Aún cuando existen muchos otros temas en los que los cristianos no están de acuerdo y todavía así, se consideran cristianos, éste, no es uno de esos temas. Negar la resurrección de Jesús es negar el corazón del cristianismo mismo.

Sin embargo, el problema con la resurrección de Jesús no es tanto acerca de si resucitó o no, sino en la forma como resucitó. Desafortunadamente, los falsos cultos atacan la resurrección de Cristo y la reinterpretan en formas diferentes; como por ejemplo, negando Su resurrección física. Debemos preguntarnos si Jesús resucitó de los muertos en el mismo cuerpo con que murió o si resucitó en un cuerpo espiritual que no era carne y huesos. La respuesta a esta pregunta es vital ya que la misma separa a los verdaderos cristianos de los sistemas falsos. Por lo tanto, aquí tenemos la doctrina correcta de la resurrección en el cristianismo, la cual, la consideramos tan importante, que la misma debe ser establecida como una declaración verdadera.

«Jesús resucitó de entre los muertos con el mismo cuerpo físico con el que murió. Este cuerpo resucitado fue un cuerpo glorificado, espiritual».

La declaración anterior es la correcta doctrina de la Escritura. Como tal, se sostiene en contra de los falsos grupos como los testigos de Jehová y la Iglesia del Pastor que establecen que Jesús no resucitó corporalmente sino espiritualmente. Ninguno de los grupos busca negar la declaración bíblica tan obvia de la resurrección de Cristo, pero ellos cambian el significado de la resurrección como si ésta no hubiera sucedido. ¿Resucitó Cristo de entre los muertos con el mismo cuerpo con el que murió? ¡Claro que sí!

Después de la resurrección Jesús pudo comer (Lucas 24:42-43). Él mostró a las personas Sus manos y pies con la señal de los clavos en estos (Lucas 24:51; Juan 20:27), y aún las personas cuando lo vieron, se postraron a sus pies y lo adoraron (Mateo 28:9). Después de que se hubo informado acerca de la resurrección de Jesús, Tomás, el cual dudaba de ésta, dijo: «Entonces los otros discípulos le decían: ¡Hemos visto al Señor! Pero él les dijo: Si no veo en sus manos la señal de los clavos, y meto el dedo en el lugar de los clavos, y pongo la mano en su costado, no creeré» (Juan 20:25). Más tarde, Jesús se le apareció a Tomás diciéndole: «Luego dijo a Tomás: Acerca aquí tu dedo, y mira mis manos; extiende aquí tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente» (Juan 20:27).

Si Jesús no hubiera resucitado con Su cuerpo, Él no hubiera tenido señales en Sus pies y manos con las mismas cicatrices dejadas por los clavos utilizados en la crucifixión. Considere los siguientes versículos como prueba adicional de que Su cuerpo —el mismo con el que murió— fue resucitado:

  • «Entonces, al atardecer de aquel día, el primero de la semana, y estando cerradas las puertas del lugar donde los discípulos se encontraban por miedo a los judíos, Jesús vino y se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. 20 Y diciendo esto, les mostró las manos y el costado. Entonces los discípulos se regocijaron al ver al Señor» (Juan 20:19-20).
  • «Y Él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y por qué surgen dudas en vuestro corazón? 39 Mirad mis manos y mis pies, que soy yo mismo; palpadme y ved, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo» (Lucas 24:38-39).

Obviamente que Jesús fue resucitado con el mismo cuerpo con el que murió, con las mismas cicatrices dejadas por los clavos en Sus manos y pies. ¿No vimos que Jesús mismo declaró que tenía carne y huesos? ¿Tiene un «cuerpo espiritual» carne y huesos? No.

Hemos escuchado decir que el cuerpo físico de Jesús murió pero que Su cuerpo espiritual fue resucitado. Entonces si esto es así, ¿el cuerpo espiritual consiste de carne y huesos como el cuerpo físico? Esto no tiene ningún sentido. Ahora bien, si Jesús no resucitó físicamente, entonces, ¿qué le sucedió a su cuerpo físico? ¿Fue éste disuelto? ¿Fue movido a algún otro lugar? No existe ningún registro bíblico de lo que le sucedió al cuerpo de Jesús, con excepción de aquel que aparece en la Escritura que Jesús resucitó con el mismo con el que murió.

Juan 2:19-21

«Jesús respondió y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. 20 Entonces los judíos dijeron: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú lo levantarás en tres días? 21 Pero Él hablaba del templo de su cuerpo».

La frase «lo levantaré» está traducida de la palabra individual del griego «egéiro»; probablemente similar a la base de G58 (mediante la idea de hacer acopio de las facultades de uno); despertar (transitivamente o intransitivo), i.e. levantarse (literalmente del sueño, de estar sentado o acostado, de la enfermedad, de la muerte; o figurativamente de la oscuridad, inactividad, ruina, no existencia):- enderezar, levantar, despertar, resucitar.[1] En este caso y debido a que está en primera persona, Jesús está diciendo que Él mismo estaría llevando a cabo la acción de la resurrección.

Sin embargo, aún así y después de examinar a Juan 2:19-21, algunos niegan que Jesús resucitó de los muertos físicamente. Podemos ver claramente que Jesús profetizó que Él levantaría el templo de Su cuerpo como se ve en el versículo 21 por parte de Juan el apóstol, el cual, declara que Jesús estaba hablando «del templo de Su cuerpo». Por lo tanto, esto tiene que ser prueba conclusiva de que Jesús resucitó de entre los muertos con el mismo cuerpo con el que murió. Este pasaje muestra claramente que Jesús predijo que Él levantaría Su Mismo cuerpo, como efectivamente lo hizo. ¿Es esto suficiente para terminar con el tema? Usted lo podría pensar, pero la resistencia continúa.

1ª Corintios 15:35, 39, 42-44

  • «35 Pero alguno dirá: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Y con qué clase de cuerpo vienen? 39 No toda carne es la misma carne, sino que una es la de los hombres, otra la de las bestias, otra la de las aves y otra la de los peces. 42 Así es también la resurrección de los muertos. Se siembra un cuerpo corruptible, se resucita un cuerpo incorruptible; 43 se siembra en deshonra, se resucita en gloria; se siembra en debilidad, se resucita en poder; 44 se siembra un cuerpo natural, se resucita un cuerpo espiritual. Si hay un cuerpo natural, hay también un cuerpo espiritual».

El versículo 44 antes mencionado es usado en un intento para establecer la idea de que Jesús no resucitó físicamente, sino espiritualmente. Ya se ha establecido que Jesús fue resucitado con el mismo cuerpo con que murió, con las mismas cicatrices en Sus manos y pies. También vimos que Jesús declaró que Él tenía carne y huesos. (Lucas 24:39). Preguntamos una vez más: ¿Tiene un «cuerpo espiritual» carne y huesos? La Escritura no declara esto en ninguna parte.

Pablo no está declarando que hay dos cuerpos separados para cada ser humano: el físico y el espiritual y que después de que el físico muere, el segundo cuerpo espiritual y totalmente diferente al físico toma lugar. Más bien, con referencia al mismo cuerpo él declara: «se siembra un cuerpo natural, se resucita un cuerpo espiritual. Si hay un cuerpo natural, hay también un cuerpo espiritual» (v. 44). Aquí se está refiriendo al mismo cuerpo en ambas oraciones; estas oraciones no son separadas y diferentes. Este mismo cuerpo se convierte en un cuerpo resucitado; el cual es el cuerpo espiritual al cual se está refiriendo Cristo. En otras palabras: el cuerpo espiritual es el mismo cuerpo que Él tenía previamente, aún cuando éste ha sido cambiado en uno espiritual.

  • «Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. 54 Pero cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Devorada ha sido la muerte en victoria» (1ª Corintios 15:53-54).

Nuestros cuerpos perecederos y mortales son finalmente establecidos con características imperecederas e inmortales del cuerpo espiritual, el cual es el nuevo cuerpo físico resucitado y cambiado del creyente. Jesús fue simplemente el primer fruto de esta resurrección: «Mas ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron» (1ª Corintios 15:20). Podemos ver por lo tanto que nuestros futuros y resucitados cuerpos serán cuerpos espirituales, pero no en el sentido de «espíritu» como lo es el ser de Dios. Estos cuerpos espirituales son de hecho, físicos, los mismos cuerpos que tenemos ahora; solo que glorificados. De lo contrario no habría resurrección.

Notas a pie de página:

[1] e-Sword.

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