¿en el principio o en principio?

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Quienes hemos leído Génesis 1:1 en diferentes versiones encontraremos que algunas, inician con alguna de las dos frases del título. Y aparentemente, consideraríamos que ambas están en lo correcto, y tal vez, pasamos por alto la necesidad de estudiar la diferencia entre las versiones bíblicas. Tal vez alguien podría preguntarse si esto es verdaderamente importante. Y efectivamente, sí lo es.

En teología con énfasis en apologética, enseñamos la importancia de la crítica textual. Este método, en lo posible, simplemente establecerá por el estudio de los manuscritos más antiguos (encontrados hasta ahora), lo que podría haber estado escrito en los originales; los cuales, y como sabemos, no existen. Ahora bien, como bereano que deberá ser, le aconsejo tener diferentes traducciones de la Biblia, teniendo siempre cuidado en que, la que esté usando, haya usado para sus traducciones, y de forma honesta, los manuscritos más antiguos. Y para esto, usted, no necesita tener un título en teología. Pero tenga cuidado: nunca considere que una traducción es peor que otra. Simplemente use la lógica al estudiar la crítica textual.

Por ejemplo, y volviendo a nuestro caso, la Biblia Textual IV Edición, traduce al español este versículo de la siguiente manera:

• “En principio Elohim Alef-Tav creó los Cielos y la Tierra”.

Sobre “NOTAS en PASAJES ESPECIALES”, la BTXIV Edición, registra: “En principio… Ni el hebreo ni el griego (TM/LXX) llevan el artículo. El texto no registra “en un principio” sino “en principio”, dejando expresamente indefinido el momento de la creación visible, y así debe aceptarse y traducirse. Y mientras hay insistentes voces a favor de incluir el inexistente artículo, otros traductores (DHH) van más allá, y opinan que, aun insertando el artículo definido, “… la frase parece flotar en el aire, y el lector siente que algo más debe añadirse, para indicarle de qué principio se trata” y traducen: En el comienzo de todo, tratando de fijar el momento exacto de todo principio.

Compartimos, en efecto, que la frase hebrea flota en el aire, pero, pensamos humildemente, que es precisamente allí donde se la debe dejar, porque en las tareas de traducción bíblica, poco importa lo que el traductor opina o lo que el lector siente, sino lo que Dios dice. Iniciar una versión añadiéndole al texto, no es comienzo honroso, especialmente si esta inserción resulta en un deslizamiento incontrolable. Nos explicamos: ¿Cuál es el principio de todo? De entrada, se han de considerar los distintos estados dimensionales (intemporales y temporales [cronos/kairos]; inmateriales y materiales, invisibles y visibles) referidos en la Escritura, los cuales ocurrieron, están ocurriendo y ocurrirán oportunamente; y ha de hacerse distinción entre la creatio ex nihilo de los universos (He. 1.2), de la eternidad absoluta inherente a la Deidad. La frase en el principio de todo propone un suceso que ocurre, antes que nada. Inevitablemente, esto puede llevarnos a inferir que lo visible precedió a lo invisible, a lo angélico y ¿por qué no? al mismísimo Logos (en el supuesto negado que haya tenido uno). ¿Percibimos el peligro? Si, en cambio, el tema se trae a la luz del contexto, es posible observar que antes de la creación de Gn. 1.1, pudo haber sucedido la de Col. 1.16, que a su vez precedió (¿o incluyó?) la angélica (ya presente por cierto en la creación de los Cielos y de la Tierra -Job 38.4-7) Pero anterior a la creación invisible y angélica, está ese principio no definido por el profeta Miqueas (Mi. 5.2) y por el apóstol Juan (Jn. 1.1), y otros principios que probablemente acontecieron antes del principio de Génesis (He. 13.20; Tit. 1.2)…
Vemos así que el principio de Génesis 1.1 no es el principio de todo. Es en todo el Texto Sagrado (no solo en Génesis), donde podemos percibir el cuadro cronológico completo de las acciones divinas. Por ello, en este caso (y siempre), el traductor debe conformarse a y el lector conformarse con estas y otras aparentes inconsistencias, y dejar el castellano exactamente donde lo deja el hebreo y el griego… flotando en el aire.
Como puede ver, es claro que la inclusión del artículo “el” trata de fijar el momento exacto de todo principio”, obviando así, “ese principio no definido por el profeta Miqueas (Mi. 5.2) y por el apóstol Juan (Jn. 1.1), y otros principios que probablemente acontecieron antes del principio de Génesis (He. 13.20; Tit. 1.2)”.

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1 COMENTARIO

  1. Pastor Carlos, me gustó mucho este aspecto de los artículos incluidos que hacen leer y decir lo que no es correcto, lo mismo que hacen los TJ en Juan 1:1

    Adelante con la defensa de la Sagrada Palabra.

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