Los Milagros de Jesús

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Los Milagros de Jesús
Los Milagros de Jesús

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Por, Luke Wayne
8 de septiembre de 2016

¿Existe Evidencia Histórica de los Milagros de Jesús?

Sí. Los evangelios describen el ministerio de Jesús incluyendo las sanidades milagrosas y otros prodigios como el caminar sobre las aguas, multiplicar el pan y ordenarles a las tormentas cesar con una sola orden. Tales hechos tan extraordinarios son sólo parte del más amplio testimonio en las Escrituras de que Jesús es de hecho, el Mesías prometido y el Hijo de Dios.

¿Suficientes Bases Históricas Para los Milagros de Jesús?

Los críticos afirmarán que no existen suficientes bases para creer tales registros tan espectaculares, pero la realidad es que toda la evidencia histórica señala al hecho de que Jesús, verdaderamente sí llevó a cabo milagros. Es obvio que no existen videos o fotografías de Jesús realizando estas señales y prodigios. Es también cierto que darles a los ciegos vista o convertir el agua en vino no son el tipo de acontecimientos que dejan evidencia arqueológica para que los descubramos. Sin embargo, si sólo confiamos en este tipo de pruebas, sabríamos muy poco sobre cualquier persona en la historia antigua. Lo que encontramos es exactamente lo que esperaríamos encontrar si Jesús realmente fuera un hacedor de milagros: un testimonio unánime y antiguo sobre el tema, no solo de aquellos que reverenciaban a Jesús, sino también de aquellos que lo despreciaban.

El Testimonio de los Evangelios

Si fuéramos a hablar de los milagros de Jesús, el primero y más importante lugar para mirar serían los cuatro evangelios en el Nuevo Pacto. Estos registros detallados, del ministerio terrenal de Jesús fueron registrados durante el tiempo de vida de los testigos. Estos representan la reunión de estos testimonios de primera mano los cuales fueron fundamentales para la nueva comunidad cristiana.1 No es controvertido decir que estos son los primeros relatos que existen de la vida de Jesús, e igualmente indiscutible es afirmar que estos presentan a Jesús obrando muchos milagros. Cualquier examen de la vida de Jesús tiene que empezar aquí. Esto significa que debe iniciar con relatos muy tempranos que informen claramente que Jesús realizó obras extraordinarias y sobrenaturales.

Defendiendo la Consistencia de los Evangelios

Mientras que los críticos del Nuevo Pacto han pasado dos milenios intentando desacreditarlos señalando discrepancias y contradicciones sin solución, cualquier lector objetivo de estas cuatro obras será sorprendido por su notable consistencia. Sí. Existen dificultades al comparar los textos. Pero la mayoría de los supuestos conflictos se explican fácilmente. Estos, son diferencias naturales ya que la misma historia es contada por diferentes personas desde ángulos y énfasis diferentes. También están limitadas a diferentes porciones de la información total.

¿Se Socavan los Acontecimientos de la Vida de Jesús?

Ciertamente, hay algunos ejemplos donde los detalles de cada versión son más desafiantes de conciliar, pero ninguno de estos casos representa una contradicción lógica inseparable. Tampoco, ninguno de ellos socava el peso del acuerdo general sobre los acontecimientos de la vida de Jesús y Su ministerio sabio y milagroso.

Incluso el erudito más escéptico que busca reconstruir la vida del Jesús histórico recurre a los evangelios como fuentes de información confiable. Sin embargo, no necesitamos compartir su escepticismo y reducir los Evangelios a meras fuentes minimalistas de unos pocos hechos crudos. Sin embargo, no necesitamos compartir su escepticismo y reducir los evangelios a meras fuentes minimalistas de unos pocos hechos crudos.

Lo que Realmente son los Evangelios

Son Fuentes confiables de verdad sobre la vida y el propósito de Jesús. Son completamente dignos de la fe del cristiano como verdadera e inerrante Palabra de Dios. También han sobrevivido como nuestras más antiguas fuentes de la vida y obra de Jesús. Escritos en vida de los testigos oculares de Jesús, y basados en ese testimonio de testigos oculares. No solo todos los evangelios registran a Jesús realizando muchos milagros, sino que también están de acuerdo en los tipos de milagros que realizó.

Los Mismos Milagros Descritos en los Evangelios

En unos pocos casos, todos describen en forma precisa el mismo milagro, como la alimentación de los cinco mil (Mateo 14:13-21; Marcos 6:33-34; Lucas 9:12-17; Juan 6:1-14). Todos están de acuerdo en que Él sanó enfermedades, dio vista a los ciegos, e incluso restauró la vida a algunas personas que habían muerto recientemente. No sirve de nada objetar que estos hechos son cosas increíbles que generalmente no ocurren. Pero ¡por supuesto que lo son! ¡Eso es lo que los convierte en señales milagrosas! Pedir evidencia de un milagro y luego descartar todo posible testimonio positivo porque el testimonio registra milagros no es científico o racional. Es un prejuicio perjudicial basado en un dogma contra los milagros. El hecho es que nuestros relatos más tempranos y claros sobre la vida y el ministerio de Jesús nos ofrecen un testimonio consistente de que Jesús realizó este tipo de milagros. Eso es evidencia.

El Testimonio de Hechos y las Epístolas

Existen otras referencias bíblicas más allá de los evangelios que afirman las obras milagrosas de Jesús. En Hechos 2:22, tenemos un sermón temprano registrado de Pedro en el que dice:

  • «Varones israelitas, escuchad estas palabras: Jesús el Nazareno, varón confirmado por Dios entre vosotros con milagros, prodigios y señales que Dios hizo en medio vuestro a través de Él, tal como vosotros mismos sabéis».

Uno podría objetar que este sermón registrado en Hechos y escrito por el mismo autor del evangelio de Lucas no cuenta por lo tanto como una fuente adicional. Sin embargo, esto ignora el hecho de que Lucas está utilizando fuentes previas.

Bart Ehrman: Principal Erudito Crítico del Cristianismo Actual

Él defiende la idea que:

  • «Algunos de los discursos en Hechos contienen lo que los eruditos llaman tradición preliteraria: tradiciones orales que habían estado en circulación desde tiempos muy antiguos que se encuentran, ahora, solo en su forma escrita en Hechos».2

Él continúa explicando:

  • «Estas tradiciones son muy enfáticas en que Jesús fue un hombre judío que vivió, hizo obras espectaculares, enseñó y fue ejecutado”.3

La Perspectiva de la Erudición Bíblica

Incluso desde esta, el libro de Hechos sí conserva un testimonio adicional muy temprano de que Jesús fue un obrador de milagros. Claro está que Ehrman no afirma los milagros de Jesús como históricos. Sin embargo, como él sostiene, está abierto al hecho de que su razón para no hacerlo es que son milagros y por lo tanto, son por definición improbables, si no imposibles.4 Su presuposición contra la aceptación de milagros por parte de los historiadores es lo que lo impulsa más que cualquier evidencia real contra estos. Una vez más, aquí, el punto es que las primeras tradiciones en sí mismas atestiguan que Jesús hizo milagros.

Hebreos 2:4

  • «testificando Dios juntamente con ellos, tanto por señales como por prodigios, y por diversos milagros y por dones del Espíritu Santo según su propia voluntad».

2ª Pedro 1:16-18

También tenemos el registro de la transfiguración milagrosa de Jesús en el monte:

  • «Porque cuando os dimos a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo, no seguimos fábulas ingeniosamente inventadas, sino que fuimos testigos oculares de su majestad. 17 Pues cuando Él recibió honor y gloria de Dios Padre, la majestuosa Gloria le hizo esta declaración: Este es mi Hijo amado en quien me he complacido; 18 y nosotros mismos escuchamos esta declaración, hecha desde el cielo cuando estábamos con Él en el monte santo»

Y esto es, por supuesto, dejando de lado todo el testimonio sobre el mayor milagro de Jesús, Su resurrección.

Los Libros del Nuevo Pacto y Milagros de Jesús

Mientras que la iglesia temprana no se escribía cartas entre sí, trayendo referencias innecesarias a los milagros de Jesús, es evidente debido al testimonio que tenemos que ellos creían que Él había hecho estas grandes obras basándose en los registros de primera mano de aquellos que vieron estos mismos milagros. Por lo tanto, los libros del Nuevo Pacto nos presentan un fuerte conjunto de testimonios tempranos de múltiples fuentes que acuerdan unánimemente que Jesús sí realizó esos milagros.

Otros Testimonios Cristianos Tempranos

Deberíamos observar muy brevemente que también hay muchas otras fuentes cristianas tempranas que mencionan los milagros de Jesús. Claro está, que alguien podría argumentar que ellos simplemente estaban repitiendo lo que leían en los evangelios y que esto no podría contarse como testimonio adicional; y en cierta medida esto es cierto. Sin embargo, otros claramente conservan lo que al menos dice ser el testimonio de testigos oculares.

Ireneo

  • «Incluso puedo describir el lugar donde el bendito Policarpo solía sentarse y discutir -su salida también, y su entrada- su modo de vida general y apariencia personal, junto con los discursos que entregó al pueblo; también cómo él hablaría de su relación familiar con Juan, y con el resto de los que habían visto al Señor; y cómo haría remembranza de sus palabras. Todo lo que él había escuchado de ellos con respecto al Señor, tanto con relación a Sus milagros como a Sus enseñanzas, Policarpo las había recibido de los testigos oculares de la Palabra de vida, las cuales relataría a todos en armonía con las Escrituras».5

Cuadrado de Atenas

También tenemos un extracto de una carta de este líder de la iglesia a principios del siglo segundo. Él escribe:

  • «Aún más, las obras de nuestro Salvador estuvieron siempre presentes: estas fueron reales, las que consistían en aquellos que habían sido sanados de sus enfermedades, aquellos que habían sido resucitados de entre los muertos; que no solo fueron vistos mientras estaban siendo sanados y levantados, sino que luego estuvieron constantemente presentes. Tampoco permanecieron solo durante la estadía del Salvador en la tierra, sino también un tiempo considerable después de Su partida; y, de hecho, algunos de ellos han sobrevivido incluso hasta nuestros días».6

Evidencias Adicionales Para los Milagros de Jesús

Tales documentos indican la presencia perdurable entre la comunidad cristiana de los testigos que afirmaron no sólo haberlo sido, sino que aun experimentaron personalmente el poder milagroso de Jesús. Los evangelios mencionan a jóvenes sanados por Jesús o resucitados de entre los muertos. No es impensable que algunos de esos niños a los que Jesús había sanado alrededor del 30-33 d. C. pudieran haber vivido hasta principios del siglo segundo. En cualquier caso, aunque tal testimonio no constituye una prueba absoluta y no necesita ser creído, es una evidencia adicional.

Justino Mártir

Las palabras de hombres como Justino Mártir también son dignas de atención:

  • «Y que se predijo que nuestro Cristo debería sanar todas las enfermedades y resucitar a los muertos, escuchen lo que se dijo. Están estas palabras: ‘A su regreso, el cojo saltará como un ciervo, y la lengua del tartamudo será clara al hablar: los ciegos verán, y los leprosos serán limpiados; y los muertos se levantarán y caminarán’. Y que Él hizo esas cosas, puede aprender de los Hechos de Poncio Pilato».7

Evidencias Circunstanciales Para los Milagros de Jesús

Lo que es particularmente interesante aquí, es la afirmación de Justino de que el testimonio a los milagros de Jesús fue realmente una cuestión de registro público. Él insta a sus lectores a buscar los propios documentos de Poncio Pilato sobre el asunto. Es posible, por supuesto, que Justino estaba fanfarroneando, esperando que sus lectores no buscaran los documentos, pero esto parece una estratagema improbable. Es también muy posible que Justino estuviera equivocado o desinformado sobre el tema. Debido a que los registros reales la época de Poncio Pilato como gobernador de Judea no han sobrevivido hasta el día de hoy, no podemos tomar el desafío de Justino, pero su declaración proporciona al menos evidencias circunstanciales de que realmente había registros legales de los milagros de Jesús. Tomándolo como un todo, es otra pieza de evidencia digna de mención.
El Testimonio de Josefo

Hay un pasaje controversial en los escritos del historiador judío del siglo I, Josefo, el cual merece consideración. En manuscritos que sobrevivieron de las obras de Josefo se lee:

  • «Ahora, por esta época, Jesús, un hombre sabio, si es lícito llamarlo hombre, porque era un hacedor de obras maravillosas, un maestro de tales hombres que reciben la verdad con placer. Él atrajo sobre él tanto a muchos de los judíos como a muchos de los gentiles. Él era [el] Cristo; y cuando Pilato, a sugerencia de los hombres principales entre nosotros, lo había condenado a la cruz, aquellos que lo amaron al principio no lo abandonaron, porque se les apareció vivo nuevamente al tercer día, como los profetas divinos habían predicho estas y otras mil cosas maravillosas sobre él; y la tribu de los cristianos, así llamada por causa de él, no se ha extinguido hasta el día de hoy.».8William Whiston, The Works of Josephus (Hendrickson, 1987) 480.]

¿Referencia Adicionada?

No es difícil ver por qué esta referencia es controversial. Josefo fue un historiador judío no cristiano que se identificó con los fariseos, y por lo tanto hay cosas en este pasaje que es difícil imaginarlo escribiéndolas. Algunos críticos sugieren que toda la sección fue adicionada por cristianos de siglos posteriores, pero esto es improbable. La mayoría de los eruditos especializados en Josefo creen que el pasaje fue aumentado e interpolado por escribas cristianos posteriores, pero esas porciones del pasaje, don de hecho, originales.

Posible Lectura Original

Ellos argumentan que la evidencia señala a la lectura original, la cual se lee así:

  • «En esa época, apareció Jesús, un hombre sabio. Fue un hacedor de hechos sorprendentes, un maestro de personas que reciben la verdad con placer. Y ganó seguidores entre muchos judíos y entre muchos de origen griego. Cuando Pilato, a causa de una acusación de los principales hombres entre nosotros, lo condenó a la cruz, aquellos que lo habían amado previamente no dejaron de hacerlo. Y hasta el día de hoy, la tribu de los cristianos, nombrados en su honor, no ha desaparecido».9

¿Qué piensa la Mayoría de los Eruditos Sobre la Lectura Original?

Es de interés particular para nuestros propósitos señalar aquí que la referencia a las obras milagrosas de Jesús es considerada como original por la mayoría de los eruditos. El informe de Josefo de este detalle es significativo porque como señala el Dr. Edwin Yamauchi:

  • «Sus registros de la Guerra Judía ha probado ser muy exacto; por ejemplo, ellos han corroborado por medio de excavaciones arqueológicas en Masada, así como también por historiadores como Tácito. Es considerado un historiador bastante confiable».10

Mientras que hay suficientes preguntas acerca de este pasaje para justificar ciertas reservas acerca de basar cualquier cosa de manera concluyente solo en ello, parece proporcionarnos con un extraño muy temprano, educado e inteligente que aceptó como hecho histórico el testimonio de aquellos que afirmaban que Jesús había realizado milagros públicos. Esto no es una prueba positiva, pero ciertamente es evidencia.

El Testimonio de los Críticos

Los evangelios nos dicen que hubo líderes judíos que no sólo se opusieron al ministerio de Jesús, sino que también denunciaron Sus milagros como obra de poderes satánicos más que del poder de Dios (Mateo 9:34; Marcos 3:22; Lucas 11:15).

Lo que es interesante es que esto parece haber sido un enfoque consistente por parte de los oponentes de Jesús y del cristianismo. Por ejemplo, hay tradiciones rabínicas en el Talmud que registran que Jesús era un hechicero que usaba el mal, y las artes mágicas que aprendió en Egipto.11 Como explica un erudito:

  • «La literatura tradicional judía, aunque menciona a Jesús con moderación (y en cualquier caso debe usarse con precaución), apoya la afirmación del evangelio de que él era un sanador y un hacedor de milagros, a pesar de que se le atribuye estas actividades a la hechicería».12

Tradiciones en el Talmud

Si bien el Talmud no fue recopilado y escrito hasta varios siglos después de Cristo, contiene tradiciones anteriores al tiempo de su recopilación. Como se advierte en el comentario anterior, debemos tener cuidado al citar pasajes en el Talmud para señalar algún punto sobre la historia más temprana. Es difícil estar seguro de cuán lejos en el tiempo va realmente tal tradición. Sin embargo, el hecho de que estas tradiciones talmúdicas estén tan de acuerdo con el tipo de argumentos del Nuevo Pacto dice que es bastante sorprendente la resistencia que los líderes judíos estaban ofreciendo contra los milagros de Jesús. Esto parece ser una indicación de que había una tradición continua de los primeros opositores judíos de Jesús que descartaban la importancia de Sus milagros, no sobre la base de que no sucedieron, sino más bien sobre la base de que eran una señal del poder maligno en lugar del bien.
El Objetivo Judío: Negar las Historias de los Evangelios

También se debe notar que los líderes judíos estaban perfectamente dispuestos a negar de forma absoluta los relatos de los evangelios. Lo hicieron con cosas como el nacimiento virginal. Ellos perpetuaron una historia de que María no era virgen en absoluto, sino que había sido seducida por un soldado romano13 (una afirmación escandalosa que no solo convertía a Jesús en un hijo ilegítimo sino que también lo hacía medio gentil). Vale la pena observar entonces, que los judíos nunca adoptaron este enfoque con los milagros de Jesús. Mientras desafiaban otros elementos de la vida de Jesús, nunca negaron que Él había realizado milagros públicamente. Lo mejor que ellos pudieron hacer fue tratar de convertir Sus milagros en una acusación.

Celso: Opositor Pagando del Cristianismo

Los judíos no fueron los únicos opuestos al cristianismo. Un filósofo y opositor pagano del cristianismo llamado Celso también admitió que Jesús obró milagros, pero argumentó que estos eran señales de brujería malvada e incluso obra del mismo diablo.14 Por lo tanto, los primeros opositores de la fe cristiana son tan claros como los propios cristianos de que Jesús realizó señales milagrosas.

El Testimonio de los Herejes

Los cristianos ortodoxos no fueron los únicos en venerar a Jesús en los primeros siglos después de Su vida y ministerio. Hubo una variedad de sectas religiosas que pronto intentaron apropiarse de Jesús. Los grupos iban desde los judíos ebionitas (que creían que Jesús era un simple profeta humano sin ninguna naturaleza divina) a los gnósticos (que denunciaban al Dios del Viejo Pacto como el malvado creador de la realidad física y creían que Jesús era un ser completamente espiritual y divino que no tenía una naturaleza humana en absoluto). Vale la pena señalar brevemente que ninguno de estos grupos negó que Jesús había realizado milagros.

Honra a Otros que no Llevaron a Cabo Ningún Milagro

Considere esto por un momento. Juan el Bautista también fue honrado como profeta y maestro por una diversidad de sectas religiosas de la época, y aún pocas personas le atribuyeron algún milagro. A la mayoría de los rabinos más venerados en el judaísmo nunca se les atribuyeron milagros. Los griegos veneraban ampliamente a Platón, Sócrates y muchos otros sabios con una devoción verdaderamente religiosa y, sin embargo, no les atribuían milagros. Si Jesús hubiera sido un simple maestro profundo que no hizo ningún milagro, parece probable que haya al menos algunos individuos o sectas que lo honren como tal y nieguen Sus milagros. Sin embargo, aunque tenemos registros de incluso algunas herejías aparentemente pequeñas y bastante oscuras en los primeros siglos de la iglesia, no parece haber habido ningún grupo en ninguna parte que creyera que Jesús fuera un maestro que no hiciera milagros.

Conclusión de Los Milagros de Jesús

Primera Parte

Hemos destacado que los diversos libros del Nuevo Pacto representan nuestro primer testimonio acerca de Jesús y que estos autores son consistentes en su descripción de Jesús llevando a cabo muchos milagros. No solo esto, están de acuerdo sobre qué tipo de milagros realizó Jesús e incluso corroboran algunos de los mismos milagros específicos. También notamos que el historiador Josefo del primer siglo afirma que Jesús hizo obras espectaculares. Observamos que los críticos de la fe cristiana negaban cosas como el nacimiento virginal, pero nunca negaron los milagros de Jesús. Más bien, acordaron que Él hizo milagros, pero lo acusaron de hechicería o poder satánico. Otras sectas religiosas rivales junto con el cristianismo también afirmaron sin excepción que Jesús sí realizó milagros. De hecho, no hay ningún testimonio antiguo acerca de Jesús en ninguna parte que niegue Sus milagros. Entonces, ¿qué significa todo esto?

Segunda Parte

Ciertamente hoy existen muchos fraudes y a lo largo de la historia reclamaron poderes milagrosos, pero en realidad no llevaron a cabo milagros. Muchas personas creyeron en tales hombres y otros los acusaron de magia malvada, pero también tenían muchos críticos que los llamaban por lo que eran: mentirosos e impostores. También hubo muchos líderes religiosos que, con el tiempo, comenzaron a atribuirles milagros por aquellos que reverenciaban su memoria, pero el testimonio más antiguo no afirma estos registros. Sin embargo, cuando se trata de Jesús el testimonio unánime de Sus seguidores, Sus críticos y otros, es que realizó grandes milagros. Estos registros no son desarrollos tardíos, más bien, regresan directamente a los testigos. Esto, por supuesto, no prueba con una certeza 100% lógica que Jesús realizó esos milagros.

Tercera y Última Parte de la Conclusión de Los Milagros de Jesús

Los milagros de Jesús podrían, supongo, ser el mayor engaño en la historia, o quizás el mayor error humano colectivo en la observación. Pero mientras que esto no constituye una prueba absoluta, es evidencia. Es precisamente el tipo de evidencia que uno esperaría si los registros de los evangelios acerca de los milagros de Jesús fueran ciertos. Ciertamente, es más que suficiente evidencia al menos para decir que es completamente racional creer que Jesús verdaderamente hizo estas cosas extraordinarias y milagrosas. Aquellos que desecharían esta evidencia probablemente lo hagan porque su cosmovisión no les permitirá aceptar la posibilidad de milagros en lugar de que exista evidencia real contra ellos. Entonces sí, ciertamente hay evidencia histórica de que Jesús realizó milagros.

  1. Para un estudio completo sobre este tema, leer, Richard Bauckham, Jesus, and the Eyewitnesses (Eerdmans, 2008). Si bien Bauckham ve incorrectamente algunos de los registros de los evangelios, como conteniendo errores históricos menores y que por lo tanto deben leerse con discernimiento, su investigación contiene información valiosa que demuestra la presencia e influencia continua de los testigos de la vida de Jesús en la comunidad cristiana del primer siglo.
  2. Bart Ehrman, Did Jesus Exist? (Harper One, 2012) 109.
  3. Ibid. 110.
  4. bíd. 314.
  5. Ante-Nicene Fathers, Volume 1, Pg. 568.
  6. The Apology of Quadratus, Bishop of Athens, as preserved in Eusebius «History of the Church» Book 4, Chapter 3.
  7. Justino Mártir, Primera Apología, capítulo 48.
  8. Antigüedades de los judíos, libro 18, capítulo 3, sección 3).[fn
  9. Bart Ehrman, Did Jesus Exist? (Harper One, 2012) 61.
  10. Lee Strobel, The Case for Christ (Zondervan, 1998) 86.
  11. Bart Ehrman, Did Jesus Exist? (Harper One, 2012) 67.
  12. M. Wilcox, Jesus in light of His Jewish environment (Aufstieg und Niedergang der romischen Welt 2, no 25.1, 1982) 133, as cited in Lee Strobel, The Case for Christ (Zondervan, 1998) 91.
  13. Bart Ehrman, ¿Did Jesus Exist? (Harper One, 2012) 67.
  14. Celsus’ words on the matter are preserved for us in block quotes in Origen’s «Against Celsus,» Book II, Chapter 49.

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