Si los Cristianos no Están Supuestos a Guardar la Ley, ¿Pueden Practicar el Pecado?

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Los cristianos no están supuestos a guardar la ley con el propósito de obtener o sostener la salvación. Los cristianos son salvos de la justa ira de Dios por la obra de Cristo en la cruz (Romanos 5:9; 1ª Corintios 15:1-4), por gracia a través de la fe (Efesios 2:8), y no por las obras de la ley (Romanos 3:28). Adicionalmente, Romanos 7:6, dice: «Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra». Por lo tanto, no estamos obligados a guardar la ley para poder ser salvos.

Sin embargo, no somos libres para practicar el pecado, solo porque no estemos más bajo la ley.


«¿Qué diremos, entonces? ¿Continuaremos en pecado para que la gracia abunde? 2 ¡De ningún modo! Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?»
(Romanos 6:1-2).

«Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros»
(Gálatas 5:13).


Los versículos anteriores nos dicen que no debemos perseverar en el pecado, ni usar nuestra libertad como pretexto para hacer lo malo. Además, las Escrituras nos advierten contra la práctica del pecado:

  • «El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo ha pecado desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó con este propósito: para destruir las obras del diablo» (1ª Juan 3:8).
  • «Ninguno que es nacido de Dios practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios» (1ª Juan 3:9).
  • «Sabemos que todo el que ha nacido de Dios, no peca; sino que aquel que nació de Dios lo guarda y el maligno no lo toca» (1ª Juan 5:18).

Cumpliendo la Ley Amando a Dios, a Nosotros Mismos y a Nuestro Prójimo

  • «Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento de la ley? 37 Y Él le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el grande y el primer mandamiento. 39 Y el segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas» (Mateo 22:36-40).
  • «Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros; que como yo os he amado, así también os améis los unos a los otros» (Juan 13:34).

Por los anteriores versículos, estamos supuestos a amar a Dios, a nosotros mismos y a nuestro prójimo, lo cual es, según Jesús, el cumplimiento de la ley.

Si amamos, evitaremos el pecado. Por lo tanto, aunque como cristianos no estamos supuestos a guardar la ley para ser salvos, estamos supuestos a guardarla al amar a Dios, a nosotros mismos, y a nuestro prójimo. También usamos la ley como una guía por la que sabemos qué es lo bueno y qué es lo malo de forma más precisa y clara.

Por lo tanto, no estamos supuestos a practicar el pecado. Jesús murió en la cruz para librarnos del pecado, no para que lo siguiéramos practicando:

  • «Pero ahora, habiendo sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como resultado la vida eterna» (Romanos 6:22).

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