El evangelio para los católicos romanos

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El evangelio pardel evangelioa los católicos romanos es el mismo para cualquier otra persona, y se obtiene por gracia mediante la fe en creer y confiar solo en Jesús, para el perdón de los pecados, quien es Dios en carne. La salvación no se encuentra en ninguna iglesia autoproclamada como verdadera, ni se encuentra en querer ser bueno. Tampoco se encuentra en las buenas obras, ni en un corazón sincero. La salvación no se encuentra en compensar los pecados pasados mediante esfuerzos de restauración, penitencia o indulgencias, porque nunca un ser humano pecador llegará a hacer lo suficiente para agradar a Dios.

Debido a que Dios es tan infinitamente santo y justo y porque somos pecadores, somos incapaces de complacer a Dios por cualquier cosa que hagamos. De hecho, nuestras acciones justas se consideran trapos inmundos ante Dios (Isaías 64:6). Usted no puede hacer nada para ganar el perdón o sostener el perdón. La salvación ante Dios no se nos administra a través de un sacerdote terrenal en la iglesia católica rociando agua o estableciendo penitencias o recitando oraciones formuladas. La salvación para alguien católico no se sostiene por medio del esfuerzo de la persona que espera, intenta y se preocupa por ser lo suficientemente bueno como para mantenerse salvo.

Tal error solo puede llevar a la desesperanza y a una dependencia ilusoria e injustificada a quienes se aferran a la iglesia católica romana como el único medio por el cual –creen ellos, la salvación puede ser distribuida y mantenida. En este error, las personas con demasiada frecuencia buscan llegar al cielo siendo buenas, haciendo lo que la iglesia católica les enseña a hacer, rezando a María, cumpliendo indulgencias, rezando el rosario y una gran cantidad de obras establecidas por otros hombres tan pecadores como ellos mismo. Recuerde, en la ICR, la salvación es a través de la iglesia y sus sacramentos y no solo a través de Jesús, por la fe en Él. Así es exactamente cómo funcionan los cultos no cristianos como el mormonismo y los testigos de Jehová, que enseñan que la verdadera salvación se encuentra solo en la membresía de su iglesia y en el seguimiento de la revelación y la autoridad de sus maestros y tradiciones de la iglesia.

¿Está cansado de las exigencias de las obras?

En contraste con la posición de la ICR, si quiere ser perdonado de sus pecados, de una vez y para siempre, entonces venga a Cristo (Mateo 11:28). Necesita recibir a Jesús como su Señor y Salvador (Juan 1:12; Romanos 10:13). Debe pedirle a Jesús que le perdone sus pecados (Juan 14:14) y que confíe solo en Él y no en algo que pueda hacer. Recuerde, sus buenas obras no tienen mérito ante Dios (Isaías 64:6). Además, si tiene fe, es porque esa fe es la obra de Dios (Juan 6:28-29). Si cree, es porque Dios le ha concedido creer (Filipenses 1:29). No es por haber sido bautizado o por pretender ser bueno o sincero. Es todo de Dios. El Señor debe recibir toda la gloria para la salvación porque descansa completa y totalmente en Él. La salvación descansa solo en Cristo, y se recibe por fe aparte de las obras.

Por favor, lea cuidadosamente las siguientes Escrituras:

  • «por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios» (Romanos 3:23).
    «Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo
  • Jesús Señor nuestro» (Romanos 6:23).
  • «y Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por sus heridas fuisteis sanados» (1ª Pedro 2:24).
  • «Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él» (2ª Corintios 5:21).
  • «Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré» (Juan 14:14).
  • «Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar. 29 Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallareis descanso para vuestras almas» (Mateo 11:28-29).
  • «Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre» (Juan 1:12).
  • «No hago nula la gracia de Dios, porque si la justicia viene por medio de la ley, entonces Cristo murió en vano» (Gálatas 2:21).
  • «Porque concluimos que el hombre es justificado por la fe aparte de las obras de la ley» (Romanos 3:28).
  • «Porque ¿qué dice la Escritura? Y creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia» (Romanos 4:3).
  • «mas al que no trabaja, pero cree en aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia» (Romanos 4:5).
  • «Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna» (1ª Juan 5:13).

Una oración sugerida

La siguiente oración sugerida no es una fórmula, sino una representación de los principios bíblicos mediante los cuales podría comprender mejor el verdadero evangelio y recibir a Cristo como su Señor y Salvador. No es una fórmula derivada de la Sagrada Tradición o estampada con el sello de aprobación de la ICR. Sus principios se derivan de las Escrituras: somos pecadores; Dios es santo y no podemos, por nosotros mismos o nuestros esfuerzos ganar la salvación; la salvación es un regalo; es gratis; órele a Cristo; Jesús es el único camino; reciba a Cristo por fe; etc.

  • «Señor Jesús, reconozco que soy un pecador, y que te he ofendido al violar Tu Santa Ley. Te confieso mis pecados, y te pido perdón sólo a Ti. Reconozco quién eres, Dios en carne, creador, humilde Señor, que llevaste mis pecados en Tu cuerpo en la cruz. Vengo a Ti confiando en Ti, por fe, creyendo que me perdonarás por completo y así, tener vida eterna. Te pido, Señor, que vengas a mi corazón para que seas mi Señor. Confío en la obra de la cruz, no confío en alguna iglesia, ni en ningún santo, ni en María, ni en ningún sacerdote sino solo en Ti. Señor, Jesús, vengo a Ti a recibirte y a pedirte perdón y para pedirte que me justifiques por la fe, al confiar solo en Ti. Gracias».

Si es católico y ha confiado solo en Cristo para el perdón de sus pecados, entonces, bienvenido al cuerpo de Cristo. Bienvenido a la salvación y al don gratuito del perdón en Jesús.

A continuación, le recomiendo que lea la Biblia regularmente, hable con Jesús diariamente en oración y busque una iglesia que enseñe y se centre en Jesús como Señor, como Salvador, y que se apegue solo a la Biblia.

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