¿Dice la Biblia que el dinero es raíz de todos los males?

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Por, Luke Wayne
26 de octubre de 2016

No. La Biblia no dice que el dinero es raíz de todos los males. Pero la Biblia sí dice que el amor al dinero es raíz de todos los males:

  • «Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores» (1ª Timoteo 6:10).

1ª Timoteo 3:3 también dice que los líderes en la iglesia no deben ser «avaricioso» y 2ª Timoteo 3:2 enumera a los interesados «solamente en ganar más y más dinero» (NTV) como uno de los pecados que serán típicos en los últimos días. Claramente Pablo vio este pecado como de gran importancia y advirtió a Timoteo constantemente sobre éste por su propio bien y el de las iglesias. En otra parte de la Biblia, en Lucas 16:14 se describe a los fariseos ridiculizando a Jesús porque ellos «eran amantes del dinero, oían todas estas cosas, y se burlaban de Él». El sabio rey Salomón también escribió advirtiendo de que el amor hacia el dinero es vanidad:

  • «El que ama el dinero no se saciará de dinero, y el que ama la abundancia no se saciará de ganancias. También esto es vanidad» (Eclesiastés 5:10).

Pero en forma simple, ¿qué significa amar el dinero? Es fácil decirnos a nosotros mismos que no amamos el dinero, pero ¿cómo evaluamos esto bíblicamente? Hebreos nos da una importante advertencia que nos ayuda a entender lo que es este pecado:

  • «Sea vuestro carácter sin avaricia, contentos con lo que tenéis, porque Él mismo ha dicho: Nunca te dejare ni te desamparare» (Hebreos 13:5).

Lo opuesto al amor al dinero es estar satisfecho con lo que usted tiene y creer en Sus promesas. ¿Está satisfecho con sus posesiones? ¿O se está diciendo constantemente que estaría más contento si tuviera algo más? ¿Descansa usted seguro en las promesas de Dios de que no lo dejará ni desamparará? ¿O su seguridad descansa en lo que tiene en el banco? ¿Cómo invierte en su tiempo y energía? ¿Está trabajando satisfactoriamente por sus ingresos para alimentar a su familia y darles a otros lo que puede? ¿O está siempre trabajando, tratando de obtener un nivel de vida económico más estable? Este tipo de preguntas nos ayudarán a mostrarnos si realmente amamos o no al dinero. Proverbios dice:

  • «No te fatigues en adquirir riquezas, deja de pensar en ellas. 5 Cuando pones tus ojos en ella, ya no está. Porque la riqueza ciertamente se hace alas, como águila que vuela hacia los cielos» (Proverbios 23:4-5).

Pablo también le advirtió a Timoteo con relación al amor al dinero:

  • «Porque nada hemos traído al mundo, así que nada podemos sacar de él. 8 Y si tenemos qué comer y con qué cubrirnos, con eso estaremos contentos. 9 Pero los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo y en muchos deseos necios y dañosos que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición» (1ª Timoteo 6:7-9).

Y así como escribió el salmista:

  • «He aquí el hombre que no quiso hacer de Dios su refugio, sino que confió en la abundancia de sus riquezas y se hizo fuerte en sus malos deseos. 8 Pero yo soy como olivo verde en la casa de Dios; en la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre» (Salmo 52:7-8).

Confiar en el dinero como nuestro refugio o seguridad y tener fuertes deseos de obtener más ganancias, son señales del amor al dinero. Estas señales son opuestas a la confianza en la amorosa bondad de Dios. Fe en Dios y amor al dinero están en conflicto directo entre sí, lo que hace de este pecado bastante serio. Jesús dice:

  • «Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas» (Mateo 6:24).

De forma similar, Juan escribió:

  • «No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él»(1ª Juan 2:15).

En el siguiente capítulo escribe:

  • «Pero el que tiene bienes de este mundo, y ve a su hermano en necesidad y cierra su corazón contra él, ¿cómo puede morar el amor de Dios en él?»(1ª Juan 3:17).

Aquel que ama el bienestar o los «bienes de este mundo», «y cierra su corazón» al «hermano en necesidad», el amor de Dios no habita en él. Cuando su hermano está en necesidad, él no tendrá necesidad de escoger. Pero muchos piensan, ¿tengo que rendir mis bienes por el bien de mi hermano? ¿O debo abandonar a mi hermano porque no estoy dispuesto a desprenderme de mis bienes? ¿Me siento demasiado inseguro sin mi riqueza para renunciar a ésta por mi hermano? Si es así, amo el dinero. ¿Me sentiré tan infeliz y sin contentamiento sin algunas cosas materiales que no estaría dispuesto a renunciar a ellas, aunque mi hermano las necesite? Si es así, amor el dinero. Y si amo el dinero de esta forma, la acusación bíblica es que necesito urgentemente arrepentirme, porque el amor de Dios no habita en mí. Es imposible confiar en Dios y en el dinero, y es imposible amar al prójimo y al dinero. El amor al dinero está en conflicto directo con la fe, el amor piadoso y con los dos mandamientos más grandes de Dios, de los cuales dependen todos los otros mandamientos: Amar a Dios y amar al prójimo (Mateo 22:36-40).

Nada de esto significa que ser rico sea necesariamente malo. Algunas personas trabajan duro en su trabajo simplemente por integridad y reciben promociones y aumentos que los elevan a una posición de riqueza. Ellos no estaban persiguiendo las riquezas, pero Dios consideró oportuno dárselas. Otras personas podrían heredar riquezas o haber llegado a Cristo poseyendo gran riqueza. Hay muchas formas en que un cristiano fiel y humilde, cuyo corazón es para el Señor y no para las riquezas, pueda seguir siendo rico. Esto no es un pecado. Pero deben ser cuidadosos y no ser atraídos por sus riquezas hacia el amor al dinero. Pablo le dice a Timoteo:

  • «A los ricos en este mundo, enséñales que no sean altaneros ni pongan su esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en Dios, el cual nos da abundantemente todas las cosas para que las disfrutemos. 18 Enséñales que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, generosos y prontos a compartir, 19 acumulando para sí el tesoro de un buen fundamento para el futuro, para que puedan echar mano de lo que en verdad es vida» (1ª Timoteo 6:17-19).

Usted puede ser rico y no tenerle amor al dinero, pero es difícil. Usted debe estar siempre en guardia. Debe humillarse siempre delante de Dios. Además, debe creer en Dios completamente de forma que siempre pueda estar dispuesto a rendir sus riquezas por el bien de otros. Debe ser generoso y usar la abundancia que Dios le ha proveído para ayudar al pobre y hacer que Su reino avance.

Del mismo modo, ser pobre no significa que usted no ame el dinero. Muchas personas pobres están persiguiendo riquezas y están llenas de amargura y celos contra quienes tienen dinero. Aman ese dinero y lo quieren para ellos mismos. Muchas personas pobres confían en los billetes de lotería o quieren hacerse ricos rápidamente porque su esperanza está en la riqueza y no en Dios. Muchas personas se endeudan, no para satisfacer sus necesidades básicas, sino para vivir un estilo de vida material que no pueden permitirse porque aman la riqueza material. Todo esto proviene de la misma fuente. Esto, también, es amor al dinero. Todos, cualquiera que sea nuestra situación actual, debemos estar cuidadosamente en guardia contra el amor al dinero. Debemos luchar por la fe y el contentamiento. Oremos con la sabiduría del rey Agur:

  • «Dos cosas te he pedido, no me las niegues antes que muera: 8 Aleja de mí la mentira y las palabras engañosas, no me des pobreza ni riqueza; dame a comer mi porción de pan,
    9 no sea que me sacie y te niegue, y diga: ¿Quién es el Señor?, o que sea menesteroso y robe, y profane el nombre de mi Dios» (Proverbios 30:7-9).

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