La Trinidad en la Epístola a los Hebreos

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La doctrina de la Trinidad es la enseñanza histórica cristiana de que hay un solo Dios el cual ha existido eternamente en tres personas diferentes: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Mientras que existen una cantidad de textos que señalan hacia esta verdad de muchas formas, en su nivel más fundamental la afirmación deriva de tres principios bíblicos básicos:

  1. La Biblia establece claramente que hay un solo y único Dios, YHVH, traducido como «Yahweh», «Jehová», o «el SEÑOR».
  2. La Biblia habla de tres personas diferentes e interactivas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
  3. La Biblia identifica a cada una de estas tres personas como YHVH.

Si bien, este caso se presenta mejor al tomar la Biblia como un todo y mirar todo lo que esta dice –que es lo que siempre han hecho los cristianos– es sorprendente que sólo la epístola a los Hebreos afirma todos los puntos esenciales de esta doctrina.

Sólo un Dios

Sería justo asumir de entrada, que el autor de esta epístola, sostuvo el monoteísmo de las Escrituras hebreas, así, el texto no lo deja como una simple suposición. Por ejemplo, el autor advierte lo siguiente:

  • «Tened cuidado, hermanos, no sea que en alguno de vosotros haya un corazón malo de incredulidad, para apartarse del Dios vivo» (Hebreos 3:12).

Él no está hablando de un Dios vivo, más bien, está hablando del Dios vivo. Existe un solo Dios vivo, todos los otros supuestos dioses son simples demonios. Para hacerlo más claro, escribe:

  • «Pues cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por uno mayor, juró por sí mismo, 14 diciendo: Ciertamente te bendeciré y ciertamente te multiplicare. 15 Y así, habiendo esperado con paciencia, obtuvo la promesa. 16 Porque los hombres juran por uno mayor que ellos mismos, y para ellos un juramento dado como confirmación es el fin de toda discusión. 17 Por lo cual Dios, deseando mostrar más plenamente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su propósito, interpuso un juramento, 18 a fin de que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, los que hemos buscado refugio seamos grandemente animados para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros» (Hebreos 6:13-18).

Pasajes como este, hacen completamente claro, el carácter único del Dios de Abraham. No existe nada igual o más grande que Él, el cual es eterno e inmutable. El autor también proclama a Dios como el único creador en frases como, «pero el que hace todas las cosas es Dios» (Hebreos 3:4). Por estas y otras declaraciones, es claro que, como debemos esperar, el autor de esta epístola a los Hebreos, cree que el Dios de los hebreos es el único y solo Dios.

YHVH y las tres personas divinas

Tomando entonces como nuestro punto de inicio de que hay un único y solo Dios, y específicamente que ÉL es, YHVH, el Dios de Abraham y el inmutable creador del mundo, echemos un vistazo a lo que esta epístola tiene que decir acerca del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

El Padre

Generalmente no es controversial decir que el Padre es YHVH, Dios Todopoderoso. Regularmente, esto se da por hecho. Sin embargo, vale notar que la epístola a los Hebreos aplica el Antiguo Testamento de una forma que lo hace claramente explícito. Por ejemplo, al mostrar la superioridad del Hijo sobre todos los ángeles el autor señala:

  • «Pero, ¿a cuál de los ángeles ha dicho jamás: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies?» (Hebreos 1:13).

Y posteriormente:

  • «pero Él, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, se sentó a la diestra de Dios, 13 esperando de ahí en adelante hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies. 14 Porque por una ofrenda Él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados» (Hebreos 10:12-14).

Los pasajes en Hebreos, están aplicando el Salmo 110:1:

  • «Dice el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies».

El uso de YHVH y de «mi Señor» muestra claramente que estas cosas fueron dichas a nuestro Señor, el Hijo, de parte de YHVH. La epístola a los Hebreos también aplica un versículo posterior en el mismo Salmo 110.

  • «El Señor ha jurado y no se retractará: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec» (Salmo 110:4).
  • «como también dice en otro pasaje: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec» (Hebreos 5:6).
  • «Pues de Él se da testimonio: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec» (Hebreos 7:17).

La implicación es la misma. El Hijo, YHVH, el Señor, recibió la promesa de YHVH quien lo envió. El Padre es YHVH, el Hijo, el Señor, es YHVH.

El Hijo

El Hijo es también identificado tanto como Dios, y específicamente como YHVH a través de los pasajes aplicados a Él a través de todo el Viejo Pacto. Por ejemplo, el autor escribe:

  • «Pero del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, es por los siglos de los siglos, y cetro de equidad es el cetro de tu reino. 9 Has amado la justicia y aborrecido la iniquidad; por lo cual Dios, tu Dios, te ha ungido con oleo de alegría más que a tus compañeros. 10 Y: Tú, Señor, en el principio pusiste los cimientos de la tierra, y los cielos son obra de tus manos; 11 Ellos perecerán, pero tú permaneces; y todos ellos como una vestidura se envejecerán, 12 y como un manto los enrollarás; como una vestidura serán mudados. Pero tú eres el mismo, y tus años no tendrán fin» (Hebreos 1:8-12).

La frase, «Tu trono, oh Dios» está directamente dirigida al Hijo. De forma significativa, el autor dice que el versículo, «Tú, Señor, en el principio pusiste los cimientos de la tierra, y los cielos son obra de tus manos», está hablando sobre el Hijo. Mientras que aquí, simplemente el griego contiene la palabra «kúrios» o «Señor/amo», cita del Salmo 102, y YHVH en este pasaje es, sin discusiones, el Hijo, el SEÑOR. Aunque el autor de la epístola a los Hebreos está citando de la Septuaginta (LXX, la antigua traducción griega de las Escrituras hebreas), en el hebreo original el nombre YHVH es más usado en el Salmo que el título «SEÑOR». El Salmo sobre YHVH como creador se afirma aquí ser el Hijo. Por lo tanto, el Hijo es YHVH.

El Hijo, sin embargo, está claramente diferenciado del Padre por frases como, «Dios, el Dios tuyo» y por otros pasajes citados anteriormente. El Hijo no es el Padre y el Padre no es el Hijo, sin embargo, ambos son el único y solo YHVH. De hecho, el libro inicia afirmando que el Hijo creó el mundo y sostiene todas las cosas por Su poder:

  • «Dios, habiendo hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a los padres por los profetas, 2 en estos últimos días nos ha hablado por su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, por medio de quien hizo también el universo. 3 Él es el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza, y sostiene todas las cosas por la palabra de su poder. Después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas» (Hebreos 1:1-3).

De forma interesante, el Hijo es el creador y sustentador de todas las cosas, lo que sólo se puede afirmar de Dios, pero el Hijo es también enviado por Dios. Aquí tenemos tanto una unidad como una distinción. De forma similar, el autor escribe más adelante:

  • «Porque Él ha sido considerado digno de más gloria que Moisés, así como el constructor de la casa tiene más honra que la casa. 4 Porque toda casa es hecha por alguno, pero el que hace todas las cosas es Dios. 5 Y Moisés fue fiel en toda la casa de Dios como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir más tarde; 6 pero Cristo fue fiel como Hijo sobre la casa de Dios, cuya casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin nuestra confianza y la gloria de nuestra esperanza» (Hebreos 3:3-6).

La diferencia entre Jesús y Moisés no es simplemente una de nivel o de grado. Jesús tiene mayor honra que Moisés por lo que Él merece más elogio que la casa misma, pero el que la construyó, es Dios, «cuya casa somos nosotros». Moisés es grande y noble, pero él está dentro de la categoría de la «casa». Él es creado. Pero Jesús no está en esa categoría. El Hijo está en la categoría del hacedor, no en la categoría de las cosas hechas. El Hijo es el Creador, no la creación. El Hijo es Dios, y como tal, está en eterna comunión con Dios. En Su mismo ser, Él es lo que Dios es, y no forma parte de lo que Él mismo creó debido a que el creador no es creado por Él mismo, y sin embargo, el Hijo no agota o desgata todo lo que Dios es. El Hijo y Su Padre son personas diferentes pero ambos son el único y solo Dios, YHVH.

El Espíritu

Finalmente, el Espíritu también habla de Sí como YHVH. El autor de la epístola escribe:

  • «Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oís hoy su voz, 8 no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación, como en el día de la prueba en el desierto, 9 donde vuestros padres me tentaron al ponerme a prueba, y vieron mis obras por cuarenta años. 10 Por lo cual me disgusté con aquella generación, y dije: ‘siempre se desvían en su corazón, y no han conocido mis caminos’; 11 como juré en mi ira: ‘No entrarán en mi reposo'» (Hebreos 3:7-11).

La epístola a los Hebreos cita las mismas palabras de YHVH al decir: «… como dice el Espíritu Santo…» El autor no dice que Dios lo dice a través del Espíritu Santo. No afirma que el Señor utilizó a Su Espíritu para revelar estas palabras. Esto ocurre más adelante en la epístola:

  • «Y también el Espíritu Santo nos da testimonio; porque después de haber dicho: 16 Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días —dice el Señor: Pondré mis leyes en su corazón, y en su mente las escribiré, añade» (Hebreos 10:15-16).

Tales pasajes no solo igualan al Espíritu Santo con YHVH, sino que lo hacen de una forma que muestra al Espíritu Santo como personal e interactivo. El Espíritu Santo no es un aspecto abstracto de la naturaleza de YHVH. Él habla, testifica, manifiesta enfado e ira; hace pactos con las personas, intercede y perdona pecados. El Espíritu Santo es una persona divina. Él es YHVH. Y sin embargo, y una vez más, Él no es el Padre ni el Hijo. Cada una de las divinas personas es diferente de las otras e interactúan entre sí, como leemos en otro lugar:

  • «¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, purificará vuestra conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo?» (Hebreos 9:14).

Aquí vemos la hermosa interacción del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo en la obra divina de la salvación. YHVH, el único Dios verdadero es una Trinidad, y Su evangelio es un mensaje trinitario. Un Dios en tres personas llevando a cabo la redención de los pecadores para Su honra y gloria eterna.

En la Biblia

  • Jesús dijo:
    • «Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo he estado con vosotros, y todavía no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’?» (Juan 14:9).
    • «Cuando venga el Consolador, a quien yo enviaré del Padre, es decir, el Espíritu de verdad que procede del Padre, Él dará testimonio de mí» (Juan 15:26).
    • «Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mateo 28:19).
  • Pablo escribió:
    • «Mirad que nadie os haga cautivos por medio de su filosofía y vanas sutilezas, según la tradición de los hombres, conforme a los principios elementales del mundo y no según Cristo. 9 Porque toda la plenitud de la Deidad reside corporalmente en Él» (Colosenses 2:8-9).
    • «Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, hay libertad» (2ª Corintios 3:17).
    • «La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros» (2ª Corintios 13:14).

En MIAPIC

  • ¿Qué es la Trinidad?
    • La palabra «trinidad» es un término usado para señalar la doctrina cristiana de que Dios existe como una unidad de tres personas diferentes: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Cada una de las personas es diferente de la otra y sin embargo, son idénticas en Su esencia. En otras palabras, cada una es totalmente divina en naturaleza, pero cada una no es la totalidad de las otras personas de la Trinidad.
  • ¿Es Jesús Dios?
    • Sí. Jesús es Dios, pero la respuesta necesita ser explicada. Cuando decimos que Jesús es Dios, estamos usando el término «Dios» con referencia a la naturaleza divina. Pero debemos ser cuidadoso porque no queremos decir que Jesús es Dios y fallar en entender que Dios es una Trinidad. La doctrina cristiana de la Trinidad es que Dios existe como tres personas diferentes: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

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