¿Qué es la generación eterna del Hijo?

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La Trinidad y la Unión Hipostática con el Communicatio Idiomatum
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La generación eterna del Hijo, es la enseñanza de que el Hijo es, eternamente, el único Hijo de Dios por la necesaria voluntad del Padre; pero que el Hijo no es creado o causado, y que tanto el Hijo como el Espíritu Santo no son dependientes del Padre o de algún otro miembro dentro de la divinidad para Su existencia propia. El término, generación eterna del Hijo, es una declaración de relación dentro de la Trinidad entre el Padre y el Hijo, antes de Su encarnación. Por lo tanto, el término no es con referencia a una casualidad, sino a naturaleza y relación. La generación eterna del Hijo debe ser entendida, en el sentido, de que el Padre no trajo al Hijo a existencia en algún momento de la eternidad o al principio del tiempo, ya que negaría la total inmutabilidad y deidad del Hijo.

Este término puede ser malinterpretado para sugerir que existe una diferencia cualitativa (Nota del Traductor: De cualidad. Cualidad: Cada una de las circunstancias o caracteres naturales o adquiridos que distinguen a las personas o cosas),[1] entre el Padre y el Hijo, y de que de alguna manera forma, el Hijo fue traído a existencia. Pero éste, no es el significado ni sentido del término.

  • «La generación eterna del Hijo es generalmente definida como un acto personal eterno del Padre, en el que por necesidad de la naturaleza, no por elección de la voluntad, Él crea la persona, más no la esencia del Hijo, al comunicarle a Él toda la sustancia indivisible de la Divinidad, sin división, sin alienación (Nota del Traductor: Sin limitación de la personalidad), o cambio, de manera que el Hijo es la imagen explícita de la persona de Su Padre, y eternamente continua, no del Padre, sino en el Padre, y el Padre en el Hijo».[2]
  • «Con el fin de proteger la doctrina de la derivación y generación eterna de todas las concepciones antropomórficas, estas sostienen cuidadosamente que esta era –(1) atemporal, intemporal, eterna (αχρονος); (2) no corporal, espiritual (ασωματως); (3) invisible (αορατος); (4) sin transferencia local, una comunicación, no sin la divinidad, sino dentro de la divinidad (αχωριστως); (5) sin pasión o cambio (απαθως); (6) totalmente incomprensible (παντελως ακαταληπτος)».[3]
  • «… ¿la subsistencia personal del Hijo, aunque eterna, es equivalente, y Su naturaleza se constituye igual que con la del Padre?»[4]
  • «En Sí misma, la Palabra fue la causa de todas las cosas creadas; a Sí mismo no creado; Su generación eterna entendida en la eternidad de Su existencia y Su personalidad distinta».[5]

A continuación algunos versículos usados en la discusión sobre el tema de la generación eterna:

  • «1 En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. 2 Él estaba en el principio con Dios. 14 Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad» (Juan 1:1-2, 14).
  • «Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, así también le dio al Hijo el tener vida en sí mismo» (Juan 5:26).
  • «Como el Padre que vive me envió, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. 58 Este es el pan que descendió del cielo; no como el que vuestros padres comieron, y murieron; el que come este pan vivirá para siempre» (Juan 6:57-58).
Notas a pie de página:

[1] http://www.wordreference.com/definicion/cualidad
[2] Hodge, A. A. Outlines of Theology. Simpsonville, SC: Christian Classics Foundation, 1998. Pág. 183
[3] Ibíd., página 183.
[4] Dabney, Robert L. Systematic Theology. electronic ed. based on the Banner of Truth 1985 ed. Simpsonville SC: Christian Classics Foundation, 1996.
[5] Roberts, Alexander, James Donaldson, y A. Cleveland Coxe, eds. The Ante-Nicene Fathers: Fathers of the Third Century: Hippolytus, Cyprian, Novatian, Appendix. Vol. 5. Buffalo, NY: Christian Literature Company, 1886.

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