Respuestas a las objeciones de la resurrección física de Jesús

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Aún cuando la Biblia nos enseña que Jesús resucitó de entre los muertos en el mismo cuerpo con el que murió y de que Su cuerpo resucitado fue un cuerpo glorificado, las personas todavía se resisten en aceptar esta verdad para detrimento de ellos. Varias objeciones se han levantado contra tal concepto bíblico como:

  • «Jesús respondió y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. 20 Entonces los judíos dijeron: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú lo levantarás en tres días? 21 Pero Él hablaba del templo de su cuerpo» (Juan 2:19-21).
  • «Entonces, al atardecer de aquel día, el primero de la semana, y estando cerradas las puertas del lugar donde los discípulos se encontraban por miedo a los judíos, Jesús vino y se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. 20 Y diciendo esto, les mostró las manos y el costado. Entonces los discípulos se regocijaron al ver al Señor» (Juan 20:19-20).
  • «Y Él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y por qué surgen dudas en vuestro corazón? 39 Mirad mis manos y mis pies, que soy yo mismo; palpadme y ved, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo» (Lucas 24:38-39).

Esta claro que la resurrección física de Jesús es una realidad. Desafortunadamente, se han levantado objeciones contra esto.

Objeción 1: De acuerdo a 1ª Pedro 3:18, Jesús fue muerto físicamente, pero resucitado espiritualmente. 1ª Pedro 3:18 se usa con frecuencia en contraposición con Juan 2:19-21. En vez de armonizar las Escrituras, algunas personas usan una escritura para «refutar» otra escritura o para justificar las interpretaciones de ellos las cuales parecen favorecer sus posiciones. Tal es el caso con 1ª Pedro 3:18-19:

  • «Porque también Cristo murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, muerto en la carne pero vivificado en el espíritu; 19 en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados».

El punto que ellos tratan de hacer con estos versículos es que Jesús no resucitó en la carne, sino «en el espíritu». Algunos aún dicen que Jesús dejó de existir y que posteriormente fue hecho un ser viviente «en el espíritu». Sin embargo y debido a que Jesús es la Palabra hecha carne (Juan 1:1, 14), Su espíritu es inmortal y no necesita ser hecho un ser viviente «en el espíritu». No obstante, ellos aseguran que Jesús no estaba hablando literalmente en Juan 2:19-21, ya que esto contradeciría la doctrina de ellos de que Jesús no resucitó físicamente. Claro está, que ellos están equivocados como lo demuestra lo siguiente.

Vamos a mirar el contexto de 1ª Pedro 3:18 desde 1ª Pedro 3:17-20:

  • «Pues es mejor padecer por hacer el bien, si así es la voluntad de Dios, que por hacer el mal. 18 Porque también Cristo murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, muerto en la carne pero vivificado en el espíritu; 19 en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, 20 quienes en otro tiempo fueron desobedientes cuando la paciencia de Dios esperaba en los días de Noé, durante la construcción del arca, en la cual unos pocos, es decir, ocho personas, fueron salvadas por medio del agua».

Debemos reconocer de inmediato que estos versículos tienen diferentes interpretaciones entre los eruditos. Estos dicen que Jesús estaba en el espíritu cuando fue y «predicó». ¿Pero qué significa esto? ¿Fue Jesús a predicarles a los espíritus en prisión entre el tiempo de Su muerte y resurrección, o lo hizo después de Su resurrección? Debemos anotar que este no fue un mensaje de salvación a aquellos espíritus en prisión. Además, ¿quiénes son espíritu, los ángeles o los hombres? En el reino espiritual, se dice que los ángeles estarán en prisión (Apocalipsis 20:7; 2ª Pedro 2:4), pero nunca se dice esto de las personas. ¿Cuál fue esta predicación? De acuerdo a la Escritura, muy probablemente fue la proclamación acerca de Su victoria en la cruz, la cual fue predicada a los antiguos espíritus los cuales fueron desobedientes en la época de Noé y que estaban siendo retenidos con ataduras (Leer, 2ª Pedro 2:4-5).

En mi opinión, entre la muerte y resurrección de Jesús, Él fue a predicar acerca de Su victoria en la cruz a aquellos ángeles que estaban siendo retenidos en prisión. Pero debido a que no existe una respuesta definitiva, estoy abierto a posterior discusión.

El versículo 18 no requiere la interpretación de que Jesús no resucitó físicamente. De hecho, hablando lógicamente, si sostenemos la idea del «solo espíritu» en Su resurrección, tendríamos una contradicción con otros versículos de la Biblia; hablando de Juan 2:19-21 y Lucas 24:39 mencionados anteriormente. Ya que Juan 2:19 enseña claramente que el templo del cuerpo de Cristo fue resucitado y 1ª Pedro 3:18 la cual tiene interpretaciones diferentes entre los eruditos no puede ser sostenido en una forma que contradiga a otras escrituras más claras tales como Juan 2:19-21 y Lucas 24:39.

Es posible que sea cierto que Jesús fuera vuelto a la vida por el Espíritu Santo lo cual es consistente con el aspecto Trinitario de la resurrección de Jesús y de acuerdo a 1ª Tesalonicenses 1:9-10, donde se declara que Dios lo resucitó: en Gálatas 1:1 es Dios el Padre; en Juan 2:19-21 es Jesús mismo quien habla de levantar Su cuerpo; y el Espíritu Santo también estuvo involucrado en Su resurrección (Romanos 8:11). Es exacto decir también que Jesús fue resucitado en el espíritu más que en Su cuerpo espiritual, el cual es, realmente Su cuerpo físico glorificado, vuelto a la vida y hecho real como primicias de toda la creación (1ª Corintios 15:20).

Finalmente, no sólo nuestros espíritus serán redimidos sino también nuestros cuerpos:

«Y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo» (Romanos 8:23).

El cuerpo del cual se está hablando aquí es del físico; no de un cuerpo «espiritual» sin carne.

Para resumir acerca de 1ª Pedro 3:18, éste no dice que Jesús fue resucitado como una criatura espiritual. Éste dice que Él fue «hecho vivo en el espíritu». ¿Qué significa esto? Esto simplemente significa que Jesús fue resucitado en un cuerpo imperecedero o eterno. Esto es lo que dice 1ª Corintios 15:35-45 cuando se refiere al cuerpo como siendo sembrado en corrupción, pero resucitado en incorrupción; sembrado en deshonra y resucitado en gloria; sembrado en un cuerpo natural y resucitado en un cuerpo espiritual, etc. Jesús fue el «Último Adán» un espíritu dador de vida. Pablo está tipificando el cuerpo resucitado y hablando acerca de la resurrección de todas las personas. Todos los cristianos serán resucitados en cuerpos físicos; en el mismo cuerpo con el que resucitó Jesús.

Objeción 2: La Biblia dice que «la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios» (1ª Corintios 15:50), por lo tanto, Jesús no pudo haber sido resucitado de los muertos en el mismo cuerpo con el que murió.

El problema con esta objeción es que falla en reconocer el hecho de que después de la resurrección, Jesús dijo: «Mirad mis manos y mis pies, que soy yo mismo; palpadme y ved, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo» (Lucas 24:39). Esto no es un simple juego de palabras. Cada palabra en la Biblia es inspirada y esta frase fue usada por Jesús con ese propósito.

El término «carne y sangre» es una frase usada en la Escritura en contextos diferentes, pero denota el orden natural.

  • «Y Jesús, respondiendo, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos» (Mateo 16:17).
  • «Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales» (Efesios 6:12).
  • «Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre, Él igualmente participó también de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo» (Hebreos 2:14).

Jesús derramó Su sangre en la cruz. Literalmente esto significa que drenó de Su cuerpo, toda Su sangre. Vemos que cuando Jesús resucitó de entre los muertos, Él todavía tenía las marcas de las cicatrices en Sus manos y pies (Lucas 24:39). Debido a que Él retuvo las características físicas de Su experiencia, es lógico establecer que Su sangre estaba de igual manera derramada: literalmente drenada de Su cuerpo. Por lo tanto, Su cuerpo pudo ser resucitado y Su sangre continúa derramada como la que «hace expiación»:

«Porque la vida de la carne está en la sangre, y yo os la he dado sobre el altar para hacer expiación por vuestras almas; porque es la sangre, por razón de la vida, la que hace expiación» (Levítico 17:11).

Esta es la razón por la cual, después de la resurrección y para probar que Él había sido resucitado en el mismo cuerpo con el que murió, Jesús les pidió a las personas que tocaran Sus manos y pies debido a que conservaban las marcas de las cicatrices. ¿Además de ver y tocar las mismas manos y pies que conservaban sus orificios dejados por los clavos en la cruz, qué otra prueba necesitaría Usted? Aún más, Jesús, en la misma declaración dice que Él poseía carne y huesos, no carne y sangre. ¡Él había resucitado!

Objeción 3: La ofrenda del sacrificio era el cuerpo de Cristo; por lo tanto, este no podía ser resucitado a no ser que el sacrificio fuera hecho inválido al «ser el cuerpo tomado nuevamente».

La respuesta a esta objeción es similar a la anterior. La resurrección de Cristo es la prueba de que Su sacrificio fue aceptado por el Padre el cual había prometido: «pues tú no abandonarás mi alma en el Seol, ni permitirás a tu Santo ver corrupción» (Salmo 16:10). Debido a que Jesús ofreció un sacrificio perfecto por el pecado, en forma exitosa, Jesús en encargó del problema del pecado, y en el proceso, conquistó la muerte la cual es el resultado del pecado: Romanos 5:12; 1ª Corintios 15:56. La prueba se encuentra en el hecho de que Él resucitó de entre los muertos en el mismo cuerpo con el que murió.

Aún más: la verdad es que Jesús llevó nuestros pecados en Su cuerpo en la cruz y tomó nuestro lugar (1ª Pedro 2:24; 2ª Corintios 5:21). Su cuerpo fue usado como el medio para derramar la sangre que limpia del pecado.

  • «Porque la vida de la carne está en la sangre, y yo os la he dado sobre el altar para hacer expiación por vuestras almas; porque es la sangre, por razón de la vida, la que hace expiación» (Levítico 17:11).
  • «Y según la ley, casi todo es purificado con sangre, y sin derramamiento de sangre no hay perdón» (Hebreos 9:22).

Así que la sangre de Cristo es la que quita nuestro pecado y la resurrección física de Cristo es prueba de que el sacrificio fue aceptado por el Padre.

Objeción 4: Jesús manifestó formas físicas para poder convencer a los discípulos que él había sido resucitado.

Esto falla por muchas razones. Primero, significaría que Jesús estaba engañando a Sus discípulos para que creyeran que Su cuerpo había sido resucitado cuando éste no había sido realmente resucitado. Segundo, esto haría caso omiso de la misma enseñanza de Jesús cuando dice que Su mismo cuerpo sería resucitado, levantado: «Jesús respondió y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. 20 Entonces los judíos dijeron: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú lo levantarás en tres días? 21 Pero Él hablaba del templo de su cuerpo» (Juan 2:19-21). Jesús dijo que Su cuerpo sería levantado. Tercero, 1ª Timoteo 2:5 registra: «Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre». Aquí dice que Jesucristo es un hombre. Si Él no resucitó físicamente, entonces, ¿cómo podría ser Él un hombre sin tener un cuerpo de carne y huesos?

Objeción 5: El Padre resucitó a Jesús; Él no lo hizo por Sí Mismo; por lo tanto, Jn 2:19-21, no puede ser literal ya que Jesús no pudo resucitarse a Sí Mismo.

Esta objeción simplemente falla en no tomar el registro de la naturaleza Trinitaria de Dios y la resurrección.

  • El Padre: «Pablo, apóstol (no de parte de hombres ni mediante hombre alguno, sino por medio de Jesucristo y de Dios el Padre que le resucitó de entre los muertos)» (Gálatas 1:1).
  • El Hijo: «Jesús respondió y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. 20 Entonces los judíos dijeron: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú lo levantarás en tres días? 21 Pero Él hablaba del templo de su cuerpo» (Juan 2:19-21).
  • El Espíritu Santo: «Pero si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el mismo que resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos, también dará vida a vuestros cuerpos mortales por medio de su Espíritu que habita en vosotros» (Romanos 8:11).

De la misma forma, para mayor claridad, podemos ver que otros aspectos Trinitarios se observan a través de la Escritura en diferentes temas: Cada uno es llamado Dios: el Padre (Filipenses 1:2), el Hijo (Juan 1:1, 14; Colosenses 2:9) y el Espíritu Santo (Hechos 5:3-4). Cada uno es el Creador: el Padre (Isaías 64:8; 44:24), el Hijo (Juan 1:3; Colosenses 1:15-17) y el Espíritu Santo (Job 26:13; 33:4). Cada uno habita en el cristiano: el Padre (2ª Corintios 6:16), el Hijo (Colosenses 1:27) y el Espíritu Santo (Juan 14:17); etc.

Cuando miramos toda la Escritura no vemos contradicciones con relación a la resurrección de Jesús. En vez de esto podemos ver una afirmación de la verdad en cuanto a lo que hizo Jesús. De hecho, resucitó Su cuerpo exactamente como lo dijo que lo haría en Juan 2:19-21.

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