¿Qué significa que Jesús fue enviado en semejanza de carne pecaminosa?

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8 de noviembre de 2018

«Pues lo que la ley no pudo hacer, ya que era débil por causa de la carne, Dios lo hizo: enviando a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado, condenó al pecado en la carne» (Romanos 8:3).

¿Si Jesús fue enviado en semejanza de carne pecaminosa significa que Jesús tenía una naturaleza pecaminosa? ¿Significa que Él cayó en Su carne pero nunca pecó? ¿O significa que Su carne fue pecaminosa más no Su espíritu? Estas preguntas serán respondidas de formas diferentes dependiendo con quién esté hablando; pero en sí la respuesta es fácil.

Cuando se dice que Jesús fue enviado por Dios «en semejanza de carne de pecado», la Biblia no está diciendo que Él fue concebido en pecado o que dentro de Él, poseía algo de la naturaleza pecaminosa. Más bien, esto significa que fue en la «semejanza» de un humano en cuanto a la carne, pero Su carne no era pecaminosa y en Sí mismo tampoco poseía una naturaleza de pecado, ni en Su naturaleza humana ni divina. Por eso, la Biblia afirma que, Dios envió «a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado». Cristo no fue un pecador. Él no tuvo una naturaleza caída. Ni tampoco tuvo pecaminosidad dentro de Sí ya fuera, en la carne misma o en el espíritu.

¿Es la «carne pecaminosa» un defecto?

¿Podemos decir que el apóstol Pablo tuvo carne pecaminosa? Claro que sí. ¿Diríamos que poseer carne pecaminosa era un defecto? Una vez más, sí. La carne pecaminosa no es ni algo bueno ni santo. Si este fuera le caso, si la carne de Jesús fuera «pecaminosa», entonces, Él hubiera poseído un defecto (a menos que usted quiera decir que Su «carne pecaminosa» no era parte de lo que es Él.) Pero esto presenta un problema, porque Deuteronomio 17:1 dice: «No sacrificarás al Señor tu Dios buey o cordero que tenga defecto o alguna imperfección, porque es cosa abominable al Señor tu Dios». Por lo tanto, si Jesús poseía carne pecaminosa, tenía un defecto. Esto significaría que Él no hubiera sido un sacrificio perfecto por los pecados.

La carne pecaminosa invalida el sacrificio

«Porque la vida de la carne está en la sangre, y yo os la he dado sobre el altar para hacer expiación por vuestras almas; porque es la sangre, por razón de la vida, la que hace expiación» (Levítico 17:11).

Si alguien fuera a decir que Jesús poseía carne pecaminosa, ¿la carne incluye la sangre? Después de todo, la sangre corre por la carne de una persona. Si Jesús poseía carne pecaminosa, entonces, necesariamente incluiría Su sangre, lo cual a su vez significaría que el sacrificio de sangre fue, en esencia, pecaminoso. Y esto no puede ser.

En sí, la carne no es pecaminosa

La carne no es pecaminosa. Mi mano no peca más de lo que peca mi pie. Pecar es una acción, una rebelión y quebrantamiento de la ley de Dios (1ª Juan 3:4). El pecado brota del corazón. El mal ( «no traméis en vuestro corazón el mal uno contra otro, ni améis el juramento falso; porque todas estas cosas son las que odio —declara el Señor» [Zacarías 8:17]), el adulterio, la codicia («Tienen los ojos llenos de adulterio y nunca cesan de pecar; seducen a las almas inestables; tienen un corazón ejercitado en la avaricia; son hijos de maldición» [2ª Pedro 2:14]), el enojo («No te apresures en tu espíritu a enojarte, porque el enojo se anida en el seno de los necios» [Eclesiastés 7:9]), el orgullo («Pero tú dijiste en tu corazón: Subiré al cielo, por encima de las estrellas de Dios levantaré mi trono, y me sentaré en el monte de la asamblea, en el extremo norte» [Isaías 14:13]), el aborrecimiento («No odiarás a tu compatriota en tu corazón; podrás ciertamente reprender a tu prójimo, pero no incurrirás en pecado a causa de él» [Levítico 19:17]), etc. son todas condiciones del corazón. Es la persona quien quebranta la ley; no su mano o la inconstancia. Pecar es una acción llevada a cabo por un ser viviente pensante, no es por un pie. Así que la carne pecaminosa necesita el aspecto carnal de una persona, su naturaleza caída de su alma/espíritu y la carne física en sí. La carne física es afectada por el pecado porque esta se pudre y muere. Por lo tanto, tenemos que preguntar qué se entiende cuando alguien dice que Jesús poseía carne pecaminosa.

La comunicación de las propiedades y el ser tentado

La doctrina del communicatio idiomatum nos enseña que los atributos de ambas naturalezas se le atribuyen a la sola persona de Jesús. En otras palabras, los atributos de la humanidad y la divinidad fueron ambos reclamados por Cristo. Jesús tuvo hambre, pero Él conocía las intenciones del corazón de las personas. Él necesitaba dormir, y sin embargo, estaba con Dios el Padre antes de la fundación del mundo («Y ahora, glorifícame tú, Padre, junto a ti, con la gloria que tenía contigo antes que el mundo existiera» [Juan 17:5]). Esto significa que las propiedades de ambas naturalezas fueron atribuidas a la sola persona de Jesús. Esto es importante debido a que la santidad de la naturaleza divina (la imposibilidad de cometer pecado) debe ser atribuida a la sola persona de Jesús. Por lo tanto, Jesús, en Su naturaleza humana pudo haber sido tentado e inclusive se le ofreció una tentación; pero en Su naturaleza divina no fue tentado. Sin embargo, tenemos que preguntar cómo la persona de Jesús podía poseer características de carne pecaminosa, y poseer también la característica de la santidad al mismo tiempo. ¿No son opuestas? Y, ¿cómo ambas pueden ser tenidas por el mismo ser, es decir, Jesús?

Pero otros versículos dicen…

Algunos responderán citando otros versículos donde «semejanza» significa que algo es algo; que no semejante. Ellos afirman que la palabra «semejanza» significa algo en un contexto, y por lo tanto, significaría lo mismo en otro contexto. Esto es acercarse peligrosamente a la Escritura, lo cual será examinado posteriormente. Echemos un vistazo a dos versículos que son también citados antes de abordar este error.

  • «Por tanto, hemos sido sepultados con Él por medio del bautismo para muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida. 5 Porque si hemos sido unidos a Él en la semejanza de su muerte, ciertamente lo seremos también en la semejanza de su resurrección, 6 sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado con Él, para que nuestro cuerpo de pecado fuera destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado» (Romanos 6:4-6).

Los versículos anteriores están hablando de ser «sepultados… por medio del bautismo para muerte» (v. 4), y «que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con Él…» (v. 6). Cristo es, por lo tanto, nuestro representante; y cuando Él murió, nosotros morimos con Él, seremos vivificados:

  • «Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados» (1ª Corintios 15:22).

Por lo tanto, fuimos crucificados con Cristo. Esta es la forma como estamos unidos con Él en semejanza de Su muerte.

  • «sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres» (Filipenses 2:7).

En este contexto, parecería que «semejante» no se está refiriendo a que era similar a ser un hombre, sino que al ser «hecho semejante a los hombres»”, era realmente un hombre. Esto tiene sentido porque esto es lo que el contexto requiere. Pero ese contexto es diferente del contexto de Romanos 8:3. Filipenses 2:7 dice, que fue «hecho semejante a los hombres». Romanos 8:3 dice en «semejanza de nuestra carne pecaminosa». El primero es literal, mientras que el segundo es figurativo.

El contexto trata con la encarnación del Verbo, del Logos. Tenemos que entender que cuando está hablando acerca de Jesucristo despojándose de Sí mismo, está hablando del Verbo, del Logos (Juan 1:1, 14) que fue hecho carne. Técnicamente hablando, Jesús (el humano) no existió sino hasta el momento mismo de la encarnación, y con la concepción donde el Logos antes de encarnarse entró en el vientre de María y fue unido con la naturaleza humana en la sola persona de Jesús. Entonces el Verbo, el Logos fue «hecho semejante a los hombres». Y ese hombre recibió el nombre de Jesús.

Aunque ya he proporcionado un breve análisis del contexto, algunos sostienen que la palabra griega para «semejanza» es la misma para los tres versículos (Romanos 6: 5; 8:3; Filipenses 2:7), y debido a que están relacionados con Jesús y Su humanidad, entonces deben significar lo mismo en cada caso. Por lo tanto, dirán que Jesús tenía carne pecaminosa aunque nunca pecó. Sin embargo, el argumento de ellos es erróneo porque las palabras significan lo que significan en el contexto. Permítanme ilustrarles.

La palabra «verde» puede usarse para enfermedad, envidia o para determinar el color de algo. Y esto depende del contexto. Veamos tres frases que tienen que ver con Mike en relación con Bob.

  • Mike se puso verde después de comer en la casa de Bob (enfermo).
  • Mike se puso verde (de la envidia) al ver la casa de Bob (envidia).
  • Mike está verde después de pintar la casa de Bob (color).

En cada caso descrito del uso de «verde» se establece la condición de Mike después de un encuentro con Bob, pero cada uno tiene un significado diferente aunque la palabra es la misma en cada caso. Obviamente, el contexto determina el significado, y afirmar que «semejante/semejanza» debe tener el mismo significado en Romanos 6:5; 8:3, y Filipenses 2:7 es, potencialmente, un error peligroso, debido a que no permite que las Escrituras hablen contextualmente.

Conclusión

Cuando se afirma que Dios envió a Su Hijo «en semejanza de carne de pecado», de ninguna forma dice que Jesús poseía en Su humanidad o divinidad algo pecaminoso. De lo contrario, hubiera sido con defecto y no hubiera podido ser el sacrificio perfecto para los pecados. Aún más, la carne de una persona incluye la sangre. ¿Sería entonces Su sangre pecaminosa? Si es así, habría un problema. De acuerdo a Levítico 17:11, la sangre es ofrecida para el sacrificio. La idea de Jesús teniendo carne pecaminosa incluiría Su sangre, la cual, si hubiera sido pecaminosa, no hubiera servido para ofrecer un sacrificio perfecto por nuestros pecados.

Por lo tanto, la idea de decir que Jesús participó en carne pecaminosa en el sentido de que su carne era en realidad caída, es falsa.

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