Perseverancia de los santos

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Perseverancia de los santos: La perseverancia de los santos, es algunas veces llamada, seguridad eterna. Y es la enseñanza de que todos los que verdaderamente son regenerados por la gracia de Dios, se mantendrán en la fe; nunca dejarán de ser cristianos; no dejarán de perseverar hasta el momento de su muerte. Los cristianos perseveran por la gracia de Dios, no por su capacidad de hacer lo bueno o permanecer fieles. Por lo tanto, los verdaderos cristianos están seguros en Cristo. No pueden caer, no pueden perder su salvación.

  1. Cita: «La perseverancia de los santos, significa que todos aquellos que son verdaderamente nacidos de nuevo serán guardados por el poder de Dios y perseveraran como cristianos hasta el final de sus vidas, y que sólo aquellos que perseveren hasta el final, habrán, verdaderamente, nacidos de nuevo» (Grudem, Wayne A. (2009-05-18). Systematic Theology: An Introduction to Biblical Doctrine (Cómo Entender) (p. 788). Zondervan. Kindle Edition).
    1. Es Dios quien nos concede el creer (Filipenses 1:29) y es Él quien continúa obrando el creer en nosotros (Juan 6:28-29).
  2. Nuestra perseverancia no depende de nuestra capacidad para sostenernos en la fe, ya sea, por no hacer cosas malas o por hacer cosas buenas, o por mantenernos bien con Dios por medio de nuestra fe. En cambio, nuestra perseverancia depende de la fidelidad de Dios hacia nosotros, no de nuestra fidelidad a Él… Después de todo, nunca somos perfectamente fieles.
      1. 1ª Pedro 1:4-5 dice que los cristianos tenemos una herencia en los cielos y que estamos siendo protegidos por el poder de Dios, «mediante la fe para la salvación, que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero».
      2. Perseveraremos por la obra de Dios, ¡no por la nuestra! Es Dios quien nos protege a nosotros por Su poder.
  3. Esta perseverancia no significa que los cristianos no tengan libre albedrío o que ellos fueron forzados a creer, o que no pueden recaer. Lucharemos contra nuestro pecado. No vivimos perfectamente. Pero Dios es siempre fiel y nos disciplina como un Padre amoroso, y nos trae arrepentimiento cuando nos alejamos, como pueden hacer algunas veces, algunos regenerados. Me alegra que Dios diga que nunca nos dejará ni nos abandonará.
    1. «Sea vuestro carácter sin avaricia, contentos con lo que tenéis, porque Él mismo ha dicho: Nunca te dejare ni te desamparare» (Hebreos 13:5).
  4. Es absolutamente fundamental que entendamos que somos guardados por la gracia de Dios y no por nuestra capacidad. De lo contrario, la gracia no es gracia. Si nuestra salvación depende de nuestra fidelidad de alguna manera, entonces ciertamente significa que estaríamos perdidos.
    1. Algunas personas dicen que pueden guardarse a sí mismos en la gracia de Dios al no hacer un cierto conjunto de cosas malas, al mantener un cierto nivel de comportamiento, conducta moral apropiada y por continuar creyendo.
    2. Si somos sostenidos o guardados por algo que hacemos, entonces la gracia no es la gracia.
    3. ¿Estaría alguno de ustedes de pie ante el trono de Dios y proclamaría que, por el esfuerzo de su propia voluntad, se guardó a sí mismo en la fe al permanecer fiel? Espero que no. Tal cosa sería jactarse.
  5. Pero algunos dirán que debemos seguir creyendo y ser sinceros. Sí, debemos creer y ser sinceros ante Dios y no albergar hipocresía en nuestros corazones.
      1. Sin embargo, recuerde que es Dios quien obra fe en nosotros (Juan 6:28-29). Después de todo, nos concedió el que creamos, (Filipenses 1:29).
      2. En lo que respecta a nuestra sinceridad, la norma que Dios exige es la perfección, no un esfuerzo sincero pero defectuoso.
        1. «porque escrito está: Sed santos, porque Yo soy santo» (1ª Pedro 1:16).
        2. «Porque todos los que son de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo el que no permanece en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas» (Gálatas 3:10).
        3. «Maldito el que no confirme las palabras de esta ley, poniéndolas por obra. Y todo el pueblo dirá: Amén» (Deuteronomio 27:26).
      3. Si alguien fuera a apelar a su sinceridad como una de las razones por la que puede permanecer ante la presencia de Dios y ser salvo, entonces, está apelando a su orgullo, porque está apelando a la bondad de su corazón.
      4. La sinceridad es un tipo de orgullo si este es usado para solicitar de Dios debería seguir amándonos o salvándonos.
  6. Hay denominaciones cristianas que enseñan que es posible perder la salvación de una persona. Enseñan que usted debe mantener su lugar con Dios de conformidad a Sus principios, al no cometer ciertos pecados, o demasiados pecados, al conformarse a una norma de santidad y permaneciendo fiel.
    1. ¿Pero cómo no es esto una forma de obras de justicia donde la salvación de los cristianos es sostenida por su propio esfuerzo?
    2. Muchas veces, le he preguntado a cristianos si se dan crédito por su creer; y muchas veces, ellos responden que sí.
      1. Una vez más, Filipenses 1:29 y Juan 6:28-29.
  7. Pero esto, trae un tema. ¿Estamos tan seguros en Cristo que somos libres para pecar todo lo que queremos? Bueno, sí y no. Permítanme explicarlo.
    1. ¿Qué tanto quiere un cristiano pecar? Los cristianos son nuevas criaturas en Cristo (2ª Corintios 5:17). Debido a la obra de Dios en ellos, los regenerados quieren resistir su pecado. Ellos no resisten el pecado para sostener la salvación de ellos. Ellos resisten el pecado por su regeneración, porque son hechos nuevas criaturas por Dios, debido a que Él trabaja en ellos, tanto el querer como el obrar por Su buena voluntad.
      1. «De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas» (2ª Corintios 5:17).
      2. «estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús» (Filipenses 1:6).
      3. «Así que, amados míos, tal como siempre habéis obedecido, no solo en mi presencia, sino ahora mucho más en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor; 13 porque Dios es quien obra en vosotros tanto el querer como el hacer, para su beneplácito» (Filipenses 2:12-13).
    2. Pero, por supuesto, por otro lado, como cristianos verdaderos, evitamos el pecado porque queremos agradar a nuestro Señor y darle gloria, no porque tal abstinencia nos mantenga salvos. Considere lo siguiente.
      1. «Y la ley se introdujo para que abundara la transgresión, pero donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia, 21 para que así como el pecado reinó en la muerte, así también la gracia reine por medio de la justicia para vida eterna, mediante Jesucristo nuestro Señor. 6:1 ¿Qué diremos, entonces? ¿Continuaremos en pecado para que la gracia abunde? 2 ¡De ningún modo! Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?» (Romanos 5:20 – 6:2).
      2. El tema del antinomianismo, la enseñanza de que debido a que estamos seguros en Cristo está bien pecar, es planteado por Pablo en estos versículos. Note que él dice que tenemos vida eterna por medio de Jesucristo. Inmediatamente, pregunta en Romanos 6:1 si permaneceremos en el pecado para que la gracia de Dios abunde. Pero claro, él dice que de ninguna manera. ¿Por qué? Porque hemos muerto al pecado, por lo tanto, no debemos buscarlo.
      3. ¿Por qué él plantearía el problema si pudiéramos perder nuestra salvación? La pregunta solo tiene relevancia si estuviéramos eternamente seguros y la gracia de Cristo.
      4. «según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él. En amor 5 nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad» (Efesios 1:4-5).
      5. «Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos» (Romanos 8:29).
      6. «Pero nosotros siempre tenemos que dar gracias a Dios por vosotros, hermanos amados por el Señor, porque Dios os ha escogido desde el principio para salvación mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad» (2ª Tesalonicenses 2:13).
    3. Dios nos llamó desde la eternidad. Por lo tanto, no podemos perdernos. Hemos sido dados a Cristo.
        1. «Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que viene a mí, de ningún modo lo echaré fuera. 38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. 39 Y esta es la voluntad del que me envió: que de todo lo que Él me ha dado yo no pierda nada, sino que lo resucite en el día final» (Juan 6:37-39).
    4. Por lo tanto, la seguridad eterna, la perseverancia de los santos, no es una licencia para pecar.
  8. Versículos que apoyan la perseverancia de los santos
    1. «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna» (Juan 3:16).
      1. Note que Jesús iguala la vida eterna con no perecer. No hay una declaración condicional aquí como «… no debe perderse, sino tener la vida eterna si se mantienen fieles», o, «si hacen el bien», o, «a menos que hagan el suficiente mal».
      2. Si usted puede tener vida eterna y perderla, entonces, ¿es cierto que usted nunca puede perecer? Significaría que usted tiene vida eterna, ¿pero podría perecer? Pero esto, no es lo que Jesús dice. Él dice que nunca perecerán.
    2. «Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen; 28 y yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano. 29 Mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano del Padre» (Juan 10:27-29).
      1. Una vez más, Jesús iguala la vida eterna con el «jamás perecerán», y una vez más, tampoco hay declaraciones condicionales que hagan la vida eterna temporal o dependiente de nuestras acciones o fidelidad.
        1. Sí debemos creer, pero este creer, es concedido por Dios
          1. «Porque a vosotros se os ha concedido por amor de Cristo, no solo creer en Él, sino también sufrir por Él» (Filipenses 1:29).
          2. Nuestro creer es en la obra de Dios
            1. «Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? 29 Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios: que creáis en el que Él ha enviado» (Juan 6:28-29).
        2. Note también en Juan 10:27-29 que Jesús dice que nadie es capaz de arrebatarle de Su mano Sus ovejas (v. 28) o «de la mano del Padre» (v. 29). Piense de dos manos, sostenidas ambas manos con fuerza, sujetando al cristiano seguro en Sus manos. Recuerde que es el cristiano que ha sido escogido «antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él» (Efesios 1:4). Es el cristiano quien ha sido escogido para salvación (2ª Tesalonicenses 2:13), habiendo sido predestinado por Dios (Efesios 1:5, 11; Romanos 8:29-30).
        3. ¿Cometerá Dios un error y perderá aquellos que han sido predestinados desde la eternidad para ser salvos y que les ha dado al Hijo para que los guarde, y aun se perderán?
        4. Pero algunos podrían decir que podemos soltarnos de las manos de Dios. Pero esto no tiene sentido ya que el versículo dice «nadie», no «nadie, excepto tú mismo». Además, «tú» perteneces al grupo llamado «nadie».
    3. «Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. 39 Y esta es la voluntad del que me envió: que de todo lo que Él me ha dado yo no pierda nada, sino que lo resucite en el día final. 40 Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo aquel que ve al Hijo y cree en Él, tenga vida eterna, y yo mismo lo resucitaré en el día final» (Juan 6:38-40).
      1. Note lo que Jesús está diciendo. En el v. 38 dice que vino a hacer la voluntad del Padre. En el versículo 39, dice lo que es la voluntad del Padre, que Jesús «no pierda nada, sino que lo resucite en el día final». Luego, en el versículo 40, dice nuevamente que esta es la voluntad del Padre, «que todo aquel que ve al Hijo y cree en Él, tenga vida eterna». Una vez más entonces dice que Él, lo resucitará «en el día final». Entonces, Jesús está diciendo que la voluntad del Padre es que Él no pierda a ninguno de los que el Padre le dio, y que Jesús los resucitará el día postrero. También es la voluntad del Padre que todos los que tienen y creen en el Hijo tendrán vida eterna y Jesús los resucitará el día postrero. Si es posible que Cristo no cumpla la voluntad del Padre y pierda algo, entonces también debe ser posible que aquellos que miren y creen en el Hijo no tengan vida eterna.
        1. Si en el v. 39, la voluntad del Padre no siempre es llevada a cabo, entonces la voluntad del Padre en el v. 40 no será siempre hecha, ¡cuando ellos creen! Pero esto, no puede ser, debido a que los que creen tienen vida eterna.
        2. No es eterna si esta, no es eterna. En otras palabras, no es eterna, esta se pierde.
      2. A partir de esto, debe quedar claro que no se pierde ninguno porque es la voluntad del Padre que Jesús no pierda ninguno.
      3. Este pacto es entre el Padre y Jesús, no entre el cristiano y Jesús. Es un arreglo dependiente en la fidelidad de Jesús, no en la fidelidad del cristiano.
      4. El pacto es entre el Padre y Jesús, no entre el cristiano y Jesús. Verá, Jesús fue enviado por el Padre para redimir a los que el Padre le dio al Hijo. El pacto es entre el Padre y el Hijo, no entre el Hijo y el pueblo. Jesús dijo que todo lo que el Padre le ha dado a Él, Jesús no perderá ninguno. Esta es la voluntad del Padre. Si alguno quiere decir que las personas están perdidas, entonces, están afirmando que Jesús falló en hacer la voluntad del Padre, y que Él perdió a algunos. Esto significaría que Jesús pecó al fallar en hacer la voluntad del Padre. Y esto, no puede ser cierto.
      5. Debido a que 1ª Juan 5:13 dice que ahora tenemos vida eterna.
    4. El pacto eterno: Hebreos 13:20 podría arrojar luz sobre este tema.
      1. «Y el Dios de paz, que resucitó de entre los muertos a Jesús nuestro Señor, el gran Pastor de las ovejas mediante la sangre del pacto eterno».
      2. Primero, un pacto es un acuerdo entre dos o más personas. Este pacto es eterno lo que significa que es entre la Trinidad; es decir, entre los miembros de la Divinidad.
      3. Segundo, dice «sangre». Esto significa que el sacrificio de Cristo es por el que somos redimidos.
      4. Tercero, Jesús dice que Él vino a salvar aquellos que el Padre le dio. ¿Quiénes son? Ellos son los escogidos por el Padre al Hijo:
        1. «por cuanto le diste autoridad sobre todo ser humano para que dé vida eterna a todos los que tú le has dado» (Juan 17:2).
      5. Esto significaría que la sangre del pacto eterno es el pacto hecho entre el Padre y el Hijo antes de la fundación del mundo, lo que incluiría aquellos que el Padre le daría al Hijo y que el Padre escogió para salvación y serían redimidos por el Hijo. El pacto es eterno y no está basado en nuestra fidelidad, sino en la fidelidad de Cristo y Su capacidad para guardar la ley y hacer la voluntad del Padre. Después de todo, Jesús dijo en Juan 8:29, que Él siempre hace lo que al Padre le agrada. Por lo tanto, y debido a que es la voluntad del Padre que nadie se pierda por Cristo, entonces, nadie se perderá.
      6. «Pero nosotros siempre tenemos que dar gracias a Dios por vosotros, hermanos amados por el Señor, porque Dios os ha escogido desde el principio para salvación mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad» (2ª Tesalonicenses 2:13).
      7. «Y esta es la voluntad del que me envió: que de todo lo que Él me ha dado yo no pierda nada, sino que lo resucite en el día final» (Juan 6:39).
      8. «Y El que me envió está conmigo; no me ha dejado solo, porque yo siempre hago lo que le agrada» (Juan 8:29).
      9. «Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas» (Juan 10:11).
      10. «habiendo cancelado el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotros y que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavándolo en la cruz» (Colosenses 2:14).
      11. «por cuanto le diste autoridad sobre todo ser humano para que dé vida eterna a todos los que tú le has dado» (Juan 17:2).
      12. «Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres en cuanto a la justicia» (Romanos 6:20).
      13. «Pero el hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son necedad; y no las puede entender, porque se disciernen espiritualmente» (1ª Corintios 2:14).
      14. «como está escrito: No hay justo, ni aun uno; 11 no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios; 12 todos se han desviado, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno» (Romanos 3:10-12),
      15. «Porque a vosotros se os ha concedido por amor de Cristo, no solo creer en Él, sino también sufrir por Él» (Filipenses 1:29).
      16. «Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? 29 Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios: que creáis en el que Él ha enviado» (Juan 6:28-29).
      17. «que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios» (Juan 1:13).
      18. «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien según su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos» (1ª Pedro 1:3).
  9. «Salieron de nosotros, pero en realidad no eran de nosotros, porque si hubieran sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron, a fin de que se manifestara que no todos son de nosotros» (1ª Juan 2:19).
    1. Es la era postrera mencionada en el v. 18 (esto parece estar refiriéndose a toda la era cristiana como lo menciona Pedro en Hechos 2:16-17 y 1ª Pedro 1:20).
      1. «sino que esto es lo que fue dicho por medio del profeta Joel: 17 Y sucederá en los Últimos días —dice Dios— que derramaré de mi Espíritu sobre toda carne; y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños» (Hechos 2:16-17).
      2. «Porque Él estaba preparado desde antes de la fundación del mundo, pero se ha manifestado en estos últimos tiempos por amor a vosotros» (1ª Pedro 1:20).
    2. Hay muchos anticristos (vv. 19-26).
    3. Entonces, Juan nos dice que los que son de Dios permanecerán, y los que no, saldrán para que, primero que todo, sea evidente que nunca fueron salvos.
      1. «Salieron de nosotros, pero en realidad no eran de nosotros, porque si hubieran sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron, a fin de que se manifestara que no todos son de nosotros» (1ª Juan 2:19).
    4. El contexto menciona anticristos, pero Juan nos está diciendo que aquellos que son de nosotros permanecerán en la fe. Los anticristos no permanecerán en la fe porque ellos no son ovejas; los cristianos verdaderos no son anticristos.
      1. «De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas» (2ª Corintios 5:17).

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