¿Existen directrices para hacer apologética?

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Casi toda disciplina tiene un grupo de reglas y directrices que le ayudan a una persona a hacer las cosas mejor. De hecho, las directrices son establecidas para casi cualquier tarea. ¿Por qué habría de ser diferente en la apologética?

A continuación hay algunas cosas que hemos encontrado de mucha ayuda para desarrollar habilidades apologéticas. No estamos diciendo que estas tengan un alcance definitivo o que sean completas; más bien, son simplemente, las cosas que se han encontrado a través de la experiencia y que nos han ayudado. Esperamos que le ayuden también a usted.

Recuerde que no hay un método particular en la apologética que funcione para todas las situaciones. No puede existir un esquema de aproximación que si se sigue, siempre llevará a una persona a entender y aceptar la verdad. Esta es la razón por la que la apologética es una combinación de lo que usted sabe y es. Es una expresión que fluye y que debe ser adaptada a los obstáculos en ese transcurrir.

La habilidad en la apologética está directamente relacionada a su experiencia y conocimiento. Usted obtiene conocimiento al experimentar una situación donde la fe sea defendida. Esto es «hacer» apologética. Es a través de este hacer que usted mejora lo que conoce, descubre sus áreas débiles, y planea formas de mejorar sus habilidades. Usted necesita aprender tanto como pueda a través del estudio; practicando lo que aprende en situaciones reales, pensando formas de aplicar lo que ya conoce, fracasando algunas veces y seguir adelante. Todo esto es la apologética y es la forma como usted mejorará. Por lo tanto, ¿existe alguna regla única que le ayudará a desarrollar su habilidad en apologética? Sí. ¡Obténgala! Usted tendrá éxito; pero también tendrá fracasos. Sin embargo, aquí les presento algunas pautas.

  1. Ore
    1. Es el Señor el que abre el corazón y la mente, no usted (Hechos 16:14). Pídale a Dios Su guía (Juan 14:14); que nos bendiga en nuestro entendimiento (Jacobo 1:5) y en nuestro hablar (Colosenses 4:6). Pídale también al Señor que abra el entendimiento de ellos a la Palabra de Dios (Lucas 24:45).
  2. Memorice la Escritura
    1. Pocas cosas son tan poderosas cuando se defiende la fe como el poder ser capaz de citar capítulos y versículos (Salmo 119:11; 2ª Timoteo 3:16).
  3. Memorizar el lugar donde se encuentre la información
    1. Ya sea con relación al material de algún culto no cristiano, material secular o cualquier otra fuente que usted tenga. Es extremadamente valioso conocer el material de diferentes disciplinas. Claro está, que usted no puede conocerlo todo, pero puede memorizar unos hechos relacionados con el mormonismo, la evolución, la filosofía, la Biblia o cualquier otra cosa que pudiera necesitar. Usted aprenderá lo que necesita en la medida en que testifique.
  4. Escuche lo que le dicen
    1. Y responda a lo que le dicen. Es escuchando lo que usted sabrá qué decir. Escuche los errores en la lógica; escuche los motivos, los que le hieran. En fin: escuche.
  5. No interrumpa
    1. Esto es cortesía común. Usted necesita ganarse el derecho a hablar. Sólo porque  tenga una respuesta no significa que usted tenga que ser escuchado inmediatamente. Cuando las interrupciones se vuelven la norma, el aprendizaje no funciona.
  6. No tenga temor de cometer errores
    1. Una de las mejores formas de mejorar es descubrir su debilidad. Y la mejor forma de descubrir esa debilidad es cuando los errores la sacan a relucir.
  7. Estudie cuando descubra algo que no sepa
    1. Si no sabe algo, entonces: ¡Estúdielo! Consiga libros y lea. Escriba todo lo que aprende.
  8. No tenga temor si se le presenta una oportunidad
    1. Esto conlleva fe verdadera. Todo lo que tiene que hacer es estar disponible, hablar y tomarse una oportunidad para defender la fe cristiana. Se sorprenderá lo bien que lo hace. Y cuando se equivoque, no se preocupe, revise el punto #6.
  9. Practique
    1. Tal vez, el mejor lugar para hacer apologética es en su cabeza. Piense acerca de una situación, un escenario en el cual tener una respuesta y desarróllela. Practique en su mente. Trate de colocarse en una situación difícil y piense en cómo salir de ella.
  10. Lea libros que traten con lo que necesite saber
    1. El conocimiento de otros es invaluable. Isaac Newton dijo: «Si logro alcanzar las estrellas es porque me he parado en los hombros de los gigantes». En otras palabras, él aprendió de otros.

Básicamente, las directrices tienen que ver con el sentido común. Todo lo que tiene que hacer es tratar. No se preocupe de los fracasos, siga adelante, ore y confíe en Dios. Esto funciona.

¡Alabado sea el Señor por Su Espíritu Santo!

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