Doctrinas cristianas fundamentales y ortodoxas en el cristianismo

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Por, Carlos E. Garbiras

En la apologética, la defensa de las doctrinas cristianas fundamentales ortodoxas, nos ayudarán a mantener el Cuerpo de Cristo protegido contra las herejías que se levantan contra estas doctrinas, y que permitirían que otras herejías permearan el Cuerpo de Cristo.
En esta segunda parte, enseñaré sobre las doctrinas que deben ser preservadas, guardadas y defendidas, aun cuando nos tilden de fanáticos como podría ser el caso.

Pero antes, voy a hablar, brevemente, de un tema que trata sobre la unidad de la iglesia. ¿Qué consideramos nosotros como creyentes, como unidad de la iglesia? Creería, en mi humilde opinión, que unidad es aceptar sin argumentaciones las doctrinas cristianas fundamentales ortodoxas en el cristianismo. Pero tristemente, además de que estas nos han separado, las no fundamentales también lo han hecho. Si pudiéramos (y el Señor sabe que sí podemos), los creyentes, hablar un mismo lenguaje en cuanto a lo fundamental, cerraríamos filas a las herejías que están permeando ese fundamento, y evitaríamos (si no del todo), que más herejías permeen Su Cuerpo.

  1. Creer en la Trinidad
  2. Creer en la encarnación de Dios en la Persona de Jesús
  3. Creer en la deidad o divinidad del Hijo
  4. Creer en el nacimiento virginal de Jesucristo
  5. Creer que Jesús resucitó con el mismo cuerpo con el que murió
  6. Creer en la deidad o divinidad de la tercera Persona de la Trinidad: El Espíritu Santo

En cuanto a la salvación

7. Creer que la salvación es por gracia y por fe en el Hijo; no por las obras

En cuanto a la Biblia

8. Creer en su infalibilidad e inspiración. Es decir, que los documentos originales son, además de inspirados, infalibles, es decir, sin errores

1. CREER EN LA TRINIDAD
Para poder comprender esta doctrina, debemos, primeramente, tumbar todo mito y leyenda que se ha levantado en contra de esta doctrina. Lo que NO es, y lo que SÍ es acerca de la Trinidad. Por esto, me remontaré un poco en la historia.

Lo que NO ES la Trinidad

Lo que SÍ es la Trinidad

La Trinidad NO es pagana. La Trinidad es bíblica. Es cierto que usted no encontrará este término en las Escrituras, pero el concepto de Trinidad, se enseña en la Palabra. Usted no encuentra el término “ateísmo” en la Biblia; pero su concepto está claramente definido (Salmo 14:1; 53:1). Los términos, omnipresente, omnipotente, omnisciente, tampoco los encontrará en las Escrituras; pero rechazar estos atributos, incluida la doctrina de la Trinidad en el Ser de Dios, es rechazar a Dios mismo. Si usted rechaza la Trinidad, rechazará también Su omnipresencia, omnipotencia y omnisciencia. Por lo tanto, el argumento de que, como la palabra Trinidad NO está en la Biblia, usted NO cree en ella, tampoco cree en los tres atributos mencionados de Dios mismo. Por lo tanto, usted NO sería lógico y fallaría en entender la primera ley de la lógica: La ley de la identidad. En este caso, la identidad de Dios.
La Trinidad NO es “tres dioses”; es decir, la Trinidad NO es una tríada. Simplemente, la Trinidad NO son tres dioses separados. Dios es una trinidad de personas: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. El Padre no es la misma persona que el Hijo; el Hijo no es la misma persona que el Espíritu Santo; y el Espíritu Santo no es la misma persona que el Padre y el Hijo. Son tres personas separadas que forman el único Dios verdadero. Ellos están en perfecta armonía, consistiendo de una misma sustancia. Son iguales en eternidad (co-eternos), en naturaleza (co-iguales) y en poder (co-poderosas). Si cualquiera de ellas fuese quitado, no habría Dios.
La Trinidad NO nos fue dada por la iglesia católica romana. La doctrina de la Trinidad se encuentra explicita en toda la Biblia. Los discípulos de los apóstoles, desarrollaron, por medio de sus escritos esta doctrina durante los siglos posteriores al inicio de la iglesia cristiana desde Pentecostés.
La Trinidad NO fue declarada en el Concilio de Nicea, o en algún otro concilio. La Trinidad continuó desarrollándose con los discípulos de los apóstoles, y a su vez, con los discípulos de esos discípulos. En el siglo II d. C.: Policarpo, Justino Mártir, Ignacio de Antioquía, Ireneo, Siglo III d. C.; Tertuliano y Orígenes. Sólo por nombrar algunos.
Los cristianos antes del Concilio de Nicea (325 d. C.), NO creían en la doctrina de la Trinidad. Como anoté anteriormente, durante los primeros 4 siglos de iglesia, los cristianos creían en la doctrina de la Trinidad. Aún más, los escritores de los evangelios, Pablo, y otros escritores, escribieron sobre la Trinidad, aunque ellos NO utilizaron ese nombre: Mateo 28:19; 2ª Corintios 13:14; Hebreos 2:3-4; 9:14; 1ª Pedro 1:1-2; Judas 1:20-21, entre muchos pasajes.

 

A la Trinidad, NO se le puede adicionar un ser humano; sea éste, hombre o mujer. Tampoco se le puede atribuir a un ser humano atributos como los de Dios mismo. Sólo las tres personas en la Trinidad son, coeternas, o sea. Iguales en eternidad; son, co-iguales en naturaleza y en poder son copoderosas. Es decir, sólo las tres personas de la Trinidad son, omnipresentes, omnipotentes y omniscientes. Atribuirle a una mujer o a un hombre igualdad con Dios, es herejía. Me explico: Si usted cree que una mujer o un hombre mortal podrá escuchar su rezo, podrá “conocer” sus necesidades o creer que este ser mortal, ya muerto, pueda estar en todo lugar al mismo tiempo o que pueda escuchar los rezos de los mortales en todo el mundo, simplemente está elevando a este ser humano a la misma naturaleza de Dios; y esto es, herejía.

Cuando afirmo, creer en la Trinidad, es creer en todo el concepto que encierra esta doctrina.  Cuando alguien afirma ser cristiano, pero cree que esta doctrina es pagana, o si cree en agregarle un “apéndice degenerado” a esta doctrina como un ser humano mortal, elevado a la categoría de Dios, simplemente, NO puede ser cristiano. Ni le dé la bienvenida a esta persona en su congregación, y menos, acepte su doctrina. El no creer en esta doctrina, tal y como es desarrollada en las mismas Escrituras desde Génesis hasta Apocalipsis, aceptada por los apóstoles, discípulos y posteriormente por los mismos escritores del Nuevo Pacto, y en los primeros 400 años de iglesia y posteriores eruditos cristianos lo excluye a usted, de ser cristiano.

2. CREER EN LA ENCARNACIÓN DE DIOS EN LA PERSONA DE JESÚS

Los cultos no cristianos y las religiones no cristianas, NO creen en la encarnación de Dios, en la Persona de Jesús. Cultos no cristianos y religiones no cristianas que NO aceptan esta doctrina: Los testigos de Jehová, los mormones, los adventistas, los unicitarios, los Jesús Solo, o la iglesia pentecostal unida, los judíos, los judíos mesiánicos, los budistas, los hindúes, los musulmanes, entre otros.

Si usted no cree en esta doctrina, tampoco es cristiano, y, por lo tanto, tampoco creerá en la siguiente:

3. CREER EN LA DEIDAD O DIVINIDAD DEL HIJO

No como un ser creado; tampoco como un modo del padre en el Nuevo Testamento, o como el hijo en Jesús durante el ministerio de Cristo en la tierra. El cristianismo ortodoxo, no cree que en la sola persona de Jesús estén el Padre y el Espíritu Santo.

El hecho, de creer en la deidad o divinidad del Hijo, pero aceptándolo con algunas de las herejías anteriores, tampoco los hace cristianos.

Los grupos que NO creen que Dios se encarnó en la persona de Jesús son: los testigos de Jehová. los mormones, los adventistas, los unicitarios, los Jesús Solo, o la iglesia pentecostal unida, los judíos, los judíos mesiánicos, los budistas, los hinduistas y los musulmanes, entre otros.

Ahora bien. La divinidad se le atribuye sólo al Hijo de Dios. Antes de pasar al cuarto punto, voy a mencionar dos doctrinas importantes que enseñan sobre la naturaleza de Dios encarnado en la persona de Jesús:

  1. La unión hipostática
  2. A communicatio idiomatum, o una comunicación de propiedades

1. La unión hipostática

Jesús tiene dos naturalezas distintivas: la divina y la humana. La Palabra, el Verbo es Dios, el cual, estaba con Dios y fue hecho carne (Juan 1:1, 14). Esto significa que en la sola Persona de Jesús existe tanto una naturaleza divina como humana: Dios y hombre. La naturaleza divina de la Palabra no cambió ni se alteró cuando se hizo carne. Más bien, la Palabra adquirió humanidad (Colosenses 2:9). Jesús no es simplemente un hombre que “tuvo a Dios dentro de Él”, ni tampoco es un hombre que “manifestó el principio de Dios”. El Hijo es Dios en carne, la segunda persona de la Trinidad.

Las dos naturalezas de Jesús tampoco fueron “mezcladas entre sí”, ni tampoco Sus naturalezas fueron “combinadas en una nueva naturaleza, Dios-hombre”. Estas naturalezas están separadas; sin embargo, actúan como una unidad en la persona de Jesús.

Por lo anterior, nosotros, tenemos un mediador entre Dios y nosotros:

«Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre” (1ª Timoteo 2:5).

2. A communicatio idiomatum, o una comunicación de propiedades

Una doctrina que está relacionada a la unión hipostática es la conocida como “A communicatio idiomatum” y que en latín significa: “Una comunicación de propiedades”. Ésta es la enseñanza de que los atributos tanto divinos como los de Su naturaleza humana son atribuidos a la sola persona de Jesús. Esto significa que la Palabra al tomar naturaleza humana, dejaría de demandar la gloria que Él tuvo con el Padre antes de que el mundo fuera hecho. Sin embargo:

  1. Afirmaría Su gloria siendo igual a la del Padre:
    1. “Y ahora, glorifícame tú, Padre, junto a ti, con la gloria que tenía contigo antes que el mundo existiera” (Juan 17:5 – Énfasis añadido).
    2. La Traducción en lenguaje actual, afirma en su traducción: “Y ahora, Padre, dame el poder y la grandeza que tenía cuando estaba contigo, antes de que existiera el mundo”.
  2. Afirmaría que Él descendió del cielo:
    1. “Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, es decir, el Hijo del Hombre que está en el cielo” (Juan 3:13).
    2. Para hacerlo más claro, la Traducción en lenguaje actual, afirma: “Nadie ha subido al cielo, sino solamente el que bajó de allí, es decir, yo, el Hijo del hombre”.
  3. Declararía Su omnipresencia:
    1. «enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mateo 28:20).

Todos estos atributos de las propiedades divinas fueron reclamados y afirmados por la persona de Jesús aun, cuando los cultos no cristianos, simplemente niegan, cambiando las Escrituras.

4. CREER EN LA DEIDAD O DIVINIDAD DE LA TERCERA PERSONA DE LA TRINIDAD: EL ESPÍRITU SANTO

No como una fuerza, ni tampoco como el modo del Espíritu Santo después de la ascensión de Cristo.

El Espíritu Santo es la tercera persona en la Trinidad. Él es Dios en su totalidad. Él es eterno, omnisciente, omnipresente, tiene voluntad y puede hablar. Entre las obras del Espíritu Santo tenemos:

  1. Acceso a Dios: Efesios 2:18
  2. Inspira a orar: Efesios 6:18; Judas 1:20
  3. Unge para el servicio: Lucas 4:18
  4. Intercede: Romanos 8:26
  5. Levanta de la muerte: Romanos 8:11
  6. Crea: Génesis 1:2; Job 33:4
  7. Regenera: Tito 3:5
  8. Reviste de poder: 1ª Tesalonicenses 1:5
  9. Santifica: Romanos 15:16

Y recibe los siguientes nombres:

  1. Dios: Hechos 5:3-4
  2. Espíritu del Señor: 2ª Corintios 3:18
  3. Espíritu: 1ª Corintios 2:10
  4. Espíritu de Dios: 1ª Corintios 3:16
  5. Espíritu de Verdad: Juan 15:26
  6. Espíritu Eterno: Hebreos 9:14

Los testigos de Jehová, los mormones, los adventistas, los unicitarios, los Jesús Solo, o la iglesia pentecostal unida, los judíos, los judíos mesiánicos, los budistas, los hinduistas, los musulmanes, entre otros.

5. CREER EN EL NACIMIENTO VIRGINAL DE JESUCRISTO
  1. “Y el nacimiento de Jesucristo fue como sigue. Estando su madre María desposada con José, antes de que se consumara el matrimonio, se halló que había concebido por obra del Espíritu Santo. 19 Y José su marido, siendo un hombre justo y no queriendo difamarla, quiso abandonarla en secreto. 20 Pero mientras pensaba en esto, he aquí que se le apareció en sueños un ángel del Señor, diciendo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque el Niño que se ha engendrado en ella es del Espíritu Santo” (Mateo 1:18-20).

Lo que las Escrituras dan a entender por el nacimiento virginal del Señor Jesucristo, es que Su nacimiento fue sin intervención de hombre.

El nacimiento de Jesús, fue profetizado por Isaías unos 700 años antes: “Por tanto, el Señor mismo os dará una señal: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel” (Isaías 7:14).

Estos pasajes claramente establecen que el nacimiento de Jesús fue el resultado de la obra del Espíritu Santo dentro del cuerpo de María. Estuvieron involucrados lo inmaterial (el Espíritu) y lo material (el vientre de María). Por supuesto María no podía fecundarse en sí misma, y en ese sentido, ella simplemente fue un “recipiente”. Solo Dios pudo efectuar el milagro de la encarnación.

Jesús realmente fue humano, por la conexión física entre María y Jesús. Por esta razón, la Escritura enseña que Jesús era totalmente humano, con un cuerpo físico como el nuestro, el cual recibió de María. Al mismo tiempo, Jesús era totalmente Dios, con una eterna naturaleza sin pecado. (Juan 1:14; 1ª Timoteo 3:16; Hebreos 2:14-17).

Jesús nació SIN la simiente del pecado; es decir, Él no tuvo una naturaleza de pecado (Hebreos 7:26). Parecería que bíblicamente, la naturaleza pecaminosa es pasada de generación a generación a través del padre (Romanos 5:12, 17, 19). Pero, el nacimiento virginal de Jesús, por medio del milagro de la encarnación por el Espíritu Santo, evitó la transición de la naturaleza de pecado y permitió al eterno Dios convertirse en perfecto hombre.

5. CREER QUE JESÚS RESUCITÓ CON EL MISMO CUERPO CON EL QUE MURIÓ

Es decir, Su resurrección fue física; no en forma de “espíritu”. Entre los cultos no cristianos, los testigos de Jehová, niegan la resurrección física de nuestro Señor. En su teología, ellos enseñan que Jesús resucitó como una criatura espiritual y que el cuerpo material de Jesús fue llevado por Dios el Padre. Por lo tanto, ellos niegan la resurrección física de Cristo. ¿Es realmente importante creer que Jesús fue resucitado físicamente de entre los muertos? ¡Definitivamente sí!

  • “Ahora os hago saber, hermanos, el evangelio que os prediqué, el cual también recibisteis, en el cual también estáis firmes, 2 por el cual también sois salvos, si retenéis la palabra que os prediqué, a no ser que hayáis creído en vano. 3 Porque yo os entregué en primer lugar lo mismo que recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4 que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (1ª Corintios 15:1-4).

Pero, ¿es suficiente evidencia de que Jesús resucitó en cuerpo físico? Posiblemente no. Pero después de Su resurrección, Él mismo afirma:

  • “Mirad mis manos y mis pies, que soy yo mismo; palpadme y ved, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo” (Lucas 24:39).

En cuanto a la salvación

6. CREER QUE LA SALVACIÓN ES POR GRACIA Y POR FE EN EL HIJO; NO POR LAS OBRAS

Las obras demuestran nuestra fe, y son posteriores a la salvación. Muchos cultos no cristianos y religiones no cristianas, demandan “buenas obras” a sus seguidores, aun, cuando estos, todavía están muertos en sus delitos y pecados.

En cuanto a la Biblia

7. CREER EN SU INFALIBILIDAD E INSPIRACIÓN

Es decir, que los documentos originales son, además de inspirados, infalibles, es decir, sin errores. Así lo afirma la Escritura:

  • y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús. 16 Toda Escritura es inspirada por[a] Dios y[b] útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia” (2ª Timoteo 3:15-16).

CONCLUSIÓN

  • Es clara entonces, la necesidad de la disciplina de la apologética. No podemos seguir viéndola como una simple materia de instituto o, pobremente enseñada en las Escuelas Dominicales.
  • El conocer las cosmovisiones o visiones del mundo de grupos, nos permite establecer claramente quienes están dentro o fuera de la ortodoxia cristiana, y tendríamos la capacidad mental suficiente para reconocer los cultos no cristianos y las religiones no cristianas.
  • Los fundamentos bíblicos ortodoxos presentados aquí, no son negociables. Pretender hacer alianzas o aceptar que una organización mundial pretenda acoger todos los credos o cosmovisiones sin tener en cuenta lo que creen, así sea, heterodoxo, es atentar contra Dios, Su Palabra y Su Cuerpo.
  • Romanos 14, nos enseña cómo tratar con los débiles en la fe. Es decir, con aquello que NO es considerado como doctrina cristiana fundamental ortodoxa.

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