¡Toc, Toc!

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Se nos ha ordenado ir a todo el mundo y compartir el evangelio, pero ¿Cómo lo logramos exactamente? Un enfoque es la evangelización puerta a puerta, pero puede ser extremadamente estresante. La sola idea de caminar hasta la puerta de un extraño para compartir el evangelio es suficiente para enviar a los más valientes a un severo ataque de pánico, o al menos a una hiperventilación. Sin embargo, para aquellos que así lo deseen, esta es una oportunidad maravillosa para presentar el evangelio de nuestro Salvador de almas. Si está dispuesto a ser usado por el Señor de esta manera, le he dado algunos consejos para ayudarlo en el proceso.

Al ir de puerta en puerta, una excelente manera de llamar la atención de las personas es comenzar ofreciéndose a hacer pequeñas tareas de mantenimiento de forma gratuita. Este gesto es una manera eficaz de demostrar su cuidado y preocupación por sus vecinos.

Para reunir a quienes le ayudarán, coloque primeramente, dos hojas de registro en su iglesia y haga un anuncio a la congregación. Explique que está buscando personas interesadas en usar sus habilidades como personal de mantenimiento para servir libremente a la comunidad cuando se les llame durante un fin de semana ocasional. Enfatice en que la participación de ellos será mínima y se requerirá en pocas ocasiones (hemos descubierto que, si bien la mayoría de las personas aprecian sinceramente el gesto de servirles a otros, muy pocas llamarán para pedir ayuda). Busque también personas interesadas en testificar de puerta a puerta. Una vez que tenga un número razonable de personas inscritas (de 5 a 10, según el tamaño de su iglesia), especifique, de forma regular, una hora y un lugar en los que el equipo de testigos se reunirá cada semana (o con la frecuencia que decidan salir).

Luego deberá trazar un mapa con las casas en su comunidad. Es bueno ser sistemático en su enfoque y mantener registros de cada dirección, anotando los nombres de las personas con las que habla y las respuestas que recibe. Esto será útil para futuras visitas. Si su iglesia no tiene un folleto o «tarjetas telefónicas», no olvide imprimir algunas tarjetas que contengan la información de contacto de la iglesia, la dirección, etc., para que la gente pueda responder a su oferta.

Después de reunir a sus equipos, y con un mapa con las casas de su comunidad y reunir los materiales necesarios (incluido el cuestionario que se describe a continuación), está listo para comenzar.

Asegúrese siempre de enviar a las personas en equipos de dos. No solos (por su seguridad), y preferiblemente no más de dos (¡no deseará intimidar a la gente apareciendo con una «pandilla» en la puerta de sus casas!).

A medida que se acerque a cada puerta, le recomendaría que comience diciendo similar:

«Hola, ¿Cómo está? Siento molestarlo en su casa. Esto será rápido. Mi nombre es _________________________ y este es mi amigo, _________________________. Somos de _________________________, una iglesia cristiana en el barrio. No estamos aquí para venderle nada ni para que nos visite en nuestra iglesia. Solo queríamos hacerle saber que tenemos un ministerio establecido para servir libremente a la comunidad.

«Por lo tanto, si alguna vez está haciendo algún trabajo manual en su casa, como pintar, dedicarse a cortar el césped o jardinería, colocar una cerca, pintar, etc., tenemos un equipo de personas de nuestra iglesia que están deseosas para venir y servirle. Es gratis y para nada se aceptan donaciones. Déjeme asegurarle que no hay condiciones. Solo queremos ser una bendición para usted y su familia. Aquí hay una tarjeta con nuestra información de contacto. No dude en llamarnos. Sería un placer servirle en todo lo que podamos.

«También estamos llevando a cabo un rápido cuestionario. Son solo tres preguntas y le tomará dos o tres minutos responderlas. ¿Estaría bien si lo hacemos?».

En este punto, la mayoría de las personas podrían sentirse interesadas y bendecidas por su oferta de servirles libremente y estarán muy abiertas a participar en el cuestionario.

Lo que Debe Contener el Cuestionario

  1. ¿Cree usted en la existencia de algún tipo de dios o poder alto?
  2. Estoy seguro de que ha escuchado de algo llamado el Día del Juicio. Se dice que ese será el día cuando Dios juzgue a todos y recibirán el cielo o el infierno por la eternidad. Si realmente llegará el Día del Juicio, ¿cree que sería importante que las personas supieran lo que tendrían que hacer para ir al cielo y evitar el infierno?
  3. Según cómo hayan respondido la pregunta 2, redacte la primera parte de esta pregunta de una de las dos formas siguientes:
    1.  «Debido a que cree que esto es importante …»
    2. «Si sucede que usted está equivocado y, de hecho, hay un Día de Juicio …»
    3. «… ¿crees saber lo que una persona tendría que hacer para ir al cielo y evitar el infierno? Si es así, ¿Qué es eso que cree saber?».

Es posible que quiera pasar las preguntas a un cuestionario impreso. Sin embargo, es importante que los miembros del equipo de testigos memoricen las preguntas, si es posible, en lugar de leerlas. Deben mirar el cuestionario solo por un segundo, para recordar lo fundamental de cada pregunta, y luego mirar a la persona a los ojos al comunicarse.

En el cuestionario, coloque dos columnas al lado de cada pregunta donde el miembro del equipo pueda marcar un «sí» o un «no». No es necesario escribir toda la respuesta de la persona sobre cómo alguien puede ir al cielo y evitar el infierno.

Si alguien le pregunta por qué está realizando el cuestionario, la respuesta honesta debería ser: «Estamos realizando este cuestionario para familiarizarnos con la perspectiva espiritual general de nuestra comunidad».

Una vez que se hayan formulado las preguntas, la mayoría de las personas comenzarán a abrirse y compartir sus opiniones. En este punto, es muy importante que escuche atentamente.

Una vez que hayan terminado de compartir, termine diciendo algo:

«Muchas gracias. Con eso concluye el cuestionario. Pero tengo un par de preguntas rápidas a nivel personal: ¿Se consideraría una persona de mente abierta?».

Permita que respondan y después pregunta algo como esto:

«¿Respeta usted las creencias de otras personas?»

La mayoría de las personas responderá afirmativamente a estas dos preguntas. A partir de ese momento, puede pasar al evangelio diciendo algo en este sentido:

«Me alegra escucharlo. Antes de irnos, permítanme decirles rápidamente lo que creemos sobre el próximo Día del Juicio y lo que pueden hacer para ir al cielo y evitar el infierno, ya que este es el asunto más importante del mundo».

Para reforzar lo que está preguntando, recuérdeles que durante la conversación, ellos dijeron que eran de mente abierta y respetuosos de las creencias de otras personas. Descubrimos que esto es bastante efectivo. Mi equipo y yo hemos utilizado este enfoque en aproximadamente 1.000 hogares y con innumerables personas a lo largo de los años en la calle y en lugares públicos.

Por la gracia de Dios, ha sido un enfoque fructífero, que ha permitido a muchas personas inconversas escuchar el glorioso evangelio de salvación. Si bien este es un formato bueno y probado, recuerde que es importante ser flexible con respecto a las palabras reales que se utilizan. Esto simplemente pretende ser una guía útil; asegúrese de utilizar las palabras con las que se sienta más cómodo.

Que el Señor le bendiga en su camino y que abra puertas que nadie puede cerrar.

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