El Arrianismo y su Influencia Actual

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Por, Ryan Turner

NOTA: WBTS: Watchtower Bible and Tract Society

Introducción

El arrianismo es la enseñanza de que Jesucristo no es, por naturaleza, igual al Padre, sino que es la primera creación de Dios. Arrio, fue el fundador de este movimiento y sus doctrinas heréticas dieron origen al arrianismo. Murió en el año 336 d. C. Sus ideas tendrían un tremendo impacto en la temprana iglesia al hacer que la misma precisara la ortodoxia con un número de credos. Sin embargo, su impacto continúa hasta nuestros días con grupos como los de los testigos de Jehová. Como resultado de sus creencias, estos modernos arrianos producen una cantidad de argumentos bíblicos para apoyar sus disputas de que Jesús no es Dios encarnado. Aunque bíblicamente el arrianismo es una herejía, sus doctrinas han obligado a la iglesia cristiana y a través de todas las generaciones, a defender lo que se enseña claramente en la Biblia con relación a la persona y naturaleza de Cristo.

Antecedentes Históricos del Arrianismo

El fundador del arrianismo no fue otro sino Arrio. Estudió bajo la dirección de Luciano de Antioquía, quien veía a Jesús como un ser intermedio: mitad divino y mitad humano. De hecho, Luciano nunca pensó que el Logos era totalmente Dios o totalmente hombre. Por lo tanto, Jesús cuenta con un alto posicionamiento entre las criaturas aun para ser llamado
«… el primogénito de toda creación» (Colosenses 1:15b). Jesús es sobrenatural, pero no es igual al Padre. Harold Brown declara: «El arrianismo desarrolló la idea de que el Hijo es un ser creado por el Padre, más no engendrado por Él, semi divino, que tiene un origen en el tiempo o por lo menos un principio definitivo antes de la creación del mundo material».[1] Posteriormente, Arrio recibiría su ordenación como presbítero en Alejandría, en el año 311 d. C. Contó con muchos amigos en altas posiciones, incluyendo algunos obispos asiáticos, que toleraron sus ideas.

Como resultado de la difusión de sus enseñanzas, Arrio recibió oposición de algunos de sus oponentes. Uno de estos, fue el Obispo Alejandro, el cual argumentó que Jesús era de la misma sustancia con el Padre (homoousios). De otro lado, el grupo opuesto fue conocido como el grupo homoiousios. Este grupo creía que Jesús era de naturaleza semejante con el Padre. Como resultado de este desacuerdo, hubo una gran controversia entre las muchas iglesias locales. Este argumento convencería a Constantino de llamar a un concilio: el de Nicea.

El Concilio de Nicea

318 obispos del oriente y unos pocos del occidente se reunieron en Nicea. Debatieron los temas por cierto tiempo, pero no se llegó a ningún acuerdo. Con el tiempo, los arrianos cometieron el error de presentar una declaración de su fe por parte de Eusebio de Nicomedia. Brown comenta acerca de la declaración: «Esta, negaba franca y categóricamente la deidad de Cristo, impresionando aun la menos aguda de la inmensa mayoría».[2] Como resultado, «fue rotundamente rechazada».[3] Los arrianos apelaron a Eusebio de Cesarea, quien elaboró un credo que se convertiría en el modelo para el credo niceno. El mismo Constantino actuó y abogó por la adición de homoousios (consubstancial). Muchos de los obispos arrianos cedieron y el emperador ordenó que los escritos de Arrio fueran quemados.

A pesar de los esfuerzos del emperador, el credo niceno no resolvió totalmente el tema. Pronto, el emperador empezó a escuchar a los simpatizantes de Arrio. Incluso, restableció a Eusebio de Nicomedia y quitó a algunos obispos que estaban a favor del credo. Después de la muerte de Constantino, sus tres hijos permitieron a muchos de los obispos a favor del credo niceno que volvieran a sus oficios.

El Conflicto de los Años 340 a 380

Este período marca una época de lucha en el imperio. Había una gran lucha entre la ortodoxia y el arrianismo. La breve restauración por los hijos de Constantino no duraría mucho. En el año 356, Constantino condenó a Atanasio, el cual fue obligado a huir al desierto. Constantino apoyó el arrianismo hasta tal extremo que Harold Brown observa: «Para el año 361, una generación después de Nicea, la victoria de los arrianos parecía total».[4] Sin embargo, la lucha no estaba terminada. Juliano, pronto subió al trono. Él fue el último de los monarcas paganos. Favoreció la tolerancia religiosa y restauró a muchos de los obispos ortodoxos. Bajo su gobierno, el arrianismo nunca se cristalizó y la ortodoxia ganó bastante terreno. En el año 362, hubo un sínodo en Alejandría, el cual enfatizó la deidad del Hijo y del Espíritu Santo. Esto se convertiría en el precursor para Constantinopla. En el año 363 se presentaron más luchas, las cuales duraron poco. Alrededor del año 370, Valente llegó al trono, siendo el último de los emperadores a favor del arrianismo. Murió en el año 378 y esto dejó al oriente con una falta de apoyo político para el arrianismo.

Eventualmente, Graciano se convirtió en emperador asociado (coemperador) con Teodosio (desde el año 379-395 y posteriormente como único emperador del 394 al 395). Poco después del inicio de su reinado fue bautizado y expidió un edicto promoviendo la ortodoxia cristiana. Brown comenta: «El mismo credo niceno estableció el énfasis en la encarnación, pasión, resurrección y segunda venida de Cristo, y en su orientación era más bien histórica que teológica. Por el contrario, el decreto de Teodosio enfatiza la deidad del Padre, Hijo y Espíritu Santo, y la doctrina de la Trinidad y no menciona la obra de Cristo como tal».[5] Teodosio convocó entonces el Segundo Concilio Ecuménico en Constantinopla y tomó todo el obispado de los arrianos y se los dio a los ortodoxos. Brown comenta: «Este Segundo Concilio Ecuménico realmente marcó el principio de la ortodoxia ecuménica, porque a diferencia de Nicea, representó la conclusión más que el principio del conflicto con el arrianismo».[6] Con Constantinopla y los esfuerzos de Teodosio el arrianismo había llegado claramente a su fin y la ortodoxia triunfaba en la cristiandad.

Los Testigos de Jehová: Los Modernos Arrianos

A pesar de los mejores esfuerzos de la iglesia ortodoxa de extirpar este mal llamado arrianismo, existen ramificaciones de la creencia que continúa hasta hoy. Una de estas ramificaciones es la Watchtower Bible and Tract Society. Fundada entre mediados y finales del siglo 19 por Charles Taze Russell, este grupo cuenta con varios millones de seguidores en numerosos países del mundo. Como los antiguos arrianos, estos modernos testigos, creen que Jesús es un ser creado el cual no es ni eterno ni Dios. Específicamente argumentan que Jesús es el arcángel Miguel. Sin embargo y al examinar un número de Escrituras, sus argumentos no se sostienen.

La Verdadera Naturaleza de Jesús

A pesar de los esfuerzos humanos de los testigos, no hay apoyo bíblico para el argumento de que Jesús es inferior al Padre. De hecho, uno puede hacer una fuerte defensa en el caso de la deidad de Cristo.

Primero: En Juan 20:28, Tomás le declara a Jesús: «¡Señor mío y Dios mío!». Bruce Metzger señala que es extraño que Jesús no hizo ningún esfuerzo para corregirlo, sino que además, Jesús la acepta y elogió a los «… que no vieron, y sin embargo creyeron» (v. 29).[7]

Segundo: En Hechos 7:59, Esteban le ora a Jesús. Metzger hace un comentario revelador: «Por lo tanto, si la opinión de los testigos de Jehová es correcta, o sea, que Jesús es sólo una criatura espiritual, entonces, Esteban fue un idolatra al orarle a alguien que no era verdaderamente Dios».[8]

Tercero: Con relación a Gálatas 1:1, Metzger comenta: «Pablo claramente distingue a Jesucristo de los hombres y lo coloca a Él con Dios el Padre»[9] Pablo usa dos preposiciones con hombre y hombre, pero solo una con referencia a Dios el Padre y a Jesús. Pablo era judío y un estricto monoteísta, algo que él nunca discutía. De hecho, «Aun aquellos a quienes él combate en esta Epístola a los Gálatas, los judaizantes, hasta donde podemos ver, no tenían problemas con el punto de vista elevado de Pablo acerca de Cristo».[10]

Cuarto: Juan 10:30 registra a Jesús afirmando: «Yo y el Padre uno somos». Los judíos intentaron matarlo apedreándole, porque ellos sí entendieron que Él estaba afirmando Su deidad: «Los judíos le contestaron: No te apedreamos por ninguna obra buena, sino por blasfemia; y porque tú, siendo hombre, te haces Dios» (Juan 10:33), lo cual, tampoco fue discutido por Jesús. Metzger señala que los testigos de Jehová intenta evitar las implicaciones obvias de este pasaje: «La nota marginal de la traducción de ellos, sugiriendo que ‘son uno’, significa ‘son o se encuentran en unidad’ es una interpretación alterna que le falta tanta justificación, que los traductores no se atrevieron a introducirla en el texto mismo».[11] Una vez más, los judíos sí entendieron la afirmación de Jesús e intentaron matarlo a Él: “»Sicológicamente, no había razón para que ellos se enfurecieran contra Jesús, si todo lo que Él aseguró era ser uno en designio y perspectiva con el Padre».[12]

Quinto: Metzger señala que los escritores del Nuevo Pacto citaban con frecuencia pasajes del Viejo que se refieren a YHVH y estos, se refieren a Jesús».[13] Joel 2:32 registra: «Y sucederá que todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo …» Romanos 10:13 menciona el mismo pasaje, pero se refiere a Jesús como «el Señor» en Romanos 10:9: «que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo». Posteriormente el v. 13, dice: «porque: TODO AQUEL QUE INVOQUE EL NOMBRE DEL SEÑOR SERÁ SALVO». Definitivamente existe una relación entre Jesús y la deidad.[14] Metzger hace bien al concluir la evidencia afirmando: «Como con frecuencia se ha señalado, la declaración de Jesús es o verdadera o falsa. Si es verdadera, entonces Él es Dios. Si es falsa, o Él sabía que era falsa o no sabía que era falsa. Si mientras afirmaba ser Dios Él sabía que era falsa la afirmación, Él era entonces, un mentiroso. Si mientras afirmaba ser Dios no sabía que esta afirmación era falsa, Jesús era un demente. No existe otra alternativa».[15]

Traducciones Erróneas

Los testigos de Jehová traducen mal la Biblia a propósito para querer demostrar que Jesús es inferior al Padre y lo hacen con un número grande de traducciones en pasajes claves relacionados con la divinidad de Jesús.

Juan 1:1

De acuerdo a la Traducción del Nuevo Mundo, «la Palabra/el Verbo», era «un dios». Los testigos hacen esto debido a que no hay artículo definido presente: «Al usar aquí el artículo definido ‘un’, los traductores han pasado por alto el hecho bien conocido de que en la gramática griega los sustantivos pueden ser definidos por varias razones, esté o no presente el artículo definido griego».[16] Aun más, si los testigos aceptan esta traducción, ellos están aceptando ser politeístas. Finalmente, Metzger profundiza en un principio llamado la regla Colwell, la cual señala: «Un predicado nominativo definido tiene el artículo cuando sigue al verbo; este, no tiene el artículo cuando precede al verbo».[17] Solo el artículo es indefinido cuando el contexto lo demanda. De hecho, esta declaración sin un artículo definido no es para nada extraña en un contexto Juanino.

Colosenses 1:15-17

Primero: Otro pasaje que los testigos distorsionan es Colosenses 1:15-17, donde tradujeron: «Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación; 16 porque por medio de él todas las [otras] cosas fueron creadas en los cielos y sobre la tierra, las cosas visibles y las cosas invisibles, no importa que sean tronos, o señoríos, o gobiernos, o autoridades. Todas las [otras] cosas han sido creadas mediante él y para él.17 También, él es antes de todas las [otras] cosas y por medio de él se hizo que todas las [otras] cosas existieran». La palabra [otras] no se encuentra presente en el original griego. Metzger comenta: «De hecho, la antigua herejía de Colosas, la cual Pablo había tenido que combatir, es muy parecida a la que sostienen los modernos testigos de Jehová, de que algunos de los colosenses defendían la idea gnóstica de que Jesús era el primero de muchos otros seres creados intermediarios entre Dios y los hombres».[18]

Segundo: El verbo «crear» con referencia al Hijo y al Padre no se encuentra ahí. De igual manera, la referencia al «primogénito de la creación» no indica inferioridad ante Dios, sino primacía sobre la creación: «Lo que Dios engendra es Dios, de la forma como el correo engendra correo. Lo que Dios crea no es Dios; así como lo que el hombre hace, no es correo».[19] De hecho, en el mismo libro, Pablo en Colosenses 2:9 menciona la deidad de Cristo en el tiempo presente de «habitar», indicando que en Jesús «habita» en forma corporal, o sea en Su humanidad, «toda la plenitud de la Deidad». En este caso, de Dios mismo.

Filipenses 2:6

Otro ejemplo de las malas traducciones que hacen los testigos de Jehová para acomodar su teología, es el pasaje que encontramos en Filipenses 2:6, el cual es traducido así: «quien, aunque existía en la forma de Dios, no dio consideración a una usurpación, a saber, que debiera ser igual a Dios». Sin embargo la traducción del Nuevo Mundo, contradice de plano, un gran número de otras traducciones. J. H. Thayer declara: «Quien, a pesar de que llevaba la forma de Dios, no pensó sin embargo que con esta igualdad con Dios era para estar aferrado o regresado».[20] De igual manera, Arthur S. Way traduce: «Él, aun cuando Él existió en la forma de Dios, no se aferró egoístamente a Su prerrogativa de igualdad con Dios».[21] Finalmente, J. B. Phillips lo traduce así: «Para Él, Quien por naturaleza siempre había sido Dios, no se aferró a Sus prerrogativas como Igual a Dios, sino que se despojó a Sí Mismo de todo privilegio al consentir ser un esclavo por naturaleza y nacer como hombre mortal».[22] Por lo tanto, la traducción de los testigos de Jehová es contraria a la moderna erudición del griego del Nuevo Pacto.

Tito 2:13

De igual forma, los testigos traducen Tito 2:13 erróneamente para que encaje con su teología: «y de nuestro Salvador», frase que separan de, «nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo». Metzger explica una regla que contradice esta traducción hecha por los testigos: «En resumen, esta regla es que cuando el copulativo ‘kai’ conecta dos sustantivos del mismo caso, si el artículo precede el primer sustantivo y no es repetido delante del segundo sustantivo, el último siempre se refiere a la misma persona que esta expresada o descrita por el primer sustantivo».[23] Otros eruditos están de acuerdo.[24] Por lo tanto, en contraste a La Atalaya, este pasaje enseña la conexión entre Jesús como Salvador y Dios.

Apocalipsis 3:14

Otro pasaje distorsionado por los testigos es el de Apocalipsis 3:14: «Y al ángel de la congregación que está en Laodicea escribe: Estas son las cosas que dice el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación por Dios:» (TNM). Aquí, hacen que Cristo se refiera a Sí mismo como «el principio de la creación de Dios». Sin embargo, el genitivo significa «de Dios», no «por Dios». Esto está correlacionado con la noción Paulina de «que Cristo es el origen o la fuente primaria de la creación de Dios». (Cf. Juan 1:3: «Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho»).[25]

Objeciones a la Divinidad de Jesús

En respuesta a los trinitarios, Arrio y hoy día, los testigos de Jehová, señalan que los pasajes relacionados a la divinidad están realmente hablando de Jesús de una manera honrosa. Dios, sigue siendo muy diferente al Hijo. Arrio argumentó que, «el lenguaje de la ‘filiación’ es variado en carácter y metafórico en naturaleza. Referirse al ‘Hijo’ más que una precisión teológica es una forma honroso de hablar».[26]

Respuesta

Atanasio proporcionó una excelente respuesta a la objeción de Arrio. Primero: Atanasio argumenta que solo Dios puede salvar: «Una característica esencial de ser una criatura es que uno requiere ser redimido. Ninguna criatura puede salvar a otra criatura. Solo el creador puede redimir la creación».[27] Sin embargo, de acuerdo a la teología cristiana, Jesús, es el salvador. Atanasio produjo un silogismo: Solo Dios puede salvar; Jesucristo salva; por lo tanto, Jesucristo es Dios.[28] Segundo: Atanasio señala que los cristianos adoran a Jesucristo y le oran a Él. Sin embargo, “»…. a los cristianos … se les prohíbe totalmente adorar a alguien o a algo, excepto Dios mismo».[29] Por lo tanto, de acuerdo a Arrio y a los testigos, los cristianos están practicando idolatría. Pero ni Arrio ni los testigos son capaces de refutar en forma significativa esto.

Objeción

A los testigos les encanta señalar que la palabra Trinidad no se encuentra en la Biblia. Por lo tanto, esta no debe ser verdadera.

Respuesta

La ausencia de la palabra «Trinidad» no desaprueba el hecho de que existe una. Metzger comenta: «La falacia de tal argumento se les deberá regresar a ellos al señalarles que el término favorito que usan los testigos, ‘teocracia’, tampoco aparece en ninguna parte de la Biblia. Sin embargo, en ninguno de los dos casos, la ausencia de la palabra ‘Trinidad’ o de la palabra para el gobierno de Dios ‘teocracia’, sugiere que las realidades expresadas por estas dos palabras están ausentes de la Escritura».[30] Aún más, existe un número de textos que demuestran el modelo trinitario.[31]

Objeción

Primero: los testigos de Jehová señalan que el Nuevo Pacto habla de la subordinación del Hijo al Padre como en Juan 14:28, donde Jesús declara: «… porque el Padre es más grande que yo». Metzger comenta con relación al Credo Atanasio: «Igual al Padre, según Su Divinidad: E inferior al Padre según Su humanidad».[32] De igual manera, Calvino comenta: «Cristo aquí, no compara la divinidad del Padre con Su propia divina, ni tampoco compara su naturaleza humana con la esencia divina del Padre, sino más bien, compara su condición actual con la gloria celestial que estaría recibiendo en ese momento».[33] Segundo: Jesús está hablando en un contexto al animar a Sus discípulos a la luz de Su partida. Debido a que iba a someterse a la cruz, la explicación de la grandeza del Padre encajaría en Su declaración. Sin embargo, Él no está hablando acerca de Su creación o está negando Su eternidad. Tercero: De igual forma, Pablo habla de un número de modos relacionados a la obra de Jesús: 1ª Corintios 3:23: «y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios». 1ª Corintios 11:3: «Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho Pero quiero que sepáis que la cabeza de todo hombre es Cristo, y la cabeza de la mujer es el hombre, y la cabeza de Cristo es Dios». 1ª Corintios 15:24, 28: «24 entonces vendrá el fin, cuando Él entregue el reino al Dios y Padre, después que haya abolido todo dominio y toda autoridad y poder. 28 Y cuando todo haya sido sometido a Él, entonces también el Hijo mismo se sujetará a aquel que sujetó a Él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos». Pablo no está diciendo lo que está sujeción significa; sin embargo, uno debe reconocer la clara enseñanza de la divinidad de Jesús en otros pasajes.

Objeción

Con frecuencia los testigos objetan la idea de la Trinidad, debido al hecho que parece ser politeísta e ilógica y elimina la majestad del ser de Dios.

Respuesta

Aunque los cultos no cristianos podrían entender el concepto de la Trinidad como politeísta, de hecho, esta explica mejor la operación de Dios. Por ejemplo, ¿cómo puede Dios amar siempre si no había nadie que Él amara antes de la creación? Tendría que haber otra persona para que este amor se llevara a cabo. Metzger comenta: «Pero estas palabras, ‘Dios es amor’, no tienen un significado verdadero a menos que Dios sea dos Personas».[34] Debe existir un Amante, un Amado y un Espíritu de amor. Si es parte de Su esencia, Dios siempre debe amar. Además, no puede haber conciencia de Sí mismo si no existieran varias personas en la Trinidad. Esto no es para negar que la Trinidad sea un misterio. Metzger admite correctamente: «Como en la unidad de la Divinidad pueden existir tres personas de una sustancia, poder y eternidad es un misterio más allá de toda comprensión humana».[35] Sin embargo, un dios que pudiera ser totalmente comprendido no sería digno de nuestra adoración. Por lo tanto, la Trinidad es perfectamente compatible con la majestad y la unicidad de Dios.

Conclusión

El arrianismo no solo influyó en muchos de los teólogos en los primeros siglos del cristianismo; su impacto afectó la ortodoxia emergente. Brown comenta que el arrianismo le dio a «la iglesia la primera norma por la cual la ortodoxia pudiera ser medida en forma irrefutable».[36] La controversia arriana fue la primera a ser discutida por un concilio ecuménico. Este impacto continúa con grupos no cristianos como los testigos de Jehová que niegan la deidad de Cristo. Sin embargo, a pesar de sus mejores esfuerzos, sus argumentos no encajan con la evidencia bíblica. Más bien al jesús de ellos le falta poder para salvar. Metzger señala correctamente los efectos del punto de vista de los testigos: «Mientras él estuvo en la tierra, no fue sino un simple hombre y por lo tanto, el efecto expiatorio de su muerte no puede tener mayor relevancia considerando que es un simple ser humano perfecto».[37] Más adelante continúa: «… si la orientación principal de una secta con relación a Jesucristo está equivocada, se debe seriamente dudar si el nombre ‘cristiano’ pueda ser correctamente aplicado a tal sistema».[38] Sin embargo, a pesar de la evaluación negativa el cristiano, «tiene la gozosa seguridad que la obra mediadora de Su divino Señor es suficiente para traerlo al cielo, y no solo para 144.000, sino para una gran multitud que no puede ser contada».[39]

Fuentes:
  • Brown, Harold O. J. «Herejías: Herejía y ortodoxia en la Iglesia» («Heresies: Heresy and Orthodoxy in the History of the Church»). Grand Rapids: Hendrickson, 1988.
  • McGrath, Alister E. «Teología histórica: Una introducción a la historia del pensamiento Cristiano» («Historical Theology: An Introduction to the History of Christian Thought»). Malden, MA: Blackwell, 1998.
  • Metzger, Bruce M. «Los Testigos de Jehová y Jesucristo: Una valoración bíblica y teológica» («The Jehovah’s Witnesses and Jesus Christ: A Biblical and Theological Appraisal»). Theology Today. (Abril, 1953): 65-85.
Notas a pie página:

[1] Harold O. J. Brown, «Herejías: Herejía y ortodoxia en la historia de la Iglesia» («Heresies: Heresy and Orthodoxy in the History of the Church»), Grand Rapids: Hendrickson, 1988, 106.
[2] Harold O. J. Brown, «Herejías» («Heresies»), 117.
[3] Ibíd.
[4] Ibíd., 125.
[5] Ibíd., 137.
[6] Ibíd.
[7] Bruce M. Metzger, «Los Testigos de Jehová y Jesucristo: Una apreciación bíblica y teológica» («The Jehovah’s Witnesses and Jesus Christ: A Biblical and Theological Appraisal») Theology Today (Abril, 1953): 71.
[8] Ibíd.
[9] Ibíd., 72.
[10] Ibíd.
[11] Ibíd.
[12] Ibíd.
[13] Ibíd., 73-74.
[14] Otros ejemplos se encuentran en Isaías 60:19 con Lucas 2:32; Isaías 6:1, 3, 10, los cuales son una visión de YHVH comparada con Juan 12:37-41 donde Isaías vio una visión de Jesús. Y Salmo 23:1 con Isaías 40:10-11 donde YHVH es el Pastor y en Juan 10:11, donde Jesús es el Buen Pastor.
[15] Ibíd., 74.
[16] Ibíd., 74-75.
[17] Ibíd., 75.
[18] Ibíd., 76.
[19] Ibíd., 77.
[20] Ibíd., 78.
[21] Arthur S. Way, «Las cartas de San Pablo», 5ª edición («The Letters of St. Paul, 5th ed.»), Londres, 1921, 155, en Ibíd.
[22] J. B. Phillips, «Cartas a las Jóvenes Iglesias» («Letters to Young Churches»), Nueva York, 1948, 113, en Ibíd.
[23] Ibíd., 79.
[24] Metzger cita a PW Schmiedel, JH Moulton, AT Robertson, y Blass-Debrunner.
[25] Ibíd., 80.
[26] Alister E. McGrath, «Teología histórica: Una introducción a la historia del pensamiento cristiano» («Historical Theology: An Introduction to the History of Christian Thought»), Malden, MA: Blackwell, 1998, 49.
[27] Alister E. McGrath, «Teología histórica» («Historical Theology»), 49.
[28] Ibíd., 50.
[29] Ibíd.
[30] Metzger, 73.
[31] Cf. Mateo 28:19, 2ª Corintios 13:14, 1ª Corintios 6:11, 12:4-5, 2ª Corintios 1:21-22, Gálatas 3:11-14, 1ª Tesalonicenses 5:18-19, 1ª Pedro 1:2 etc.
[32] Ibíd., 81.
[33] Calvino, «Comentario del Evangelio, de acuerdo a Juan, II» («Commentary on the Gospel According to John, II») Edimburgo, 1847, 103, en Ibíd.
[34] Ibíd., 83.
[35] Ibíd.
[36] Brown, 106.
[37] Metzger, 70.
[38] Ibíd.
[39] Ibíd.

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