¿Somos justificados por fe (Romanos) o por obras (Jacobo)?

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Por, Matt Slick

Romanos:
  • 3:20: “porque por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de Él…”
  • 3:28: “Porque concluimos que el hombre es justificado por la fe aparte de las obras de la ley”.
  • 4:3: “Porque ¿qué dice la Escritura? Y creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia”.
    4:5: “mas al que no trabaja, pero cree en aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia”.
  • 5:1: “Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”.
Jacobo:
  • 2:24: “Vosotros veis que el hombre es justificado por las obras y no solo por la fe”.
  • 2:26: “Porque así como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin las obras está muerta”.

Entonces: ¿Somos justificados por la sola fe o por las obras?

¿Se contradice la Biblia?

En lo absoluto. Es una creencia fundamental cristiana que somos justificados por la sola fe. Justificación significa que Dios declara a un pecador como justo. Esto lo hace al acreditarle, al imputarle la justicia que Jesús pagó por el pecador. Y esto se hace por la fe. O sea, cuando el pecador a través del Espíritu Santo coloca su fe en el sacrificio de Jesús y cree en Él y no en sí mismo para justificarse delante de Dios, Dios lo justifica a él:

  • «Porque ¿qué dice la Escritura? Y creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia» (Romanos 4:3).

Pero si la Biblia enseña que somos justificados por fe, ¿enseña también que somos justificados por obras como “pareciera” que dice Jacobo? ¿Tenemos una contradicción? La respuesta es no.

El contexto lo es todo

Es erróneo tomar un versículo y leerlo fuera de su contexto para después intentar desarrollar una doctrina de ese sólo versículo. Por lo tanto, vamos a echar un vistazo al contexto de Jacobo 2:24 el cual dice que un hombre es justificado por obras. Jacobo 2 tiene 26 versículos: Los versículos del 1 al 7 nos instruye a no mostrar favoritismo. Los versículos del 8 al 13 son comentarios acerca de la ley, pero los versículos del 14 al 26 tratan acerca de la relación entre la fe y las obras:

“¿De qué sirve, hermanos míos, si alguno dice que tiene fe, pero no tiene obras? ¿Acaso puede esa fe salvarlo? 15 Si un hermano o una hermana no tienen ropa y carecen del sustento diario, 16 y uno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais lo necesario para su cuerpo, ¿de qué sirve? 17 Así también la fe por sí misma, si no tiene obras, está muerta. 18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. 19 Tú crees que Dios es uno. Haces bien; también los demonios creen, y tiemblan. 20 Pero, ¿estás dispuesto a admitir, oh hombre vano, que la fe sin obras es estéril? 21 ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre cuando ofreció a Isaac su hijo sobre el altar? 22 Ya ves que la fe actuaba juntamente con sus obras, y como resultado de las obras, la fe fue perfeccionada; 23 y se cumplió la Escritura que dice: Y Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. 24 Vosotros veis que el hombre es justificado por las obras y no solo por la fe. 25 Y de la misma manera, ¿no fue la ramera Rahab también justificada por las obras cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino? 26 Porque así como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin las obras está muerta”.

Note que Jacobo empieza esta sección usando el ejemplo de alguien que dice tener fe (v. 14). Inmediatamente da un ejemplo de lo que es la fe verdadera y la falsa. Empieza con la negativa y demuestra lo que es una fe vacía (vv. 15-17). Entonces Jacobo da un ejemplo del tipo de fe que no es muy diferente a la fe de los demonios (v. 19). Finalmente, da ejemplos de una fe viva al mostrar a Abraham y Rahab como el tipo de personas que demostraron su fe por sus obras.

Jacobo está examinando dos clases de fe: una que lleva a obras piadosas y una que no. Una es verdadera y la otra no es fe en sí. Una está viva, la otra muerta; por lo tanto, “la fe sin obras es estéril” (Jacobo 2:20).

Esta es la razón por la que en la mitad de esta sección de fe y obras, Jacobo dice en el versículo 19: “Tú crees que Dios es uno. Haces bien; también los demonios creen, y tiemblan”. Jacobo dice esto debido a que los demonios creen en Dios, esto es, ellos tienen fe, pero la fe de ellos es inútil. Esto no resulta en obras apropiadas. La fe de ellos es sólo un conocimiento mental de la existencia de Dios.

Ascentia y Fiducia

Vale la pena introducir aquí dos palabras: Ascentia y Fiducia.

Ascentia es expresar el consentimiento/reconocimiento mental de la existencia de algo. Los demonios reconocen y creen que Dios existe. Fiducia es más que el reconocimiento mental. Involucra creer en algo, entregarse confiadamente a ese algo, una creencia y aceptación completa de algo. Esta es la clase de fe que un cristiano tiene en Cristo.

Por lo tanto, un cristiano tiene fiducia; es decir, no sólo tiene un conocimiento de que Él vivió en la tierra en una época determinada o que fue un hombre perfecto, sino que tiene una fe real y cree en Cristo como Dios encarnado, el Hijo de Dios. Otra forma de establecer esto es que hay muchas personas que creen que Jesús vivió; esto es ascentia. Pero ellos no creen que Él sea el salvador, Dios encarnado e Hijo de Dios, aquel a quien deben mirar y creer para el perdón de sus pecados. Ascentia no lleva a obras; mientras que fiducia sí lleva a obras. Ascentia no es del corazón; fiducia lo es.

¿Qué está diciendo Jacobo?

Jacobo está simplemente diciendo que si usted “dice” que es cristiano, debería entonces haber algunas obras manifestadas de acuerdo a su fe. Si no es así, su fe es falsa. Este pensamiento encuentra eco en 1ª Juan 2:4: “El que dice: Yo he llegado a conocerle, y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él”.

Aparentemente, había personas que estaban diciendo que eran cristianas, pero no manifestaban el fruto del cristianismo. ¿Puede esta fe justificar? ¿Puede la fe “muerta” producir cambio en él/ella; producir obras buenas delante de los hombres y de Dios y continuar siendo una fe que justifica? Definitivamente no. No es simplemente suficiente decir que usted cree en Jesús; debe realmente creer y confiar en Él. Si es así, entonces, demostrará esa fe en una vida cambiada y piadosa. Si no es así, su confesión no tiene más valor que la misma confesión que los demonios hacen: “Creemos que Jesús vivió”.

Note que Jacobo realmente está citando a Pablo quien sostiene la enseñanza de la justificación por fe (Romanos 4:3). Jacobo 2:23 dice: “y se cumplió la Escritura que dice: Y Abraham creyó a Dios y le fue contado por[a] justicia, y fue llamado amigo de Dios.”. Si Santiago estaba tratando de enseñar una doctrina contraria a la de la fe y obras enseñada por el resto de escritores del Nuevo Pacto, entonces, no hubiera usado a Abraham como ejemplo.

Por lo tanto, somos justificados por la fe. Esto es, somos hechos justos a los ojos de Dios por la fe como se demuestra ampliamente en Romanos. Sin embargo, esa fe, si es verdadera, resultará en obras de acuerdo a la salvación. Después de todo, Dios dice en Efesios 2:8-10:

“Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas”.

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