Seguridad o Inseguridad Eterna

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Cuál es la Verdad Acerca de Dios
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La seguridad eterna, es, definitivamente una doctrina fundamental dentro de la teología cristiana. Es, como otras doctrinas, debatible y causa de muchas divisiones en el seno del Cuerpo de Cristo. Hay quienes la afirman y sostienen con versículos de la misma Palabra. De otro lado, quienes sostienen que no existe seguridad eterna en la salvación también cuentan con una gran cantidad de versículos para apoyar su creencia.

Lo que podamos pensar en estos momentos es relevante. Es decir, si usted ya está predispuesto por el tema que voy a tratar, mi consejo es, relájese. Es decir, no permita que sus presuposiciones contra la seguridad eterna sean un impedimento para poder entender lo que el Espíritu Santo tiene para enseñarle. Si usted continúa con sus presuposiciones, no importa. El Espíritu Santo lo llevará a toda verdad, en el tiempo de Él, no en el mío ni en el suyo. Pero durante este tiempo de enseñanza recuerde siempre que nuestra seguridad descansa en nuestra relación con Cristo.

Es importante entonces, iniciar con una serie de interrogantes: ¿Es posible saber con total certeza que cuando un cristiano muera vaya al cielo? Pero, si este cristiano, muere, así sea con un solo pecado, ¿no debería condenarse? Si creo en la obra salvífica de Dios para mi vida y tengo la seguridad eterna de la salvación, ¿podré pecar todo lo que quiera? ¿Cuál será el límite para una vida de pecado? Si lográramos entender completamente la doctrina de la seguridad eterna, ¿marcaría esto una diferencia en mi vida? ¿Por qué si o por qué no?
Estas son, entre otras las preguntas que muchos cristianos podrían tener en cuanto a la seguridad eterna de la salvación dada una vez y para siempre por Dios.

Muchos cristianos luchan por ser «buenos» cristianos y luchan diariamente para lograr una «norma» de bondad considerada sólo por ellos, como «casi que perfecta». De hecho, algunos podrían desear o podrían haber pensado que el momento de nuestra muerte nos cogiera con «algo de tiempo» o «de una oportunidad adicional» para pedirle perdón a Dios por todos los pecados cometidos en ese día; o en el peor de los casos, los pecados acumulados de días anteriores, si es que se le había pasado orar por el perdón de esos pecados. Es decir, viven con «un saco de culpa encima de sus hombros».

Los cristianos, en sus oraciones claman por salvación, aun cuando ya ésta, se les ha concedido.

Simple Ilustración

En mis inicios, cuando ayudaba a algunos evangelistas de los Estados Unidos a traducirles sus mensajes, notaba, que algunos «hermanos y hermanas» de las iglesias donde asistíamos, cuando ellos hacían el llamamiento de «salvación» los primeros que salían eran ellos. Pensaba yo, que a lo mejor ellos sí necesitaban nacer de nuevo y que por más que llevaran años en la iglesia, no habían entendido el propósito de Dios, pero que esa noche, Dios los había llamado finalmente.

Pero no. Al día siguiente, cuando se volvía a hacer el llamado, los mismos hermanos y hermanas volvía a pasar al frente. Y así, sucedía una y otra vez. Con los años aprendí a pensar que ellos NO tenían la seguridad eterna de salvación.

Y entre muchas razones, es que estas y otras personas NO pueden creer que la Biblia, efectivamente, sí enseña la seguridad eterna.

Aquí, hablaré muy brevemente acerca de una de las leyes de la lógica, la cual, enseñamos en nuestra escuela de estudios teológicos: La ley de la contradicción. Esta ley afirma que una afirmación no puede al mismo tiempo negarse. Es decir, muchos cristianos afirman: «La salvación es solo por fe». La otra afirmación es: «La salvación es por obras más todo lo que podamos hacer para no perderla y sostenerla». Estas dos declaraciones se contradicen entre sí.

Es triste, en cuanto a este tema, ver cómo muchos llamados cristianos acusan a otros cristianos de herejes cuando enseñamos la seguridad de la salvación dada al hijo de Dios, por fe en Jesús, tal y como enseña la Escritura.

Triste realidad: estos cristianos son más cercanos al culto no cristiano de los mormones y a la iglesia tradicional católica, pero no cristiana. En su teología, la iglesia mormona enseña:

  • «Una de las doctrinas más erróneas originadas por Satanás y propuestas por el hombre es que el hombre se salva solo por la gracia de Dios; que creer en Jesucristo es todo lo que se necesita para la salvación» («Milagro del Perdón» [«Miracle of Forgiveness»], Spencer W. Kimball, pág. 206).
  • Las buenas obras son necesarias para la salvación («Artículos de Fe» [«Articles of Faith»], de James Talmage, pág. 92).
  • «Sabemos que es por gracia que somos salvos, después de todo lo que podemos hacer» (2 Nefi 25:23).

De acuerdo con las Escrituras, aquellos que son justificados son salvos, y la salvación es un don gratuito:

La Biblia, Traducción en lenguaje actual afirma en Romanos 6:23: «Quien sólo vive para pecar, recibirá como castigo la muerte. Pero Dios nos regala la vida eterna por medio de Cristo Jesús, nuestro Señor».

Es decir, la vida eterna es un regalo, es una dádiva. Es algo que no podemos lograr por nosotros mismos porque es, simplemente, un regalo INMERECIDO:

• Efesios 2:1-10

De igual manera, como los mormones, la doctrina católica romana niega la justificación por fe afirmando en su catecismo de su iglesia o el CIC:

  • «Si alguno dijere, que el pecador se justifica con sola la fe, entendiendo que no se requiere otra cosa alguna que coopere a conseguir la gracia de la justificación; y que de ningún modo es necesario que se prepare y disponga con el movimiento de su voluntad; sea excomulgado» (Concilio de Trento, Canon IX).
  • «Si alguno dijere, que el hombre queda absuelto de los pecados, y se justifica precisamente porque cree con certidumbre que está absuelto y justificado; o que ninguno lo está verdaderamente sino el que cree que lo está; y que con sola esta creencia queda perfecta la absolución y justificación; sea excomulgado» (Concilio de Trento, Canon XIV).

De acuerdo con la terminología de la teología católica, «anatema», significa excomunión (excomulgado): «…la exclusión de un pecador de la sociedad de la fe». La palabra griega anatema es también traducida como «maldito» o «condenado para siempre».

  • «Porque desearía yo mismo ser anatema, separado de Cristo por amor a mis hermanos (los judíos), mis parientes según la carne» (Romanos 9:3).
  • «Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciara otro evangelio contrario al que os hemos anunciado, sea anatema. 9 Como hemos dicho antes, también repito ahora: Si alguno os anuncia un evangelio contrario al que recibisteis, sea anatema» (Gálatas 1:8-9).

Podemos ver que la teología católica romana pronuncia una maldición de excomunión, o el estar fuera del campo de Cristo, si usted cree que es salvo por gracia a través de la fe en la persona de Cristo.

Pero Finalmente, ¿De Quién es la Fe?

Muchos cristianos deberían comprender en sus nuevas vidas, que la fe NO es nuestra. Es decir, nadie tiene fe para creer, a menos que Dios sea quien le de esa medida de fe suficiente para que usted crea, reconociéndose pecador y empiece a confiar sólo en Jesús.

  • «Porque en virtud de la gracia que me ha sido dada, digo a cada uno de vosotros que no piense más alto de sí que lo que debe pensar, sino que piense con buen juicio, según la medida de fe que Dios ha distribuido a cada uno» (Romanos 12:3).

Hebreos 11, es un capítulo que menciona a muchos personajes de las Escrituras que fueron salvos por creer. Es decir, por tener fe en Su Libertador; Su Mesías; Su Salvador. Pero esta fe, no nació con ellos; ni tampoco se desarrolló en esos pecadores como si ellos hubieran estado buscando de Dios. Veamos y leamos:

  • «puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios» (Hebreos 12:2).
  • «Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno» (Romanos 12:3).

En el griego, la palabra «autor» es, archégos (ar-khay-gos’) que significa realmente, «originador»; y la palabra «consumador» en el griego, es, teleiótés (tel-i-o-tace’); es decir, «perfector»: una persona que completa o hace algo perfecto. También es un «finalizador», «terminador», «definidor» o «perfeccionador» de nuestra fe. Cristo es quien perfecciona o da perfección a nuestra fe. No somos nosotros.

Podríamos entonces decir que Jesús es el originador de nuestra fe y es el perfeccionador de esa misma fe.

¿Cómo es el Amor de Dios? ¿Condicional o Incondicional?

El amor de Dios es incondicional. Por esto y el conocer o saber más acerca de Dios, un hijo o hija de Dios debe tener «paz y gozo». ¿Ha confiado usted verdaderamente Dios como incondicional o es su dios condicional? De ahí la importancia que el cristiano deba conocer el concepto de la persona de Dios, conocer Sus atributos. Cuando lo empiece a conocer, entonces, la seguridad eterna de la salvación es más que una garantía del lugar donde pasará la eternidad. Es el sentido de intimidad que puede lograr con Cristo. Estar seguro de Su amor y Su aceptación. Seguro de Su voluntad diaria para su vida; seguro con cada promesa que Él ha dado en Su Palabra, Y, una vez más, seguro del lugar donde pasará la eternidad.

Jesús afirmó: «y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres». La verdad libera; la mentira, esclaviza.

Seguridad

¿Está usted seguro en Cristo? Posiblemente muchos dirán que sí. Pero… si su salvación depende de algo más que la obra completa de Cristo en la cruz, estamos en problemas. Si usted o yo creemos que podemos hacer algo para mantener nuestra salvación, sería muy difícil vivir con seguridad. Tal vez con esperanza, pero no con seguridad.

  • «Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo aquel que ve al Hijo y cree en Él, tenga vida eterna, y yo mismo lo resucitaré en el día final» (Juan 6:40).
  • «Y esta es la promesa que Él mismo nos hizo: la vida eterna» (1ª Juan 2:25).
  • “Y el testimonio es este: que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo” (1ª Juan 5:11).
  • «Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna» (1ª Juan 5:13).

En un hijo de Dios debe haber seguridad de que Él nos acepta, porque no tendríamos paz. Y si no tenemos paz, no hay gozo, y esto, nos limitaría la capacidad para amar incondicionalmente. Cuando una persona no es motivada por la seguridad será presa fácil del temor. La seguridad y el temor son opuestos. La seguridad no permite que en mí exista preocupación. Estoy tranquilo. La inseguridad SÍ permite que en mí exista preocupación.

  • “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor involucra castigo, y el que teme no es hecho perfecto en el amor” (1ª Juan 4:18).

Perdón

El perdón abarca todos los pecados que un hombre o mujer cristianos hayan cometido, cometan o cometerán en sus vidas. Así es. Pecados pasados, presentes y futuros. Ahora bien, si cualquiera de estos pecados puede anular nuestra relación con el Salvador, esos pecados no fueron entonces cubiertos en la Cruz. Cuando se dice, «perdonados», es «perdonados». Y esto quedó muy claro en el Pacto de la Gracia en la eternidad. Ninguno de nosotros había todavía nacido, cuando el Padre determinó que el Hijo llevaría nuestros pecados hacia el futuro.

  • «De este dan testimonio todos los profetas, de que por su nombre, todo el que cree en Él recibe el perdón de los pecados» (Hechos 10:43).
  • «para que abras sus ojos a fin de que se vuelvan de la oscuridad a la luz, y del dominio de Satanás a Dios, para que reciban, por la fe en mí, el perdón de pecados y herencia entre los que han sido santificados» (Hechos 26:18).
  • «Porque yo os entregué en primer lugar lo mismo que recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras» (1ª Corintios 15:3).
  • «que se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre» (Gálatas 1:4).
  • «en quien tenemos redención: el perdón de los pecados» (Colosenses 1:14).

Fe

Cuando alguien que ya es salvo, pretende introducir en el proceso de la salvación «buenas obras» para mantener la salvación, esta de ser por gracia y se convierte en fe + obra. Querer decir que la salvación se mantiene por obras (o por pretender no pecar) es tomar sobre nosotros mismos la carga diaria de nuestra salvación, teniendo así de que jactarnos en el cielo.

  • «Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo» (Romanos 5:1).
  • «sin embargo, sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino mediante la fe en Cristo Jesús, también nosotros hemos creído en Cristo Jesús, para que seamos justificados por la fe en Cristo, y no por las obras de la ley; puesto que por las obras de la ley nadie será justificado» (Gálatas 2:16).

¿Es la Seguridad Eterna una Licencia Para Pecar?

No, la seguridad eterna. Tales acusaciones son levantadas por aquellos que creen que pueden perder su salvación y, por lo tanto, tienen que mantenerla, ya sea obedeciendo los mandamientos de Dios, o por un acto deliberado de permanecer fieles a Él. Nunca he escuchado a algún creyente que tiene la convicción por el Espíritu Santo en la seguridad eterna, hacer la afirmación de que, dado que él o ella están seguros en Cristo, es correcto vivir en una vida constante de pecado. De hecho, siempre he escuchado lo contrario, y aquellos con quienes me he encontrado, y que creen en su seguridad en Cristo, han buscado a nivel mundial, la santidad delante del Señor Jesús.

Aquellos que verdaderamente han nacido de nuevo, son también regenerados, y aquellos que son regenerados tienen el Espíritu Santo en ellos (Romanos 8:9-14; Gálatas 4:6) y son inculpados de pecado (Juan 16:8). Además, aquellos que verdaderamente han nacido de nuevo son nuevas criaturas (2ª Corintios 5:17). En otras palabras, los verdaderos cristianos son, verdaderamente cambiados. Los verdaderos cristianos luchan contra su pecado como lo ejemplifica el apóstol Pablo en su discurso en Romanos 7:18-25. Y los verdaderos cristianos han reconocido que han pecado contra Dios, pero han creído en Cristo para que sean liberados de sus pecados. Si no se manifiesta una lucha diaria contra el pecado, entonces, no hay evidencia de regeneración. Por lo tanto, cualquiera que diga que una vez salvo puede continuar prácticamente el pecado todo lo que quiera, está indicando que no ha sido regenerado.

  • «Profesan conocer a Dios, pero con sus hechos lo niegan, siendo abominables y desobedientes e inútiles para cualquier obra buena» (Tito 1:16).
  • «Si decimos que tenemos comunión con Él, pero andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad» (1ª Juan 1:6).
  • «El que dice: Yo he llegado a conocerle, y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él» (1ª Juan 2:4).
  • «Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto» (1ª Juan 4:20).

No nos mantenemos en la fe por nuestras buenas obras. Sin embargo, nuestra fe debe ser manifestada por nuestras buenas obras. De la misma manera, las Escrituras nos dicen que si decimos que creemos en Cristo y seguimos andando en la tiniebla, entonces mentimos (1ª Juan 1:6) y la Verdad no está en nosotros (1ª Juan 2:4).

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