Salvación

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  1. La salvación es por gracia a través de la fe; sin obras.
    1. «Porque concluimos que el hombre es justificado por la fe aparte de las obras de la ley» (Romanos 3:28).
    2. «¿Qué diremos, entonces, que halló Abraham, nuestro padre según la carne? 2 Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué jactarse, pero no para con Dios. 3 Porque ¿qué dice la Escritura? Y CREYÓ ABRAHAM A DIOS, Y LE FUE CONTADO POR JUSTICIA (cf. Génesis 15:6). 4 Ahora bien, al que trabaja, el salario no se le cuenta como favor, sino como deuda; 5 mas al que no trabaja, pero cree en aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia» (Romanos 4:1-5).
    3. «Y recibió la señal de la circuncisión como sello de la justicia de la fe que tenía mientras aún era incircunciso, para que fuera padre de todos los que creen sin ser circuncidados, a fin de que la justicia también a ellos les fuera imputada» (Romanos 4:11).
    4. «Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo» (Romanos 5:1).
    5. «¿Qué diremos entonces? Que los gentiles, que no iban tras la justicia, alcanzaron justicia, es decir, la justicia que es por fe» (Romanos 9:30).
    6. «Sin embargo, sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino mediante la fe en Cristo Jesús, también nosotros hemos creído en Cristo Jesús, para que seamos justificados por la fe en Cristo, y no por las obras de la ley; puesto que por las obras de la ley nadie será justificado» (Gálatas 2:16)
    7. «No hago nula la gracia de Dios, porque si la justicia viene por medio de la ley, entonces Cristo murió en vano» (Gálatas 2:21).
    8. «Aquel, pues, que os suministra el Espíritu y hace milagros entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley o por el oír con fe? 6 Así Abraham creyó a Dios y le fue contado como justicia» (Gálatas 3:5-6).
    9. «De manera que la ley ha venido a ser nuestro ayo para conducirnos a Cristo, a fin de que seamos justificados por la fe» (Gálatas 3:24).
    10. «Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios» (Efesios 2:8).
    11. «Y ser hallado en Él, no teniendo mi propia justicia derivada de la ley, sino la que es por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios sobre la base de la fe» (Filipenses 3:9).
      1. Pablo
        1. El apóstol Pablo dijo en Romanos 3:28, que un hombre es justificado por fe, sin las obras de la ley. Las obras de la ley, están en Deuteronomio 6:5 (amar a Dios), y Levítico 19:18 (amar al prójimo como sí mismo), resumidas por Jesús en Mateo 22:37-39. Claramente, el apóstol Pablo nos dice que, somos justificado por fe EN CRISTO, sin las obras de la ley, es decir, pretender hacer algo bueno. BUENO, es un resultado de nuestra salvación, y no es lo que nos mantiene salvos.
  2. Seguridad eterna
    1. LA PRUEBA ESCRITURAL DE QUE NO PODEMOS PERDER NUESTRA SALVACIÓN:
      1. «Y El que me envió está conmigo; no me ha dejado solo, porque yo siempre hago lo que le agrada» (Juan 8:29 – Las anteriores, son palabras de Jesús, y las siguientes también.)
      2. «Y esta es la voluntad del que me envió: que de todo lo que Él me ha dado yo no pierda nada, sino que lo resucite en el día final» (Juan 6:39).
        1. Si las personas pueden perder su salvación, entonces, Jesús habrá fracasado en cumplir la voluntad de Padre, tanto en guardar a los que son salvos y no resucitarlos. Pero si Jesús hubiera fallado en hacer lo anterior, habría pecado. Por lo tanto, necesariamente, debemos concluir que Jesús no sólo hará la voluntad del Padre al no perder a nadie que le ha sido dado a Él, sino que también hará la voluntad del Padre al resucitarlos para gloria. Además, decir que algunos se perderán, significa que el mismo Dios Padre fracasó porque algunos de los que el Padre decidió entregarle al Hijo, el Hijo terminaría perdiéndolos. ¿No sabe el Padre, en toda Su omnisciencia, a quién dar al Hijo para que no se pierdan? ¡Por supuesto! Pero decir, que algunos de los que Dios Padre le dio a Su Hijo se perderán, sería acusar al Padre de cometer un error en Su juicio, al creer que Cristo perdería alguno.
  3. Hebreos
    1. «Porque si continuamos pecando deliberadamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio alguno por los pecados» (Hebreos 10:26).
      1. En nuestro contexto inmediato, vemos que muchos en la comunidad hebreo cristiana todavía estaban mirando el sistema sacrificial del Viejo Pacto (Hebreos 10:1-4), con holocaustos y expiaciones quemadas (Hebreos 10:6, 8), las obras en el templo (Hebreos 10:19-20), el sacerdocio (Hebreos 10:21) y la ley de Moisés (Hebreos 10:28). No podemos afirmar que Hebreos 10:26 fue escrito específicamente para los que son salvos. Después de todo, ¿cómo pueden ser salvos si están mirando hacia atrás, al sistema antiguo de sacrificios? Pero, sin saber exactamente quién es Cristo, y en no confiar en Él, el escritor de Hebreos se dirigirá generalmente, a todos y daba la advertencia adecuada de que si se continuaba pecando voluntariamente (es decir, abandonar la verdad encontrada en Cristo y Su sacrificio), no habría ya más, sacrificio por los pecados, porque el sacrificio de Jesús es el único que puede quitar el pecado (Hebreos 10:4, 12-18). Esto es por lo que el versículo 18 afirma: «Ahora bien, donde hay perdón de estas cosas, ya no hay ofrenda por el pecado». Él nos está diciendo, que cuando alguien es perdonado, no hay necesidad por alguna otra ofrenda similar a las del Viejo Pacto. Rechazar el sacrificio de Cristo es seguir pecando voluntariamente al permanecer en el sistema de sacrificios del Viejo Pacto. Para quienes lo hagan, ya no queda más sacrificio por el pecado, porque para ellos, Cristo no es un sacrificio que los haya salvado. Pero para los verdaderos cristianos, el sacrificio de Cristo, sí lo es.
  4. Jacobo
    1. Jacobo empieza la sección, usando el ejemplo de alguien que dice tener fe pero que no tiene obras: «Ahora bien, donde hay perdón de estas cosas, ya no hay ofrenda por el pecado» (Jacobo 2:14). En otras palabras, Jacobo está abordando el tema de una fe muerta; es decir, no es más que un pronunciamiento verbal. Está vacío de vida y de acción. Él comienza con lo negativo y demuestra lo que es una fe vacía. (versículos 15 al 17: palabras sin acciones). Entonces, muestra que ese tipo de fe no es muy diferente de la fe de los demonios (v. 19). Finalmente, da ejemplos de fe viva que son palabras seguidas de acciones. Escribe sobre Abraham y Rahab como ejemplos de personas que demostraron su fe con sus obras. En resumen, Jacobo está examinando dos tipos de fe: una que conduce a obras piadosas y otra que no lo hace. Una es verdadera, y la otra, es falsa. Una es muerta, la otra, viva; por lo tanto: «… la fe sin obras es estéril»?

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