El Evangelio para los Musulmanes

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Assalamu alaikum

Apreciado musulmán,

El evangelio de Jesús es la Buena Nueva. Eso es lo que significa «evangelio» en griego, el idioma original del Nuevo Pacto. Es la buena nueva de que Jesús ha cumplido los requisitos de guardar la ley para que, a través de Él, podamos recibir el completo perdón de nuestros pecados. Jesús, al guardar la ley de Dios Padre perfectamente y al morir y resucitar de entre los muertos como prueba de que Su vida y sacrificio fueron aceptables para Dios, Él ha hecho posible que las personas reciban el regalo gratuito y completo de la salvación por fe.

Abraham, nuestro padre espiritual creyó a Dios y le fue contado por justicia (Génesis 15:6). Fue la fe que Dios le dio, que hizo posible que fuera justificado delante de Dios; no por guardar la ley ni siquiera los mandamientos ya que nunca hubiera sido perfecto delante de Dios por sus obras humanas.

La ley de Dios es perfecta porque Dios es perfecto. Esta refleja el carácter de Dios. Está mal mentir porque mentir va en contra del carácter de Dios. Está mal robar porque robar va en contra del carácter de Dios. Es por eso por lo que la ley nos dice qué está mal ya que se basa en el carácter sagrado de Dios. Es por eso por lo que la ley de Dios no es arbitraria. Está ahí por una razón. Aunque la ley es buena y perfecta, ningún hombre puede cumplirla perfectamente; sólo Jesús lo hizo.

Jesús nos enseñó que incluso mirar a una mujer deseándola en su corazón comete adulterio con ella (Mateo 5:27-28). Como ve, la ley de Dios no es simplemente para gobernar las acciones. Es también para guardar nuestros corazones y mejorar nuestras actitudes. La pureza de corazón es lo que Dios quiere de nosotros: pureza de corazón hasta lo más profundo de nuestro ser. ¿Por qué? Porque el corazón de Dios es el más puro y santísimo de todos. Y dado que la ley fue dada por Él y vino de Él, la ley es perfecta y santa. Ese es el nivel de perfección que debe tener cuando pretende guardar la ley. Debe ser perfecto y sin pecado para estar ante un Dios infinitamente santo.

Sin embargo, no podemos cumplir la ley. Pecamos y fallamos. La ley dice que no debemos mentir, pero nos muestra dónde lo hacemos: en nuestros corazones. Además, dice que no se ha de cometer adulterio, pero nos muestra dónde cometemos adulterio: en nuestros corazones. La ley de Dios es perfecta. Nosotros no. Dios es perfecto y santo. Nosotros no lo somos. No podemos guardar la ley de Dios porque somos finitos, limitados y estamos afectados por el pecado. Tenemos entonces que preguntarnos: ¿Cómo puede alguien esperar agradar a Dios al guardar la ley si nadie puede hacerlo? ¿Cómo puede alguien esperar agradar a Dios y alcanzar el cielo haciendo buenas obras? No es a nosotros mismos a quienes debemos complacer, sino a un Dios Santo y Puro.

La Buena Nueva

La buena nueva es que usted no tiene que tratar de guardar la ley de Dios para poderlo complacer e ir al cielo. Tampoco tiene que tratar de colocarse al mismo nivel de la perfección de Dios tratando de hacer buenas obras y guardar Su ley santa y perfecta. Usted no puede hacerlo. Si usted piensa que sí, entonces, su corazón está lleno de orgullo y pecado ya que estaría pensando que es perfecto y bueno como es el carácter santo de Dios. No puede guardar la ley de Dios a la perfección. Esto es imposible, pero lo que es imposible con nosotros es posible con Jesús. Él guardó toda la ley perfectamente y nunca pecó:

«el cual no cometió pecado, ni engaño alguno se halló en su boca» (1ª Pedro 2:22).

Jesús afirmó que, «Nadie tiene un amor mayor que este: que uno dé su vida por sus amigos» (Juan 15:13). Jesús dio Su vida por Sus amigos. Jesús realizó el más grande acto de amor. Él murió por su pecado y el mío. Pagó la pena por haber quebrantado la ley, pena que es muerte. Recuerde que el pecado trae condenación, pero Jesús tomó nuestros pecados y murió tomando el lugar que nos correspondía; y al hacerlo, Él también cargó nuestros pecados en la cruz: «y Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por sus heridas fuisteis sanados» (1ª Pedro 2:24). Este gran acto de amor no ha sido superado en todo el mundo. Es insuperable en el islam porque en el Corán, el mayor acto de amor, morir por otro, no lo realiza el dios Alá. Pero en la Biblia, sí. Jesús es Dios en carne, la segunda persona de la Trinidad, quien se convirtió como uno de nosotros, sufrió a manos de hombres pecadores, murió en la cruz y resucitó de entre los muertos. Por lo tanto, la promesa de Dios es que todos los que confían en Jesús serán, como Abraham, justificados ante Dios por la fe (Génesis 15:6).

El Corán dice en Surah 23:101-103: “Entonces, cuando se toque la trompeta, no habrá más relaciones entre ellos ese día, ¡ni se preguntará uno a otro! 102 Entonces aquellos cuyo balance (el de buenas obras) es pesado, alcanzarán la salvación: 103 Pero aquellos cuyo balance sea ligero, serán aquellos que han perdido sus almas; en el Infierno permanecerán”.

¿Estás cansado de tratar de guardar todas las leyes del islam mientras se esfuerza por hacer más buenas acciones que malas con la esperanza de que el Día del Juicio pueda superar sus malas acciones? Verá, debido a que logra su salvación en gran parte por sus obras, finalmente, no puede saber si estas han sido suficiente para ser salvo o no. Si está cansado de tratar de ser perfecto y de pretender obtener el Paraíso a través de sus esfuerzos y se da cuenta de que no es lo suficientemente bueno, entonces necesita a Jesús. Jesús dijo: “Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

Las Escrituras registran que Jesús perdonó pecados de acuerdo con Lucas 5:20 y 7:48-49. Él caminó sobre el agua (Mateo 14:25); resucitó de entre los muertos (Mateo 28:6). ¿Ha hecho más que Jesús guardando la ley o haciendo milagros? ¿Qué hay del profeta Mahoma? ¿Hizo más que Jesús? No. No lo hizo.

La buena nueva es que usted, como Abraham, puede ser justificado por fe. ¿Quiere la justicia que es por fe? ¿O quiere ganar el Paraíso a través de sus obras? ¿Puede ganarlo así? Hasta ahora, ¿lo ha logrado? ¿Ha hecho lo suficientemente bueno para ser salvo?

Jesús dijo:

  • … que Él da vida eterna (Juan 10:28-30).
  • … que recibió toda autoridad en el cielo y en la tierra (Mateo 28:18).
  • … que Él es el camino, la verdad y la vida (Juan 14:6).
  • … que resucitará a las personas en el día final (Juan 6:40, 44, 54).
  • … que el Espíritu Santo da testimonio de Él (Juan 15:26).

¿Quiere tratar de agradar a Dios a través del cumplimiento de la ley de Alá o por la gracia de Cristo? Nuevamente, Jesús dijo que el más grande acto de amor es morir por otro. ¿Es el más grande acto de amor pedirle que se gane el cielo a través de buenas obras que tal vez, si Alá quiere, podría ser salvo? ¿En quién se nos muestra el más grande acto de amor?

Si quiere la vida eterna que Jesús puede darle, entonces confíe en lo que hizo en la cruz y no confíe en sus propias obras para agradar a Dios. Crea en Jesús por fe. No es Mahoma quien perdona los pecados. Jesús sí lo hace (Lucas 5:20; 7:48-49). No es Mahoma quien murió y resucitó de entre los muertos. Jesús sí lo hizo. No fue Mahoma quien dijo: «Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar». Fue Jesús quien lo dijo. Y, Jesús también dijo: «… creed en Dios, creed también en mí» (Juan 14: 1). ¿Así de sencillo? Sí. Así de sencillo.

Como Abraham, sea justo a los ojos de Dios … por fe.

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