La Epístola de Judas y la Deidad de Cristo

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Por, Luke Wayne
5 de septiembre de 2016

La Epístola de Judas es uno de los libros más cortos en el Nuevo Pacto ya que contiene un solo capítulo. Sin embargo, aun en estas líneas, Judas logra agregar al amplio testimonio bíblico de la deidad de Cristo. Es claro, aun en esta epístola tan corta, que los primeros cristianos confesaron a Jesús como el único Dios verdadero y creyeron en la doctrina bíblica que sería conocida como la Trinidad.

Jesús es YHVH Dios

En el v. 4 Judas escribe:

«Pues algunos hombres se han infiltrado encubiertamente, los cuales desde mucho antes estaban marcados para esta condenación, impíos que convierten la gracia de nuestro Dios en libertinaje, y niegan a nuestro único Soberano y Señor, Jesucristo».

Note cuidadosamente las últimas palabras del versículo: «niegan a nuestro único Soberano y Señor». Aquí, la palabra griega para «Soberano» es, «despótes» y la palabra para «Señor» es, «kúrios, de κῦρος kúros (supremacía) …» La palabra «despótes» es la palabra de la cual en español tomamos palabras como «déspota, despótico y despotismo». Es una palabra que refleja autoridad absoluta o la de un gobernador absoluto. Fue una palabra usada para el jefe o cabeza de una familia, o para el jefe o cabeza de un estado gobernado con una autoridad extrema como si la nación fuera su hogar.[1] Debe entenderse, que en la cultura romana, el jefe o cabeza de una familia tenía completa y total autoridad. Este jefe o cabeza podía aun legalmente definir la muerte de sus propios hijos simplemente porque la conducta de ellos le disgustaba, aun si sus hijos fueran adultos y vivían lejos de casa[2] (por no decir lo que podría hacerle a sus esclavos).[3] El término «despótes» refleja así, poder absoluto. Con frecuencia, los judíos se referían a Dios como «despótes» y rechazaban la idea de doblar sus rodillas ante cualquier otra persona como déspota.[4] Entonces, es significativo que Judas se refiera a Jesús como «nuestro único ‘despótes'».

La palabra griega para «kúrios» es algo más amplia en uso que «despótes», pero sin duda es otra palabra para «amo» o «señor». Fue usada en la Septuaginta (una antigua traducción al griego de las Escrituras hebreas) como un sustituto para YHVH (el nombre divino de Dios: Yahvé). Por supuesto, que también era una palabra usada por varios amos o señores humanos. Claro está, que ninguna de estas palabras es sustancialmente un nombre divino, pero es muy difícil imaginar a un escritor judío refiriéndose a algún ser humano gobernante o angelical como «nuestro ÚNICO Soberano (despótes) y Señor (kúrios)». Por lo menos, usar estas dos palabras juntas y decir que Jesús es el ÚNICO es la más alta expresión posible de autoridad y poder absoluto de Jesús. Cuando colocamos las palabras de Judas en su contexto, es evidentemente claro, que él está diciendo que Jesús es divino. El siguiente versículo dice:

  • «Ahora quiero recordaros, aunque ya definitivamente lo sepáis todo, que el Señor, habiendo salvado al pueblo de la tierra de Egipto, destruyó después a los que no creyeron» (Judas 1:5).

Literalmente, estas son las siguientes palabras de Judas, exactamente después de decir que Jesús es nuestro único Soberano y Señor. Él confiesa a Jesús como el único Señor. Después les recuerda, que el Señor salvó al pueblo sacándolo de Egipto y juzgó a los que no creyeron, destruyéndolos. Simplemente, uno, no puede imaginarse que Judas cambiara de llamar a alguien más como simplemente Señor y al mismo tiempo escribir que Jesús es el único Soberano y Señor. De hecho, muchos de los primeros manuscritos ni siquiera usan el título “Señor” en el versículo 5, sino que realmente usan ¡el nombre personal de Jesús! Esto se ve reflejado en traducciones como la English Standard Version:

  • «Ahora quisiera recordarles, aunque una vez lo supieran plenamente, que Jesús, que salvó a un pueblo de la tierra de Egipto, después destruyó a los que no creían» (Judas 1:5 – ESV).

En realidad, hay un argumento muy fuerte para la idea de que aquí, «Jesús» es la lectura original en lugar de «Señor». Aunque asumamos que «Señor» es la lectura original, sin embargo, la razón por la que encontramos «Jesús» en lugar de «Señor» en esos manuscritos muy tempranos, señala el hecho de que los primeros cristianos entendieron el «Señor» en el versículo 5 como Jesús, de la forma como claramente, exige el contexto. Esto debe entonces significar que Jesús es el Señor que liberó a Israel de Egipto. A medida que leemos, también significa que Jesús es el Señor que juzgó los ángeles caídos y destruyó a Sodoma y Gomorra. De hecho, todo el pasaje indudablemente significaría que Jesús es YHVH Dios del Viejo Pacto.

Por supuesto, aquellos que no creen en esta conclusión hacen todo lo posible por dividir estos versículos. Por ejemplo, en la Traducción del Nuevo Mundo de los testigos de Jehová estos dos versículos se leen así:

  • «Mi razón es que se han metido disimuladamente ciertos hombres que desde hace mucho han estado señalados por las Escrituras a este juicio, hombres impíos, que tornan la bondad inmerecida de nuestro Dios en una excusa para conducta relajada, y que demuestran ser falsos a nuestro único Dueño y Señor, Jesucristo. 5 Deseo recordarles, a pesar de que saben todas las cosas de una vez para siempre, que Jehová, aunque salvó a un pueblo de la tierra de Egipto, después destruyó a los que no mostraron fe» (Judas 1:4-5).

Note que incluso aquí, Jesús es llamado «nuestro único Dueño y Señor». Sin embargo, en el versículo 5 ellos rompen la continuidad al traducir «kúrios» con el nombre personal «Jehová», en vez del título «Señor». Como mencioné previamente, de hecho, existen manuscritos que reemplazan «kúrios» con un nombre personal en este versículo, pero irónicamente este nombre es «Jesús» en lugar de «Jehová». Aquí, los traductores de la Traducción del Nuevo Mundo están actuando más movido por su ideología que por alguna evidencia en el mismo texto. Judas llama a Jesús nuestro único «despótes» y «kúrios», para posteriormente seguir hablando acerca del «kúrios», y lo hace de forma tal que muestra que este «kúrios» actúa como un «despótes». El «kúrios» está usando Su autoridad suprema para dictar juicio y aun, destruir a los que siguen actuando contra Sus mandamientos. Para cambiar «kúrios» del versículo 5 a un «kúrios» diferente al declarado en el versículo 4, destruye totalmente el fluir del argumento en el texto. Toda la evidencia en la gramática, en el fluir del contexto y en los manuscritos tempranos señalan hacia una sola dirección: Jesús es el Señor del versículo 5, lo que significa que Jesús es YHVH.

Judas y la Trinidad

Judas no sólo refleja una creencia clara en Jesús como YHVH, sino que también lo hace de forma trinitaria. Judas claramente diferencia a Dios el Padre de Jesús en el versículo 1 y nuevamente, en el versículo 25. Aún más, Judas da una completa amonestación a sus lectores en los versículos 20-21:

  • «Pero vosotros, amados, edificándoos en vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, 21 conservaos en el amor de Dios, esperando ansiosamente la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. 22 Y tened misericordia de algunos que dudan; 23 a otros, salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por la carne».

Judas claramente distingue entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo presentando a los tres como presentes y activos, y nuestra santa fe para la vida eterna depende de cada una de las tres divinas personas. Todo en Judas señala un monoteísmo consistente con el resto de la Escritura. Él no está enseñando tres deidades separadas. Judas cree en un solo Dios. Sin embargo, él menciona esta devoción monoteísta en términos del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo como tres personas distintivas. Por lo tanto, Judas está escribiendo como un trinitario coherente. Él está comunicando la misma fe que los cristianos siempre han comunicado; Que hay un Dios que existe en tres personas distintas, coiguales y coeternas. Este Dios Trinitario es el objeto de lo que Judas llama la fe «una vez para siempre fue entregada a los santos».

Notas a pie de página:

[1] Richard Bauckham, Jude and the early relative of Jesus in the Early Church (T&T Clark, 1990) 303-304.
[2] Jo-Ann Shelton, As the Romans Did: 2nd Edition (Oxford University Press, 1998) 17.
[3] Ibíd. 173-174.
[4] Richard Bauckham, Jude and the early relative of Jesus in the Early Church (T&T Clark, 1990) 304.

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