Jesús es un hombre

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Una de las doctrinas bíblicas menos conocidas con relación a Jesús es la de que es un hombre en estos momentos. Muchos no saben que en el cielo, Jesús es un hombre, aun cuando se encuentra en un cuerpo glorificado. Algunos objetan esto y citan varias razones (las cuales están respondidas al final de este artículo) para negar Su humanidad actual. Pues bien, ellos están en un error. A continuación hay una demostración bíblica que Jesús se encuentra tanto en Su naturaleza divina como en la humana.

Es bíblicamente correcto decir que ahora mismo, Jesús es un hombre glorificado en el cielo. Pero sería equivocado decir que Él era simplemente un hombre. En naturaleza, Jesús es, tanto divino —Dios— como humano al mismo tiempo.

  • “Porque toda la plenitud de la Deidad reside corporalmente en Él” (Colosenses 2:9).

En estos momentos la humanidad de Jesús es importante por dos razones: Primera: esto es lo que la Biblia enseña. Segunda: como hombre, Jesús es un Sumo Sacerdote para siempre, de acuerdo al orden de Melquisedec; y como sacerdote Él intercede por nosotros por la eternidad.

  • “donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho, según el orden de Melquisedec, Sumo Sacerdote para siempre” (Hebreos 6:20).
  • “Por lo cual Él también es poderoso para salvar para siempre a los que por medio de Él se acercan a Dios, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellos” (Hebreos 7:25).

Para que Jesús fuera un sacerdote, Él tenía que ser un hombre. Un espíritu no puede ser un sacerdote según el orden de Melquisedec y si Jesús no fuera hombre ahora mismo, Él no podría seguir adelante con Su sacerdocio, ni tampoco podría interceder por nosotros. Por lo tanto, negar la humanidad actual de Jesús es negar Su sacerdocio y Su intercesión en nuestro beneficio. Sin Su intercesión estaríamos perdidos.

  1. Jesús murió
    1. No hay discusión acerca de que Jesús murió en la cruz; excepto claro está para algunos cultos no cristianos y ateos que niegan cualquier registro bíblico. Aun así, las Escrituras nos enseñan que Jesús murió.
      1. “Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios traerá con Él a los que durmieron en Jesús” (1ª Tesalonicenses 4:14).
  2. Jesús resucitó de entre los muertos físicamente
    1. La Biblia nos enseña que Jesús resucitó de entre los muertos. Desafortunadamente algunos cristianos no son conscientes de que Jesús resucitó de entre los muertos con el mismo cuerpo con el que murió, aunque éste, era un cuerpo glorificado. Vemos que Jesús profetizó la resurrección de Su cuerpo físico y esto, de hecho se cumplió:
      1. “Jesús respondió y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. 20 Entonces los judíos dijeron: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú lo levantarás en tres días? 21 Pero Él hablaba del templo de su cuerpo” (Juan 2:19-21).
      2. “Mirad mis manos y mis pies, que soy yo mismo; palpadme y ved, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo” (Lucas 24:39).
      3. “Entonces, al atardecer de aquel día, el primero de la semana, y estando cerradas las puertas del lugar donde los discípulos se encontraban por miedo a los judíos, Jesús vino y se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. 20 Y diciendo esto, les mostró las manos y el costado. Entonces los discípulos se regocijaron al ver al Señor” (Juan 20:19-20).
      4. “Luego dijo a Tomás: Acerca aquí tu dedo, y mira mis manos; extiende aquí tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente” (Juan 20:27).
      5. “y si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación, y vana también vuestra fe” (1ª Corintios 15:14).
        1. Pero afirmar simplemente que Jesús resucitó de entre los muertos no es suficiente. Se debe declarar que Jesús resucitó físicamente, a menos que las mismas palabras de Jesús sean negadas.
  3. Después de la crucifixión y resurrección
    1. Jesús se apareció a varias personas para mostrar que Él había resucitado físicamente. En los versículos anteriores, vemos que Jesús dijo que Él levantaría el templo de Su cuerpo. Así lo hizo y el cuerpo en el que Él resucitó de entre los muertos fue el mismo con el que murió en la cruz, y debido a que retuvo las heridas físicas de Su crucifixión, éstas, se podían ver en Sus manos y costado.
    2. Me gustaría anotar aquí que si alguien niega la resurrección de Cristo, su fe es vana y esa persona no es un cristiano verdadero. No es suficiente decir que Cristo resucitó de entre los muertos usted debe saber que lo hizo físicamente. Una resurrección de “espíritu” no es una resurrección de cuerpo y sin la resurrección del cuerpo de Cristo, la muerte no hubiera sido conquistada y nuestra fe sería vana.
  4. El cuerpo resucitado de Jesús era un cuerpo glorificado
    1. Jesús resucitó físicamente de entre los muertos con el mismo cuerpo con el que murió. Pero, ¿qué clase de cuerpo fue éste en el que resucitó físicamente? ¿Estaría sujeto a morir nuevamente? ¿Crecería este cuerpo cansado o se volvería viejo? La Biblia nos habla acerca del cuerpo resucitado, el cual recibirán todos los cristianos en el futuro.
      1. “35 Pero alguno dirá: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Y con qué clase de cuerpo vienen? 40 Hay, asimismo, cuerpos celestiales y cuerpos terrestres, pero la gloria del celestial es una, y la del terrestre es otra. 41 Hay una gloria del sol, y otra gloria de la luna, y otra gloria de las estrellas; pues una estrella es distinta de otra estrella en gloria. 42 Así es también la resurrección de los muertos. Se siembra un cuerpo corruptible, se resucita un cuerpo incorruptible; 43 se siembra en deshonra, se resucita en gloria; se siembra en debilidad, se resucita en poder; 44 se siembra un cuerpo natural, se resucita un cuerpo espiritual. Si hay un cuerpo natural, hay también un cuerpo espiritual. 45 Así también está escrito: El primer hombre, Adán, fue hecho alma viviente. El último Adán, espíritu que da vida. 46 Sin embargo, el espiritual no es primero, sino el natural; luego el espiritual. 47 El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre es del cielo. 48 Como es el terrenal, así son también los que son terrenales; y como es el celestial, así son también los que son celestiales. 49 Y tal como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial” (1ª Corintios 15:35, 40-49).
      2. Los versículos anteriores registran que algo sucede al cuerpo que es resucitado de entre los muertos. Note que el versículo 44 dice, “se siembra un cuerpo natural, se resucita un cuerpo espiritual. Si hay un cuerpo natural, hay también un cuerpo espiritual”. El mismo cuerpo que se siembra (con referencia al cuerpo cuando muere) es resucitado como cuerpo espiritual. El cuerpo natural (o animal), es el cuerpo con el que nacemos. El cuerpo natural muere y es resucitado de entre los muertos; pero cuando este es resucitado, es cambiado a un cuerpo espiritual. El cuerpo resucitado es diferente del cuerpo natural tanto en sus habilidades como en sus cualidades como lo demostró Jesús; sin embargo, y esto es de gran importancia, es el mismo cuerpo que el anterior; sólo que “mejorado”, “glorificado”, “espiritualizado”, etc. Vemos esto en el hecho de que Jesús retuvo las heridas de Su crucifixión como se evidenció en Sus manos y costado (Juan 20:27), aun así, Él pudo simplemente aparecer en medio de un cuarto sin necesidad de utilizar la puerta (Juan 20:19-20). Jesús fue resucitado con el mismo cuerpo con el que murió, sin embargo, éste había sido glorificado
  5. Jesús es un hombre en un cuerpo glorificado
    1. Ya hemos visto que Jesús fue resucitado de entre los muertos con el mismo cuerpo con el que murió, pero ese cuerpo era glorificado. Sin embargo, algunas personas creen que en la ascensión de Jesús, de alguna manera, Él cambió Su cuerpo físico a uno espiritual debido a que no lo necesitaba más. Pero esto no es lo que enseña la Biblia, ni tampoco hay algún lugar donde se declare que Jesús dejó de ser un hombre. De todas formas, el Nuevo Testamento dice que Él es todavía un hombre.
      1. “Porque toda la plenitud de la Deidad reside corporalmente en Él” (Colosenses 2:9).
      2. “ Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre” (1ª Timoteo 2:5).
        1. Aquí podemos ver que Jesús es llamado “hombre”. Como en Colosenses 2:9, ambas oraciones están en el presente simple, declarando claramente que Jesús es un hombre.
      3. “Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y Él puso su mano derecha sobre mí, diciendo: No temas, yo soy el primero y el último, 18 y el que vive, y estuve muerto; y he aquí, estoy vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del Hades” (Apocalipsis 1:17-18).
    2. Note que en Colosenses 2:9 el verbo “reside” se encuentra en el presente simple. Colosenses fue escrito después de la ascensión de Jesús al cielo y Pablo nos dice que Jesús se encuentra en forma corporal, pero que en Él «reside corporalmente” toda la plenitud de la Deidad. ¿Qué cuerpo sería éste? El mismo cuerpo con el que fue resucitado. Para aclarar que Jesús es un hombre, lea el versículo 18 en Apocalipsis 1. En este, Jesús está en el cielo y Juan el apóstol cae a los pies de Jesús; inmediatamente después, Jesús coloca Su diestra sobre él. De estos versículos podemos ver claramente que Jesús se encuentra en forma corporal.
  6. Respuestas a las objeciones
    1. La carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios. Algunos argumentan que la Biblia dice que la carne y la sangre no pueden ir al cielo como está establecido en 1ª Corintios 15:50: “Y esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni lo que se corrompe hereda lo incorruptible”.
      1. El término “la carne y la sangre” es una frase usada para designar el estado natural, el estado carnal del hombre.
        1. “Y Jesús, respondiendo, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos” (Mateo 16:17).
        2. “revelar a su Hijo en mí para que yo le anunciara entre los gentiles, no consulté enseguida con carne y sangre” (Gálatas 1:16).
        3. “Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales” (Efesios 6:12).
        4. “Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre, Él igualmente participó también de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo” (Hebreos 2:14).
    2. Después de la resurrección Jesús dijo: “Mirad mis manos y mis pies, que soy yo mismo; palpadme y ved, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo” (Lucas 24:39). Jesús establece específicamente que Él tenía carne y huesos, no carne y sangre. Esto parecería ser como un juego de palabras, pero no lo es. Cada palabra está inspirada en la Biblia y Jesús escogió Sus palabras por una razón. Recuerde: la sangre de Jesús fue totalmente vaciada de Su cuerpo en la cruz. Es precisamente Su sangre la que nos limpia de nuestros pecados: “mas si andamos en la luz, como Él está en la luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesús su Hijo nos limpia de todo pecado” (1ª Juan 1:7). Jesús fue el sacrificio perfecto y Su sangre nos limpia. Por lo tanto, la carne y la sangre no pueden heredar el Reino de Dios, pero la carne y los huesos sí pueden.
    3. El último Adán se convirtió en un espíritu dador de vida. 1ª Corintios 15:45 registra: “Así también está escrito: El primer hombre, Adán, fue hecho alma viviente. El último Adán, espíritu que da vida”. Este versículo no está diciendo que Jesús está sin cuerpo, sino que Él es un espíritu dador de vida; vivificante. Esto es, como el último Adán que es, da vida a las personas. (Juan 10:27-28). Aún más, aquí se está diciendo que el cuerpo resucitado de Jesús se encuentra equipado para estar tanto en el reino físico como en el espiritual.

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