¡Queremos un Nuevo Gobernante!

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Queremos un Nuevo Gobernante
Queremos un Nuevo Gobernante

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NOTA: A menos que se diga lo contrario, las citas son tomadas de La Biblia de las Américas.

Editado por, Miguel Benavides

En este párrafo inicial, cualquiera pensaría que nos estamos refiriendo a toda esta catástrofe que vive actualmente Colombia. Se pensaría incluso que, los llamados «cristianos» no hicieran parte de la multitud sedienta de justicia propia. Ni estuvieran gritando junto a la turba, «¡Queremos un Nuevo Gobernante!». O creyendo lo que algunos líderes seudo cristianos llaman el «derecho a la protesta» pacifica. Pero es el derecho de todo cristiano en este o en cualquier otro país. ¿Correcto? No. No fue así.

¿Cuándo Decidieron Querer un Nuevo Gobernante?

Esto sucedió realmente hace más de 2.500 años en Israel. ¡Se cansaron de ser gobernados por Dios! «¡Queremos un nuevo gobernante! ¡No más Dios!». Repetían sin cesar en sus silenciosas marchas: «¿Para qué más Dios? A nosotros que nos gobiernen los hombres; total, ellos nos dan lo que Dios no nos da: alimento gratis, seguridad social, abrir nuevas oportunidades de estudio no solo para la ley, también en otras áreas. Y sí, imitemos al mundo, parezcámonos a él, no seamos fanáticos: ¡Queremos un nuevo gobernante!». Al fin y al cabo, los hijos de Dios no viven en Su reino, ni en el reino de los cielos: todavía extrañan y quieren vivir en el reino de los hombres.

El Disgusto de Samuel

La excusa perfecta siempre está en la boca de los instigadores: «Samuel. Ya estás viejo. Ya no sirves. Tus políticas quedaron obsoletas. Ni que decir de tus hijos. No sirven para nada. Cometen injusticias, roban, hacen contratos para favorecerse solo entre ellos. Se roban los impuestos. Por eso, ¡QUEREMOS UN NUEVO GOBERNANTE!». Y Samuel, claro está, se disgustó por esta exigencia: «¡Pueblo bruto! ¡Cómo se les ocurre! Nosotros que los hemos gobernado por menos años de los que los gobernaría un dictador; que todavía no los hemos terminado de oprimir y exprimir y ahora, ahora quieren un rey. ¡Qué tal estos!». Y Samuel disgustado oró a Dios.

Pero Dios es Su sabiduría le respondió a Samuel: «Haz todo lo que te digan—le respondió el Señor—, porque me están rechazando a mí y no a ti; ya no quieren que yo siga siendo su rey» (1º Samuel 8:7). ¿Y cómo, si querían un nuevo gobernante?

Lo que Pregunta el Ignorante

«¿Y desde cuándo Dios es mi rey? ¿Acaso ya estableció Su reino aquí en la tierra? Porque yo no lo veo. Tal vez está hablando de un reinado futuro. Pero aquí en la tierra; Dios no gobierna. Gobiernan los hombres. Y a los tales les exigimos que nos den. Y también protestaremos porque es nuestro derecho. ¡Abajo Samuel y sus hijos! ¡No queremos al gobierno de turno! ¡Queremos un nuevo gobernante!».

Esto es coincidencia. Simple coincidencia

• «Entonces Samuel transmitió la advertencia del Señor al pueblo que pedía un rey» (1º Samuel 8:10).

Advertencia de Dios Antes de que lo Derrocaran por un Nuevo Gobernante

• «—Esta es la manera en que un rey gobernará sobre ustedes—les dijo—. El rey reclutará en el ejército a los hijos de ustedes y los asignará a los carros de guerra y a sus conductores, y los hará correr delante de sus carros. 12 Algunos serán generales y capitanes del ejército, otros serán obligados a arar y a cosechar los cultivos del rey, y otros harán las armas y el equipo para los carros de guerra. 13 El rey tomará a las hijas de ustedes y las obligará a cocinar, a hornear y a hacer perfumes para él. 14 Les quitará a ustedes lo mejor de sus campos, viñedos y huertos de olivos, y se los dará a sus oficiales. 15 Tomará una décima parte de su grano y de sus cosechas de uvas y la repartirá entre sus oficiales y miembros de la corte».

Lo que Exigirá su Rey y lo que Hará Dios

• «17 Les exigirá la décima parte de sus rebaños, y ustedes serán sus esclavos. 18 Cuando llegue ese día, suplicarán ser aliviados de este rey que ahora piden, pero entonces el Señor no los ayudará. 19 Sin embargo, el pueblo se negó a escuchar la advertencia de Samuel. —Aun así, todavía queremos un rey—dijeron ellos—. 20 Nuestro deseo es ser como las naciones que nos rodean. El rey nos juzgará y será nuestro líder en las batallas. 21 Así que Samuel le repitió al Señor lo que el pueblo dijo, 22 y el Señor respondió: «Haz lo que te piden y dales un rey». Entonces Samuel estuvo de acuerdo y los envió a sus casas».

Los 3 Reyes de Israel y División del Reino

Y así fue. De hecho, todos los 3 reyes de Israel primeramente y después de la división del reino oprimieron a sus compatriotas (Leer, 1º Reyes 12).

Esto le dijo Roboam al pueblo Israel:

• «Mi dedo meñique es más grueso que los lomos de mi padre. 11 Por cuanto mi padre os cargó con un pesado yugo, yo añadiré a vuestro yugo; mi padre os castigó con látigos, pero yo os castigaré con escorpiones» (1º Reyes 12:10-11).

Sin comentarios.

Israel Bajo un Gobierno Tirano

Primeramente, es claro, que el desconocimiento, no solo de las Escrituras, también del contexto histórico en el que vivió el Dios encarnado, Sus apóstoles y discípulos, fue de total y completa opresión. Segundo, era un régimen totalitario. Sin derecho a reclamar. Y todo aquel que tratara de sublevarse terminaba mal. Si usted en su ignorancia no sabe de las guerras en Israel antes de la venida del Señor, busque en la Internet información. Finalmente, aprenderá a entender el contexto tan opresivo que vivía Israel antes del Mesías y hasta el año 70 d. C. Y lo más importante, finalmente, aunque sí hubo revueltas, sediciones, desmanes, etc. el imperio romano y su ley prevalecieron. Y los judíos no pudieron hacer nada.

Pero ¿qué Enseñó Jesús?

El Señor NO enseñó a Sus apóstoles y discípulos a rebelarse contra el imperio romano. Tampoco permitió el uso de la violencia entre Sus seguidores. Aunque sí, eran, en cierto sentido un grupo heterogéneo, solo en una ocasión se usó violencia como en el caso de Malco (Mateo 18:19). Pero este solo versículo NO hace doctrina, y tampoco indica que el Señor estaba de acuerdo con la violencia.

Si Jesús hubiera querido incitar a la violencia, al derecho de la protesta, a la reducción de impuestos, etc. al marchar pacíficamente por las calles de Jerusalén se hubiera registrado en las Escrituras. Pero nada de eso enseñó el Señor de señores. ¿Por qué hay entonces, seudo cristianos enseñando a otros seudo cristianos a que usen su «derecho a la protesta»? Y, de hecho, estos seudo cristianos en su reino terrenal, salen a las calles con las banderas nacionales de sus respectivos países «exigiéndole» a los gobernantes de ese reino una mejor salud, no pagar más impuestos, mejoras en la educación, etc. Con esto, demuestran que el reino de ellos es de este mundo. Y siguen la corriente de este mundo como ignorantes llevados como se llevan a los animales al matadero.

Aquí, no tenemos espacio para explicar el registro de las palabras del Señor en Lucas 22. Pero haga uso correcto de la hermenéutica bíblica y decida si el Señor estaba incitando a la violencia.

Finalmente, ¿en Cuál Reino Prefiere Vivir?

La gran mayoría de cristianos sabemos que nuestro reino no es de este mundo. Aunque espiritual, nuestro reino sí tiene un Rey que es Soberano, Señor (Amo), etc. y que Él vino a establecerlo. De hecho, existen muchas escrituras que afirman estas realidades espirituales. Ahora, que usted no viva todavía en ese reino porque es un seudo cristiano no es mi problema. Lo que debe hacer es revisarse a sí mismo si efectivamente usted ya nació de nuevo y es ciudadano de ese reino. Pero si su ciudadanía todavía es de este mundo, con razón usted espera más del gobierno de los hombres que del reino de Dios o el reino de los cielos.

Jesús no es Mentiroso. Él Predicó de Este Reino

Así es. Primeramente, el mismo Jesús predicó de Su reino, no para un futuro lejano. Era, es y seguirá siendo para cualquier época. Lo fue para la época de Jesús y lo es para nuestra época.

• «Desde entonces Jesús comenzó a predicar y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado» (Mateo 4:17).

El Señor Autorizó a los 12 a que Predicaran Su Reino

• Y cuando vayáis, predicad diciendo: «El reino de los cielos se ha acercado» (Mateo 10:7).

Sin embargo, si desea continuar estudiando más acerca del reino, busque en una concordancia la palabra reino o la frase reino de Dios o reino de los cielos y aprenderá.

Cómo Deben Vivir los Ciudadanos del Reino de Dios en la Tierra

Primero: Pensando que NO Somos de Este Mundo

• «Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero como no sois del mundo, sino que yo os escogí de entre el mundo, por eso el mundo os odia» (Juan 15:19).
• «Porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también ansiosamente esperamos a un Salvador, el Señor Jesucristo» (Filipenses 3:20).
• «Así que ahora ustedes, los gentiles, ya no son unos desconocidos ni extranjeros. Son ciudadanos junto con todo el pueblo santo de Dios. Son miembros de la familia de Dios» (Efesios 2:19 – Nueva Traducción Viviente).

Segundo: Haciendo Rogativas

• «Exhorto, pues, ante todo que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres; 2 por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y sosegada con toda piedad y dignidad. 3 Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, 4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al pleno conocimiento de la verdad».

Finalmente: Reconociendo Nuestra Autoridad Terrenal

• «Todos deben acatar la autoridad que preside, pues toda autoridad procede de Dios y las autoridades que existen han sido establecidas por él. 2 Por tanto, los que se oponen a la autoridad se rebelan contra lo que Dios ha dispuesto y recibirán su merecido. 3 Los gobernantes, en efecto, no están para intimidar a los buenos, sino a los malos. ¿Aspiras a no tener miedo de la autoridad? Pues pórtate bien, y sólo elogios recibirás de ella, 4 ya que está al servicio de Dios para hacer el bien. Pero, si te portas mal, teme lo peor, pues no en vano está dotada de poderes eficaces al servicio de Dios para castigar severamente a los que hacen el mal».

¿Por qué Acatar la Autoridad?

• «5 Es preciso, por tanto, que acatéis la autoridad, y no sólo por miedo al castigo, sino como un deber de conciencia. 6 Dígase lo mismo de los impuestos que pagáis; quienes os los exigen son como representantes de Dios, dedicados precisamente a ese cometido. 7 Dad a cada uno lo que le corresponda, lo mismo si se trata de impuestos que de contribuciones, de respeto que de honores» (Romanos 13:1-7 – La Palabra [España]).

¡Queremos un Nuevo Gobernante! y su Conclusión

«Somos la Primera Línea»

Para terminar, incluyo las siguientes palabras, tomadas de la meditación de un hermano en la fe y amigo, con respecto a lo que estamos viviendo y el querer un nuevo gobernante:

• «Que yo sepa, en mi humilde opinión, los cristianos, no hemos sido llamados a juntarnos con aquellos que desconocen el señorío de nuestro Señor Jesucristo y desconocen Su Palabra, que se adjudican el derecho de juzgar y condenar lo que por Dios ha sido establecido muy independientemente de que quienes gozan de dichos privilegios, esto es las autoridades, cumplan o no con su deber. Lo que si nos compete directamente como cristianos es hacer lo que dice la Palabra de Dios».[1]

Notas a pie de página:

[1] Artículo, ¿Protestas u orar? Miguel Benavides, Pastor.

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