La perfección de los santos

0
450

Visite también nuestra sección, Vida cristiana
Visite también nuestra sección, Devocionales

Nuestro Señor Jesús, en Su Sermón del Monte, nos da, entre Sus mandatos uno que a primera vista parecería tal vez, el más difícil de llevar a cabo:

«Por tanto, sed vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto» (Mateo 5:48).

¿Cómo podría un hijo de Dios el cual ha sido justificado, salvado, y regenerado ser «perfecto»? ¿Es que todavía NO somos perfectos? Si todavía no soy perfecto, entonces, ¿qué necesito para ser «perfecto» de acuerdo a nuestro Señor Jesús?

Bíblicamente, un cristiano es perfecto; pero la perfección mencionada por nuestro Señor sólo se logrará verse reflejada en el AMOR con que se ama al hermano(a), al prójimo y a nuestro enemigo.

Un cristiano podría pensar que ama a su prójimo, aún a su enemigo; de hecho, esto es practicado en buena media por personas que no han sido justificadas, salvadas y regeneradas.

El Señor Jesús dice que nos conocerán como Sus discípulos, en cuanto al amor entre nosotros:

  • «En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros» (Juan 13:35).
  • «13 soportándoos unos a otros y perdonándoos unos a otros, si alguno tiene queja contra otro; como Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. 14 Y sobre todas estas cosas, vestíos de amor, que es el vínculo de la unidad» (Colosenses 3:13-14).
  • «Puesto que en obediencia a la verdad habéis purificado vuestras almas para un amor sincero de hermanos, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro» (1ª Pedro 1:22).
  • «yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfeccionados en unidad, para que el mundo sepa que tú me enviaste, y que los amaste tal como me has amado a mí» (Juan 17:23).

Meditemos hoy:

  • ¿Somos realmente los cristianos «perfectos en unidad»?
  • ¿Ha conocido verdaderamente el mundo que Dios envió a Su Hijo por la «perfección de nuestra unidad»?
  • Si en el mundo hay personas que sin ser cristianas cumplen este mandamiento, ¿por qué si nosotros nos jactamos de tener el Espíritu Santo y lo defendemos, como Dios, la Tercera Persona de la Trinidad, no hemos sido «perfeccionados en esa unidad»?

«Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto» (1ª Juan 4:20).

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí