¿Señala el Calmar la Tempestad en el mar a la Deidad de Cristo?

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Por, Luke Wayne
3 de octubre de 2016

NOTA: A menos que se diga lo contrario, las citas son tomadas de La Biblia de las Américas – LBLA.

En Marcos 4:35-41; Mateo 8:23-27; Lucas 8:22-25 hay un registro de Jesús y Sus discípulos navegando en una barca en el mar de Galilea. Una violenta tormenta se desata, y Jesús responde al grito de ayuda de los discípulos y calma el mar a Su orden. De hecho, esta historia está arraigada en la revelación del Viejo Pacto y testifica poderosamente de la deidad de Cristo.

  • «Ese día, caída ya la tarde, les dijo: Pasemos al otro lado. 36 Despidiendo a la multitud, le llevaron con ellos en la barca, como estaba; y había otras barcas con Él. 37 Pero se levantó una violenta tempestad, y las olas se lanzaban sobre la barca de tal manera que ya se anegaba la barca. 38 Él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; entonces le despertaron y le dijeron: Maestro, ¿no te importa que perezcamos? 39 Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: ¡Cálmate, sosiégate! Y el viento cesó, y sobrevino una gran calma. 40 Entonces les dijo: ¿Por qué estáis amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? 41 Y se llenaron de gran temor, y se decían unos a otros: ¿Quién, pues, es este que aun el viento y el mar le obedecen?» (Marcos 4:35-41).

Los discípulos reconocieron que este episodio decía algo extraordinario acerca de Jesús. No hay duda de que ellos ya creían que Jesús era un profeta (Lucas 7:16), y que ya habían hablado entre sí acerca de Él como el Mesías (Juan 1:41). Sin embargo, este incidente los asustó. En mitad de la tormenta ellos clamaron por ayuda y Jesús le ordenó a la tormenta detenerse. El viento y las olas le obedecieron. El mar y el aire se sometieron a la propia autoridad de Jesús. «¿Quién es este …?» preguntaron. Jesús había expulsado demonios, sanado enfermos, y resucitado personas muertas, y todo esto encajaba con la idea de que Jesús era un profeta e incluso el Mesías. Sin embargo, esto les dijo algo más a ellos. Esto demostró que Jesús era alguien más grande que incluso uno de los grandes profetas milagrosos más antiguos o el prometido Hijo de David cuya venida correspondería con los ciegos viendo y el cojo levantándose y caminando. Ellos esperaban grandes milagros, pero este acontecimiento les dijo más aún, y la posibilidad los golpeó con miedo. El Salmo 107 dice quién es, a quien los marineros llaman en la violenta tormenta y que calma la tormenta y los trae a salvo a la orilla. Los paralelos son sorprendentes:

  • «Se adentraron en naves por el mar, Para traficar en las inmensas aguas, 24 Contemplando las obras de YHVH, Sus maravillas en lo profundo. 25 Mandó alzarse un viento tempestuoso, Que encrespó el oleaje. 26 Subían a los cielos, bajaban al abismo, Sus almas revueltas por las náuseas, 27 Rodaban y se tambaleaban como ebrios, De nada les valía su pericia. 28 Pero clamaron a YHVH en su angustia, Y los libró de su tribulación. 29 Hizo acallar la tormenta, Enmudeció el oleaje, 30 Se alegraron de la bonanza; Los condujo al puerto que anhelaban. 31 ¡Den gracias a YHVH por su misericordia, Y por sus maravillas para con los hijos del hombre! 32 Exáltenlo en la congregación del pueblo, Y alábenlo en la reunión de los ancianos» (Salmo 107:23-32 – Biblia Textual IV Edición).

Los discípulos descendieron al mar en una barca y fueron atrapados en una tormenta mortal. Ellos clamaron a Jesús. Jesús ordenó a las olas que se calmaran y los llevó a un refugio deseado. ¡No es de extrañar que las implicaciones los aterrorizaran! Note que los discípulos (y los escritores del evangelio) no pensaron en Jesús como un simple portavoz de Dios en esta situación. Ellos preguntan: «¿Quién es este, que no solo el viento, sino también el mar le obedece?». Ellos reconocían que el viento y las olas habían obedecido al mismo Jesús. Jesús no estaba gritando un implícito «Así dice el Señor». Jesús le ordenó a la tormenta en Su propia autoridad. Las implicaciones bíblicas de esto fueron claras, poderosas y aterradoras. El hombre que estaba con ellos en la barca solo hizo lo que las Escrituras atribuyen solamente a YHVH Dios, y precisamente en la forma en que ellos dicen que YHVH Dios lo hará. En la Septuaginta, la antigua traducción griega del Viejo Pacto usada por las primeras iglesias y citada a menudo por los escritores del, el Salmo 107:29 dice explícitamente: «Ordenó la tempestad, y sosegó una brisa, y sus olas se silenciaron». El Salmo 107 pinta un cuadro precisamente como el pintado por los escritores del evangelio, y los paralelos lo aclaran: Jesús no es solo un profeta o incluso un Mesías meramente humano. Jesús fue y es YHVH Dios quien se encarnó y habitó entre Su pueblo sin dejar de ser Dios.

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